Chapter 1
“La realidad es como el tiempo: relativa, cada persona la aprecia de manera diferente”
Hacia ya un tiempo que la puerta de aquella blanca habitación no había sido abierta. 133 días para ser exactos.
Tres veces al día, a través de una pequeña compuerta, le llegaba un plato con comida y un poco de agua.
Jungkook, el muchacho que estaba dentro, ya ni siquiera contaba los días para salir de ahí, sabía que "ellos" lo mantendrían cautivo quizá toda la vida.
La luz del sol solo quedaba en sus recuerdos y la noción del tiempo estaba más que perdida, no sabía cuándo era de día o cuándo llegaba la noche.
En esas cuatro paredes, que lo mantenían aislado del resto, solo había una cosa que aún lo mantenía cuerdo, su compañero de cuarto: TaeHyung
—Si "ellos" no me matan, el aburrimiento lo hará — Jungkook estaba acostado en el suelo de aquella habitación
—¿Y si jugamos un juego? —Taehyung se encontraba sentado, igual en el piso, en posición de loto.
—¿Qué tal imaginar qué haré cuando salga de aquí? —Respondió con un sarcasmo bastante marcado pues sus esperanzas estaban muertas.
—Vamos, Kook —Se acercó a él para sacudirlo —Yo también estoy aburrido, juguemos "Stop" ¿Si?
El menor de ambos, Jungkook, se sentó en el suelo con el ceño fruncido.
—De todos modos, no tengo nada mejor que hacer —Dijo momentos después soltado un suspiro.
El mayor aplaudió con las manos, emocionado, antes de comenzar a decir el abecedario mentalmente.
—¡A! B, C, D, E, F...
—... F, G, H, I, J...
—¡Stop!
—¡J!
Los niños comenzaron a anotar rápidamente en su pequeño cuaderno todo lo relacionado a esa letra.
—Nombre propio —el pequeño con rulos en el cabello habló
—Jungkook —Respondió el menor, arrugando su nariz y mostrando sus dientecitos
—Jin, punto para los dos —Volvieron a escribir en sus cuadernos —ahora "Ciudad o país"
—¡Jugolsvania!
—Ese país no existe, Kookei —lo miró con ternura
—Mi mamá dice que tú país tampoco existe —Jungkook hizo un puchero con sus labios
TaeHyung rodó los ojos, rendido, antes de volver a hablar
—Japón, punto para los dos
De nuevo anotaron una rayita en sus cuadernos.
—Flor o frut...
TaeHyung se interrumpió a si mismo cuando escuchó la puerta abrirse, detrás de ella estaba la mamá de Jungkook con un plato de galletas en las manos y sonriente.
—¿Qué haces, bebé? —le preguntó dulcemente mientras se adentraba a la habitación
—Esta jugando con Tae-Tae —le mostró su cuaderno antes de señalar a su amigo
Su madre suspiró mientras agachaba la mirada.
—Te traje galletas con leche —dijo segundos después perdiendo su habitual sonrisa
—¿Tambien trajiste para Tae-Tae? —Preguntó el pequeño con los ojos brillantes
—No... Tu-tu puedes compartirle —la mujer le acarició el cabello antes de ponerse de cuclillas para depositar un beso en su cabecita.
—Esta bien —Tomó una galleta y se la tendió a su amigo —¿Quieres una?
El de cabellos ondulados negó rápidamente sin dejar de sonreír
—¿No te gustan?
El contrario volvió a negar con la cabeza
—Mamá, a TaeHyung no le gustan las galletas ¿Qué hacemos? —Preguntó Jungkook alzando los hombros
—Iré... Iré a la cocina a ver si encuentro algo —Su mamá se enderezó sin dejar de mirarlo
—¿Qué te gustaría comer? Mi mami hace una comida muy rica —dió una mordida a la galleta que tenía en la mano
—Kookei, no tengo hambre —Señalo su estómago —Mira, estoy lleno.
—Mamá, Tae dice que está lleno —mordió de nuevo su galleta
—Esta bien, mi amor —la mujer tenía los ojos llorosos cuando salió de la habitación, dejando solos a los amigos.
—¿Seguimos jugando? —Taehyung preguntó
—Claro — respondió Jungkook mientras tomaba otra galleta.
