Capítulo Unico
Nota: Hola! es el primer fanfic que escribo de Hazbin Hotel, espero que les guste uwu con sus comentarios o estrellitas me harían muy feliz por si desean dejar alguna <3
Me emociona el estar escuchando nuevamente su voz a través de la radio, pensé que no volvería a verlo nuevamente. Cuando Atrox me dijo que Alastor estaba devuelta no podía creerlo, él es fan de su programa de radio y no se perdía ni una sola transmisión, por lo que cuando desapareció por 7 años mi amigo no pudo evitar ponerse triste.
Por mi lado, el escucharlo por ese aparato era una alegría inmensa para mí, no por que fuera fan de su programa de radio o algo así (eso no quita que sea buen programa), sino por el hecho de la relación que compartimos. Cuando el desapareció de la nada, no pude evitar preocuparme ¿Qué lo habrá llevado a desaparecer? Por un momento pensé que me había abandonado, lo único que me tranquilizó fue cuando le pregunté a Husk, Rosie y a Mimzy para al menos saber si él se encontraba bien, pero cuando me dijeron que ellos tampoco tenían noticias de él fue cuando mi preocupación aumentó.
Si bien yo conocía de primera mano el poder del gran Demonio de la Radio no pude evitar pensar lo peor, lo primero que pensé fue que los ángeles exterminadores habían acabado con él, por lo que salí a buscar por todo el pentagrama para ver si su cadáver se encontraba ahí, fue un alivio cuando no encontré nada.
Nunca dejé de buscarlo, pero mientras más pasaba el tiempo menos esperanzas tenía, hasta que finalmente cualquier pizca de esperanza murió. O eso hasta que Atrox vino con esta noticia a mí.
No perdí el tiempo en estos 7 años, aprendí una que otra cosa siendo su pareja, por lo que fui reafirmando mi poder en el infierno con ayuda de Rosie, quien me apoyó en todo, realmente es una gran amiga, ahora se podría decir que me he ganado el titulo de “Overlord” con mucho esfuerzo, lagrimas y sangre derramada.
Miles de sentimientos brotaban de mi interior al escuchar su voz, era una mezcla de emoción y ansiedad. Alastor... Mi Alastor... ¿Seguirá siendo el mismo demonio a quién amo?
Nuestra historia no se remonta solamente al infierno, nos conocíamos en vida, de hecho fue gracias a Mimzy que nos pudimos conocer. Mi memoria está plagado de todo tipo de recuerdos, la mayoría de ellos eran hermosos.
Por si se lo preguntan, sí, fui yo quien murió primero, fue un tragico accidente el cual cobró mi vida, no pasó mucho tiempo de mi muerte cuando Alastor también cayó al infierno. Recuerdo que él se encontraba sorprendido de verme en este lugar tan hostil, él estaba seguro de que yo había ido directo al cielo, junto a su madre. Les estaría mintiendo si les dijera que yo no estaba sorprendida, pues yo también pensé que iría al cielo, pero más sorprendida me encontraba de que él igualmente estuviera aquí, ya que la versión que yo recordaba de él era el de una buena persona.
Recuerdo que cuando le pregunté el motivo no dijo mucho, sus palabras fueron“Mi lugar en el infierno está más que merecido, mi amor. Sin embargo, no te diré el motivo por el que estoy aquí.”
No pasó mucho tiempo desde que llegó al infierno cuando empezó a ganar poder, la historia la conocen todos. De repente los Overlords más antiguos empezaron a desaparecer, aquello fue obra del demonio a quien amo. Siempre hizo lo posible para mantenerme al margen de todo ese tipo de cosas y tampoco me contaba como era que iba ganando tanto poder, por lo que tampoco ahondé más en el tema.
Ahora está de regreso y no soy la unica feliz por ello, como bien saben, Alastor no solo es conocido por ser un poderoso Overlord, sino que también es conocido por su programa de radio, y mi amigo Atrox es uno de sus fans.
