CapĂtulo 1
[ 09/04 - Viernes ]
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Uzumaki Naruto, un niño que vino de una dimensión diferente después de la batalla con Uchiha Sasuke en la Cuarta Guerra Shinobi.
El Uchiha aparentemente estaba celoso de su éxito porque logró matar a Kaguya por suerte y decidió asesinar tanto a Haruno Sakura como a Hatake Kakashi simplemente para que Naruto luchara contra él.
Después de presenciar la muerte de su maestro y antiguo amor, el Uzumaki se hartó y mató al Uchiha antes de arrancarle los ojos e implementarlos en los suyos. Su visión fue restaurada rápidamente con la ayuda de Kurama, tal como lo hizo Uchiha Madara con la células de Senju Hashirama grabadas en su cuerpo.
Sin embargo, fue demasiado tarde para deshacer el Tsukuyomi Infinito, y todos sus compañeros se transformaron en Zetsu Blanco porque Otsutsuki Kaguya aceleró el proceso.
Sintiéndose destrozado y derrotado, le dijo a su padre y a los otros Kages, incluido Otsutsuki Hagoromo, que se iba a otra dimensión. Ellos entendieron su razonamiento y le desearon lo mejor en su nuevo hogar.
Actualmente, Naruto estaba leyendo un libro de la historia de este mundo en una escuela con sus mejores amigos, Serizawa Yukiha y Yuki Aida.
La primera era una belleza con pechos grandes y cabello hasta los hombros y el segundo era un chico de apariencia sencilla que era amable con cualquiera que conocĂa. Ambos vestĂan uniforme escolar estándar con blazer azul, camisa blanca abotonada, falda/pantalĂłn azul y lazo/corbata roja. Yukiha tambiĂ©n usaba medias altas de color oscuro, que enfatizaban sus muslos ya gruesos.
Le resultó fácil inscribirse en esta escuela, ya que es capaz de realizar Genjutsus simples y el Sharingan de los Uchiha fue de gran ayuda para hacerlo. Forjó varias identidades nuevas, incluidos sus padres y otros para sus otras necesidades.
Uzumaki observĂł como las manos de los dos adolescentes se tocaban por accidente, aunque Aida parecĂa avergonzada, Yukiha lo miraba con preocupaciĂłn ya que no querĂa que Naruto lo malinterpretara.
Naruto suspirĂł interiormente.
Él sabĂa los sentimientos de la chica por Ă©l, pero no era alguien de este mundo y no estaba planeando entablar una relaciĂłn.
—Aún—, un gruñido gutural profundo terminó con una risita.
Volviendo a los adolescentes, Aida notĂł lo cercanos que eran y decidiĂł darle una oportunidad a sus sentimientos por Yukiha.
Se volvió hacia la chica, con el rostro enrojecido y se armó de valor. "¡S-Serizawa-san! Estoy dentro..."
*¡CRASH!*
El grupo de tres escuchĂł que algo se rompĂa en el pasillo y tanto Yukiha como Aida se asomaron por la puerta debido a su curiosidad. Al ver lo que estaba sucediendo, Yukiha se enfrentĂł a Takamine Ayako, una profesora pelinegra tetona con anteojos y un traje de negocios, que defendĂa al anciano conserje.
Fue después de que la situación se calmó que Naruto sintió la intención negativa del conserje hacia Yukiha.
"Naruto, está planeando hacerle algo a la chica".
La rubia asintiĂł, notando la sonrisa en el rostro del hombre mientras miraba fijamente el trasero de Serizawa.
Naruto suspirĂł. ParecĂa que donde quiera que estuviera, los problemas siempre lo seguirĂan... incluso en otro mundo.
No podrĂa ser un imán para los problemas... Âżverdad?
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Más tarde, se ve a Yukiha corriendo por el pasillo, tratando de ir a la biblioteca, con la esperanza de ver a su interés amoroso y amigo.
"Espero que Naruto-kun y Aida-san sigan ahĂ... uhh... todo esto es por la tarea de limpieza..." Yukiha murmurĂł irritada, pero pronto una sonrisa se dibujĂł en su rostro. No podĂa esperar a terminar la escuela con la sonrisa de Naruto como lo Ăşltimo que viera.
—¿Ah, s� ¿No eres tú la chica de esta mañana? —dijo una voz, lo que hizo que Yukiha se diera vuelta y viera al conserje saludándola con la mano—. Te estaba buscando —terminó el hombre con una risa.
Yukiha se acercĂł al hombre con una sonrisa.
"Umm... ÂżHay algo que necesites de mĂ?"
—No —el hombre hizo un gesto con la mano—. Me salvaste el pellejo esta mañana y pensĂ© que serĂa mejor que te lo devolviera de alguna manera.
"Si quieres, Âżme acompañarĂas al almacĂ©n? He preparado algo para agradecerte", preguntĂł el hombre.
