Pasado {ZoSan} (One Shot)

Summary

Nadie puede tener oculto un secreto por mucho tiempo, y menos si se tiene a un Marimo entrometido que se niega a dejar que siga sufriendo. (Habrá un mini Spoiler sobre el arco de los 2 años, pero fuera de eso, no seguiré al pie de la letra la historia) ✨OMEGAVERSE✨ ~•~~•~~•~~•~~•~~•~~•~ ACLARACIONES: *ZoSan *Arco de los 2 años *Omegaverse ADVERTENCIA: *Lemon *Trata de personas *Violación _LOS PERSONAJES DE ONE PIECE NO ME PERTENECEN_

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Cuentame

Habían cambiado tanto, dos años no parecen mucho, pero lo es si tienes el temor de que hay personas importantes que tal vez no vuelvas a ver.


El dulce sonido del violín entonando la tan conocida y nostálgica melodía del Sake de Binks inundaba sus oidos con dulzura y cariño. Se notaba que Brook cantaba con una emoción irreconocible para otros, pero que para la tripulación era un grito de alegría por su reciente encuentro. El agua que los rodea les daba una vista inigualable del fondo del mar que acompañaba su alegría.


En medio de la escena, Roronoa notó que el cocinero del barco se apartaba del Grupo y se dirigía a donde se encuentra la cocina. Mientras el resto estaba distraído, él fué con el rubio en su encuentro. Al entrar vió a quien buscaba abriendo y cerrando puertas y cajones sacando cosas para lo que cree será el almuerzo. Cerró la puerta y eso le dio aviso a Sanji de que ya no estaba solo, sabía de quien se trataba, pero no quiso voltear a verlo aún.


- ¿Y bien? - se acerca a él sin prisa.


- ¿Qué?


- No te hagas el tonto. - está a solo pasos de distancia.


- No se de qué hablas. - finge demencia. En sus manos tiene un par de condimentos y parece estar eligiendo alguno, pero su actuación se ve interrumpida por un repentino golpe en la mesada de la mano de Zoro.


- Lo prometiste. - ahora puede sentir su respiración en su oído. Le habló suave pero haciendo ver su exigencia en el tema. Sanji nunca se sintió intimidado por Zoro porque sea Alfa, este nunca le dio motivos para temer y es perfectamente capaz de pelear contra él si se da la oportunidad o si hubiera una razón para hacerlo, pero si tiene algo que lo diferencia de los demás Alfas que conoce y es que se siente completamente aturdido cuando se le acerca más de lo necesario, no tanto por las feromonas, sino por las palpitaciones incesantes dentro de su pecho.


- ¿Quieres hacerlo ahora? - pregunta tratando de no hacer ver su tensión.


- Si no es ahora, ¿Cuando? - inquirió.


- Espera al menos que todos se duerman. - se anima a mirar al peli verde de reojo y este no parece querer aceptar. - ¿Quieres ser tu el culpable de que Luffy se quede con hambre? - espera una respuesta del espadachín.


- Después de la cena. - dice dando por terminada la "conversación".


Hace dos años la tripulación de los Mugiwara se había separado y por órdenes de su capitán debieron quedarse cada quien en sus respectivos paraderos para incrementar su poder y así ser capaces de enfrentar a cualquier enemigo. Nadie tuvo contacto con los otros en todo ese tiempo, excepto aquellos dos que encontraron la forma de enviarse cartas por medio de cuervos, estos proporcionados por Hawk a pedido del espadachín. De no ser por aquellas cartas no habrían sido capaces de soportar la lejanía del otro, se contaban sobre los entrenamientos y sus avances, si bien no eran frecuentes les era útil saber cómo se encontraban y asegurarse de que estuvieran bien de vez en cuando.


En una de las cartas, Sanji le prometió a Zoro que le contaría sobre su pasado y el por qué le costaba tanto aceptar tener una relación con él, porque si, el peli verde le había propuesto ser su pareja un tiempo antes de lo que pasó pero el cocinero se había negado sin explicar sus razones. Después de tanto exigir una respuesta, Sanji por fin aceptó hablar con él, pero solo cuando se reencontraran; quería decírselo teniéndolo enfrente.