- ¡Por Lucifer! - Gritó mi amigo emocionado cuando terminó la transmisión. - ¿Sabes lo triste que estaba cuando dejó de hacer las transmisiones de radio? ¡Eran mis podcast favoritos! - Yo solo solté una risa por eso. - Lo mejor de todo es que volvió con TREMENDO chisme ¿Así que la razón de la rivalidad de Vox con el demonio radio es porque este rechazó unirse a los Vees? ¡Eso le tuvo que doler! -
- Sí, hubieses visto como se puso de llorón. No soportó que Al rechazara la oferta. - Dije conteniendo mi risa al recordar esa escena, ya que yo la presencié.
- ¿Llorón? JA, llorón es decir poco ____, seguro se puso como una perra marica. - Respondió él, pero se quedó callado al procesar lo que acabo de decir. - Espera, espera ¿Estás insinuando que estuviste ahí cuando pasó? - Dijo sorprendido.
- Sí ¿Por? - Oh, es verdad. Creo que nunca le conté a Atrox de mi relación con Alastor. - Fui pareja de Alastor hasta que despareció, simplemente no supe más de él ¿A caso nunca te lo conté?. -
Él solo me observó con una expresión de sorpresa mezclada con incredulidad, sus ojos estaban tan abiertos que incluso podría llegar a dar miedo.
- Maldita perra ¿Cómo nunca me contaste algo así? ¡Sabes lo fan que soy de Alastor! ¡Podrías haberme conseguido un autografo! -
- Si tan fan eres de él ¿Cómo es que nunca supiste de nuestra relación? - Pregunté alzando una ceja, poniendo en duda su fanatismo.
- Bueno, supe que tenía una relación, pero nunca supuse que fueras a ser tú su novia, no sueles hablar mucho de tu vida privada. -
Conocí a Atrox cuando apenas habían pasado 2 años desde la desaparición de Alastor. Nos conocimos justo antes de que empezara uno de los exterminios anuales, le salvé el pellejo a cambio de un trato. Soy dueña de su alma, pero la verdad es que no es mal sujeto, se volvió alguien leal a mí independiente de nuestro trato, tanto así que ahora lo puedo considerar un buen amigo.
- ¿Crees que podrías conseguirme un autografo? - Preguntó ilusionado.
- No creo que eso sea posible, Atrox. - Dije negandome a su petición. - Si no me buscó cuando regresó de “quien sabe donde” es porque no quiere verme. - Comenté.
- Dudo mucho que sea eso. - Dijo Atrox. - Han habido muchos rumores, como ese de que ha estado ayudando a la hija de Lucifer con el proyecto de su hotel. Seguramente está ocupado. - Veo el intento de mi amigo por justificarlo.
Estaba a punto de responderle, pero justo una carta apareció frente a mí, tenía rastros de la magia de Carmilla. Abro la carta par ver el contenido.
- “Se solicita una reunión de Overlords a causa del reciente anuncio del adelanto del exterminio, favor presentarse dentro de 7 días en la siguiente dirección” - Leí en voz alta.
Los días pasaron volaron, en todo momento Atrox trató de convencerme que lo llevara conmigo para conocer a Alastor. Por supuesto que mi respuesta siempre fue no, ya que es una reunión exclusiva de Overlords, no podía llevarlo conmigo.
El día llegó, todos entramos a la habitación ya que llegamos al mismo tiempo. Logré divisar de reojo a Alastor, tenía la misma sonrisa de siempre, lo único diferente que tenía eran algunos aspectos en su traje, la diferencia era casi imperceptible, pero yo la noté.
Carmilla empezó explicando el motivo de la reunión, saludó a su viejo amigo Zestial y luego miró sorprendida a Alastor.
- ¿Alastor? - Preguntó sorprendida.
- Sí, lo sé. He estado un tiempo ausente. - Dijo con su típico tono alegre. - Seguro que se habrán preguntado donde he estado. - Finalizó, sin dejar de hacer su característica sonrisa.
- La verdad es que no, pero de cualquier forma bienvenido. - Respondió Carmilla siéndole indiferente.
Pude ver la expresión de Alastor en su rostro, si bien ante la mirada del resto aún mantenía la compostura yo lo conozco mejor que nadie, si hay algo que Alastor tiene grande es su ego, por lo que ese fue un golpe duro para él. Al ama ser el centro de atención, y la mejor forma de molestarlo es precisamente ser indiferente ante él. Por lo que no pude evitar soltar una pequeña risa al presenciar tal escena, de forma que me gané la mirada de los presentes.