Yukiha no planeaba seguirlo, pero al escuchar cĂłmo el hombre querĂa desesperadamente devolverle el favor, finalmente decidiĂł dedicarle algo de tiempo.
Sin que los dos lo supieran, Naruto estaba apoyado en la pared con la Técnica de Transparencia de Jiraiya, observando cómo se desarrollaba.
"Oh muchacho... realmente no puede esperar para meterse dentro de las bragas de Yukiha-chan".
"¿Puedes dejarme matarlo? Ha pasado un tiempo desde que me estiré", preguntó Kurama maliciosamente.
"No matar." Naruto puso los ojos en blanco mirando a su amigo.
—Bah, no eres divertido —resopló el Biju antes de que la sonrisa en su rostro se ampliara.
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En el almacén, Yukiha estaba durmiendo encima de un colchón mientras el conserje revisaba su libro de estudiante.
Su posiciĂłn para dormir era boca abajo, lo que significa que estaba drogada o inconsciente.
"Oh, Yukiha-chan~ Âżno crees que es peligroso ir sola a una habitaciĂłn vacĂa con un hombre que no conoces~?"
El hombre se lamiĂł los labios con picardĂa mientras observaba los montĂculos gemelos que sobresalĂan para ser manoseados.
Sus manos estaban a punto de alcanzar la camisa de Yukiha antes de que un kunai volara más allá de sus dedos, rozándolos lo suficiente como para no cortarlos.
"¡¡Ahhhhhhh!!"
El conserje gritó de pánico y dolor antes de girarse hacia la puerta con ira.
—Toc, toc, cabrón. —Naruto le sonrió al conserje.
"¡T-tú! ¿Qué estás haciendo? ¿Traes objetos afilados a la escuela? ¡Te denunciaré ante el director!"
Naruto alzĂł una ceja antes de reĂrse sombrĂamente del hombre. "Muy gracioso. ÂżY quĂ© estabas a punto de hacerle a Yukiha-chan? ÂżViolarla despuĂ©s de drogarla? Creo que el director sabrĂa de quĂ© lado ponerse".
El conserje chasqueĂł la lengua, parecĂa que necesitaba encargarse del mocoso antes de disfrutar de la estudiante.
Aunque antes de que pudiera abrir la boca, la temperatura en la habitaciĂłn bajĂł enormemente mientras el hombre observaba a la rubia con horror.
Sus ojos azul cerĂşleo desaparecieron y fueron reemplazados por otros de color rojo sangre con la pupila rasgada.
Los bigotes en las mejillas de la rubia tambiĂ©n se engrosaron hasta el punto de que parecĂan bigotes reales.
"Ojos, pulmones, páncreas... tantos bocadillos, tan poco tiempo..." gruñó Kurama a través de los labios de Naruto, grabando el miedo en el alma del hombre.
—¿Q-qué eres? —tartamudeó el conserje antes de mojarse los pantalones.
Kurama palideciĂł.
"¡Qué asco! ¿Eres un hombre adulto y aún asà te meas en los pantalones? ¿Qué sigue? ¿Te cagas encima?"
Tal como lo habĂa adivinado Kurama, el conserje se cagĂł en los pantalones.
Al Biju le salio una gota de sudor antes de poner los ojos en blanco.
Hizo crujir los nudillos mientras se acercaba al hombre asustado.
"¡¡¡Quédate atrás!!!"
"Déjame pensar~ ¡no!" Kurama lo golpeó tanto como quiso mientras evitaba con cuidado la orina y la mierda.
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Al final, Kurama lo liberó, satisfecho después de golpear al hombre casi hasta la muerte.
Naruto asegurĂł al conserje colocándole una tĂ©cnica de sellado, una forma de Fuinjutsu en la que habĂa profundizado desde que llegĂł a este mundo, que causarĂa un dolor insoportable si el hombre alguna vez intentaba tener una erecciĂłn, accidentalmente o no.
DespuĂ©s, Uzumaki usĂł los ojos del Uchiha para atrapar al conserje en una ilusiĂłn, obligándolo a confesar lo que habĂa planeado hacerle a Yukiha más tarde.
Satisfecho con su trabajo, que ya habĂa sido puesto a prueba por sĂ mismo antes, Naruto se acercĂł a su mejor amiga dormida con un pequeño suspiro mientras abotonaba su blazer, ocultando sus voluminosos pechos una vez más.
—En serio, Yukiha-chan, realmente necesitas tener más cuidado. Los hombres malos querrán intentar llegar a ti, ya sabes… —comenzó Naruto lentamente, su voz engañosamente tranquila aunque estaba bastante avergonzado por lo vulnerable que era la chica frente a ella y lo lindo que era su rostro dormido.