La cena transcurría de manera normal, Sanji, como siempre, había preparado un gran banquete para celebrar el reencuentro, había música, risas, tragos y peleas por comida ya que Luffy tomaba cada oportunidad para robar del plato de todos. En el fondo deseaba congelar este momento tan bello; sin problemas ni preocupaciones, solo su familia del corazón disfrutando de la comida que preparó y buena música. Sin embargo, lo inevitable pasó: Todos se quedaron dormidos del cansancio, algunos simplemente se rindieron en la mesa y los demás, con algo de conciencia se retiraron a sus respectivas camas.


Sanji miraba el panorama con gracia, pero algo le hizo ruido en la cabeza cuando no vió el cabello verde musgo por ningún lado. Por un momento pensó que tal vez Zoro se había ido a dormir, eso lo dejaría a él como el encargado de hacer guardia esa noche, sintió una especie de alivio momentáneo, tendría más tiempo para pensar y aclarar su mente antes de tener la conversación que con tanto esmero estaba evitando. Pero el alivio no duró tanto como creyó, porque ni bien abrió la puerta de la cocina para ir a la cubierta del barco, divisó desde lo alto al segundo oficial de la tripulación mirando fijamente a su dirección estando apoyado en el mástil del otro lado del barco. Su cuerpo se tensó, no hay forma humana de seguir aplazando lo que obviamente está por pasar. A modo de resignación, cierra la puerta a sus espaldas y con la cabeza gacha baja las escaleras, cruza el tramo hasta el otro extremo para subir a donde está el timón y la persona que lo espera ahí.


Al llegar sigue sin levantar la mirada, Zoro odia eso. El cocinero es alguien que debe mantener la frente en alto y sentir orgullo de quien es. No sabe cual es el trasfondo de todo lo que ha vivido, no sabe si puede o si podrá ayudarlo, pero no quiere volver a ver esa cara de vergüenza otra vez.


- No me dejarás en paz hasta que te diga, ¿o si? - el silencio del espadachín dió a entender la negativa. Así que después de soltar el aire en un suspiro, le pidió que lo siguiera hasta el nido del cuervo para tener algo de privacidad, los demás podían estar dormidos pero corrían el riesgo de que los interrumpiera un inoportuno miembro de los Mugiwara.


Ya en la parte más alta del Suny, Sanji y Zoro se sentaron en el suelo enfrentados y listos para hablar.


- Antes que nada, entiende que es difícil para mi hablar de esto. - advierte el rubio. - Si estuve tratando de evitar esto, es porque es algo que preferiría mantener enterrado en el pasado donde pertenece.


- Entiendo que no es fácil para tí. Agradezco ser yo quien pueda escuchar esto. - no esperaba eso. Sanji siempre ve al espadachín como alguien duro y que prácticamente nunca dice lo que piensa. - Seguramente piensas que te estoy presionando, y creo que así es, pero te dejé muy en claro que quiero involucrarme lo más posible para poder entenderte y avanzar si así quisieras. - sintió algo que pudo catalogar como ternura luego de sus palabras.


Sanji le pidió a Zoro que por nada del mundo lo interrumpiera mientras le relataba todo el dolor y sufrimiento que pasó en su niñez. El arduo entrenamiento que su cruel padre les obligaba a hacer a él y a sus hermanos, siempre lo padeció el triple que ellos por ser el único Omega; la decepción más grande de ese hombre cruel que los crió con odio y expectativas inalcanzables. El único consuelo que le daba un motivo para vivir le fue arrebatado de la forma más despiadada, aquella mujer que siempre que lo miraba lo hacía con una sonrisa, esos ojos que heredó de ella le daban un ínfimo sentimiento de paz. El día que su madre falleció, fue el día en el que perdió lo poco que tenía y que no lo veía como una decepción, un error.


- Desde mi nacimiento fui marginado por mi género. Nunca había tenido un lugar a donde ir y ser aceptado. Incluso con el viejo de mierda Zeff, el maldito es más padre que ese tipo de quien heredé los genes, siempre me dijo que escondiera lo que soy. - hizo una pausa para respirar hondo, no le gusta hablar para nada de esto. Zoro seguía sin decir nada como le pidió. - No puedo culparlo, gracias a eso me evité un sin fin de problemas. Llegué a pensar que tal vez no debería haber nacido, después de Zeff, todo fue mejor... Pero... - por un momento, su voz se quebró, carraspeó un poco y continuó. - No importa cuanto tiempo pase o con quién esté, no puedo simplemente hacer como si nada y solo aceptar mi Omega cuando no conozco nada bueno que venga de eso. Siempre estoy a la defensiva porque no quiero que crean que soy débil.