- Lo lamento, continúen. - Dije disculpándome, pude sentir la mirada de Alastor sobre mí, seguramente ha de estar sorprendido por mi presencia.
La reunión transcurrió de forma normal hasta la llegada de Velvet, como la odio junto con el resto de los Vees, son seres realmente insoportable que no conocen el significado de la palabra respeto, son seres realmente vulgares. La presencia de esta chica solo podría significar problemas, y al ver lo que prosiguió no estuve equivocada. Empezó a comportarse de forma inapropiada con todos los presentes, incluyéndome. ¿Iniciar una guerra contra el cielo solo porque descubrimos que los angeles no son inmortales? Ni siquiera sabemos si esta muerte fue obra de un overlord o fue causada por los mismos angeles.
Está claro lo que quiere hacer, solo quiere que iniciemos una guerra sin sentido para que nos debilitemos, y de esta manera los Vees puedan tomar el poder, hay que ser muy tonto para no darse cuenta de sus intenciones. Al menos Carmilla la puso en su lugar, finalmente gracias a este incidente la reunión terminó más temprano de lo esperado.
Antes de irme eché un vistazo rapido a Alastor, quien al parecer tenía sus propios intereses en mente. Salí de la sala sin mirar atrás y entré en uno de los ascensores para poder irme, sin embargo, alguien detuvo la puerta antes de que se cerrara.
- ¡Dulzura! ¡Ha pasado un largo tiempo desde que nos vimos! - Dijo Al con su tono carismático de siempre, entró en el ascensor conmigo y trató de abrazarme por la cintura, a lo que me alejé rapidamente. Alastor se sorprendió un poco por tal acto, pero como siempre mantuvo su sonrisa intacta. - ¿Qué pasa corazón, a caso no estás feliz de verme? -
- ¿Feliz? - Dije en un tono molesto. - ¡Estoy de todo menos feliz! - Le lancé una mirada que expresaba claramente mi descontento. - Desaparecer 7 años, no sé nada ti durante este tiempo. La primera puta noticia que tengo de ti es porque casualmente escuché tu maldita transmisión de hace un par de días, enterándome junto con el resto del pentagrama de tu regreso gracias a ese pequeño show de la radio y no fuiste capaz de siquiera venir a buscarme para darme una puta explicación ¿Te parece que estoy contenta? - Digo mientras me acerco a él, dándole pequeños empujones con mi mano en su pecho.
- ¡Cariño, cariño! ¡Por favor! Controla es linda boquita tuya, ese lenguaje no es propio de una dama como tú. - Decido ignorarlo, el ascensor llega por fin al primer piso y bajo de el, Alastor por supuesto aún me sigue.
- ¿Qué haces? - Digo mientras paro en seco.
- ¡Voy contigo por supuesto, hay mucho de que hablar! - Dice él. - Por ejemplo, el hecho de que te haz ganado un lugar en la mesa de los grandes. - Dijo con admiración en su tono, seguramente nunca esperó que yo fuera a escalar en términos de poder.
Logro ver como me observa fijamente con su sonrisa aún en el rostro.
- Por lo que veo, ya no me necesitas para protegerte. Al parecer haz ganado bastante poder en mi ausencia. - Dice con un tono más tranquilo. Supongo que el ver que estoy bien después de todo este tiempo lo tranquliza de cierto modo, esto debido a que al final era él quien me protegía de todo tipo de situaciones, tanto como en vida y en la muerte.
- No tengo nada de que hablar contigo. - Digo mientras retomo mi camino en un paso más lento. - Después de todo, no es como seamos pareja o amigos para tener este tipo de conversaciones intimas. - Esto último lo dije en el tono más seco posible.
Alastor se pone frente a mí, impidiéndome avanzar.