"ÂżFinalmente te enamoraste de ella?", Kurama bromeĂł con su anfitriĂłn. QuerĂa que Naruto tuviera algo de acciĂłn, ya que la Ăşnica vez que Naruto tenĂa algo de acciĂłn era cuando estudiaba con el sabio sapo en un burdel y Kurama no podĂa verlo debido al maldito sello.
—¡No me estoy enamorando de ella, maldita sea! —replicĂł acaloradamente con las mejillas enrojecidas—. ¡Solo estoy preocupado por ella! Quiero decir, ¡mĂrala! ¡ParecĂa tan crĂ©dula y pura que simplemente siguiĂł a este conserje pervertido sin pensar en las consecuencias!
Sin que Naruto lo supiera, en el momento en que hablĂł antes, la aplicaciĂłn especial que Yukiha usĂł para acechar al rubio emitiĂł un pitido, se activĂł con su voz y comenzĂł a grabar su charla.
—Bueno, de todos modos —suspirĂł antes de asegurarse de que la chica estuviera bien cubierta—. DeberĂa irme de aquĂ ahora. No necesito que se enamore aĂşn más de mĂ.
"Te estás volviendo demasiado lleno de ti mismo…" Kurama puso los ojos en blanco mientras sus colas se balanceaban salvajemente detrás de él.
"Cállate, zorro pulgoso..."
Naruto se acercó al conserje inconsciente y le dio una patada en la cara, lo que hizo que el hombre gimiera de dolor. Luego, abandonó el almacén no sin antes crear un clon disfrazado de pelota de baloncesto en caso de que algo sucediera.
"Me sorprende que no la hayas despertado inmediatamente", comentĂł Kurama mientras el Naruto de la 4ta Guerra Ninja habrĂa llevado a la niña a un lugar seguro.
El Uzumaki resoplĂł.
"Quiero que aprenda algo de esto. Es demasiado confiada. Con suerte, después de esto, lo pensará dos veces antes de seguir ciegamente a alguien a un lugar apartado".
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Yukiha se despertĂł cuando una mano sacudiĂł suavemente sus hombros.
"U-ugh... mi cabeza..." la chica gimiĂł lentamente con una mano presionando el costado de su cabeza mientras un dolor sordo persistĂa.
"Serizawa-san, ¿estás bien? ¿Ese hombre te hizo algo?", preguntó con urgencia una voz femenina preocupada.
Parpadeando a través de la neblina, Yukiha levantó la mirada para ver el rostro preocupado de su maestra flotando sobre ella. "¿T-Takamine-sensei? ¿Dónde... dónde estoy?"
La maestra exhaló aliviada cuando un guardia de seguridad que la acompañaba se acercó para detener al conserje, que acababa de despertar de su estado de inconsciencia. En el momento en que el hombre fue tocado, recobró la conciencia y su rostro se deformó de rabia.
—¡Maldita sea! ¡Estuve a punto de violarla! —gritó furioso—. ¡Quien me haya detenido, que se valla a la mierda!
Yukiha retrocedió, su cuerpo tembló cuando la aterradora comprensión se hizo presente. Recordó haber seguido al conserje hasta el almacén, luego la oferta amistosa de una bebida antes de que todo se desvaneciera en la oscuridad.
El rostro del profesor se endureciĂł con disgusto cuando la vil admisiĂłn del conserje confirmĂł que habĂa drogado a Yukiha para llevar a cabo su cometido.
El "guardia de seguridad" no tardĂł mucho en llevárselo, aunque habĂa algo extrañamente eficiente en sus movimientos. Ese guardia era en realidad Naruto disfrazado, lo que garantizaba que el depredador nunca tuviera la oportunidad de dañar a nadie más.
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Yukiha fue escoltada hasta la enfermerĂa por el profesor antes de ser enviada a casa sana y salva.
Más tarde, mientras se acomodaba, se duchaba y todo eso, su telĂ©fono vibrĂł con notificaciones. MirĂł la pantalla y encontrĂł varios mensajes de Aida y el Ăşltimo, de su amor platĂłnico, Naruto. A pesar de las diferencias de tono, ambos mensajes tenĂan algo en comĂşn: verificaban si habĂa llegado a casa sana y salva, ya que no se habĂa presentado en la biblioteca como de costumbre.
Yukiha suspirĂł, pensando en lo peligroso que habĂa sido el dĂa. Si nadie hubiera intervenido, el conserje podrĂa haber tenido Ă©xito en sus viles intenciones.
Su mirada se desviĂł hacia el Ăcono de una aplicaciĂłn en su telĂ©fono, ahora marcado con un punto rojo de notificaciĂłn. Era la aplicaciĂłn de acecho que usaba para... averiguar más sobre Naruto, sĂ, eso es todo.
Curiosa, lo abriĂł y notĂł algo extraño, la ubicaciĂłn de Naruto habĂa sido registrada cerca de la de ella mientras estaba inconsciente en la sala de almacenamiento.
