Capítulo 1
Mansión Schnee
Sentada en una silla mecedora hay una mujer embarazada con el cabello blanco, esta mujer es Willow Schnee, antigua CEO de la COSUDE, ya que actualmente su esposo es el nuevo CEO, para su desgracia ya que el maldito le había quitado el poder de la empresa de su familia.
Willow sonrió contenta al sentir movimientos en su vientre, era su segundo hijo, no podía esperar a que naciera, su hija Winter, que está a su lado en una cuna, ha sido lo único bueno que resultó del infierno que estaba viviendo con Jacques, espera que su próximo hijo sea igual que su hermana. En su vientre, una aura azul rodeó el feto, causándole un pequeño dolor, que desestimó, atribuyéndolo a alguna comida que le hizo mal. Sus pensamientos fueron interrumpidos con la llegada de su mayordomo Klein, que entró a la habitación con unos documentos en sus manos.
—Lamento interrumpir, mi señora, pero el señor Jacques quiere que firme estos documentos— dijo entregándole los documentos a Willow, que comenzó a leerlos, viendo que eran documentos para comprar tierras donde vivían Faunos, cosa que no le agradó.
Haciendo una mueca de disgusto internamente, pero manteniendo una cara seria, le devolvió los papeles al mayordomo —Dile a Jacques que no firmaré esto—
—Entendido, mi señora, con su permiso— asintiendo, se retiró del lugar.
—No pienso formar parte de lo que estés planeando, Jacques— dijo molesta, soltando un suspiro, se acomodó en su silla, inconsciente de la lucha que estaba teniendo su aura y la de su hijo en su vientre.
3 semanas después
Willow estaba cansada y preocupada, ya habían pasado 3 semanas desde que le dio ese pequeño dolor en su vientre y no se había detenido, había llamado a un doctor para que la revisara, temiendo que algo le haya hecho daño a su bebé, el doctor le dijo que su hijo estaba bien, pero no encontró explicación de lo que provocaba ese dolor. Trató de no esforzarse mucho y de no estresarse, pero su esposo no ayudaba en eso, últimamente estaba teniendo problemas con un grupo de Faunos que se hacían llamar El Colmillo Blanco, este grupo luchaba por los derechos de los faunos y para eliminar el racismo contra ellos, haciendo protestas pacíficas.
1 meses después.
Willow estaba en urgencias luego de sentir un gran dolor en su vientre, estaba asustada y preocupada por el bienestar de su hijo, los médicos corrían de un lado a otro preparando todo para ayudarla con el parto, lo hacían lo más rápido que podían, pues Willow no paraba de gritar de dolor, mientras tanto, en su vientre, las venas del cuerpo del bebé comenzaron a brillar.
—Rápido, acuéstenla en la camilla y llévenla a la sala de parto— dijo el doctor a los asistentes mientras él trataba de calmar a la mujer.
—D-doctor, p-pase lo que pase, mi bebé es primero— dijo tomándole el brazo al doctor con fuerza y mirándolo a los ojos con una mirada llena de dolor, miedo y preocupación, mientras entraban a la sala de parto. Asintiendo, el doctor comenzó el procedimiento.
—Estarás bien, Naru, nacerás sano, y junto con tu hermana Winter seremos muy felices— pensó Willow mientras cerraba los ojos con dolor y comenzada a pujar.
Luego de unas horas, que la mujer sintió eternas, el dolor terminó y la sala se sumió en un silencio, no había llanto ni algún otro ruido aparte de los suspiros de cansancio de Willow, el doctor y las enfermeras se encontraban incrédulos al ver al niño, pues este se encontraba tranquilo mientras observaba con curiosidad la habitación, lo que más les llamó la atención fueron sus ojos, del color azul más hermoso, reflejaban el mismo cielo y a la vez un gran poder, fueron los ojos más hermosos que vieron en toda la vida.
—¿Q-que pasa? ¿Le pasó algo a m-mi bebé? Doctor, por favor, dígame que mi hijo está bien— dijo asustada y con lágrimas a punto de caer.
Al escuchar a la mujer, el doctor salió de su estupor.
—L-lo siento, sólo estaba sorprendido, su hijo está sano y salvo— dijo mientras limpiaba al bebé, que seguía tranquilo, para curiosidad y maravilla de las enfermeras y se lo entregaba. La mirada de Willow se llenó de alivio al sostener a su hijo.
—Naru, pequeño travieso, le has dado un gran susto a tu mami— dijo con una sonrisa mientras veía con amor a su hijo, que se acercó más a ella, para su alegría.
5 años después
Naruto iba tomado de la mano de su hermana mayor, Winter Schnee, los dos estaban paseando por el gran jardín de la mansión, el peliblanco estaba tranquilo mirando alrededor y luego a su hermana, que soltó su mano y fue a perseguir una mariposa.
Sintiendo la mirada de alguien puesta en él, buscó la dirección de donde sentía que lo observaban, logrando conectar su mirada con la de un hombre alto y fornido, que estaba sorprendido de que un niño lo haya encontrado, pero también se sorprendió por lo que vio en sus ojos, estos reflejaban un gran poder.
—Hermano, ven, mira lo que encontré— gritó Winter con emoción, haciendo que Naruto se diera la vuelta y caminara hacia ella.
