Me equivoqué [RivaMika]

Summary

Summary: No supo que respuesta darle a su repentina confesión, el soldado más fuerte de la humanidad quería más de lo que obtenía de ella, y Mikasa estaba demasiado rota cómo para entender siquiera sus propios sentimientos. La decisión definitiva de Levi lo cambia todo orillándola a sus peores temores. Sus barreras la llevarán a cometer el error de perderlo o no para siempre, había llegado el momento de aceptar o de volver a equivocarse. ❣Pareja de Levi y Mikasa Ackerman ❣Universo original ❣Género romance y drama ❣Los personajes no me pertenecen, son de Hajime Isayama para (Shingeki no kyojin) ❣ Longfinc inspirado en la canción de María José con el mismo título.

Status
Complete
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1
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n/a
Age Rating
18+

Capítulo único

En la legión de reconocimiento en el cuartel del distrito Trost la mayoría de los soldados ya sé encontraban en sus dormitorios. La noche había caído sobre una luna que a penas alumbraba Paradis, gracias a las nubes que cubrían el cielo azul nocturno


Después de un largó día de exploración fuera de las murallas, el día había terminado con casi la mitad del cuerpo de la legión agotado.


—¿Qué ocurre? ¿Porque no vuelves a dormir? — preguntó la azabache, medio adormilada aún lado del Ackerman, mientras cubría su desnudez con una sabana blanca tan impecable que no dudaba de que había sido obra del hombre a su lado.


Su obsesión por la limpieza, incluía estar presente hasta en su intimidad y ella no podía quejarse. Le fascinaba sentir el olor a cloro, mezclado con lavanda impregnado en todas las sabanas. Y le fascinaba cuando ambos olores complementaban con el olor masculino del hombre, eran los olores perfectos a los que sé había acostumbrado desde que comenzó lo que tenían, pero a lo que aún no sé atrevía a ponerle un nombre.


El hombre a su lado giró su rostro para verla, podía verse su torso desnudo a través de la claridad de la luna que asomaba por la ventana frente a ellos que alumbraba a penas la habitación. Clavó sus ojos azules en la joven Ackerman, y pensó por unos instantes mientras la observaba en silencio que no había visto en su vida una imagen que le provocará repetir todas las noches. Porque definitivamente había llegado a esa conclusión hace semanas.


— ¿Por qué me miras de esa manera tan rara?.— preguntó Mikasa, removiéndose incómoda por la mirada tan intensa del Capitán sobre ella.


El continuo mirándole el rostro y dijo con voz firme.


— Estaba reflexionando que ya deberíamos ir más allá, ¿no te parece?



Mikasa supo a lo que sé refería, pero no sé sentía lista para, ponerse a pensar sobre eso. Porque creía que de esa manera, ellos estaban bien. No necesitaba ni quería ponerle un título a lo que comenzó sin querer entre los dos. Únicamente quería disfrutar de los momentos juntos y olvidar todos los problemas que Paradis y la legión tenían fuera de las murallas. Y cada vez que entraba por esa puerta a la habitación de su Capitán, y comenzaba ese juego de besos y caricias entre ambos. Era lo que en medio de tantas muertes lograba hacerla sentir viva, pero estaba convencida de que quizás tardé o temprano esos placeres sé terminarían.


— ¿A qué te refieres? — inquirió — Estamos muy bien así, no puedes quejarte la pasamos increíble — respondió la azabache queriendo dar él tema por terminado, mientras volvía acomodarse para tratar de dormir antes de que amaneciera y tuviera que regresar a su dormitorio que compartía con Blouse.


Todas las noches que decidía cambiar de habitación, esperaba que su compañera de cuarto terminará profundamente dormida. Para evitar levantar sospechas y así mantener el secretó que venía manteniendo por meses. Aunque sospechara que Blouse ya lo sabía, ella aún no sé atrevía a confesárselo abiertamente. Por más amigas que eran no le encontraba necesario que supiera ese detalle.


— Jamás dije lo contrario, pero justamente por eso creó que esto ya debería de salir de estas cuatro paredes. Me siento un mocoso estúpido tener que estar ocultándome, ¿sabes? — comentó con voz fría — Además si tan bien la pasamos entonces no veo la razón de porque estar ocultándonos, cómo si estuviéramos cometiendo un crimen. No creó que le estemos haciéndole un jodido daño alguien por lo que tengamos, ambos somos adultos.


La Ackerman desistió de intentar seguir durmiendo, jamás había escuchado tanta seriedad en las palabras del hombre y supo muy a su pesar que no podía esquivar aquella conversación.


— Querrá decir usted más mayor que yo, Capitán.— comentó la joven con un tono de burla, mientras tocaba una de las mejillas del hombre con su mano, acariciándole con suavidad, para después comenzar a descender con besos cortos por el rostro pálido del Ackerman mientras que bajaba su mano que había estado en la mejilla del hombre dirigiéndola a sus pectorales, acariciándolos con suavidad. Sonrió cuando lo sintió vibrar bajo el tacto de su mano.


"Que fácil es siempre seducirlo Capitán" Pensó satisfecha, porque creía estar logrando su objetivo de seducirlo para no tener que tocar esa conversación que tanto la atemorizaba. Pero sus esperanzas sé vieron frustradas cuando Levi atrapó su mano y la alejó de su cuerpo repentinamente, mientras él soltaba con fuerza el aire de sus pulmones que estaba conteniendo por su nuevo estado de excitación.


Le irritaba que ella tuviera ese poder sobre él, lo hacía sentirse vulnerable ante la joven porque no sabía aun si eso era bueno o malo y esperaba descubrirlo.


— Sabes que aquí no necesitas hablarme de usted y deja de tratarme cómo si fuera un maldito anciano, mocosa.- sé quejó molesto - Y volviendo al tema no me has respondido, comienzo a pensar que me estás esquivando. ¿Lo haces?.


Bueno no podía culparlo, ni sorprenderse. El Capitán Levi era demasiado inteligente, y observador tristemente para sus intentos banales de tácticas de seducción. Comenzaba a creer que las veces en que las había utilizado, en realidad él había caído a esas seducciones por voluntad propia.


Quiso reír por su ceño arrugado cuando sé ofendió por insinuar sobre sus diferencias de edad. Pero la seriedad que Levi mostraba en sus facciones, le hizo desistir por completo en hacerlo. Sé acomodo en la cama apoyando su espalda sobre el espaldar de madera que había detrás de ella.


— En realidad, no quisiera tener esta conversación — reconoció ella con sinceridad mientras le devolvía la mirada.


Él Ackerman miró hacía un punto fijó de la habitación a penas iluminada por los rayos de la luna, que entraban por el gran ventanal y preguntó con seriedad.


— ¿Exactamente que punto no quieres tocar?


La chica suspiró y respondió con voz suave.


— Sobre lo que sea que creamos que podamos tener, además de esto — dijo señalando a ambos con las manos.


El soldado analizo en silencio por unos momentos las palabras dichas por la Ackerman.


— No creo poder estar ya más jodidamente consciente de la vida que llevamos dentro de esta mierda de jaula en la que vivimos, y que fuera de ella tampoco sabemos que carajos nos espera detrás de esos mares. Pero eso no significa que debamos detener nuestras vidas por algo que seguramente pasara si tiene que pasar. Ahora dime, Mikasa.— agregó mirándola directamente — ¿No piensas que aun así no merecemos intentarlo? ¿Por lo tanto, crees que solo sería un maldito desperdicio de tiempo? ¿Es lo que realmente piensas?


La joven se estresó al volver a sentirse interrogada con tantas preguntas a la que no estaba segura de sus respuestas, y la mirada del Capitán con extrema seriedad sobre ella no la ayudaba a sentirse mejor.


— Honestamente, no creó que estemos perdiendo el tiempo — aclaró ella de pronto — La pasamos muy bien juntos tenemos muy buena química y estoy segura de que la satisfacción es mutua. Pero...— él la interrumpió de golpe.


— ¿Qué sientes por mí, Mikasa? — preguntó directamente — ¿Qué significa esto para ti?