Hasta ese momento, su vista viajaba por todo el lugar, cualquier dirección que no fueran los ojos de Zoro. Pero tuvo que fijarse en ellos de golpe cuando una de sus manos se posó en su mejilla izquierda para borrarle una fina línea que sus lágrimas comenzaron a dibujar sin que lo notara.


- Nadie aquí piensa o ha pensado que tu seas débil. Ya aprendimos que Luffy puede reclutar a cualquiera, pero lo más importante en lo que se fija es en su fuerza de voluntad. - dice firme sin miedo a equivocarse. - Y no conozco a nadie más fuerte que tú o cualquiera de esos idiotas con quienes viajo.


- No solo puedo ignorar todo lo que pasó y hacer como si nada.


- Lo sé.


- No puedo superarlo de un momento a otro.


- Lo sé.


Sanji de a poco se está dando cuenta que Zoro no le está brindando una solución. Nada más le está mostrando que ya no está solo en el mundo. Había dejado de llorar, no porque ya no tuviera motivos para hacerlo, sino porque nunca se permitió sentir lástima de si mismo y llorar cada que sienta deseos de hacerlo.


- ¿Seguirías queriendo tener algo conmigo aún sabiéndolo todo? - se cruza de brazos y hace un gesto serio.


- Imaginé que no sería todo, pero si. No veo por qué no querría intentarlo. - sigue firme en su postura.


- ¿No importa qué? ¿Seguirás diciendo lo mismo? - continúa interrogando ganándose la intriga del espadachín. Podía verlo, se pregunta qué pudo haber sido tan malo que podría cambiar de parecer. - Me violaron. - la palabra cayó como galones de agua helada en el cuerpo de Zoro. El cocinero calló unos segundos tortuosos para ambos antes continuar. - Fue hace muchos años. Aún era un niño. El imbécil de mi padre hizo la vista gorda para que unos oficiales entraran a la celda donde me tenían encerrado para hacer lo que les viniera en gana. - habló frío y rápido. Zoro permanecía totalmente inmóvil, supuso que estaba procesando toda la información, hasta que observó cómo se ponía de pié y le daba la espalda. Miró con extrañeza todos sus movimientos, de veía tenso.


Un fuerte golpe se escuchó. Había hecho un daño considerable a la pared. A Franky no le gustará eso. Pero poco le importó al segundo oficial, ya que era lo más que podía hacer para expresar la furia que siente ahora. Da la media vuelta pero no se mueve de donde está.


- ¿Y eso qué fue? - exclama bastante impactado.


- No puedes esperar que después de decirme algo así, reaccione de otra forma. - estaba notablemente furioso.


- ¿Qué? ¿Te molesta que no serías el primero en tomarme? - se levanta del suelo, ofendido. - Porque no es como si no hubiera estado con un sin fin de mujeres antes de conocerte tampoco. - lo enfrenta.


- ¿Pero de qué mierda me hablas? - ahora los dos tienen una expresión de confusión. - ¿Crees que me importa con cuantas te acostaste antes de conocerme? Me acabas de confesar que fuiste violado mientras eras sólo un niño y te preocupa que no quiera tener sexo contigo. ¿Escuchas lo estúpido que eso suena? - no estaba gritando. Pero era el enojo quien tomó las riendas de aquellas palabras.


- Yo-... No... - de repente ya no tenía nada más que decir. Estaba en blanco. Lo único que supo después de 5 segundos en los que actuó por inercia, era que tenía los labios del espadachín entre los suyos, atrapados en un beso desesperado.


- Mm- Oye. ¡Eshpera! - como puede, aparta al rubio de su boca. - ¿Qué estás-


- Cierra la boca. No hables. - toma los bordes del Haori del espadachín para atraerlo de vuelta a su rostro, pero Zoro sigue apartándose.


- ¿Qué te sucede ahora?


- Ya no quiero esconderme. - hasta ahora no había notado que los ojos de Sanji se veían desesperados. - No puedo aguantarlo más. Nunca tuve a nadie en mi vida que me dijera que está bien ser como soy, que me permitiera hacer lo que quiero. - con cada palabra, sus cuerpos se acercaban más. - Déjame ser yo mismo por primera vez... Por favor, Marimo. - suplica. Su respiración es cortada y rápida. El de cabello verde se puso bastante serio alertando a Sanji, pero luego lo escuchó hablar.


