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En la penumbra del bar de jazz, Kya esperaba con el corazón latiendo al ritmo de la música. La atmósfera estaba cargada de nostalgia y promesas no cumplidas, como las notas que flotaban en el aire y se fundían con sus propios anhelos.
Sus ojos, fijos en la puerta, reflejaban una mezcla de esperanza y temor. Desde el momento en que vio a Lin por primera vez, supo que había despertado algo en ella, algo profundo y etéreo como una melodía que se quedaba grabada en su mente.
A lo largo de los años, había guardado sus sentimientos en lo más profundo de su corazón, temiendo que la realidad no estuviera a la altura de sus sueños. Pero esta noche, en este lugar lleno de recuerdos y promesas no cumplidas, sentía una certeza que la impulsaba a seguir adelante.
Cada encuentro con Lin había sido como una canción que no podía sacarse de la cabeza, cada mirada, cada sonrisa, una estrofa más en la sinfonía de su amor. Y ahora, mientras esperaba con el corazón en la garganta, anhelaba la oportunidad de volver a escuchar esa canción, de dejarse llevar por su ritmo y su pasión.
Sus labios temblaban con el deseo de rozarse con los de Lin, de perderse en el calor de su aliento, pero también temían el rechazo, el dolor de un amor no correspondido. Sin embargo, estaba decidida a arriesgarse, a abrir su corazón y dejar que Lin viera la verdad que había estado oculta durante tanto tiempo.
Mientras el jazz llenaba el aire con su dulce melodía, Kya se preparaba para el momento que tanto había esperado. Con cada latido de su corazón, con cada respiración entrecortada, estaba lista para enfrentarse a su destino y dejar que el amor guiara su camino.
El tiempo pareció detenerse cuando finalmente Lin Beifong cruzó la puerta del bar. Kya contuvo el aliento, su corazón latiendo con fuerza mientras observaba cómo Lin avanzaba con su característica gracia y determinación.
Un torbellino de emociones la invadió: el nerviosismo bailaba en su estómago, la emoción palpitaba en sus venas. Era como si cada célula de su ser estuviera vibrando al ritmo de la música, anticipando el encuentro que había esperado durante tanto tiempo.
El sonido de sus zapatos resonaba en el suelo de madera, marcando el compás de una melodía que solo ellas dos podían escuchar. Kya se mordió el labio inferior, tratando de contener la oleada de sentimientos que amenazaba con desbordarse.
Cuando Lin finalmente se detuvo frente a ella, su mirada se encontró con la de Kya, y en ese instante, todo lo demás pareció desvanecerse. Había una conexión entre ellas, un lazo invisible que las unía incluso en la distancia.
Kya se obligó a sonreír, aunque sus manos temblaban ligeramente. Quería que Lin supiera lo importante que era este momento para ella.
"Lin", dijo, su voz apenas un susurro cargado de emoción. "Me alegra que hayas venido."
Lin se acercó a la mesa de Kya con una sonrisa cálida, sus ojos brillando con complicidad. "Kya", respondió, su voz profunda resonando en el aire cargado de emoción. "El placer es todo mío. Ha pasado tanto tiempo desde la última vez que nos vimos."
Kya asintió, sintiendo cómo el peso de los años se desvanecía en ese momento. "Sí, ha sido demasiado tiempo", admitió, su voz apenas un susurro. "Pero estoy agradecida de que el destino nos haya dado esta oportunidad de volver a encontrarnos."
Se miraron una a laotra, compartiendo un momento de silenciosa complicidad antes de que Lin tomara asiento frente a ella. El camarero se acercó para tomar su pedido, pero Kya apenas podía apartar la mirada de Lin, atrapada en el brillo de sus ojos y la curva de su sonrisa.
"¿Qué has estado haciendo todo este tiempo?", preguntó Lin, rompiendo el hechizo del momento con su voz suave pero firme.
Kya se recostó en su asiento, intentando encontrar las palabras adecuadas para expresar todo lo que había pasado en su ausencia. "He estado viajando", comenzó, eligiendo sus palabras con cuidado. "Explorando nuevos lugares, conociendo nuevas culturas. Pero en cada paso del camino, siempre había una parte de mí que anhelaba volver aquí, a este momento."
Lin asintió, entendiendo la profundidad de sus palabras. "Te entiendo", dijo con simpatía. "También he estado ocupada, luchando por lo que creo que es correcto, tratando de hacer del mundo un lugar mejor. Pero siempre hay un lugar en mi corazón reservado para ti, Kya."
Las palabras de Lin enviaron un estremecimiento por la espalda de Kya, haciéndola sentir aún más cerca de ella. En ese momento, en ese bar de jazz lleno de recuerdos y promesas, Kya supo que había encontrado algo más que una simple reunión. Había encontrado una oportunidad para abrir su corazón, para dejar que el amor floreciera una vez más entre ellas.