La pregunta que le hizo de repente su Capitán la dejó totalmente enmudecida, su cerebro trabajaba por segundos, ¿Qué sé supone que debía responder? No estaba segura, no sé había puesto siquiera analizar sobre lo que sentía por él Ackerman en el tiempo que llevaban manteniendo esa relación. Ni siquiera sé había imaginado que algún día se encontraría desnuda en su cama, ponerse a pensar sobre un sentimiento más allá del sentimiento de deseo que él había despertado en ella, no era algo que le producía deseos de hacerlo porque la realidad era que la asustaba llegar a una conclusión. De lo único que estaba segura era de que deseaba esos encuentros, y quería seguir manteniendo lo que tenían en esas cuatro paredes.


Él Ackerman tomó su silenció cómo una clara respuesta a su pregunta, no era experto en relaciones ni mucho menos sobre sentimientos. Pero no era un completó idiota y sabía interpretar muchas cosas y los silencios era uno de ellos. Salió de la cama y en silencio comenzó a buscar su ropa para vestirse.


Ahora sé sentía como un estúpido mocoso por haber llegado a creer que podrían tener algo más de lo que tenían dentro de esa habitación, a pesar de ser consiente de que fuera de esas murallas la supervivencia era escasa para cualquier soldado. Aun así por primera vez había descubierto que poder tener algo más, más allá de todo lo oscuro y de las muertes que los rodeaban no era del todo una idea disparatada.


La azabache lo miró desde su lugar y sus instintos se activaron de repente al comprender que Levi estaba en verdad molesta.


— ¿Qué crees que haces? — preguntó sintiéndose luego tonta, era evidente lo que estaba haciendo, él iba a marcharse de su habitación. El hombre no le respondió y continuo vistiéndose sin mirarla — ¡Levi!


Lo llamó alzando un poco su voz, el soldado sé giro para encararla y ella pudo ver su rostro inexpresivo.


— Es evidente, no tiene casó que sigamos compartiendo intimidad. Dejaste muy en claro mi maldita pregunta Ackerman — murmuró apretando los labios — Te felicitó, lograste hacerme sentir un jodido imbécil.


Mikasa apretó los puños sintiéndose de pronto también enojada y dijo inclinándose hacía adelanté.


— ¡No es justó que ahora me culpes, ni siquiera me dejaste responder idiota! — soltó con rabia.


Él la miró de pronto con el ceño fruncido.


— Retiró lo que dije, no tienes permiso para hablarme así. Soy tu superior, y harías bien en mantener esa línea — le advirtió con frialdad en su voz — Y no hubo necesidad que lo hicieras, en todo el puto momento dejaste muy en claro que entre tú y yo únicamente hay una gran química dentro de la cama. Jamás mencionaste otra cosa que no tuviera que ver con el maldito sexo — soltó él Ackerman mientras la miraba con expresión seria, la azabache río de pura rabia y frustración que estaba experimentando en esos momentos, pero no estaba segura si esa rabia era con ella o con el hombre ya vestido frente a ella.


— Pues no me retracto de mis palabras Capitán.- murmuró intentando controlarse, no quería que los escucharán en plena casi madrugada discutiendo — ¿Y no sé supone que era eso lo que teníamos, nuestro acuerdo.? No sabía que había comenzado a molestarle el sexo conmigo — dijo arrugando la frente mirando al Ackerman de manera desafiante, el azabache sé había mantenido de brazos cruzados y con su ceño enteramente fruncido escuchándola.


Él también estaba perdiendo la paciencia con la mujer en su cama, "¿Acaso tengo que ser más directo? Carajo, las mujeres no entienden nada" Pensó molestándose aún más con la joven y consigo mismo por lo que le tocaba decir a continuación.


Sé acercó a ella rompiendo la distancia que los separaba, la joven al percatarse de su cercanía no sé dejo intimidar por la mirada enteramente escalofriante que Levi le dedicaba. Agarró con fuerza la sabana que cubría su cuerpo, cómo si de alguna manera eso la hiciera sentir menos expuesta en la discusión que estaba manteniendo con el hombre. Él Ackerman invadió su espació personal y llevo una de sus manos a la barbilla de la joven levantándola y obligándola a que le mantuviera la mirada, no pasó por alto la expresión de rabia contenida que la mujer le lanzó.


El soldado de pronto suavizo su agarré, pero siguió sosteniéndole y dijo con firmeza — Te equivocas, mocosa. Lo que comenzó a molestarme es este maldito deseó que siento al querer más de ti, mucho más de lo que he obtenido hasta ahora. Lo que me molesta, es estar pensando en ti cada segundo y no poder concentrarme en nada más, porque si tu inteligencia todavía no lo notó me importas más de lo que hubiera imaginado.


Otra vez volvía a quedarse sin palabras, pero esta vez su corazón había comenzado a latir con fuerza dentro de su pecho. Su respiración había comenzado a acelerarse, y esperaba que el hombre no lo notará. Estaba totalmente sorprendida y no lograba articular palabra alguna. Sintió cómo el tacto del Capitán se desvanecía por completo deseando que no acabará, y salió de su burbuja cayendo a la realidad de manera ex abrupta.


Él Ackerman dio un paso atrás poniendo distancia entre ambos, y sopló sintiéndose irritado. Ya no podía volver el tiempo, había sido completamente sincero con ella. Ahora no podía evitar sentirse más estúpido y rechazado por la mujer. La vio ponerse nerviosa he incómoda, y negó con la cabeza. Tenía que salir de esa habitación y ya no tener la tentación de verla sentada en su cama con solo una sabana a su alrededor. Tampoco era de hierro y ella era experta en descontrolarlo de deseo.


— Y-yo... — tartamudeo — La verdad es que no me lo esperaba…—susurro ella sin saber que más decirle, no estaba segura de que responder. No quería equivocarse, no con aquello — Levi, y-yo necesito tiempo para procesarlo y...


— No es necesario...—respondió interrumpiéndola nuevamente —Está claro que no te sucede lo mismo y no estás obligada a corresponderme, así que solo olvídalo — sé dirigió hacia la puerta y volteó a mirarla antes de salir, necesitaba ser claro — Y tampoco necesitas tiempo porque esto sé término, porque para mí ya no es suficiente. Es mejor que pongamos una distancia ahora por él bien de ambos, puedes quedarte a descansar el tiempo que necesites.


Cuando dijo esas palabras sé marchó sin volver a mirar hacia atrás cerrando la puerta tras él. No supo por qué, pero al verlo marcharse sintió un profundo vacío en su pecho. Y las primeras lágrimas aparecieron en sus ojos color plata, las limpió con rabia. Y pudo ver a unos pasos una prenda blanca tirada, que pudo identificar cómo el pañuelo que el Capitán llevaba siempre en su cuello junto con su uniforme. Lo tomó con sus manos, y por instinto lo llevó a su nariz embriagándose del aroma que aún desprendía perteneciente al Ackerman.


Ya no sintió deseos de estar en esa habitación, si Levi ya no estaba a su lado no le encontraba ningún casó seguir ahí. Sé puso de pie molesta por la situación, con su Capitán. Pero sobre todo con ella misma, sé odiaba por no tener una respuesta clara a sus sentimientos confusos.


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Habían pasado semanas y aún no sabía cómo sentirse al respecto después de lo ocurrido con el Capitán de la legión. Desde aquella discusión entre ellos donde él había dejado muy en claro su postura con aquella extraña relación que habían iniciado, no volvieron a compartir intimidad y a penas y le hablaba cuando debía darle una orden directa. La distancia que él Ackerman había puesto entre ambos era cada vez más grande, y dolorosa para la joven que ya no tenía conocimiento de cómo acercársele para hablarle. Cada intentó por romper esa barrera que ella sentía él había creado entre los dos, terminaba con la joven siendo completamente ignorada por Levi.


