Just the last Cigarette

Summary

Repudiado por su padre desde su nacimiento y con una mamá muy enferma como para defender a su hijo, Sanji y su madre terminan encerrados en el calabozo subterráneo del palacio de coral. La muerte alcanza a la señora Vismoke después de que la marea irrumpe en el calabozo una noche. Con el paso de los días el padre de Sanji le da dos opciones: casarse con el arrogante y poco simpático Rey Zoro o morir en el calabozo como su madre. Sanji es ofrecido como ofrenda de paz al pueblo enemigo pero ¿el Rey Zoro estaría de acuerdo con esta ofrenda?

Status
Ongoing
Chapters
4
Rating
n/a
Age Rating
18+

El destino toca la puerta; la envidia aparece

Su dedo raspo dos veces seguidas la rueda del encendedor sin embargo no salieron más que dos miserables chispas. Sanji sacudió el artilugio y le dio pequeños golpecitos como si esto lo fuera a echar a andar. Una pequeña sonrisa se formó en sus labios cuando lo logró mientras acercaba la llama al cigarro en la comisura de su boca. Una vez logró encender el pitillo, apagó el encendedor y lo guardó en su bolsillo. Anoche la marea había subido lo suficiente como para que la pequeña Celda donde estaba encerrado se inundara hasta la altura de sus tobillos. Subió los pies en una banca improvisada por la naturaleza hecha con piedra. Observó afuera por un rectangular hoyo en la pared reforzado con barrotes por el cual se colaba un muy escaso haz de luz. “Funciona mejor como alcantarilla” pensó con ironía el rubio recordando como la marea lo invadía anoche por aquel pequeño espacio en el muro. Las buenas noticias aún no acaban, tan solo hace tres días su mamá había muerto a causa de una neumonía en ese asqueroso calabozo, todo por defenderlo de su terrible padre el rey de la península de Germa. Sora siempre lo defendió de su padre, un loco obsesionado con la raza pura y los rasgos perfectos. Tremenda decepción se llevó cuando su hijo Sanji se contrapuso a sus ideas y normas en cuanto tuvo uso de Razón. Judge (su padre) lo odiaba y Sanji asevera que el sentimiento es mutuo. Sora y Judge estuvieron siempre a punta de divorcio debido a la conducta del mayor sobre su hijo. Lo único que evitaba la separación era que el rey la amenaza con arrebatarle a Sanji con el fin de que no sean felices. Sora era una mujer fuerte y si huir no era la solución sabotear a su esposo lo era. Hace unos meses la reina enfermó fatalmente adquiriendo una enfermedad que atacaba su sistema inmune. Desde entonces Judge los mandó a encerrar en aquel calabozo. El espacio era reducido, para alguien tan alto como Sanji solo le quedaba caminar agachado para poder moverse, el lugar estaba oscuro y con el aumento en la marea durante la noche y el intenso frío por la falta de sol, fue fácil para Sora adquirir neumonía. Sanji intentó con todas sus fuerzas cuidarla y suplicó a sus hermanos mayores junto a su padre que le trajeran un médico pero todo terminó con unas simples palabras por parte de su padre “le pasa por apoyar al equipo equivocado, aprende que la rebeldía tiene sus consecuencias” se carcajeó detrás de la puerta de madera que los separaba. Sanji podía ver a través de la rejilla (que estaba en la entrada) aquellos ojos llenos de locura que caracterizaban a su padre. “Sal de aquí Sanji, no importa cómo pero no dejes que tu vida sea consumida en este calabozo” las últimas palabras de su madre lo llenaron de frustración, su único pase de salida de aquella jaula era su propia muerte. Con ira aventó la caja de cigarros en algún lugar poco visible de la cueva. No puedo evitar quebrar en llanto mientras abrazaba sus piernas. ¿Qué karma estaba pagando de su anterior vida para vivir así ? Lo único que él deseaba era ser un gran cocinero como lo había sido su madre antes de caer en las fauces de su padre. Quería abrir un restaurante el cual llamaría el “All Blue”. El sonido de la llave deslizándose dentro del cerrojo fue señal suficiente para que Sanji limpiara sus lágrimas y siguiera contemplando a los barcos en alta mar.