—Ciudad o país —el mayor dijo causando una sonrisa en el contrario
—Jugolsvania —Respondió antes de soltar varias carcajadas
—¡Jeon Jungkook! —el de cabellos ondulados lo empujó, haciéndolo caer al suelo, pero el menor no paraba de reír —Ya te dije que ese país no existe
—Entonces... —no pudo seguir hablando a causa de su propia risa
—Solo lo estás inventado para ganar. Eso no es justo —se subió sobre el menor para hacerle cosquillas, causando que siguiera sin controlar su risa.
—¡No, cosquillas no! ¡Cosquillas no! —Gritó moviéndose en el suelo.
—Es tu castigo por ser un tonto —Taehyung seguía haciendole reír, moviendo sus dedos al costado de su cuerpo
—¡Me rindo! ¡Me rindo! —de sus ojos comenzaron a salir lágrimas
Solo entonces el mayor dejo de hacerle cosquillas.
Jungkook se sintió aliviado cuando TaeHyung lo dejó en paz. Pero seguía en el suelo tratando de calmar su agitada respiración.
—Tae...
—¡Tae-Tae! —el pelinegro llegó corriendo a su cuarto, dónde su amigo estaba.
—¿Qué pasó? ¿Por qué lloras?
El contrario no respondió de inmediato, solo se dedicó a abrazar a su mayor.
—Mamá y papá están gritando otra vez —Sollozó el pelinegro —Y están hablando de mi
—Tranquilo, Kookei —Acarició la cabeza del menor que aún tenía en brazos —Dime ¿Qué dijeron?
—Mamá dijo que esta preocupada, preocupada por mi. Y papá... —Hipó —Papá dice yo estoy bien. Luego ellos... —sollozó de nuevo — gritaron muy feo.
—¿Por qué está preocupada tu mamá? —lo abrazó con más fuerza
—Es que... Ella dice que no soy normal —empuñó con sus manitas el suéter de su amigo —Y papá dice que solo soy un niño con mucha... Imaginación —Se separó un poco para verlo a los ojos — ¿Qué es imaginación?
—La imaginación en un mundo, Kook, como el tuyo y como el mío—le regaló una sonrisa —Y mientras más creces es más difícil entrar.
—¿Y es malo... —lo volvió a abrazar a su amigo — ...Ser así?
—Es malo cuando pasas tanto tiempo en ese mundo que olvidas el tuyo
El pelinegro se separó del cuerpo contrario para luego tratar de limpiar sus lágrimas con la mano.
—Es lo que me sucedió a mi —el menor lo miró, aún con los ojos rojos —Pase tanto tiempo en tu mundo y ahora estoy atrapado aquí.
—¿Extrañas tu casa?
—Ya ni siquiera recuerdo cómo era —suspiró —Pero estoy feliz por qué aquí te encontré...
—¿Si?
—¿Cuánto tiempo llevas atrapado aquí?
TaeHyung suspiró pesado antes de bajarse del menor y sentarse en el suelo
—No lo sé, perdí la cuenta —Se alzó de hombros
—¿Y nunca hiciste el intento por volver? —Jungkook también se sentó en el piso, al lado de TaeHyung.
—Realmente nunca quise hacerlo —Bajó la cabeza evitando la mirada del contrario
—¿Por qué? —Tomó el mentón de su amigo para obligar a mirarlo.
—Por... Por ti.
—¡Agh! —el pelinegro entró a su cuarto azotando la puerta y arrojando su mochila hacia su cama
—¿Ahora que pasa? —Taehyung dejo de leer el libro que tenía en sus manos para posar su vista en el recién llegado.
—Estoy harto, eso es lo que pasa —el pelinegro se arrojó también a su cama antes de tomar una almohada y colocarla sobre su rostro
—¡Es que eres una exagerada! ¿Segura que la que necesita ayuda no eres tú?
—¿Exagerada? ¡Eres tu el que está ciego! ¿No ves que nuestro hijo la necesita?
—¿Qué? ¡Él es un buen muchacho! ¿Por qué necesitaría ayuda?
—¡Por qué ve cosas raras desde que es un niño! ¿Acaso no lo has visto hablar solo en su cuarto?