El hombre suspiro y se marcho del recinto Schnee, sintiendo curiosidad por el poder que tendría el niño, su hermana fue llamada una prodigio por despertar su aura y Semblanza siendo tan joven, mostrando también un bueno dominio de los Glifos. Según lo que escucho, el niño no tenía la Semblanza hereditaria de los Schnee, pero su aura era muy poderosa, por lo que acaba de ver en los ojos del niño.
Con los hermanos Schnee
Dichos hermanos estaban mirando un zorro de pelaje blanco llevaba una ardilla en su hocico, el zorro se fue rápido luego de ver algo detrás de ellos, para curiosidad de Naruto, dicha curiosidad se fue al sentir una mano en su hombro.
—Niños, ¿Qué hacen afuera de la mansión?— dijo Willow con el ceño fruncido, asustando a los, que no se habían dado cuenta de la presencia de su madre.
—S-solo dábamos un paseo, madre— dijeron mientras se abrazaban con miedo y veían a su madre.
Willow suspiró y los arrastró de regreso a la mansión por las orejas mientras los regañaba por no avisarle antes, pasando al lado de algunos sirvientes, que les pareció divertido ver a los niños quejándose del dolor mientras eran arrastrados.
2 meses después, campo de entrenamiento
—Vamos mamá, necesito que me dispares lanzas de hielo— dijo Naruto a su madre, que estaba preocupada por su solicitud.
—¿Seguro de que estarás bien?— preguntó preocupada, haciendo que el peliblanco asienta con entusiasmo.
Suspirando, la Schnee usó su semblanza y varias lanzas fueron en dirección a su hijo, que se mantenía tranquilo, para sorpresa de la mujer, las lanzas se detuvieron a escasos centímetros de su hijo.
—¡Sí! Por fin pude mantenerlo activo a voluntad— dijo feliz, para curiosidad de su madre, que se estaba acercando.
—¿Qué hiciste, cariño?— preguntó curiosa mientras miraba las lanzas de hielo, que todavía estaban suspendidas en el aire.
—Es una técnica que tiene mi semblanza, ¿No es genial?— dijo con emoción y algo de arrogancia.
Sorprendida de escuchar que su hijo tenía su semblanza, quiso abrazarlo, pero estando a centímetros de su hijo, no pudo tocarlo, estaba a escasos centímetros, justo como las lanzas.
—Lo llamo Infinito, me permite manipular el espacio a un gran nivel, así es como no puedes tocarme, manipulo el espacio que hay entre cualquier cosa y yo para que vayan muy lento y así jamás me puedan tocar— dijo con orgullo, había pasado todo el día leyendo un libro que encontró en la biblioteca de su hogar que explicaba ese tema para poder hacer su técnica.
Willow miró a su hijo maravillada, era un prodigio, tener tal poder a la edad de 7 años era increíble, no podía estar más orgullosa.
—Tengo que seguir entrenando, te veré en la cena, madre— dijo mientras le daba un abrazo y se iba.
—Espero que me ayude a quitarle la compañía a Jacques cuando sea más grande, viendo lo poderoso que es ahora, será fácil hacerlo— dijo sonriendo mientras iba a ver como estaba su querida Winter.
Meses después
Hospital
Los Hermanos Schnee estaban en la sala de espera del hospital, mientras su madre estaba en la sala de parto.
—Naru, ¿Crees que padre vendrá?— preguntó Winter, volteando a ver a su hermano menor con una mirada llena de preocupación.
—No— respondió, mirando la puerta de la habitación con un semblante sereno.
Winter suspiro, su hermano menor odiaba a su padre desde que vio como trataba a su madre, el peliblanco lo amenazó con matarlo si seguía con ese trato hacia ella.
Después de horas de espera, una enfermera salió de la habitación y los dejó entrar, cosa que hicieron emocionados por conocer a su nueva hermanita.
Al entrar en la habitación, pudieron ver a su madre sosteniendo un pequeño bulto mientras tenía una sonrisa cansada, acercándose, lograron ver unas pequeñas manos de piel clara.
—Miren mis pequeños, esta es su nueva hermanita, la pequeña Weiss— dijo su madre mientras les sonreía y giraba el bulto hacia ellos.
—Es muy bonita— dijo Naruto con una pequeña sonrisa, mientras observaba a una pequeña y regordeta bebé peliblanca, su hermana Winter asintió de acuerdo, estando a su lado.
—¿Quieres cargarla?— preguntó, mirando a su hijo menor, que asintió.
Tomando a la bebé con mucho cuidado, Naruto miró atentamente a su hermanita, que justo en ese momento abrió sus ojos, tan azules como los de su hermana y madre, brillando con la inocencia que sólo un bebé puede tener, Weiss lo miró con abierta curiosidad, moviendo sus brazos, su hermana puso sus pequeñas manos en sus mejillas y sonrió, el peliblanco sintió una cálida sensación en su corazón, en ese momento, tomó una decisión.
—Te protegeré de todo, pequeña Weiss, a ti y a mi familia, esa es una promesa de toda una vida— prometió con gran determinación, haciendo que su madre y hermana sonrieran, sería un gran hermano mayor.