-mi padre desea tu presencia en el gran salón- Ichiji comentó mientras se acercaba con mucho trabajo debido al tamaño de la habitación

-tanto él como tú pueden pudrirse- soltó el humo por la boca

Entre Ichiji y Yonji lo tomaron de los brazos dispuestos a sacarlo del lugar-eso quisieras pero el único que se pudrira en este viejo calabozo serás tú amenos que acates las órdenes de nuestro padre-a pesar de tener capturados los brazos de Sanji no lo estaban forzando a moverse.


Iba a renegar pero las palabras de su madre regresaron como eco a su mente. Con un suspiro de rendición Sanji accedió a seguirlos. Salir de aquel inhóspito lugar influyó en un cambio de humor en Sanji, sentir el cálido clima de la costa y el deslumbrante sol cegando su vista le dieron cierta tranquilidad. Jamás pensó que extrañaría la calcinante bola de luz sobre su cabeza o la humedad del ambiente de puerto.


Frente a él la enorme fachada del palacio en el que habitaba desde que nació. Un castillo sólido creado con coral, si le ponías atención a la fachada podías aún distinguir la esponja marina y los corales con un patrón parecido a los surcos cerebrales. Las ventanas están colocadas estratégicamente para que la luz entre e ilumine toda el castillo, en conjunto con los enormes vitrales hechos con vidrio que lograban proyectar color a la blanquecina casa a tonos azules y verdes luciendo como si vieras el mar desde adentro aunado a enormes columnas las cuales están decorados en la parte superior con fragmentos de conchas de nácar que daban una bella representación de un arrecife marino.

Sanji volvió a la realidad cuando uno de los brazos de Yonji lo rodeó por el cuello empezando a asfixiarlo- ¿me pregunto por que el niño favorito de mamá no asistió a su funeral ayer?- con su puño frotó la cabeza del rubio- o cierto, no te invitaron- dijo burlón cubriendo su boca como si de verdad se arrepintiera de su imprudencia aunque su risa demostraba que no.

Sanji apretó los puños enojado aún cuando sus ojos se llenaron con lágrimas de frustración no le quedó de otra más que respirar hondo y apartar el brazo de su pariente-les agradezco sacarme de los calabozos pero está claro que conozco la mansión y puedo llegar solo donde el Señor Vismoke- él jamás volvería a llamarlo padre, para él solo era un conocido.

-antes de irlo a ver quiere que te pruebes el traje que dejó en tu cama, te diría que te bañes antes de ello pero realmente no da tiempo - hablo el mayor

-entendido- sin mayor objeción se dirigió a su recámara.


Primeramente tuvo que pasar por el inmenso muro de la vanidad Vismoke en el cual encontrabas pinturas desde su chozno abuelo con un exagerado traje de líder militar adornado con seis insignias de sus triunfos de la guerra. Su pie estaba alzado sobre una roca que Sanji jura vio fuera del castillo, su mano derecha portaba un rifle y sobre su brazo izquierdo reposaba una cabeza de León qué supuestamente él había cazado veinte minutos antes(Sanji jura que su chozno abuelo lo compró en un mercado de comida exótica por que en la foto su familiar no tenía ni un solo cabello desaliñado, algo imposible si peleaste con un león). De ahí seguía una pintura de su chozno abuela quien junto a su chozno abuelo fundó Germa. En la pintura se veía ella, a sus quince años montando un sano rocín, llevaba una pesada armadura y una espada, detrás de ella el ejército que comandaba. Su bisabuelo fue un dictador implacable, aún en día mencionar su nombre hacía a la población temblar cual gelatinas. En el lienzo podías ver su rígida expresión al dar un discurso en uno de los balcones del castillo de las olas (donde aún habita su descendencia). Su bisabuela fue una periodista carismática y poderosa debido a la gente a la que influía. Existió en una época donde era vulgar sonreír en un retrato sin embargo mostró su más bella sonrisa ahora capturada en el lienzo, usando ropa muy elegante y unos aretes que te permitían imaginar los millones que se cargaba en la bolsa. Sentada con las piernas cruzadas, erguida con un porte que solo una emperatriz podía poseer. Se dice que su abuelo fue el más amable y democrático de los reyes de Germa, siempre veía por su pueblo y sin duda fue el monarca más amado. A parte de tener una estatua en su honor al centro de la ciudad debido a que era amigo del pueblo y su gobierno fue el periodo con mayor estabilidad económica y política también había una enorme pintura de él junto con su esposa tomados de la mano sentados en unos columpios de la playa mientras sus hijos hacían castillos de arena. Miró a su padre muy cerca de los pies de su abuelo y pensó “tan tierno que se veía, lastima que siempre fue y será un hijo de perra”. Se colocó frente al cuadro de su familia nuclear y sintió que sacaba humo hasta por las orejas, su cara estaba manchada de rojo y un enorme deseo de romperla le embargo. Su padre como cualquier narcisista patriarca de la familia estaba sentado y rodeado por sus hijos, mientras todo su lenguaje corporal demostraba superioridad sus hija lo abraza y sus hijos colocaban la mano en sus hombros en señal de Fiel seguimiento, excepto por Sanji y su madre los cuales estaban un poco separados del grupo. La imagen tenía algo nuevo, alguien había manchado el rostro de su madre con pintura roja igual que el del mismo Sanji.