—¡Es un adolescente, a ellos les gusta hablar solos!
—¡No entiendo por qué sigo discutiendo contigo! ¡ Sigues siendo un imbécil!
TaeHyung suspiró al notar la discusión que los padres de Jungkook mantenían fuera de su cuarto. Con lentitud se acercó a la cama para quitarle la almohada que cubría su rostro.
—Kookei — dijo con voz meliflua
—dejame en paz —le arrebató la almohada antes de volver a ponerla sobre su cara.
El mayor hizo una mueca para después sentarse al lado de su amigo.
—No estoy de humor para escucharte —su voz sonaba estrangulada a causa de la almohada.
—pero yo si lo estoy para escucharte a ti
El menor ya no respondió. Parecía pensante a los ojos del contrario.
Minutos después, Jungkook descubrió su rostro y se reincorporó en la cama.
—Kook...
—me odio
Los ojos de TaeHyung se abrieron como platos cuándo su amigo le interrumpió para decir eso.
—¿Qué...
—me odio, Tae —sus ojos comenzaron a ponerse brillantes a causa de las lágrimas que estaba conteniendo — Odio ser como soy
Oculto su rostro de nuevo, pero en esta ocasión fue con sus manos.
—Yo no quería ser así, ni siquiera pedí nacer —a medida que hablaba sus voz se fue quebrando
TaeHyung lo abrazó.
—Mis compañeros se burlan de mi en la escuela, me llaman loco — sollozó en el pecho de su amigo — Mamá dice que necesito un psiquiatra. Nadie me quiere, todos se alejan de mi por qué dicen que soy "raro"
Lloró varios minutos apoyado en el hombro contrario, soltando espasmos y sollozos que solo TaeHyung podía escuchar.
Ambos se quedaron mucho tiempo en la misma posición, incluso cuando Jungkook dejo de llorar. Se quedaron quietos en un sepulcral silencio, mismo que fue roto por la voz profunda del mayor.
—¿Ya te sientes mejor? — besó su cabeza
—Un poco —Dió un suspiro —Pero creo que nunca me sentiré mejor
—¿Por qué piensas eso? —el de cabello ondulado aún lo tenía preso entre sus brazos
—Las personas no van a dejar de molestarme
—¿Y como te sientes al respecto?
El menor de ambos soltó una risita nasal mientras se separaba un poco del cuerpo contrario.
—Mi mamá quiere llevarme a un psicólogo —lo miró —pero tu actúas igual que uno
—He estado leyendo libros de psicología últimamente —Respondió Tae con una sonrisa en los labios
—¿Por qué?
El mayor tomo su rostro entre sus manos para depositar un beso en su frente antes de hablar
—Por ti...
—¿Por-por mi? —la habitación estaba levemente iluminada como todos los días, y por primera vez Jungkook agradeció la ausencia de luz, de otro modo se notaría lo rojo de sus mejillas
—Siempre supe cómo volver —el mayor se encogió de hombros —Pero aquí, en este mundo, tenía a una persona especial
—Ahora me siento culpable —soltó una pequeña risita
—No tienes por qué —el mayor se acercó más a él —Fue decisión mía quedarme contigo.
—¿Pensante eso desde que me conociste?
Ante tal pregunta, TaeHyung se tensó. Evitó posar su mirada en Jungkook y sus manos comenzaron a sudar.
—En realidad...no
—¡mañana iremos de vacaciones! —el azabache gritó emocionado
—¡Shhh! —Taehyung dijo colocando su dedo índice en la boca —Tus padres pueden oírte
—¡Oh! Tienes razón, lo siento —bajó la mirada y su tono de voz perdió aquel entusiasmo.
Él y TaeHyung habían acordado en hacer creer a sus padres ,y demás personas, que ya no lo veía. Trataba de mantenerlo en secreto, solo que a veces se le olvidaba
—Dime ¿A dónde iremos?
—¡A las montañas! —su voz volvió a recuperar la emoción, solo que está vez lo dijo en un susurro
—¿Vamos a acampar? —el mayor ya había sido contagiado de la euforia de Jungkook
—¡Si! Vamos a asar bombones y dormir en tiendas ¡Cómo en las películas! —susurró
—¿Cuando iremos?
—mañana