- ¡Mi vida! ¿En que momento yo he terminado nuestra relación? ¿O en algún momento hicisste los tramites de divorcio sin que yo lo supiera? - Lo decía en un tono tan normal, es como si hubiésemos estado solo un par de días sin vernos. - Por lo que, oficialmente aún somos marido y mujer. -
- Para mí 7 años de ignorarme es lo mismo que un divorcio, y no te preocupes. Iniciaré el papeleo pronto, pues ahora que estás aquí podrás firmar. - Alastor no me dejaba avanzar, era como si se tratara de un juego para él.
- ¡Vamos, no seas exagerada! Después de todo ¿Qué son 7 años comparados con toda una eternidad a tu lado? - Dijo mientras tomaba mi mano para darle un beso en el dorso de esta. -Digamos que estuve ocupado con negocios, y ahora que volví me encuentro con nuevo proyecto que no puedo descuidar, iba a venir a verte en cuanto tuviera un momento libre. -
Mi mirada en el rostro aún reflejaba molestia, por lo que Alastor procedió a abrazarme por la cintura para acercarme a él.
- Después de todo, nuestros votos fueron “hasta que la muerte nos separe” ¡Y al final ni la misma muerte pudo con nosotros! Tendrás que matarme con alguna lanza angelical para deshacerte de mí, vida mía. - Dijo en aquel tono dulce con el cual solo se dirigía a mi.
Aún me muestro rehacía hacia él, pues la verdad estaba bastante resentida con toda la situación.
- ¡Bueno mi amor, al parecer debo darte un poco de espacio personal para que puedas pasar tu enojo! Después de todo, sé que si sigo insistiendo solo lograré que te enfades más, siempre haz sido así. - Me acercó aún más a él y me dio un beso en la frente. - Cuando estés lista para perdonar a este pobre demonio, estaré en el Hazbin Hotel, eres bienvenida cuando quieras. -
Una vez dijo eso, se fue con ¿Un montón de huevos? En fin, de cualquier forma me fui directo a mi residencia, allí me esperaba Atrox, impaciente por saber que tal había todo. Le conté lo que sucedió en la reunión, así como también lo ocurrido con Alastor, quién nuevamente se quedó soprendido por el detalle de mi matrimonio con Alastor.
- Espera ¿Me estás diciendo que omitiste el detalle de que tú y el Demonio de la radio están casados? - Dijo con una expresión de sorpresa tremenda, más grande que la de hace un par de días.
- ¿A caso no te lo había comentado ya? - Digo haciendo memoria. Oh, es cierto, creo que olvidé mencionarlo. - Nos casamos mientras aún estábamos vivos, una ceremonia totalmente hermosa, por cierto.
- Wow ¿No tienen ninguna clase de descendencia que haya terminado en el infierno también? ¿Algo más que estés omitiendo?- Negué con la cabeza.
- Nunca tuvimos hijos biológicos. Al siempre fue algo... especial al momento de la intimidad, no era algo que le llamara mucho la atención, de hecho llegué a pensar que yo no le atraía, pero me dijo que las relaciones sexuales no eran su estilo. Yo quise tener hijos, lo intentamos por mi deseo de ser madre, pero... - Hice una pausa. - Al no haber resultados dejamos de intentarlo, me hice exámenes médicos en vida y al parecer era estéril, por lo que nunca tuvimos hijos de sangre. -
Bajé la mirada con tristeza mientras recordaba aquello mientras que tomaba mi vientre con mi mano. Mi deseo de concebir un hijo propio siempre fue fuerte, fue uno de mis sueños frustrados en vida, diría que es el único dolor que arrastré conmigo hasta en la muerte.
- Tuvimos una hija, pero no era biológico. Como Alastor vio que entré en un cuadro de depresión por mi incapacidad de quedar en cinta sugirió la adopción, así que adoptamos a una niña... Fue lo peor que pudimos hacer, ya que yo morí prematuramente quedó huérfana de madre, habrán pasado unos 4 o 5 años después Alastor me acompañó en el infierno. Quedó sola nuevamente... Espero que haya vivido una buena vida y haya terminado en el cielo. -
Atrox me miraba con compasión, era primera vez que me abría tanto con él, nunca le había contado mi pasado a nadie. Pero como dije anteriormente, Atrox era alguien muy leal y un buen amigo, además, si abre la boca lo haré añicos junto con su alma.