Ya no sentía las noches iguales, sé la pasaba despierta enfocando su mirada gris hacia la puerta de su habitación. Esperando y ansiando que alguna nota apareciera debajo de ella cómo solía suceder en ocasiones pasadas, con alguna señal de él donde reclamaba su presencia de inmediato o algo que le hiciera saber que estaba arrepentido de esa decisión que había tomado de alejarla de él. No supo en qué momento comenzaba a detestar aquella discusión que habían tenido aquella noche, para ella todo estaba perfecto, los juegos, las salidas a escondidas por las noches, él sentir la adrenalina de ser descubiertos.


Pero en esos momentos le dolía su distancia, comenzaba a extrañar las conversaciones entre ambos después de saciar sus cuerpos, desfallecidos por la entrega y él placer. Extrañaba cómo esas conversaciones pasaban a las burlas y diversión, con bromas pesadas entre ambos para después terminar dormidos en brazos del otro. Comenzaba a extrañar su voz llamándola por su nombre para obtener su atención, cuando intentaba explicarle con fastidió lo irritante que eran sus días soportando las bromas pesadas de Hange y terminaban con ella riéndose por las expresiones de él y sus quejas que le mostraban una faceta de Levi que solo ella conocía y que no dejaba de parecerle adorable. Extrañaba su carácter recto y firme, cuándo le reprendía al corregirle los errores de su lado más impulsivo. Y le enojaba llegar a la conclusión de que lo extrañaba más de lo que sé permitía admitir.


No dejaba de pensarlo y comenzaba a sentirse estúpida por haber permitido que todo acabará de esa manera. Lo quería de vuelta, quería sus noches, sus charlas, sus bromas pesadas y enteramente comprendidas únicamente entre ellos, las discusiones tontas si eso acabaría con ambos enredados entre las sabanas pulcras del hombre. Sé vio así misma con él deseó de escapar y salir corriendo a decirle que sé había equivocado, que no estaba segura de que tan lejos podía llegar una relación entre ellos o que tanto era lo que podía hacer por él.


Pero estaba decidida, ya no soportaba estar un munito más sintiendo ese vacío desde que él había decidido terminar con lo que tenían, llevaba semanas pensándolo y analizándolo que sus miedos sé habían evaporado junto con su estupidez al tomar aquellas malas decisiones. Quería tenerlo frente a ella para decirle con toda honestidad, que todo había sido una mala decisión producto de su miedo a equivocarse y arruinar lo que tenían. Porque había preferido con el pasar del tiempo a conformarse con tenerlo de esa manera a no obtener nada de él, estaba demasiado rota como para darse cuenta de que al haber deseado eso en primer lugar, era prueba clara de que sin quererlo con cada noche y momentos que compartían en su habitación o fuera de ella, habían logrado que terminara profundamente enamorada de su Capitán.


Ese día se encontraba de camino hacía las caballerizas, cuando de pronto había sido embargada por el deseo de verlo y poder hablar con él. Se detuvo de inmediato, dio media vuelta para dirigirse sin dudarlo a buscarlo. Cuando dobló hacia la dirección del frente del castillo sumergida en sus acciones, sé cruzo con su rubio amigo.


— Mikasa, estaba yendo a buscarte. Me dijeron que estabas en las caballerizas — comentó Arlet frenando sus propios pasos.


— Sí, de ahí vengo. Pero recordé que debo hacer algo importante.- respondió intentando seguir su camino.


— Espera, ¿estás bien? — insistió el joven frenándola al notarla algo ansiosa.


Ella al final sé detuvo y se volvió para ver al joven de ojos zafiros —Si, perfectamente Armin. ¿para qué me buscabas? ¿Pasó algo con Eren?


Preguntó de repente preocupada, mientras el rubio soldado la

Miraba directamente negando con su cabeza.


— No tranquila, Eren sé encuentra con la Sargento Hange. Solo te buscaba para...— murmuró quedando en silencio por unos momentos, su mirada viajo hacia atrás de su amiga y agregó cambiando él tema por completo — Últimamente miembros de la policía militar se ven por nuestras bases.


Esas palabras de Arlet extrañaron a la azabache, no entendió por qué él cambió de conversación, y giró su rostro hacia la dirección que su amigo observaba. Y ahí lo vio, su Capitán estaba a unos metros de donde ellos sé encontraban. Sonrío al verlo, pero dicha sonrisa se esfumó de inmediato de su cara. Su Capitán se encontraba acompañado por una miembro de la policía militar, justo cómo Armin había mencionado. Pero esa no había sido la razón de su de repente disgusto, la persona que lo acompañaba era una mujer de cabellos castaños, joven, pero a cierta vista podía notarse su edad similar a la del Ackerman. Era una mujer muy bonita que Mikasa percibió cómo bastante sonriente, demasiado para su gusto. La había visto visitar en varias ocasiones a los líderes de la legión.


Ahora comenzaba a entender por qué, estaban conversando mientras se dirigían hacía dentro de las instalaciones. Sé percató que el azabache había notado su presencia porque lo vio detenerse, y girar su cuello para mirar hacia la dirección donde ellos estaban, clavando su mirada azulada en ella, mientras la Ackerman lo observaba en suspenso esperando alguna explicación de su parte que le explicará por qué estaba acompañado de esa mujer tan carismática.


De pronto sé puso pálida y sintió una punzada en su pecho, al presenciar cómo la oficial puso una de sus manos sobre el hombro del azabache y con la otra quitaba algo de su mejilla. Logrando romper él contactó visual que entre ellos compartían. No supo más cuando ambos se dirigieron hacía su destino y desaparecieron de su vista por completo. Sé había quedado paralizada en su sitió después de lo que había presenciado, ¿qué tipo de confianza existía entre ambos como para que su Capitán hubiera permitido tal contacto?.

Sintió él carraspeó de su amigo detrás de ella y volvió a recordar que no había estado sola en todo momento. Movió la cabeza para verlo.


— Lo siento, Armin — susurro despacio sin poder quitarse de la

mente la imagen que se había quedado grabada en su cabeza


Arlet la miro con cariño y puso una mano sobre su hombro,

llamando la atención de la chica.


— No te preocupes, Mikasa. Lo que viste no fue nada, así que no te hagas ideas en tu cabeza.


Las palabras del rubio la dejaron atónita por unos breves segundos en los que reaccionó.— Armin, ¿cómo es que tú?.


Él la interrumpió — Te conozco muy bien, Mikasa. Recuerda que somos amigos desde niños y no voy a negarlo, los he observado bastante durante este tiempo...— aclaró sintiéndose un poco avergonzado por invadir la privacidad de su amiga — Cómo sea, me queda muy claro lo que hay entré ustedes y lo que es evidente que sienten el uno por él otro. Quiero que sepas que está bien...es decir,

tú y el Capitán se ven muy bien juntos.


La Ackerman se sonrojó notablemente, pero tal sonrojo se borró de su rostro de inmediato al recordar lo que había visto hace segundos atrás. Hizo una mueca con desánimo bajando su mirada ante las palabras de su amigo. Ella ya lo había arruinado antes de que comenzara, y sé odiaba por ello.


— Me equivoqué, Armin…y lo arruine — susurró muy arrepentida —Me miro al rostro y me dijo que se había enamorado de mí, y yo únicamente lo arruine.


Arlet que había guardado silencio unos momentos dejándola hablar, comento — Bueno, si por error le hiciste creer algo que no era. Siempre puedes remediarlo, Mikasa.


La joven soldado alzó su rostro hacia el rubio


— ¿Crees que debería intentarlo? — pregunto con expresión dudosa — No sé si querrá oírme después de romper su corazón — agregó atormentada por ese conocido miedo al rechazo que Eren había sembrado en ella en el pasado — Además, está demasiado acompañado cómo bien pudimos ver...


Armin sonrió al percibir celos en las palabras de la chica, verla en esa faceta por su Capitán de escuadrón era algo a lo que aún no sé acostumbraba del todo. La había visto por tanto tiempo enamorada del joven Titán que verla profesar ese afecto por otro hombre que no fuese su amigo en el fondo le provocaba felicidad por su amiga de infancia. Creía que de los tres, ella más que nadie merecía esa alegría que poco a poco él Ackerman había traído a la vida de su joven compañera. Y viceversa, porque también veía al hombre más gruñón que había conocido cambiar su actitud de manera más positiva gracias a la pronta influencia de Mikasa sobre el soldado más fuerte de la humanidad.