Con un fuerte resoplido soltó aire por su nariz, haciendo un ruido similar al bufido de un toro. Continuó su andar hacia las escaleras. Protegía sus manos dentro de sus bolsillos de su pantalón de vestir a cuadros. En su mano derecha jugaba con la envoltura de unos mentos, que había guardado previo a ser encerrado, ahora solo era un asqueroso y pegajoso papel que se había pegado a la tela en conjunto con el caramelo que contenía. Maldecía a su padre, debido al mar y el caramelo su ropa se hecho a perder. Con grandes y estruendosas zancadas se dirigió al que hasta entonces había sido su cuarto.


Entró a su pieza, estaba como el último día con la variación de que sus posters de los mejores chefs reconocidos mundialmente, fueron destruidos en lo que Sanji podría describir como un acto hecho con saña por parte de sus hermanos. La puerta que daba al balcón estaba abierta. Veía a las cortinas danzar suavemente en la dirección que la brisa dictaminaba.


-ya no soporto más- se agacho para sacar de debajo de su cama un maletín. Si se apuraba quizás tendría suerte de no ser atrapado por su padre o sus hermanos en su huida.

Comenzo a empacar ropa, algunos ahorros que habia escondido de manera estrategica en un lugar que sabia nunca tocarian (sus recetarios. Sanji tenia la teoria de que su padre y sus hermanos jamas tocarian algo que signifique labor doméstica, para ellos eso podria causar que se les caigan los huevos), se coloco un collar que le regalo su mamá, una linterna, un encendedor, una navaja y uno de sus recetarios. Cuando estaba cerrando la maleta escucho un carraspeo proveniente de la puerta. Sanji giro en esa dirección.

-¿a donde crees que vas?- Sanji salto del susto. El creia que estaba solo pero parece ser que su hermana Reiju llevaba rato observandolo.

-a eres tú-dijo una vez la vio- por un momento me asuste-

-no creo que esa maleta sea para el viaje que haremos hoy-se rio mientras se sentaba en la orilla de la cama- podria apostar a que nisiquiera estas informado de ello-

Su hermana Reiju era su único familiar de confianza. Podia parecer altanera pero estaba claro que con Sanji siempre se comportaba bien.

-estaba por checar mis memorándums pero la mensajeria y el mar no se juntan-contesto con ironia

Ella se tapo la nariz-mucho menos el Mar y el cigarro. Apestas a pescado con aducción al tabaco. Tal vez tu asqueroso olor te salvara de lo que se acerca, asi como a los zorrillos su orina-se burla.

-¿y se puede saber que se acerca?- siguio empacando. No pensaba ir de todas maneras, solo era cuestión de convencerla de que se hiciera la de la vista gorda.

-¿Cómo Sanji? ¿No te invitaron al evento en donde tú eres el personaje principal?- finje sorpresa

Arque una de sus cejas de Sushi- ¿evento principal?-dice confundido

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