Prólogo
Naruto Uzumaki de 7 años, un niño rubio y de ojos azules, caminaba por el bosque en busca de su almuerzo, hoy era sábado y sus recursos económicos mensuales se habían agotado en un poco de comida como siempre lo era.
La gente del pueblo era distante, despreciativa e incluso agresiva con el. Los precios era elevados y lo que comúnmente alcanzaría a una persona para comer bien por un mes, para el solo alcanzaba de dos a tres semanas, y no, no era de los que gastaba en grandes cantidades, simplemente se alimentaba con un poco de pan o una que otra fruta, desayuno almuerzo y cena, gracias a Kami vivía cerca del bosque donde cazaba animales pequeños como conejos o pescado en un pequeño río.
Había aprendido por su cuenta el como despellejar y destripar a un conejo o el como quitar las escamas y tripas a un pescado, preparar una hoguera y asarlos, las plantas comestibles, las curativas y las venenosas.
Usaba lo que aprendía en sus lecturas para sobrevivir. La facilidad con la que podía infiltrarse en la biblioteca pública de Konoha por las noches lo sorprendía incluso a el. Tenía que hacerlo así puesto que la encargada jamas lo dejo entrar antes y si se infiltrada en el día tendría que estar alerta de no ser detectado descuidando así su lectura y casi no aprendiendo nada.
Había creado un simple arco y fabricado flechas con ramas, flechas que untaba con veneno paralizante de algunas plantas para poder cazar jabalíes.
Su conocimiento en plantas medicinales lo había usado para poder fabricar ungüentos que usaba en si mismo en caso de sufrir accidentes o que algún que otro ciudadano se pasará de listo consigo y le lanzará rocas que lograban herirlo.
Obviamente sabía la razón del desprecio del pueblo, solo era cuestión de unir hilos. Kyubi atacó la aldea el día que nació, el dibujo que aparecía en su estómago el cual según había aprendido era un sello, el odio de la gente hacia el, etc, etc... Una gran gran lista de detalles que lo llevaban a dicha conclusión.
Llegó a un claro que daba a un acantilado, cerro los ojos mientras el viento le daba de frente y el brillo del sol lo cegaba.
Su mirada estoica con un brillo inocente en los ojos, las pequeñas marcas que adornaban su mejillas y su largo cabello rubio dorado, algo que haría a cualquier niña o mujer chillar de alegría por lo lindo que se veía. El odio hacia el opacaba eso.
Siguió su camino mientras escuchaba el agua del río fluir y las aves cantar.
Al llegar al río camino hacia un arbusto de donde saco su caña de pescar improvisada antes de sentarse a la orilla de un tronco y lanzar el anzuelo, su estómago gruño y para su suerte un pez pico solo 10 minutos después. 30 minutos y 4 peces después se encontraba sentado frente a una fogata que había encendido para asar su pesca.
El delicioso olor a pescado asado junto a unos vegetales se reunía en el lugar.
Los sentidos del niño se dispararon y los pelos de su nuca se erizaron cuando sintió el inminente peligro, agradecía por está "habilidad" que estaba casi seguro venía del biju en su interior.
El sonido de las hojas y baritas secas rompiéndose se hacían cada vez más fuertes, no podía correr sin saber de dónde venía el peligro. Tomó uno de los pescados que estaba en el fuego y sin importarle la temperatura que tenía comenzó a comerlo rápidamente, posiblemente tenga que correr y no tenía energía suficiente ya que no había podido desayunar y solo había cenado la mitad de un pan duro.
Hacia muecas y lagrimas salían de sus ojos sintiendo la comida quemar su lengua y esófago, dolía mucho.
Al terminar tomó un largo sorbo de agua del recipiente hecho de bambú que tenía a un lado de el, justo a tiempo para ver a un enorme oso salir del bosque mientras olfateaba, estaba 100% seguro que fue su pescado lo que lo atrajo. Se acercó hacia el mismo arbusto antes de sacar un kunai oxidado, no podía usar su arco y flechas ya que no conocía el punto débil de un oso a diferencia del jabalí.
Comenzó a alejarse lentamente del pescado que se seguía cocinando, el oso jamás lo perdió de vista. Cuando estuvo a una distancia considerable le dio la espalda para comenzar a correr.
Grave error.
Escuchó el fuerte rugir del oso lo cual le erizo aún más la piel, sin mirar atrás siguió corriendo. Mientras más lejos corría más cerca escuchaba el rugido del animal, intento trepar un árbol pero aún no tenía la fuerza suficiente y sus brazos fallaron justo al momento en que el oso lo alcanzó.
Se levantó rápidamente del suelo esquivando por poco las garras del enfurecido animal. Otro manotazo del oso le llegó del lado derecho, sujeto el kunai de ese lado dejando que se enterrara en la pata del animal.
El oso rugió de dolor sintiendo el metal oxidado enterrandose en su pata, el golpe también había derribado a Naruto, para cuándo se volvió a levantar, el oso volvió a levantar su otra pata y golpeó al niño con gran resentimiento. Naruto grito de dolor al escuchar el crujir de sus costillas, había recibido el golpe a quemarropa.
_no_ murmuró él niño sintiendo el desgarrador dolor mientras intentaba ponerse de pie.
El oso se paró en dos patas y rugió más fuerte, los ojos de Naruto reflejaron miedo, mucho miedo, grito aterrado al igual que el oso lo hizo pero de cólera. Al momento en que el oso dejó caer su pata sobre el, intento salir del camino de sus garras pero por poco no pudo, una garra había rasgado parte de su rostro y destruido su ojo izquierdo dejando un surco vertical en el lugar de este, desde la parte baja de su ceja hasta poco debajo de su ojo.
Soltó un grito desgarrador mientras se sostenía la herida que poco a poco se cerraba.
El dolor fue demasiado que solo pudo mantenerse consiente unos segundos en el que alcanzo a ver solo una silueta.
FIN DEL CAP. H. L. P. ✌️🍥