— Escucha Mikasa, si no lo intentas te quedarás con esa mala sensación y sé que lo odiarás. Debes hablar con él y tratar de solucionar los malos entendidos — le aconsejo con mirada seria — No te hagas expectativas sin antes haberlo aclarado todo.


— Pero Armin lo conozco y es demasiado terco, no querrá escucharme — murmuro — Llevo semanas intentando acercarme.


— Es curioso que eso te detenga, porque jamás te has doblegado ante alguien Mikasa. Ni aunque se tratara del mismo Capitán Levi —mencionó Arlet con una sonrisa divertida en su rostro — Y sobre su terquedad es una mala fortuna que ambos justamente tengan esos caracteres similares, ¿no te parece?.


La Ackerman entendió la indirecta de su amigo y arrugo el ceño cruzándose de brazos totalmente a la defensiva.


— ¿Qué estás diciendo, Armin?, para nada nuestro carácter se parecen, él es un soberbio y un enano gruñón de lo peor.


— Pues no opinó lo mismo de hecho me parecen demasiado similares — comento con una leve sonrisa nerviosa — Pero eso ahora es lo de menos, debes pensar cómo y cuando vas a encontrar el momento para intentarlo— la miró a la cara — Debes hacerlo, Mikasa.


La soldado le devolvió la mirada con una leve sonrisa asintiendo.


— Lo sé, Armin. Lo haré, necesito hacerlo.


El rubio tomó una de sus manos apretando sus dedos ligeramente, tratando de fundirle a su amiga el mayor apoyo que podía brindarle en esos momentos. Quería que supiera que estaba ahí para ella cómo siempre lo estaría.


— Sé que todo saldrá muy bien, Mikasa — le aseguró devolviéndole una sonrisa.




.








.


La azabache no lo dudó un segundo más y se encamino a la puerta que conducía a la oficina de él, por un momento tuvo miedo de tocar y encontrarse con un posible rechazo de su parte, después de todo ella era la única culpable de estar en esa situación, de que ambos la estuvieran.


"Sé que todo saldrá muy bien debes hacerlo, Mikasa" Las palabras de Armin volvieron a ser ruido en su mente, y sé convencio que era él momento de hablar. Lo único que quería era que él la oyera, luego aceptaría lo que sea que el capitán Levi decidiera sobre lo que pasaría con ambos.


Carraspeo su garganta la cual en ese momento no podía evitar sentirla mas seca que nunca. Y antes de tocar volvío a respirar con fuerza para tratar de serenarse lo que pudiera dada la situación en la que se hayaba.


Levi se encontraba guardando los reportes que se le había juntado en su escritorio, estaba tan distraido que apenas escucho el toque en su puerta. Se pregunto quién podría ser a esas horas de la noche, y sin despegar su vista de lo que estaba haciendo hablo


— Adelanté — dijo con su tono firme y neutral.


Mientras juntaba los papeles que luego tenia que revisar y entregarle a Hange, escucho su voz.


— Capitán Levi, ¿Me permite unos minutos? — habría reconocido su voz, sin la necesidad de levantar su rostro. ¿porque estaba en su oficina? ¿de que se supone queria hablar? se pregunto así mismo, tenia asumido de que hace semanas atrás ella se había encargado de dejarle todo en claro.


Su ceño se frunció levemente y retomando de nuevo su acción de hace unos momentos, respondió.


— No son horas de conversar, Ackerman. Ya deberías estar en tu habitación y no aquí.


La joven detesto la forma tan fría y cortante con la que se dirigía una vez mas hacia ella. No dejaba de doler, por mucho que estuviera acostumbrada a esa faceta de él. Porque después de todo lo vivido entre ellos, esa manera tan gelida suya de referirse a los demás ya no existía entre ambos. Pero claro, por un segundo su enojo y su dolor le habían hecho olvidar que ella lo había arruinado.


Miro hacia la ventana que se encontraba detrás del Ackerman, quién por unos segundos se había quedado observándola con expresión neutra, la lluvia que se había presentado esa misma noche golpeaba el vidrio con suavidad apenas podía oírse en el silencio de esas cuatro paredes. No iba acobardarse sólo basto la imagen de él con esa mujer de la policia militar cruzar por su mente para retomar él valor de confesar sobre de lo único que estaba segura, había llegado el momento de hacerlo.


— Solo escuchéme...— insistió con vehemencia dando un paso hacia adelante mientras juntaba sus manos tratando de aclarar el nudo de su garganta — Yo...le pido que me escuché, por favor. Yo -yo no quiero perderlo.


Esas palabras fueron suficientes para que el soldado mas fuerte de la humanidad se quedara estupefacto, no entendía el repentino cambio de actitud de Mikasa, ¿acaso estaba jugando? sé pregunto por que si ese era el caso no se lo iba a permitir. Ya demasiado tenia con el hecho de haberse enamorado de ella y ahora tener que esforzarse a olvidarla.


— ¿De que carajos se trata todo esto, Mikasa? dejaste muy en claro tu sentir con respecto a lo que sea que tuviéramos — respondió, de pronto se sintió mas enojado con la chica — Si es una broma, es de muy mal gusto mocosa.


Pensó que la joven soldado ya había sido demasiado cruel, cuando de manera indirecta le dejo en claro que no estaba lista para algo más ni mucho menos estaba segura de lo que sentía por él. ¿y ahora se presentaba en medio de la noche a decirle que no quería perderle? definitivamente se estaba burlando para él no había otra razón.


Las palabras del Capitán habían apuñalado su corazón, definitivamente nunca había sido buena con las palabras ni mucho menos para expresas sus sentimientos. Pero ya no quería estar un día mas con esa espina en medio de su pecho que le resultaba irritable hasta para respirar. Lo quería, se había dado cuenta de ello desde el momento que cometió aquella estupidez de dejarlo ir. Por no saber manejar sus emociones, por temor a lo desconocido.


Después de todo aun le faltaba mucho por aprender y entender de sí misma.


Arrugo la frente — Por supuesto que jamás haría algo así, Capitán y me ofende que lo piense — dijo clavando su mirada gris directamente en él —¿Como puede pensar que seria capaz de algo así?.


El soldado termino por dejar por la paz sus papeles en el mueble y enfoco su mirada azul en los orbes de plata


— No es mi intención hacerlo — le respondió aun sin aflojar su ceño — ¿Pero que se supone que debo de pensar ahora.? — inquirió endureciendo más su voz — Fuiste tú la que dejo muy en claro que lo que teníamos no tenia futuro. Por lo tanto para mi ya todo esta muy claro, Mikasa. Ahora vete a tú habitación, y por sí no lo notaste es una orden.


La azabache rió de puro estrés ante la terquedad del hombre de no querer oírle, mientras que con el dorso de su mano se limpio la primera lagrima traicionera que había caído por su mejilla.


Se acerco decidida apoyando sus manos sobre el escritorio — Por favor, solo escúcheme y luego me iré si eso es lo que quiere — le pidió en tono suplicante.


El azabache apretó los labios, debía reconocer que la jovén se veía determinada a no cumplir su orden he insistir en querer hablar con él. Y le sorprendía demasiado verla en ese estado de vulnerabilidad, la conocía lo suficiente para saber que jamás se había mostrado así frente a él y le costaba creer que él fuese la razón de su estado repentino.


— De acuerdo dime, ¿Que es lo que quieres? ¿Que quieres decirme?— le pregunto con voz seria mirándola con extrañeza — Terminemos con este incomodo momento.


La jovén tramito saliva y continuo devolviendole la mirada al hombre frente a ella mientras soltaba un intenso suspiro producto de su nerviosismo.


— Es difícil confesarlo, pero fui una tonta — comenzó mientras cerraba sus manos en forma de puños — Sé, que pedirle más tiempo fue un error y una estupidez de mi parte. Perdóneme


Muy pocas cosas lograban sorprenderlo, y escuchar esas palabras de la mujer menos expresiva que había conocido aparte de él, definitivamente habían logrado desconcertarle por completo.