- ¿Ésto es lo que quieres? ¿Lo que realmente quieres? - pone énfasis en cada pregunta. Lo único que resive como respuesta es un leve y algo temeroso asentimiento a modo de afirmación.


Ya sin nada más que decir, al menos por ahora, Zoro tomó con algo de fuerza las caderas de Sanji sobresaltándolo un poco. Juntaron sus labios nuevamente, esta vez, buscado por ambos con necesidad y un deje de lujuria, era un beso hambriento buscando el dominio por ambas partes. De alguna forma, terminaron en el suelo, el rubio tenía ambas piernas bien aferradas a las caderas del espadachín.


Entre besos y jadeos Sanji le pidió a Zoro que se quitara las espadas del cinturón porque eran molestas. El segundo al mando le hizo caso lo más rápido que pudo apartando sus armas para volver a lo que estaban haciendo. El cocinero soltó un respingo cuando sintió como Zoro comenzaba a frotar sus intimidades entre sí, no era muy rudo, a penas eran roces, pero ya no podía ocultar la humedad que surgía dentro de su pantalón. Por poco lo manda a volar cuando vió que Zoro sonrió con picardía al notar lo que había provocado, pero no tuvo tiempo ya que el fornido cuerpo del espadachín se apartó un momento, luego unas atrevidas manos se dirigieron al botón de su prenda y lo bajó un poco junto con su ropa interior blanca. No hacía falta ni tocarlo y ya estaba casi a punto de llegar al orgasmo. Para nada le pareció motivo de burla, más bien lo exitó aún más.


No tuvo mejor idea que dirigir su vista hacia un poco más arriba, a su pecho que sube y baja con dificultad, a sus mejillas rojas, sus ojos llorosos y la boca entre abierta en busca de algo de aire, no supo descifrar si esa imagen era de excitación o vergüenza, pero juraba que podían ser ambas.


Hermoso.


Aquella es la única palabra que desborba su mente con violencia. Realmente era una vista tan bella. No podía esperar tener a este fuerte Omega entre sus brazos, gimiendo y suplicando por que lo haga suyo. Volvió a mostrar los dientes en una sonrisa y Sanji estaba seguro que había algo de diversión mezclado con perversión en ella. El vapor brotaba de sus bocas sin parar, el calor no hacia más que incrementar.


El Alfa acercó su rostro al de él nuevamente, aparentemente para volver a besarlo, pero no llegó a sus labios.


- Volteate. - esa orden fue dada en un gruñido feroz y grave.


Un escalofrío le recorrió el cuerpo muy rápido y brutalmente, casi lo ve sacando vapor de la boca como un animal. Sin querer hacerlo esperar, acató la orden del segundo oficial y giró su cuerpo quedando de rodillas mirando a la pared en pose de esperar lo que sea que viniera. Los temblores leves, que para nada eran de frío, le provocaban un cosquilleo intenso en el pecho de Zoro, no estaba seguro de si le resultaba adorable, lo exitaba o ambas; de lo que sí estaba seguro era que no podía esperar más para tomar entre sus manos esas caderas fuertes y hermosas.


Con prisa y hambre tomó a Sanji de ambos costados pero no con demasiada fuerza, empezó unos roses certeros en su cintura, subió a sus costillas contandolas por mera diversión, hasta que llegó al pecho y dando una larga bocanada para impregnarse en las feromonas que estaban esparcidas en el lugar; exquisito. Los suspiros que soltaba el Omega se volvían cada vez menos disimulados. Lo siguiente que supo Sanji, y que le hizo regresar la consciencia, fue que todos los botones de su camisa amarilla salieron volando porque Zoro se la arrancó de un tirón. Dio un vistazo hacia abajo y se encontró con que también la había rasgado un poco, pensó en molestarse ya que le gustaba mucho esa camisa pero no pudo hacerlo porque unos dientes hicieron una fuerte presión en su cuello. Dio un grito ahogado y olvidó por completo por qué iba a enojarse.


- Parece a propósito que me provoques así. - expresó en forma que no creía humanamente posible. Parecía que habara un animal salvaje.


- Y-Yo no- - otro gemido de sorpresa salió porque ahora una mano se posó en su entrepierna.


- Estás chorreando aquí abajo.


