SU ALTEZA

Summary

Segundo libro de la saga vampiros

Status
Ongoing
Chapters
21
Rating
5.0 4 reviews
Age Rating
18+

PROLOGO JIN

Había muchas cosas que a Jin le resultaban incómodas: presenciar el PDA de otras personas, verse obligado a mediar en el drama familiar de sus pacientes, avistar a desconocidos en el gimnasio... pero las “mañanas después”, tendían a ser algunos de sus momentos menos favoritos.

—Entonces —Jessie se apoyó contra la puerta de su auto, aparentemente sin prisa por usarla, sus ojos verdes brillaban con picardía—. ¿Haremos esto otra vez en algún otro momento?

—Um —Jin se pasó una mano por sus rizos castaño oscuro.

Mierda. Odiaba esta parte. No había querido invitarla a desayunar en lo absoluto, pero ella había estado ahí, en su apartamento, y él se había sentido como un imbécil por pensar en echarla a patadas, así que sugirió ir a buscar algo para comer. Había pedido tomar autos separados, alegando que tenía algo que hacer después. Supuso que podría hacer que esa afirmación fuera cierta si se detenía en casa de Jimin en el camino de regreso a casa.

Su hermano pequeño había estado actuando de manera extraña últimamente. Y ese tipo, Yoongi, con el que había estado saliendo... A Jin no le gustaba. No le gustaba él.

Jessie sonrió ante su vacilación. —Uh-oh. No me digas. ¿Es algo de una sola vez?

Jin se mordió el labio, dándole una sonrisa tímida. —¿No eres tú, soy yo?

No debería haberse acostado con ella. Ella era lo suficientemente agradable, claro. Habían tenido clases juntos en la escuela secundaria, y él siempre había pensado que ella era genial, divertida, inteligente, totalmente sexy. Pero la verdad es que Jin solo había estado buscando algo con lo que aliviar el estrés, y ella había estado en el lugar y momento correcto para proporcionarlo.

Jessie se rio de él, su buen humor estaba probando que era demasiado buena para Jin en primer lugar.

—No te preocupes, Rey. Conozco tu reputación.

—Oh. ¿Reputación?

Pero Jin no tuvo la oportunidad de averiguar cuál podría ser su reputación, porque lo siguiente que supo es que estaba boca abajo en el pavimento, Jessie estaba gritando y el brazo de Jin estaba sujeto detrás de su espalda en un ángulo doloroso.

—Hola, Seokjin —Jin no reconoció la voz, profunda y áspera, con un toque de acento.

Trató de librarse del agarre del hombre, pero su sujeción era como el hierro. Jin no logró ni una pulgada de margen de maniobra.

—¿Te conozco? —Jin finalmente gruñó, renunciando a sus esfuerzos.

El hombre que lo sujetaba se rio entre dientes. No era un sonido agradable.

—Quería enviar mis saludos a Yoongi y a su pequeño juguete humano. Sé un buen hermano mayor y pasa el mensaje, ¿sí?

Eso era... ¿qué? Jin tenía preguntas, tantas preguntas, pero antes de que pudiera expresarlas, escuchó un crujido y luego...

Dolor. Un dolor agudo.

Jin gritó. Su brazo. El hombre le había roto el maldito brazo. Fue volcado sobre su espalda antes de que pudiera siquiera intentar recuperar el aliento. Miró fijamente a... ¿A qué?.

El extraño parecía un hombre, más o menos, uno con una cara hermosa y su cabello oscuro ligeramente gris en las sienes. Pero sus ojos eran aterradores, completamente negros, sin siquiera una pizca de blanco alrededor de los bordes.

Los ojos de un monstruo.

Él le sonrió a Jin, y un par de colmillos brillaron a la luz de la mañana. Jin gimoteo. Ni siquiera sabía que podía gimotear.

—¿Qué...? ¿Qué carajos?

En respuesta, el hombre inclinó la cabeza hacia abajo y Jin olvidó el dolor de su brazo ante el repentino e insoportable dolor en su cuello. El hombre lo estaba mordiendo. Y jodidamente dolía.

Jin no tuvo oportunidad de gritar de nuevo. Tan pronto como había comenzado, se acabó. Escuchó un gruñido, quejidos, y luego el monstruo se fue, el cuerpo herido de Jin cayó sin contemplaciones sobre el pavimento. Parpadeó hacia el cielo sin nubes.

¿Qué mierda acababa de pasar? Se estremeció cuando una sombra se cernió sobre él. Pero no era el hombre aterrador de hacía unos momentos. Jin conocía a este hombre. Cabello rubio, ojos azul pálido. Un rostro tan hermoso que casi dolía mirarlo.

El pequeño amigo de Yoongi. Jungkook.

Por una vez, el hijo de puta no estaba sonriendo de esa forma tan desconcertante; en cambio, las cejas doradas de Jungkook se juntaban con preocupación mientras se arrodillaba en el suelo a su lado.

Jin no sabía por qué, dado que Jungkook por lo general lo ponía inquieto, pero la presencia del hombre ahora se sentía como un bálsamo calmante.

Aun así, no pudo evitar gritar cuando Jungkook lo levantó por los hombros, colocando suavemente la mitad superior de Jin en su regazo. Mierda.

Para ser un hombre que parecía tan delicado, ciertamente era fuerte.

—No te asustes —murmuró Jungkook.