Mikasa miro el rostro del hombre frente a ella totalmente enmudecido, ahora estaba dudando de si había tomado la decisión correcta en exponer sus sentimientos. Pero debía recordarse que era lo correcto, despues de todo él también lo había hecho en otra ocasión y ella solo había terminado con su ilusión aún que esa jamás había sido su intención.


— ¿Que quieres decir exactamente con éso, mocosa?.


Lo escucho preguntarle con voz fría, los ojos de Mikasa se humedecieron de pronto desconcertando aun más al Ackerman. Levi la observo con la sorpresa marcando sus facciones, ¿todo lo que ella le acababa de decir era justo lo que había escuchado? se cuestiono nuevamente en su mente.


— Lo que escucho Capitán — se apresuro en responder con el corazón amartillandole en el pecho — Cometí un error y sólo quiero remediarlo. Porque la verdad es que lo extraño todo, ¿me entiende?. Y me niego a que conozca alguién más...—agregó con firmeza — Ni mucho menos que sé enamore.


Las manos le temblaban y sudaban, producto de sus nervios pero ya lo había soltado ya no había marcha atrás para los dos.


— ¿Y que te hace pensar que quiero conocer a alguién más? — pregunto el soldado con seriedad observandole fijamente al rostro aunque cada palabra de la chica lo habían desestabilizado por completó — Créeme, no tengo intenciones de estar pasando nuevamente por esta situación, además.¿Que es lo que tratas de decirme con todo éso?


— ¿No es evidente?— respondió ella con una pregunta mientras volvía a limpiarse las mejillas ya humedas con él dorso de su mano.


— No, perdonamé pero no lo es. Porque creó que la razón de porque me dices todo esto, es tan sólo por un estupido arrebato de celos — murmuro con seriedad — Y no sé que es peor, él que sientas celos de sólo de perder mi atención por alguién más o que a través de todo éso intentes hacerme creer que sientes algo por mi, Ackerman.


Mikasa negó con la cabeza molesta por oírle decir esas palabras, lo que pensaba de ella, de creer que sería tan egoista cómo para mentirle y jugar con algo tan importante cómo lo creía eran los sentimientos de ambos.


"¡¿Porque es tan necio?!" ´sé pregunto enfadada. Apreto sus puños con rabia, su personalidad aún impulsiva estaba presente. Luchando por salir pero se negaba a que las cosas terminarán en una tonta discusión sin sentido, había ido hasta ahí a dejarle en claro sus sentimientos y le creyera o no éso era lo que iba hacer.


— Pues lamentó que piense que sería tan egoísta en hacer todo esto, sólo por no perder su atención — murmuró igual de seria — Pero Capitán Levi, usted perfectamente sabé que no estaría aquí mostrandome así sí no fuese verdad todo lo que acabo de decirle —soltó el aire de sus pulmones — Y sí, no voy a negarle que verló hoy cerca de ésa mujer que le sonreía. Me provocaron unos celos terribles, pero todo eso fue... — sé detuvo sin saber si reprimirse pero ya no deseaba hacerlo — Todo eso fue, porque estoy enamorada de usted y me créa o no ésa es por la única razón.


Él Ackerman mayor la miró por unos instantes analizando su rostró, mientras sé repetia una y otra vez las palabras dichas por la joven en su cabeza. Luego sin esperar más, rodeó él escritorio acercandosé a ella mientras dejaba una distancia entre los dos.


— Quiero que lo vuelvas a repetir...— le pidió con tono demandante mientras se recargaba sobre su escritorio sin quitarle los ojos de encima — Necesito que lo repitas.


Mikasa volviendose valiente sé acerco a él acortando la distancia diminuta que los separaba, y le respondio con suavidad mientras tomaba él rostro de Levi con sus manos.


— Voy a decirlo una vez más para que le quede claro, dije que estoy enamorada de usted y ya no deseó ni quiero estar separada de usted Capitán — reconocio con voz susurrante — Ya no necesitas alejarme...


Lo vio quedarse inmovil esperando una respuesta de él, alguna señal de que existia la minima posibilidad de recuperar lo que tenian. Pero su decepción crecio cuando ninguna respuesta llegó, ella nego con la cabeza, bajo sus manos rompiendo él contacto y giró sobre sus piés para marcharse con el corazón hecho un manojo de decepción.


No podía mirarle a la cara despúes de haberse confesado y haberse sentido rechazada. Lo unico que queria era desaparecer, sé acerco hasta la puerta dispuesta a huir de ese lugar pero él Ackerman fue más rapido, tomo su ante brazo haciendola que se volviera y quedará cara a cara con él.


— ¿A donde carajos crees que vas, mocosa? — pregunto el azabache con voz seria — Viniste también para obtener una respuesta, ¿no es así? — inquirió mientras le analizaba el rostro — Pues aún no te he respondido así que ahora no puedes irte.


Sé acerco de manera silenciosa para quedar a milimetros del rostro de la chica, respirando y embriagandose de aquél aroma dulce tan conocido por él. Hasta ese momento no había sido conciente de lo mucho que lo había extrañado, hasta que pudo volver a deleitarse con su aroma. Pego su frente con la de la azabache y cerro sus ojos volviendo aspirar su olor, Mikasa que llevaba paralizada en el mismo lugar, pudo sentir el aliento del Ackerman chocar contra su rostro. Su pulso comenzo acelerarse nuevamente sintiendo la necesidad hambrienta de besarlo en ese instante, sabía que no necesitaba de muchas palabras por parte de él. Lo sabía porque había aprendido a leerlo más allá de sus pocas expresiones.


— Es un total necio, Capitán. ¿acaso le gusta verme sufrir? —pregunto con una leve sonrisa en su cara, comenzaba a sentirse completa mientras veía como él azabache despegaba su frente de la suya para verla directamente.


— ¿Y tú porque eres experta en provocarme disgustos, mocosa? — le pregunto alzando una ceja — ¿Tienes alguna idea de los días que pasé sintiendome cómo la mierda?.


— ¿Acaso fui yo quién puso esa estupida distancia entre ambos? —inquirio ahora ella levantando una ceja — Le recuerdo que fue su decisión y yo también pague por ella, Capitán.


Levi dio un paso atrás, no sabia si ofenderse o reirse.-


— Tks, ¿Pero que dices? se supone que despues de haberte confesado mis sentimientos y que me respondieras que necesitabas tiempo todo siguiera cómo si nada, esó para nada hubiera sido justo, Ackerman.


Mikasa dio un pasó más hacia él sin dudarlo, y le tomo una de sus manos atrayendolo de nuevo hacía ella.-


— Decirte que necesitaba tiempo, fue un gran error y una estupidez. Lo sé, pero estaba asustada de hacerlo mal y que todo acabará. Perdóname, ahora sé que lo arruine.


Él se mantuvo callado mientras la escuchaba explicarse, cuando termino no lo soporto más y aprovecho la corta distancia entre ambos y sé inclino hacia ella tomando su cuello atrayendola hacia él, capturo su boca con la suya en un beso mientras la apegaba a su cuerpo.


La sintió corresponderle de inmediato mientras sus bocas sé comenzaron a explorar con ansiedad, sus alientos se mezclaron hasta que segundos después la falta de aire los obligo a separarse.


— ¿Le parece bien besarnos aqui, Capitán? — pregunto la azabache respirando aún agitada y con miedo a que los descubrieran en ese estado — No es que no deseé que sepan de esto, pero seria bochornoso que nos encuentren justo así.


Levi corrio con delicadeza un poco de cabello del cuello de la joven que sólo le estorbaba en la maravillosa vista que tenia frente a él, deseaba ver la piel suave y palida de Mikasa.


— ¿Así cómo? no estamos haciendo nada malo, Ackerman —murmuro fijando su mirada azul en la chica quién se sintió terriblemente atraída por la mirada penetrante sobre ella, lo deseaba y en esos momentos sentía que estaba aún paso de perder la cordura con él.


