The Curse

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Summary

Cuenta la leyenda, que hace mucho tiempo, en el reino que alguna vez existió en estas tierras. Hubo una princesa muy querida por su pueblo. La tragedia comenzó cuando el secreto a voces dentro del palacio se confirmó. La princesa y su caballero se habían enamorado, y tal relación estaba estrictamente prohibida. Se sabe que intentaron escapar, pero la princesa resultó gravemente herida en el proceso. El caballero, al no soportar el dolor de ver morir a su amada, se quitó la propia vida dispuesto a seguirla en el camino. Justo al mismo tiempo, la doncella de la Princesa fue encontrada muerta dentro de sus aposentos. Dicha historia es conocida por todos los habitantes de aquella población, contada de generación en generación como un cuento de cuna. Poco se sabe que aquello en verdad ocurrió, que desató una maldición entre los involucrados, condenados a repetir el ciclo, vida, tras vida. ¿Será que llegue el momento en que el final feliz ocurra?

Genre
Drama/Romance
Author
AnferV
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Prólogo

Caminó de un lado a otro por la habitación. Sus pisadas repiqueteaban en el suelo de piedra, mientras jugaba con sus manos en un gesto intranquilo, nervioso.

La lluvia resbalaba por las ventanas, mientras que los truenos se hacían escuchar a la distancia.

Todo este ambiente le hacía imposible relajarse, era como si el cielo hubiera decidido imitar su estado mental, tormentoso.


No había querido que la situación escalara tanto. Había pensado que simplemente arrestarian al dichoso caballero, y a su princesa le darían un escarmiento, finalizando con ellas juntas de nuevo, listas para cumplir su rutina diaria, como si nada hubiera ocurrido.


Paso una mano por su largo cabello negro, provocandose nudos por la forma tan brusca de hacerlo.No habia previsto que su Princesa decidiera huir con él, lo que le habia parecido un capricho, parecia ser mucho mas serio de lo que pensaba.


La puerta se abrió de golpe, provocando que diera un pequeño salto, asustada. Frente a ella estaba otra de las criadas, aquella que había mandado a que averiguara la situación fuera de los muros.


La observó con expectativa, sus ojos azules pendientes de ella, brillando como los de un gato en la oscuridad de la habitación.

La criada pareció encogerse en su lugar, su labio inferior tembló ligeramente, sobrecogida por la intensidad de su mirada. Reunió valor para hablar, y con la voz temblorosa por fin le comunicó aquella espantosa noticia.


—La Princesa está muerta…fue durante la persecución.


— ¿Qué…?

Aquellas palabras la tomaron desprevenida. Todo su mundo colapsó y tuvo que aferrarse a la pared contigua para no caer de golpe.

Ya no escucho las palabras de la criada quien se había acercado a ella para verificar su Bienestar.

Había un zumbido constante en sus oídos, y se sentía desconectada de la realidad.


Eso no podía estar ocurriendo, su Princesa no podía estar muerta.


El desconcierto se convirtió poco a poco en ira. Si no hubiera sido por ese maldito caballero, si ese insolente no hubiera aparecido en su vida, ella seguiría ilesa, a su lado.


Hecho a la chica de la habitación, consumida por una determinación envuelta en pánico.

Rebusco entre sus cosas. Sabía perfectamente lo que quería, aunque intencionalmente lo hubiera ocultado hacía mucho tiempo.

Se había prometido a sí misma que nunca lo usaría, que esa parte de su vida estaba más que enterrada, pero por alguna razón se había visto incapaz de deshacerse de ello.


El libro y todos los utensilios estaban exactamente donde los había dejado. La herencia maldita de su madre que tanto repudiaba.


Sus manos temblaron cuando sostuvo el libro, su poder emanado de éste de forma incontrolable.


Se repitio una y otra vez que lo haría por ella, que aquel era el único camino posible.

Haría lo que fuera para que su princesa pudiera ser feliz.


Recorrió las páginas, segura de lo que buscaba, sus dedos tocando las hojas desgastadas ya por el tiempo.


Su índice se detuvo en cuanto encontró el hechizo correcto e inhalo profundo mientras asimilaba lo que debía hacer.


Tomó aquella daga plateada qué guardaba juntos aquellos aditamentos.

Pensó que nunca los necesitaría, estaban allí solo para una emergencia.

Aquella situación definitivamente encajaba como una.


Lentamente deslizó la daga sobre su piel, sobre sus muñecas, dejando un rastro de sangre.

Sus labios murmuraban palabras ininteligibles mientras un aura oscura la envolvía poco a poco.


Un gran trueno resonó por todo el castillo, marcando el punto final de su invocación.


Sintió su vida esfumarse de golpe, cayendo al suelo, mojándose con su propia sangre.


—Su felicidad… Cueste lo que cueste… El Tiempo que sea necesario….


Balbuceo, sus ojos azules perdiendo el brillo, la última chispa de vida desapareciendo de su cuerpo.