Mientras continuaban charlando, Kya y Lin compartieron un delicioso vino que parecía complementar a la perfección el ambiente íntimo del bar de jazz. Cada sorbo era como un brindis por su reencuentro, una celebración.
A medida que el vino fluía, las palabras fluían con él y la sensación de que el tiempo se no existía se volvía aún más palpable. El murmullo de la música de fondo parecía fundirse con sus conversaciones, creando una armonía perfecta que envolvía a las dos mujeres en una burbuja de intimidad y calidez.
Kya y Lin se sumergieron en una charla animada, compartiendo anécdotas y recuerdos como si no hubiera pasado un solo día desde su último encuentro. El vínculo que tenían era tan fuerte que podían sentirse cerca a pesar de la distancia física que las separaba durante tanto tiempo.
El ambiente del bar se llenaba con su risa contagiosa y sus sonrisas brillantes, haciendo que los demás clientes del lugar miraran con envidia la complicidad que tenían. Para Kya y Lin, los demás no existían estaban en su propia burbuja de felicidad.
Mientras el vino fluía y la conversación se volvía más animada, Lin dejó escapar una risita traviesa y, con una mirada cómplice, dijo: "Kya, debo admitir que te ves absolutamente encantadora esta noche. Ese vestido te queda realmente bien".
Kya sonrió, una chispa de picardía brillando en sus ojos mientras respondía con un tono suave y seductor: "Oh, Lin, siempre tan halagadora. Pero no te equivoques, cariño, sé que solo estás buscando distraerme con tus encantos".
Lin rió, disfrutando del juego de coqueteo entre ellas. "Bueno, ¿qué puedo decir? No puedo evitarlo si me encanta verte sonreír", respondió con un guiño.
Kya inclinó ligeramente la cabeza, su mirada intensa mientras respondía: "Y yo no puedo evitar que me hagas sentir... cosas que no debería".
La tensión sexual entre ellas se hizo presente, cargada de una electricidad que era imposible de ignorar. Se miraron fijamente, sus corazones latiendo al unísono en medio de la atmósfera íntima del bar de jazz.
Comenzó su juego de seducción y coqueteo, disfrutando de aquella sensación. Porque cuando estan juntas, cada palabra, cada mirada, estaba impregnada de una pasión y una intimidad que trascendían el tiempo y el espacio.
La melodía del jazz llenaba el aire, Kya se dejaba llevar por la música, su mente estaba en otra parte. Las palabras de la canción resonaban en su corazón, despertando un deseo ardiente de ser todo lo que Lin anhelaba, de ser la persona que completara cada parte de su vida.
En su mente, se imaginaba siendo el más suave toque en la piel de Lin, explorando cada rincón de su ser con una delicadeza infinita. Quería ser la confidente de sus secretos más íntimos, la persona en la que confiara por encima de todo, liberada de cualquier barrera o restricción.
Sentía un anhelo profundo por ser la cosa buena en la vida de Lin, aquella que la llenara de amor y pasión. Quería ser todo lo que Lin deseara, estar ahí para ella en cada momento, compartiendo cada alegría y cada desafío que la vida les presentara.
La idea de ser el todo la llenaba de una emoción abrumadora, un deseo de entregarse por completo a esa mujer. Quería ser su apoyo incondicional.
Justo cuando Kya estaba perdida en sus pensamientos, Lin tomó la iniciativa y extendió la mano hacia ella con una sonrisa juguetona. "¿Te gustaría bailar?", preguntó Lin, con una mirada llena de picardia.
Kya asintió con entusiasmo, dejando que Lin la guiara hacia la pista de baile. Mientras se movían al ritmo de la música, el mundo exterior parecía desvanecerse, dejando solo espacio para ellas y su conexión.
Justo cuando estaban empezando a disfrutar del baile la melodía cambió y los músicos comenzaron a tocar una canción diferente. Lin y Kya se detuvieron por un momento, sorprendidas por el cambio. Y entonces, como si el destino estuviera escribiendo su propia historia, comenzó a sonar aquella canción, su canción: "Cama e Mesa" de Roberto Carlos.
El corazón de Kya dio un vuelco al reconocer la melodía, recordando el momento en que Lin se la había dedicado por primera vez, en un momento de debilidad y vulnerabilidad que ahora parecía tan lejano.
Lin la tomó por la cintura, retomando su baile lento al ritmo de la música. Kya se dejó llevar por la canción, sintiendo cómo los versos de aquella canción resonaban en lo más profundo de su ser.
Las letras de la canción cobraban vida en su mente, Kya comenzó a murmurar las letras de la canción cerca de la oreja de Lin, haciendo que el momento se volviera más íntimo y sensual. Las palabras se convirtieron en un susurro suave y seductor, revelando sus deseos más profundos y sus intenciones de ser todo lo que Lin necesitaba.