— No, si descubrirte besandote con tu superior no fuese considerado una subordinacíon — habló sintiendo su corazón agitarse por él momento y el tener al azabache tan cerca suyo rozandose contra ella.


— Creéme por ahora no estamos haciendo nada malo — dijo con voz ronca — Pero no estoy seguro de que éso vaya a seguir siendo así.


— ¿Éso que significa, Capit...— susurro antes de que su boca fuera nuevamente invadida por los labios del Ackerman, sintió su lengua humeda invadirle por completo explorando cada parte de su boca.


Continuo besandola, y la hizo girar en su lugar guiandola hacia el escritorio. Mientras sus bocas seguian unidas batallando entre si, Mikasa choco contra él mueble y Levi aprovechó esa oportunidad para rodear su cintura y levantarla sentandola sobre el mueble. La atrajo hacia su cuerpo, pegandola aún más a él posesionandose entre sus piernas. Beso su cuello apartando su cabello nuevamente mientras la joven soltaba leves suspiros silenciosos y lo abrazaba dejandose llevar. Ambos sentian que ya no podian detenerse, se habia extrañado demasiado y las semanas de castigo para los dos comenzaba a pasarles la cuenta.


Levi la sintío extremecerse entre sus brazos y cada leve gemido de la chica en su oído lo excitaban de sobre manera. Atacó nuevamente su boca provocandola con su lengua, mientras Mikasa no soportando mas la tentación hizo usó de su fuerza atrayendo al Ackerman de forma casi violenta por él cuello hacía ella para devorar su boca.


Él soldado sonrió divertido entre medio del beso y murmuro.


— Alguien esta ansiosa por culminar esto, ¿o es mi imaginación?


— Sólo callaté y sigue besandome — replicó respirando de manera agitada y volviendo a retomar él beso que él Capitán habia roto para hablarle.


Lo escuchó reir, una leve risa que le fascino pero que acayo con su boca con fervor. Lo deseaba con demasiado ardor, cada parte de su cuerpo lo deseaba y se había sentido por un momeno estupida al recordar que estuvo a punto de perderlo.


De pronto la pasión de ambos se vió opacada y reducida, al escuchar unos golpes a través de la puerta obligandolos a frenar sus caricias de inmediato.


— Carajo, ¿A quién mierda se le ocurre interrumpirme ahora? —protesto en un claro tono de enfado, estaba seguro que mataria al que estuviera del otro lado — ¿Quién? — pregunto molestó, mientrás ambos aguardaban en la misma posisión esperando una respuesta del otro lado que no sé tardo en dejarse oir.


— Soy yo Levi, necesito recuperar algo que dejé en tu escritorio, ¿puedo pasar? — preguntó Hange aguardando una respuesta de su amigo.


El Ackerman puso los en blanco al reconocer la voz de su amiga.


— Maldita cuatro ojos, justo en este momento sé le ocurrio venir por éso — gruño separandosé de la chica a regañadientes — Aguarda un momento — le respondió y luego miro a la mujer frente a él, percatandose de que ella contenia una risa ahogada cubriendo su boca con una de sus manos — ¿De que carajos te ríes? No es gracioso, mocosa.


Mikasa tratando de recuperar la compostura, se obligo así misma a respirar con serenidad. Y respondío en tono divertido — Tienes razón, no es para nada divertido. Sobre todo para tu amiguito.


Levi miró hacía su entrepierna y noto lo terriblemente excitado que aún estaba, maldijo por lo bajó culpando a Hange por la interrupción. Estaba seguro de que si no hubieran sido interrumpidos, le habria hecho él amor a Mikasa justo en ése lugar sin importarle las consecuencias.


— Pues esto es por causa tuya, mocosa — le respondió siendo sincero y alejandosé de ella, necesitaba poner distancia o no lograria que su erección bajase.


— No me voy a volver más joven aguardando aqui enano — volvió a oírse la voz de la Sargento.


— Mierda — gruño mirando hacía la puerta.


— Será mejor que salga por la ventana de esa manera evitaremos sospechas, que te tardarás en abrir le hará dudar si me encuentra aquí — comento la joven diriguiendose al gran ventanal sin esperar respuestas de su Capitán.


— ¿Que? ¿estás loca? — inquirió — No saldrás por la ventana esta lloviznando Ackerman — la frenó rapidamente arrugando el ceño —No creo que sea una opción.


— ¿Y que otra opción hay, Levi? — cuestionó fijando su atención en él — Ninguna, porque si vamos a empezar una relación tenemos que hacerlo de la forma correcta. Aún que sea la Sargento Hange es mejor que no nos encuentre así. ¿No crees?


Él Ackerman analizó la situación pero las palabras "Si vamos a empezar una relación", lo dejaron impactado por unos segundos hasta que reacciono acercandose a la joven tomandola del cuello y atrayendola a su boca. Le dio un beso fuerte pero corto susurrando —Detesto tener que darte la razón pero la tienes, sólo ten cuidado te veo en unos minutos en mi habitación para terminar lo que empezamos.


Ella asintió lentamente — Ahí estaré, Capitán. No pienso perdermelo por nada del mundo.


Caminó hacia la ventana y la abrió, sé percato que gracias a su suerte ya había parado de lloviznar y sin dudarlo salto hacía él otro extremo donde había una pequeña tapia que conducía hacía un balcon del castillo de la legíon. Sé trepo por él y salto cayendo a piso firme.


Levi se había acercado y la vio correr entre las sombras de la noche por él camino que conducía hacia adentro del castillo, cerró las hojas de vidrió y le dió a Hange el permiso de entrar.


— Vaya ya era la hora creí que me tocaria quedarme a dormir en tu puerta — comentó la castaña entrando a la oficina — ¿Por qué te tardaste tanto?


Él azabache apreto los labios molesto — Éso que importa, ¿por qué que eres tan fastidiosa cuatro ojos?. Nadie te mandó a dejar tú mierda en mi oficina.


Lo escuchó quejarsé, mientras buscaba con sus ojos lo que necesitaba.


— Sí, claro. Lo lamento enano, te prometo que no volverá a pasar.


— Por supuesto que no volverás a dejarme tú mierda aqui Hange —expreso con seriedad, mientras agradecia internamente que su erección hubiera desminuido. Ahora sólo quería largarse de esa oficina.


— Por cierto, ¿ya terminaste con esos reportes que te mandé? — le preguntó la mujer luego de encontrar justo lo que buscaba.


— Ya casi, pero ahora quiero irme a descansar y si ya encontraste lo que buscabas quita tu patetico tracero de mi oficina...— le ordenó caminando hacía la puerta para salir detrás de su amiga. —Date prisa Hange


— Sí, sí esta bien — respondió con rapidez saliendo del lugar — Enano con pesimo caractér — murmuró mientras él Ackerman le lanzaba una mirada acida.


— Y aún no has visto nada si no dejas de fastidiarme, ya vete a dormir quieres.


— Primero tú, cuando no duermes lo suficiente te pones más maniático. ¿Lo sabías? — dijo para fastidiarlo, pero él la ignoro y siguió su camino perdiéndose ante la vista de la Sargento — Es cierto, tengo que terminar este experimento para tratarlo mañana con Eren — se recordó mientras comenzaba a marcharse de camino a su sala de expedición.


.




.


Entro a su habitación esperando encontrarla, deseando internamente que lo hubiera estado esperando recostada en su cama con la misma mirada ansiosa que le demostró en su oficina hace unos minutos. Pero únicamente se encontró con su cama vacía y con la oscuridad de su habitación en silencio absoluto.


Su desilusión fue mayor cuando se dirigió hacia el baño con la esperanza de encontrarla, quizás sumergida y desnuda en su bañera incitándolo acompañarla con una de esas tantas sonrisas provocativas que solía usar solo para él.