- Pero volviendo al tema principal, Alastor me dejó invitada al hotel. Pensaré su oferta detenidamente durante un tiempo antes de tomar una decisión. - Atrox me miró con esperanza.
- Si decides ir ¿Puedes llevarme contigo jefecita? - Dijo con emoción. - Prometo que me portaré bien ¡Solo quiero un autografo! ¡Prometo darte todo lo que quieras! - Lo miro con una ceja alzada.
- Soy dueña de tu alma, no tienes nada que darme, puedo obtener todo lo que quiera de ti - Solté totalmente seria, pero su mirada era persistente, yo solo solté un suspiro. - Está bien, pero tendrás que portarte bien y no causar problemas. - Atrox dio un salto de alegría.
Pasaron unos cinco meses, pues me demoré bastante en pensar en que hacer. Con el paso del tiempo mi enojo fue disminuyendo, por lo que finalmente acepté la propuesta de Alastor de ir al Hazbin Hotel, por lo que Atrox y yo fuimos camino hacia allá.
Toqué la puerta del hotel, Atrox estaba a mi lado, trataba de disimular lo mejor que podía, pero su emoción era evidente. No pasó mucho rato hasta que Alastor abrió la puerta.
- ¡____! ¡Amor mío! - Dijo con alegría evidente en su voz, ignorando por completo a Atrox. - ¡Qué feliz me haces al deleitarme con tu hermosa presencia! -
- Hola Alastor. - Saludé formalmente, ya no estaba enojada, pero aún me encontraba un poco dolida. - La persona aquí a mi lado es Atrox, es uno de mis subordinados. - Dije presentando a mi amigo, quien parecía estar a punto de estallar de la emoción.
Alastor lo miró de arriba abajo, analizando al demonio. Parecía estar en busqueda de cualquier defecto de mi amigo.
- ¡Señor Alastor! ¡Es todo un placer conocerlo! - Dijo Atrox con felicidad. - ¡Dejeme decirle que soy fan de su programa de radio, no sabe lo feliz que me hizo cuando volvió a estar al aire, admiro mucho su trabajo! -
- ¡Oh, pero que bonito! - Dijo Alastor carismáticamente. - ¡Es todo un placer conocer a un demonio con buenos gustos! Hoy en día ya no son muchos los que aprecian el verdadero arte. -
Atrox me miró, como si estuviera buscando mi permiso para pedir aquello que tanto añoraba, yo moví mi cabeza en forma de afirmación.
- Disculpe el atrevimiento, oh gran demonio de la radio. Pero me haría muy feliz si me diera su autógrafo - Dijo mientras sacaba una pequeña libreta con un lápiz.
Alastor aceptó gustoso, recibió la libreta y dejó plasmada en ella unas palabras las cuales desconozco junto con su firma. Le devolvió los objetos a mi amigo, quien parecía estar a punto de llorar de la emoción. Atrox agradeció la amabilidad de mi esposo.
- ¡Oh! ¿Pero donde están mis modales? ¡Pasen por favor! - Dijo Alastor mientras nos hacía pasar al hotel. - Normalmente no está tan vacío, Charlie y su novia están en el cielo en una reunión y los demás decidieron salir a divertirse. Como gerente decidí quedarme aquí a mantener en perfectas condiciones el hotel. -
Observé y analicé el lugar, parecía bien cuidado. Al parecer Alastor ha hecho un buen trabajo.
- ____ ¿Podemos conversar en privado? - Preguntó Alastor.
- Claro, vamos. - Dije.
- Tu agradable amigo puede ponerse comodo, por el momento no hay cantinero, pero están los mayordomos de la princesa, por lo que el señor Atrox puede preguntarle a ellos si es que saben servir tragos si es que desea alguno. -
Me fui con Alastor a su oficina, me acomodé en el lugar. Alastor me sirvió una taza de mi té favorito. Al principio había mucha tensión, al menos por mi parte, por lo que fue mi esposo quien inició la conversación.
