DARK PARADISE

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Summary

Valentine Hicks y Elijah Davis provenían del mismo estatus social, ambos con familias absurdamente millonarias que vivían de las apariencias y los lujos; la diferencia es que el primero era la “oveja negra” de su familia, su mayor disgusto eran las reglas y las injusticias; mientras que el segundo siempre había sido obediente ante los deseos y expectativas de sus padres. Valentine llega al internado para hombres “Mountain Bridge College” en contra de su voluntad a consecuencia de haber sido expulsado de su anterior escuela. Elijah ha estudiado toda su vida en aquel lugar y tiene que cargar en sus hombros el peso del excelente legado que han dejado todos los hombres de su familia que han pasado por Mountain Bridge. Ambos provienen del mismo mundo ¿será ese mismo mundo el que los consuma también? “Every time I close my eyes It’s like a dark paradise I’m scared that you won’t be waiting on the other side”

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
13+

PRÓLOGO

Valentine tenía siete años cuando comprendió que sería la decepción de sus padres. Estaba en la oficina del director de su escuela, sus pies colgando de la silla mientras jugueteaba con sus manos, nervioso por la mirada desaprobatoria del señor Williams. Había volteado para observar el rostro de su padre, pero este solo tenía la indiferencia pintada en sus ojos.

– Comprenderá que este comportamiento no es digno de Elemental School señor Hicks, jamás un compañero ha golpeado a otro, menos a tan corta edad, es posible asegurar que ese comportamiento no lo ha aprendido en esta escuela – El tono del director era severo mientras se acomodaba en su silla.

– Lo entiendo señor Williams, lamento mucho el inconveniente con mi hijo, no sé de donde aprendió esas horribles costumbres – La media sonrisa en forma de disculpa en la expresión de su padre era falsa ante sus ojos, su papá nunca sonreía a menos que estuviese en una reunión bebiendo con sus otros amigos importantes.

– Le puedo afirmar que la crianza que su criada ha tenido en Valentine es la respuesta, uno desconoce las costumbres que tiene ese tipo de gente.

A Valentine le había ofendido un poco el cómo hablaban de Norma, ella lo cuidaba muy bien, jugaban juntos, la ayudaba con los deberes y se preocupaba por sus comidas, sus papás nunca hacían eso.

Luego de una breve charla donde solamente le habían dado una advertencia, padre e hijo salieron del establecimiento hacia el auto del hombre mayor. El camino a casa fue silencioso, en su familia siempre había silencio, pero este tipo, donde su padre se notaba tenso con una mirada afilada puesta en el camino, no le gustaba en nada al niño de cabello negro. Al entrar a su gran casa siguió de cerca a su padre, sabía que debía disculparse por haberlo molestado en horario de trabajo, pero sobre todo aclararle que él no era un mal chico, solo había defendido a un compañero de clase que había sido intimidado por otros mayores.

– Papá lo siento, pero esos niños mayores lo estaban molestando, lo iban a golpear y…

El sonido del choque de piel contra piel resonó por toda la sala de estar creando eco, tan rápido como este se produjo vió a Norma llegar con cara angustiada desde la cocina. Lágrimas bajaron por su rostro, llorando en silencio, pues su papá le había dado una bofetada. Ese fue el primer día donde el señor Hicks le levantó la mano a Valentine.

– Eres una vergüenza y una molestia para la familia Valentine. ¿Acaso ese niño era tu responsabilidad o acto de caridad? – Le recriminó – Vete a tu habitación, estás castigado. Pobre de ti que el director me vuelva a llamar otra vez por algo como esto.

Ese mismo día fue el último en el que Nora trabajó para sus padres. Su partida le había dolido mucho y lloró como nunca cuando la señora se había despedido de él, la primera persona que le había demostrado afecto todos sus primeros años de vida se había marchado. Aquel fue el momento donde la soledad no abandonó nunca su corazón mientras crecía.

Desde ese suceso Valentine cambió por completo, porque entendió que no importaba cuánto se esforzara por hacer lo que creía correcto jamás lograría contentar aunque fuese un poco a sus padres y es que estos ni siquiera estaban en casa, menos iban a cosas importantes de la escuela, por lo que poco a poco se fue distanciando de todo el mundo. Sentía que la gente de su estatus no valía la pena, eran demasiado individualistas y pretenciosos para notar lo que pasaba frente a sus ojos, desde allí sus compañeros y los adultos a su alrededor lo etiquetaron como un “niño problema” sin futuro y se dijo para sí mismo que si todos lo percibían de esa forma, pues lo sería.



Elijah tenía seis años cuando dejó de vivir la mayor parte del tiempo en su casa y fue enviado al internado para niños “Mountain Bridge College”. En un inicio por más que sus padres le explicaran que ese era su colegio, donde se quedaría a dormir porque estaba un poco lejos de su hogar, eso no le ofrecía ningún consuelo y él no dejaba de llorar. Luego a medida que fue creciendo comprendió que su familia no lo estaba abandonando ni tampoco que no lo querían, sólo que como todos los hombres de su familia habían estudiado allí, él también debía seguir el legado.

Poco a poco fue adaptándose, convirtiéndose en el mejor alumno de su generación buscando contentar a sus progenitores, pero ni de esa forma jamás había escuchado a su padre mencionarle que estaba orgulloso de su esfuerzo, lo único que le repetían en todas las cenas familiares de navidad era que debía honrar el apellido Davis para después continuar con el legado y de esa forma él también haría mucho dinero. Claro que sentía presión, pero siempre pudo manejarla de la mejor forma.

En consecuencia de esto, jamás rompía las reglas, hacía todo lo que su padre le ordenaba aunque no quisiera, porque a él le habían enseñado a callar y obedecer, se acostumbró a ese estilo de vida y vivir siempre bajo la sombra del apellido Davis.



No se puede cambiar el pasado, mucho menos controlar lo que tiene deparado el futuro para nuestras vidas, y con eso las personas que llegan para cambiar todo el esquema que tenemos dentro de nuestras cabezas. Pronto al mundo de aquel chico problemático llegará un chico de cabellos rubios y ojos verdes que está acostumbrado a seguir las reglas. Lo difícil no será ser lo mejor para el otro, sino cambiar lo que el resto de personas quieren que sean.





“No soy un pájaro y ninguna red me atrapa. Soy un ser humano libre con una voluntad independiente”

Charlotte Bronte.