Dio un suspiro de resignación cuando lo encontró vacío, luego se apoyó sobre la puerta de su baño "¿En qué carajos estaba pesando? Era obvio que solo fue un arrebato estúpido" pensó con frustración y dolor. Había creído que en verdad ella lo deseaba tanto como él a ella y que podían haber aclarado todo, que ingenuo creyó que había sido nuevamente.


— Eres patético, Levi — murmuró mientras se restregaba el cuello con su mano izquierda.


— Demasiado distraído diría, ¿en verdad no notó mi presencia Capitán? — pregunto una voz en el interior de la oscuridad de su cuarto, era Mikasa que se encontraba sentada en él sofá que estaba frente a la cama en penumbras, se puso de pie y camino hasta estar frente al azabache quién no salía de su sorpresa — Le dije que no me perdería de continuar lo que dejamos por nada.


— Sí, bueno — dijo — Insisto en que eres experta últimamente en hacerme pasar malos momentos— respondió disfrazando su emoción con un falso desinterés — Pero aquí estás y eso es lo único que importa ahora.


— Lamento haberle hecho pasar malos momentos Capitán, esa nunca fue mi intención — murmuró ella en voz baja tocando el rostro del hombre con una de sus manos, la cual fue atrapada por él mientras la interrogo con rostro inexpresivo.


— Necesito que seas jodidamente clara conmigo Mikasa y deja el maldito formalismo. ¿Estás aquí por lo que creo?.


La azabache con seguridad sé acerco a él invadiendo su espacio personal y llevo ambos brazos alrededor del cuello de Levi rodeándolo.


— Todo lo que te dije hace unos momentos es lo que siento — le aclaró volviendo apoyar su frente contra la del Capitán mientras cerraba sus ojos murmurando con suavidad — No dejó de pensarte... y sé que llegó el momento de cambiar, porque no sabía que podría estar dispuesta a darte o hacer por ti. Pero ahora lo sé, no quiero perderte, dejarte. Simplemente no puedo hacerlo.


— Es todo lo que necesitaba saber, Ackerman — oír esas palabras de Mikasa fue un gran alivio para el Capitán que busco sus labios y la beso apasionadamente.


Volvieron a besarse con la misma frenesís he ímpetu de hace unos momentos en aquella oficina. Él Ackerman la tomo de la cintura con fuerza y continuó devorando su boca explorándola con su lengua, mientras que poco a poco la comenzó a guiar a paso firme hacia la cama.


Pero antes de que él pudiera hacer otro movimiento Mikasa lo frenó con una de sus manos posándola en el pecho del soldado impidiéndole avanzar más. Lo miro a la cara directamente con expresión seria.


— ¿Qué pasa? ¿Por qué me detienes? — le pregunto confundido — ¿No quieres esto?


— No es eso, pero antes de que esto continué aclara ahora tú mi duda Levi Ackerman — murmuró con voz ácida algo que llamó por completo la atención de Levi al escucharla llamarle por su nombre y apellido — ¿Por qué demonios te encontrabas con esa mujer hoy por la tarde?, porque por lo que pude observar se llevan bastante bien y no te noté tan incómodo con su compañía ni con su tacto en tu mejilla.


— ¿Qué? — logró articular con asombro por la pregunta tan ex abrupta, luego entendió la seriedad con la que Mikasa hablaba y sé apresuro aclarar — Mocosa, lo que sea que estés pensando estás equivocada. Realmente no la conozco del todo, solo me la encontré por casualidad me hizo una pregunta acerca de la oficina de Erwin y únicamente me ofrecí a guiarla. Eso es todo y su mano en mi mejilla solo fue porque creyó que tenía algo en ella, ¿podemos continuar con lo único que me importa?


La azabache molesta por los celos que había sentido en esa tarde ahora veía que todo era producto de su ridícula imaginación que le había jugado una mala pasada, sé mordió los labios sintiéndose una tonta y golpeó en el hombro al Ackerman aplicando un poco de fuerza con la misma mano que estaba en su pecho.


— Auch mierda ¿y eso porque carajos fue? — pregunto molesto mientras que por acto reflejo sé llevo una de sus manos a su zona algo adolorida, ahora comprobaba lo fuerte que era la mujer que poseía la misma fuerza que la suya.


— Eso fue por haberme provocado celos, idiota — respondió apretando los labios, se sentía ridícula por revelar ahora lo que esa escena había provocado en ella.


Levi la miro levantando una ceja — Pues no es mi culpa que seas una mocosa celosa, pero debo decir que si eso ayudo aún más aclarar tus sentimientos. Debes recordarme agradecerle a esa oficial después de esta noche — reconoció siendo sincero — Ahora, ¿podemos volver a continuar? Porque tal vez no lo hayas notado, pero solo tú me interesas en ese sentido, no debes de sentirte celosa por ella o por ninguna otra, Mikasa.


Y era cierto ninguna otra mujer le despertaba la curiosidad porque solo ella ocupaba todos sus pensamientos. Esas palabras tan sinceras por el soldado enmudeció el corazón de la chica, no era precisamente el hombre más romántico que había conocido de hecho Levi Ackerman estaba muy lejos de serlo. Pero era alguien muy directo y ella había comenzado amar las palabras justas he exactas que siempre sabía cómo utilizar para brindarle seguridad sin dejar ningún tipo de dudas rodando en ella.


Quiso responderle, pero pensó de repente que las acciones hablaban por si solas, tomo el cuello de la camisa de Levi y lo atrajo hacía ella besándolo con fuerza, abarco con sus manos el rostro del hombre mientras sus bocas permanecían unidas, batallando. Él no deseó quedarse atrás y la apretó contra su cuerpo volviéndola a guiar hacía su cama donde cayeron uno encima del otro.


Mikasa reacciono nuevamente antes de continuar y volvió a separarlo de ella poniendo sus manos sobre sus hombros logrando que esta vez el azabache gruñera por la nueva interrupción.


— ¿Y ahora que mocosa?.


— Entonces que me fueras perdonado significa que. ¿Estamos juntos, juntos? — repitió queriendo saber mirándolo directamente al rostro mientras su respiración agitada buscaba normalizarse un poco.


Él Ackerman apoyó una de sus manos aún costado de la chica, y sé impulso un poco para de volverle la mirada clavando sus ojos azules en la joven.


— Creí que mis acciones fueron una clara respuesta a eso, ¿Pero es eso lo que tú realmente quieres? — le pregunto ahora él con voz seria.


— ¿Qué quieres decir con eso? — inquirió confundida.


— Sé que fuiste a buscarme llevada por el temor a perderme, eso lo puedo entender Mikasa y ahora sé que sientes lo mismo pero...

— ¿Pero qué? — pregunto la azabache arrugando el ceño — ¿Crees que únicamente por mi miedo al perderte es que acepte tener una relación real contigo fuera de estas paredes?.


El Capitán la miro con expresión seria y respondió — No quiero que me aceptes llevada solo por ese miedo, sino porque es lo que realmente quieres Mikasa. Porque puedo entender que no estés preparada para algo más — agregó — Saber lo que sientes por mí ahora es suficiente para mí por el momento.


La chica volvió a tomar su rostro y beso los labios de Levi intensamente siendo correspondida por él.


Fijó sus iris grises en él murmurando — Deja de decir tonterías, hago esto porque es justo lo que quiero, lo quiero todo contigo Levi y jamás he estado tan segura de algo.


Él Ackerman no respondió y volvió atraerla a su boca tomándola de la nuca intensificando el beso con su lengua, explorando cada rincón de ella nuevamente. Mientras le arrancaba suspiros suaves que lo enloquecieron por completo.


Las manos de la joven soldado se dirigieron a la chaqueta del uniforme del Capitán quitándosela con rapidez, la dejo caer hacía aún lado al suelo y luego prosiguió con la camisa del hombre abriéndola botón por botón con urgencia.


— Únicamente por esta ocasión permitiré que tires mi chaqueta al suelo, mocosa.- susurro él inclinándose un poco para darle mayor libertad a la mujer para que terminara por quitarle la prenda de arriba dejando su torso definido al descubierto — Ahora sigo yo...