- ____, mi dulce ____. - Dijo Alastor, con aquel tono que usaba solo conmigo. - La verdad es que no podía ir a buscarte durante ese tiempo que estuve desaparecido, hay cosas que es mejor que no sepas. - Y como siempre, él me ocultaba las cosas más oscuras para protegerme ¿Qué a caso no ve que ahora soy un Overlord también? - Pero eso no significa que me olvidara de ti, te tuve siempre en mis pensamientos. -
Su sonrisa seguía en su cara, pero esta estaba diferente. No era la tipica sonrisa fingida que siempre trae consigo, esta era sincera, esta era una sonrisa que solo manifestaba conmigo.
Lo miré fijamente antes de responder. Aunque las emociones contradictorias se peleaban en mi interior, al final estoy aquí para darle la oportunidad de explicarse.
- Alastor, han pasado 7 años ¿Cómo esperas que te perdone tan fácilmente? - Pregunté, mi tono de voz reflejaba mi dolor.
- Entiendo que mis acciones pudieron haber causado dolor, pero tengo mis motivos, motivos que no puedo revelar. - Dijo con sinceridad. - Estoy consciente que ya no eres la misma de hace 7 años atrás, te haz vuelto fuerte y poderosa. - Su tono era dulce, puso una mano en mi mejilla y la acarició. - Pero a mis ojos sigues siendo aquella chica alegre, dulce e ingenua con la que me casé. Sé que estamos en el infierno, pero aún así no quiero involucrarte en mis asuntos, los cuales son más oscuros y peligrosos de lo que crees. - Explicó Alastor, buscando comprensión en mis ojos.
Podía ver su sinceridad, y tal como pensé aún busca protegerme. Mientras lo escuchaba, comencé a sentir un atisbo de comprensión. Aunque no estaba completamente satisfecha, podía ver que sus motivos eran más complejos de lo que inicialmente había pensado. A medida que continuábamos hablando, las barreras que había construido fueron cediendo.
- Comprendo que hay cosas que no me puedes contar, pero... Joder, hemos estado juntos durante tantas décadas... - Dije mientras descargaba mis pensamientos y preocupaciones. - Se supone que somos un matrimonio y estamos para apoyarnos el uno al otro ¿Cómo podré apoyarte si ni siquiera sé que es lo que pasa por tu cabeza? -
Alastor asintió con solemnidad, reconociendo la validez de mis palabras. La conversación continuó, abordamos los desafíos que enfrenté durante su ausencia y cómo había cambiado el infierno desde entonces. Por lo que veo, le alivia que nuestra amiga Rosie me haya apoyado mientras que él no estaba por estos lares, al menos no estuve sola.
- ____, sé que no puedo cambiar el pasado. - Dijo Alastor después de un momento de silencio. - Comprendo lo molesta que estás conmigo, pero te pido que me des una oportunidad para demostrarte que mi ausencia valió la pena. -
Miré profundamente a los ojos de Alastor, viendo la sinceridad en su mirada. A pesar de las dudas que aún tenía, sentí que era el momento de dejar atrás la amargura y darle una oportunidad a nuestro amor, después de todo, no era el primer momento difícil que pasamos juntos. Hemos superado muchas cosas en nuestra relación, incluso la muerte misma, podremos superar esto.
- Está bien, estoy dispuesta a darte una nueva oportunidad. - Respondí sonriendo. - Pero con la condición que de ahora en adelante me incluyas en tus planes, nada de secretos ¿Crees que puedes concederme eso? - dije permitiéndome sonreír de forma sincera por primera vez en mucho tiempo.
Alastor me abrazó con ternura, dejando ver la sonrisa más radiante que he visto en mi muerte, yo correspondí el abrazo.
- Si me lo pidieras vida mía, derrocaría al mismo Lucifer para poder darte el trono del infierno si ese fuera tu deseo. - Dijo en mi oído.
Al final me uní también al proyecto del hotel para poder estar con Alastor y apoyarlo en lo posible, mi esposo me presentó con los demás, la mirada de sorpresa en todos al descubrir que el Demonio de la radio tenía esposa era indescriptible. Atrox también vino conmigo, el cual también fue bien recibido.
Finalmente me reencontré con mi amado, puede que enfrentemos más cosas en el futuro, pero al menos ahora tengo la certeza que lo que sea que venga lo enfrentaremos juntos.