Y entonces... cambió. Las pupilas de Jungkook se dilataron, el negro cubrió primero el azul pálido y luego el blanco de sus ojos. Sus incisivos se afilaron, alargándose en colmillos que sobresalían de sus labios carnosos y rosados.

Jin contuvo un grito, tratando de liberarse del agarre de Jungkook, pero el intento de movimiento envió un dolor punzante que le recorrió el brazo.

¿Qué mierda estaba pasando? Para su mortificación, se encontró gimoteando de nuevo.

—Shh —Jungkook usó ambas manos para mantener inmóvil la cabeza de Jin, obligándolo a mirar sus ojos de aspecto poco natural—. Estás bien — Dijo con firmeza—. Estás seguro. No te haré daño. No me tienes miedo.

Y, mirando ese negro infinito, Jin de repente... no tenía miedo. Sabía en algún lugar en el fondo de su mente que debería estar asustado. Pero esa oleada de miedo fue reemplazada por una calma antinatural.

Jungkook no le haría daño. Aun así...

—Me duele —susurró Jin—. Todo me duele.

—No —dijo Jungkook, sus pulgares frotaron suaves círculos sobre las mejillas de Jin—. Ya no te duele. No sientes ningún dolor. Ninguno en lo absoluto.

Y así, el dolor se desvaneció. Jin suspiró aliviado, mirando fijamente el rostro que lo observaba desde arriba mientras que su cerebro se saltaba los detalles más alarmantes. Vio rasgos delicados, pómulos afilados, piel pálida de aspecto suave.

Jungkook era...

—Tan hermoso —Murmuró Jin, levantando una mano para tocarlo.

Los ojos de Jungkook se abrieron con sorpresa y sus labios se torcieron.

—Nada de eso —Empujó la mano de Jin hacia abajo—. Necesitamos curarte.

Se inclinó sobre Jin y comenzó... ¿lamiéndole la cara? Parecía estar apuntando a todos los lugares lesionados, su lengua tocando suavemente todas las abrasiones que Jin había recibido por culpa del pavimento.

Jin se rio cuando Jungkook alcanzó la mordida en su cuello.

—Cosquillas.

Jungkook ignoró la protesta de Jin y continuó con sus servicios. Jin no estaba seguro, pero pensó escuchar a Jungkook murmurando algo como:

—¿Por qué sabes tan bien?

Pero eso no podría ser correcto. El cuello de Jin estaba cubierto de sangre. Y la sangre tenía que saber... asquerosa. ¿No?

Jin no estaba seguro de cuántos minutos pasaron así, su mente era una neblina dichosa mientras que Jungkook lamía su piel herida. Finalmente, Jungkook levantó la cabeza y lo miró con una expresión inescrutable.

—Hice todo lo que pude, pero tu brazo me supera.

Jin había olvidado incluso que tenía un brazo roto. Qué raro.

—Tenemos que llevarte al hospital —Dijo Jungkook.

—Tal vez me den un descuento para empleados —Jin se rio de nuevo. Sabía que la situación no era exactamente graciosa, pero le estaba costando un poco acceder al miedo y la ansiedad que sabía debería estar sintiendo.

Dejó que Jungkook medio lo cargara medio lo arrastrara a su auto y lo llevara al hospital.

Horas más tarde, la enfermera le colocó analgésicos a través de la vía intravenosa y todo volvió a cambiar. La calma que había estado sintiendo se esfumó, y el miedo de antes regresó multiplicado por diez.

El corazón de Jin se aceleró, sus palmas se humedecieron por el sudor. Volvió la cabeza lentamente hacia el hombre rubio que estaba a su lado. Jungkook no se había apartado de su lado, ni por un momento—. Mantenía una quietud antinatural, su mirada pálida encontrándose con la de Jin.

Los ojos de Jungkook habían vuelto a ser azules y sus dientes tenían el tamaño normal. Pero su expresión era cautelosa, como si estuviera esperando la reacción de Jin, y Jin sabía que no se había imaginado todo lo que había visto antes.

—¿Qué... Quién...? —Tenía problemas para encontrar las palabras.

—Jin... —empezó a decir Jungkook.

Pero Jin conocía ese truco. Si Jungkook empezaba a hablar, volvería a engañarlo. Lo convencería de que todo estaba bien. Haría que creyera todo lo que él quisiera.

—Monstruo —Lo acusó Jin, sin importar que su voz fuera demasiado alta—. Tú... ese tipo. Son unos jodidos monstruos. Fuera.

—Jin —volvió a decir Jungkook.

—Qué. Te. Vayas. Maldición —Jin no podía pensar. No podía respirar. ¿Qué mierda estaba pasando?—. ¡Fuera! —Gritó de nuevo.

Vio a la enfermera hablando con un guardia de seguridad. A Jin no le importaba. Solo necesitaba que ese hombre se fuera. Necesitaba deshacerse de esta nueva e incognoscible amenaza.

Jungkook no era seguro.

Entonces, ¿por qué Jin se había sentido así entre sus brazos? Incluso antes de que Jungkook usara su extraña magia vudú con él, Jin se había sentido... aliviado. A salvo, ¿había sido todo una mentira?

No importaba. Jin se fue poco después, el personal del hospital lo sacó por agitar a un paciente. Jin no se perdió de la expresión herida en el rostro del rubio. Pero, ¿eso que significaba?

Ni siquiera era realmente un hombre. No era humano. A Jungkook no debería importarle.