La azabache sonrió en medio del beso que compartían al oírlo, mientras le daba el permiso a su Capitán de quitarle la chaqueta junto con su camisa. Dejándola solo con un sostén del mismo color que la prenda blanca que hacía contraste con la piel pálida y suave de la soldado.


Volvieron a besarse con fervor y en cuestión de unos minutos ambos se encontraban en la cama envueltos en una sabana totalmente pulcra que tapaba parte de la desnudez de ambos.


Levi acarició con su mano una de las piernas torneadas de la mujer, mientras sé hundía en ella moviéndose lentamente en su interior. Quería disfrutar de cada momento junto a ella lentamente sin apresurarse.


La Ackerman mordió suavemente el lóbulo de su oreja arrancándole un gruñido de excitación al soldado, luego Levi volvió a moverse con movimientos profundos profundizando aún más la unión, mientras ella se movía con él no queriendo romper el contacto. Quería besarla completa y así lo hizo, deslizo sus labios por la piel de Mikasa besando y saboreando cada tramo de ella hasta perderse en su fascinación por tenerla cómo lo había deseado desde hace semanas, fantaseando con ese momento y temiendo que no volviera a repetirse. Ahora ambos estaban ahí en su cama amándose, unidos en cuerpo y alma.


Ella acarició su ancha espalda, sus hombros bien formados y sus pectorales hasta llevar sus manos justo a los glúteos del Ackerman dándoles un ligero apretón y con eso profundizando aún más la unión de sus sexos, él gruñó y gimió en su oído ante él placer de aquel movimiento haciéndola a ella también gemir por él mismo placer que estaban compartiendo.


Sé tomaron de las manos entrelazándolas y apretándolas sobre las sabanas blancas, Levi volvió a moverse repetidas veces dentro de Mikasa mientras sé buscaban desesperadamente sus bocas para fundirse en un largo beso apasionado. La joven se aferró con fuerza a la espalda masculina cuando sé sintió a punto de llegar mientras él la tocaba con sus labios, manos y lengua. Los envolvía un calor sofocante que estaba a punto de culminar con sus cuerpos desfallecidos y al límite.


Levi aún mentó la velocidad de sus embestidas con mayor fuerza y profundidad, sé aferro a las caderas de la Ackerman con cuidado de no ejercerle presión que pudiera dañarla. Mientras Mikasa sentía que moria del placer que le causaba el soldado con cada movimiento de su pelvis, gimió el nombre de él y sé dejo llevar por el orgasmo que la golpeó con fuerza haciéndola temblar de pies a cabeza aferrándose aún más al hombre. Segundos después él también llega a su clímax apretando el cuerpo de la joven contra él suyo mientras un temblor lo sacudía por completo.


Apoyo su peso en su ante brazo para evitar aplastarla respirando ambos con dificultad y antes de quitarse de encima de Mikasa la beso en la frente sonriendo levemente — Eso estuvo jodidamente genial — murmuro aún agitado — ¿Lo estuvo para ti, mocosa?


Le pregunto ahora acomodándose a su lado y recibiendo una sonrisa suave de parte de la azabache mientras ella sabe acurrucaba en su pecho.


— ¿Y tú que crees? esta tonta sonrisa creó que lo dice todo, te extrañe demasiado.


El soldado la abrazo rodeando su cintura con un brazo acercándola aún más a su cuerpo y con su otra mano tomo las sabanas arropándolos a ambos.


— Yo también te extrañé, pienso que te lo demostré en cada caricia y beso que te di — comentó con su voz seria mirando luego hacía el techo del cuarto mientras acariciaba con una de sus manos libres la espalda desnuda de la joven. La volvió a sentir acurrarse aún más hacía su cuerpo mientras murmuraba.


— Claro que sí... eso me quedo muy en claro Capitán — él la miro y ella sin esperar busco con su boca los labios del hombre envolviendo su lengua con la suya propia en un cálido beso húmedo — Supongo que puedo pasar la noche aquí, ¿no es así?.


— Supones bien, pero recuerda que no pueden saber que compartimos cuarto. No aún — dijo abrazándola con fuerza a él — No sería bueno porque solo te perjudicaría, aunque eso no quiera decir que no deban saber sobre lo nuestro. Será jodido cuando lo sepan no dejarán de molestarnos con preguntas.


Mikasa sonrió con burla levantando su rostro apoyo su mentón en el abdomen definido del hombre y lo observo — ¿Qué? — pregunto Levi con expresión incómoda ante la observación de la mujer sobre él.


— Es curioso que diga eso cuando fue usted quién insistió en que esta relación saliera de esta habitación — murmuro con expresión divertida.


Él Ackerman puso los ojos en blanco y torció la boca irritado —No lo digo por eso mocosa tonta, porque por supuesto que me importa una mierda lo que piensen de nosotros. Pero sé que para ti es diferente y que sí te importa lo que tus amigos piensen o cómo lo vayan a tomar — comentó acariciando ahora él cabelló negro de la joven enredándolo entre sus dedos — Me preocupa que eso afecte en ti y a lo nuestro.


La preocupación de Levi sobre sus sentimientos y en lo que pudiera o no afectarle le provoco a Mikasa una sensación de querer sonreír hasta que las mejillas le dolieran. Jamás había sentido que su corazón quisiera saltarle de su pecho de tanta ternura, había tenido la evidencia de que le importaba al hombre más fuerte, pero también al más frio de la humanidad que había conocido. Y eso le provocaba una alegría inexplicable porque era una idiota enamorada de su Capitán.


Se inclinó un poco hacía él depositándole un corto beso en su mejilla y dedicándole una sonrisa que dejo enmudecido al Ackerman.


— Sé que te preocupa lo que yo sienta y te lo agradezco porque significa muchísimo para mi saber lo mucho que te importo, pero tome mi decisión en el momento en que fui a buscarte a tu oficina — vio al soldado mirarla con expresión de intriga fijando toda su atención en ella — Acepte que te amo y vamos a enfrentar lo que sea juntos, ¿le quedo claro enano gruñón?.


Él quiso molestarse por su calificativo al referirse a él, pero las palabras de la chica lo habían impactado tanto que no pudo reaccionar por unos segundos. Era la primera vez que escuchaba esas dos palabras en los labios de ella y no pudo sentirse más que emocionado y extraño a la vez, porque solo ella lograba causarle esas emociones que a veces lo abrumaban haciéndole sentir débil y vulnerable al mismo tiempo por primera vez frente alguien.


— Eres una mocosa insolente, ¿lo sabías? —dijo antes de sujetarla y besarle en la boca con urgencia, no era bueno con las palabras y sabía que ella tampoco lo era, pero al menos a la Ackerman le funcionaba mejor que a él sin duda alguna. Termino él besó con lentitud acariciándole una mejilla y agregó mirándola intensamente — No irás a escucharlo seguido, por lo tanto, grabátelo bien — suspiro antes de continuar —También te amo mocosa.


La sensación de oírle decir dichas palabras era tan gratificante que lo abrazo con fuerza siendo correspondida al instante. Levi sonrío complacido acariciando los cabellos de Mikasa y la miro directamente al rostro cuando ella lo soltó para verlo.


— Nos esperan días interesantes, ¿no? — preguntó ella despacio.


Levi la volvió atraer a él en un abrazo y beso su frente murmurando — No te preocupes, todo saldrá bien. Ya lo verás.


La abrazo a él con fuerza nuevamente mientras volvían a recostarse cubriéndose con las sabanas, ella rodeó la cintura del Ackerman y sonrió cuando lo sintió estremecerse en sus brazos. Sé había equivocado al haberlo alejado de ella, llevada por sus temores a volver a perder a alguien más en su vida, pero eso solo había reafirmado sus sentimientos por él. Sentimientos que estuvieron ahí desde el día en que todo comenzó entre ambos y que ahora no temía a darles un nombre cuando casi estuvo a punto de renunciar. "Me equivoqué, pero a partir de ahora sé que todo será diferente Levi." Pensó abrazándose a él y cerrando sus ojos con la esperanza de vivir otro día donde lucharían por la humanidad y pelearían por mantenerse con vida.


Fin.












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