Kya volvió a susurrar las palabras de la canción cerca de la oreja de Lin: "Y más allá de ese cariño que siempre me das, me imagino tantas cosas, quiero siempre más".
Lin contuvo un jadeo y apretó ligeramente el agarre de su cintura, acercándola aún más a su cuerpo, dejando apenas centímetros de separación entre ellas, el sentir la piel de la morena le estaba quemando y dejando sin voluntad. Su aliento rozaba la piel de Kya cuando preguntó con voz suave pero cargada de deseo: "¿Qué te imaginas, Kya?"
Kya se apartó ligeramente, mirándola con inocencia fingida, como si no supiera el efecto que tenía en Lin. "Oh, solo estaba pensando en todas las posibilidades", respondió con una sonrisa traviesa. "Después de todo, la imaginación puede llevarnos a lugares interesantes, ¿no crees?"
Lin la miró con complicidad, sus ojos brillando con intensidad. "Definitivamente", dijo con una sonrisa pícara. "Pero no te preocupes, estoy aquí para hacer realidad todas esas fantasías que puedas tener".
La tensión entre ellas era perceptible, cargada de una electricidad que era imposible de ignorar. Se miraron fijamente, sus corazones latiendo al unísono en medio de la atmósfera íntima del bar de jazz.
El alcohol se había convertido en un amigo cercano, disolviendo cualquier rastro de timidez o inhibición que pudieran haber tenido. Kya se sentía embriagada por el placer del momento y con valentía impulsada por la confianza que solo el alcohol podía brindar, comenzó a acariciar suavemente la mejilla de Lin, dejando que sus dedos trazaran cada contorno con delicadeza.
Cada roce era un recordatorio de la intensidad de sus sentimientos, de la profundidad de su afecto. Kya quería atesorar cada momento, cada gesto, como si fuera el último, consciente de la fugacidad del tiempo y la incertidumbre del futuro.
Con cada caricia, Kya se sentía más cerca del cielo. No quería dejar escapar este momento, quería guardarlo en su memoria para siempre, como un tesoro preciado que siempre llevaría consigo.
Aquella pareja dejo que el alcohol les brindara el coraje necesario para despojar la pena del cuerpo y entregarse por completo al momento presente. Porque en ese instante, nada más importaba.
El calor de sus cuerpos se fundía en una danza de pasión y ternura, alimentada por la intimidad y el fuego del deseo. Lin rodeó la cintura de Kya con firmeza, acercándola aún más a su cuerpo mientras se movían al compás de la música.
"Esto es increíble", murmuró Lin, su aliento cálido rozando la piel de Kya. "Nunca había sentido una conexión tan fuerte como la que tengo contigo."
Kya sonrió con picardía, dejando que sus manos vagaran por el pecho de Lin con una delicadeza tentadora. "¿Oh, sí?" respondió con una voz suave y sugerente. "Bueno, cariño, aún no has visto nada."
Se miraron fijamente, sus ojos brillando con una mezcla de deseo y anticipación mientras continuaban bailando al ritmo de la música envolvente.
"Te desafío a que me sorprendas", susurró Lin, con una sonrisa traviesa curvando sus labios. "Estoy dispuesta a aceptar cualquier cosa que tengas en mente."
Kya respondió con una risita juguetona, sus dedos jugando con el borde del cuello de la camisa de Lin. "No sabes en qué te estás metiendo", murmuró con voz seductora. "Pero estoy lista para mostrarte un mundo que nunca antes habías experimentado."
Kya tomó la osadía de acercar sus rostros y plantarle un leve beso en los labios a Lin, un gesto breve pero cargado de deseo. El contacto de sus labios envió una corriente eléctrica a través de sus cuerpos, avivando el fuego de la pasión que ardía entre ellas. Lin respondió al beso con una entrega total, dejando que sus labios se fundieran en un beso apasionado que expresaba todo el amor y el anhelo que había guardado durante tanto tiempo.
Fue un momento mágico, perdidas en el éxtasis del amor compartido. Lin acarició suavemente el rostro de Kya, sus dedos trazando cada contorno con una delicadeza infinita, mientras se perdía en el brillo de sus ojos llenos de deseo.
Cuando finalmente se separaron, sus labios aún húmedos y sus miradas llenas de pasión, Lin no pudo evitar sonreír con complicidad. "¿Nos vamos?", preguntó con voz suave pero cargada de deseo. "Podemos continuar nuestra aventura en un lugar más privado... "
El ambiente estaba impregnado de un romance palpable, como si el universo mismo estuviera conspirando para unir sus destinos una vez más. Kya asintió con una sonrisa radiante, sintiendo la emoción burbujeando en su pecho mientras se preparaba para embarcarse en una nueva aventura junto a la mujer que amaba más que a nada en el mundo
Muchas gracias por leer, espero que les haya gustado y si desean la continuación, déjenmelo saber estoy abierta a peticiones. ♡
M.