No lo había notado. Se muere de vergüenza.


Antes de que se diera cuenta, Zoro ya le había quitado la camisa y la corbata dejando su parte superior al descubierto. Lo volteó y ahora miraba desde abajo el fuerte y algo aterrador rostro de Roronoa, exhalaba vapor por la boca, podía ver sus colmillos un poco más prominentes; y sus ojos... Seguían teniendo un color claro, pero había un tono rojizo muy oscuro. Hace un tiempo ese tipo de rostro le habría causado un temor atroz, pero ahora el único miedo que sentía era que todo esto se acabara muy pronto y tendría que alejarse de este Alfa que lo tiene enloquecido.


Su mente se nubla... Y se siente fantástico.


Zoro procede a desprender el cinturón junto con sus pantalones para poder bajarlos. Tuvo el impulso de agarrar rápido sus muñecas para detenerlo, tardó unos segundos en darse cuenta pero al ver de nuevo a Zoro notó que este estaba esperando alguna reacción. Lo suelta, se disculpa avergonzado y baja la cabeza.


- Tranquilo. - acaricia su mejilla para que regrese a mirarlo. - ¿Quieres seguir? - Sanji se sorprende por la pregunta, es obvio que el Alfa está demasiado ansioso por continuar, y aún así se toma la molestia de asegurarse de tener su consentimiento. Con gratitud asiente y acepta alegre un beso que le vuela la cabeza un hermoso momento.


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Cuando el dolor de sus paredes internas por la expansión repentina pasó, los gritos y gemido se transformaron en ruidos de placer indescriptible. No podía poner en palabras lo agradable y tierno que fue tratado por el espadachín para se sintiera seguro en sus brazos, preguntando, pidiendo permiso, incluso describiendo de vez en cuando sus acciones cada vez que notaba cierta incomodidad en Sanji.


Luego de acabar por primera vez, solo por parte Sanji, ninguno de los dos quiso terminar aún y Zoro lo colocó en cuatro levantando sus caderas para volver a insertar su miembro dentro del cocinero.


Jadeando, mordiendo, presionando; todo al mismo tiempo. Era una sensación inigualable.


Ambos acabaron al mismo tiempo luego de incontables estocadas y palabras ahogadas, Zoro se aseguró de hacerlo fuera y Sanji aprecio eso. Ya algo cansados, calleron al suelo, el espadachín siguió a su espalda rodeandolo con sus brazos. Sanji tomó una de sus manos y la aprisionó en su pecho, no sabía por qué, se sentía bien; feliz. El abrazo se sintió más fuerte, como si quisiera inventar otra manera de volverse uno con él.


Desearía que fuera posible.


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El picor de sus ojos por la luz del sol lo hizo despertar. No se dió cuenta de que se había quedado dormido, pero eso no era lo extraño, si no que no se encuentra en Nido del Cuervo. Está en... ¿Su cama? ¿Pero cuando pasó?


Quiso levantarse de un movimiento rápido pero un dolor punzante en sus caderas lo hizo regresar a sentarse. Como un flash, todos los recuerdos de anoche se presentaron en su memoria, no puede creerlo, realmente pasó. Por instinto dirigió su mano a su nuca en busca de una marca, pero por suerte no encontró nada fuera de lo normal. Tomó nota mental de que debía hallar la manera de que Chopper le diera un medicamento anticonceptivo sin entrar en detalles. Necesita evitar cualquier incidente.


La puerta de su habitación fue abierta y ahí se encontraba en el marco, el co-capitan del barco con una bandeja en las manos.


- Hola. - saluda algo seco.


- Hola. - responde algo aturdido. Lo observa cerrar la puerta con el pie y yendo a sentarse junto a él. - ¿Q-Qué hora es? - le preocupa que se haya hecho tarde para preparar el desayuno.


- No importa. Come esto. - le ofrece la bandeja que tenía un sándwich, jugo y un plato de arroz. - Nami lo preparó. Le dije que no te sentías bien.


Se quedó procesando lo que dijo un momento antes de reaccionar y aceptar la comida.


- ¿Estás bien?


La pregunta lo descolocó un poco, pero luego de regresar a mirar al espadachín nada más se quedó callado y le sonrió con dulzura.


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Holiiis. Es la primera vez escribiendo fuera de Wattpad.

Voy a pasar varias de mis historias para acá.

Besitos

Nos leemos luego 😘👋