Su corazĂłn se acelerĂł mientras reproducĂa el audio grabado:
—De verdad, Yukiha-chan, tienes que tener mucho cuidado. Los hombres malos querrán llegar a ti, ¿sabes?
Sus ojos se abrieron en estado de shock.
'ÂżNaruto estaba allĂ?'
"¡No me estoy enamorando de ella, maldita sea! ¡Solo estoy preocupado por ella! Quiero decir, ¡mĂrala! ¡Es tan crĂ©dula y pura que simplemente siguiĂł a ese conserje pervertido sin pensar en las consecuencias!"
Yukiha inclinĂł la cabeza. “¿Con quiĂ©n estaba hablando?” No se oĂa ninguna segunda voz en la grabaciĂłn.
—Bueno, de todos modos, deberĂa irme de aquĂ ahora. No necesito que se enamore aĂşn más de mĂ.
Las mejillas de Yukiha se sonrojaron antes de que una risita soñadora escapara de sus labios. 'Oh, Naruto-kun, estás haciendo que me enamore aún más...'
Entonces oyó algo extraño.
"Cállate, zorro pulgoso..."
—¿Pulgoso? ÂżUn zorro? —parpadeĂł confundida, pero decidiĂł que no importaba. Su Ăşnica preocupaciĂłn era la preciosa grabaciĂłn que guardĂł rápidamente en su telĂ©fono antes de reĂrse y darse la vuelta en la cama.
Mientras sus pensamientos vagaban, apretó el teléfono contra su pecho, suspirando soñadoramente antes de que una repentina comprensión la golpeara. 'Espera... Naruto-kun no me vio desnuda, ¿verdad?'
Esa pregunta quedó sin respuesta cuando sonó su teléfono, sacándola de sus pensamientos. El identificador de llamadas reveló que era Aida. Sin dudarlo, respondió.
-Hola, ÂżAida-san?
—S-Serizawa-san, ¿estás en casa? Me preocupé mucho cuando no viniste a la biblioteca como siempre —se escuchó la voz frenética de Aida.
Yukiha se riĂł suavemente. "SĂ, Aida-san, estoy en casa. SurgiĂł algo y olvidĂ© avisarte a ti y a Naruto-kun".
—Ya veo… —Hubo una breve pausa antes de que Aida volviera a hablar—. ¿Quieres ir de compras mañana para conseguir los suministros para el club? Como es sábado y estamos libres…
—¡Claro! ¿Naruto-kun también vendrá? —preguntó esperanzada.
Hubo un breve silencio antes de que Aida respondiera, su tono era ligeramente molesto. "Naruto-san dijo que ya tiene planes con Takamine-sensei para comprar artĂculos escolares, por lo que no se unirá a nosotros".
—Oh… —El corazĂłn de Yukiha se hundiĂł. La idea de que Naruto pasara tiempo a solas con Takamine-sensei la carcomĂa. Takamine Ayako era más bonita, más madura e innegablemente atractiva. Una leve preocupaciĂłn se apoderĂł de ella, imaginando lo que podrĂa pasar entre ellos si se quedaban solos.
SacudiĂł la cabeza para disipar ese pensamiento y volviĂł a concentrarse en la conversaciĂłn. "Está bien, Aida-san. ÂżA quĂ© hora y dĂłnde deberĂamos encontrarnos?"
Terminaron poco despuĂ©s de que Aida les diera la hora y el lugar, ya que Yukiha mencionĂł que querĂa descansar temprano. Y a pesar de que hizo todo lo posible por hacerlo y olvidar la imagen de Naruto y su maestro caminando uno al lado del otro, Yukiha no pudo deshacerse de su deseo persistente.
'Quiero verlo...'
BalanceĂł las piernas contra la cama con entusiasmo mientras imaginaba el encanto irregular de su enamorado que resaltaba sin esfuerzo. El cabello rubio desordenado y besado por el sol parecĂa desafiar la gravedad, dándole un aspecto indĂłmito pero cautivador. Ojos azules penetrantes pero amables y tan claros como un cielo de verano. Marcas tenues como bigotes en sus mejillas, que se sumaban a su presencia magnĂ©tica y accesible cuando sonreĂa y atraĂa a las personas sin siquiera intentarlo.
Yukiha lo habĂa visto una vez con su uniforme de gimnasio y se encontrĂł imaginando su brazo musculoso envolviendo su cuerpo.
Sus mejillas se sonrojaron una vez más mientras imaginaciones obscenas llenaban su mente. Las manos de Ă©l sujetaron las de ella y luego comenzaron a moverse a lo largo de sus brazos, enviando escalofrĂos a su columna vertebral antes de que Ă©l se acercara y susurrara: "Te voy a devorar, Yukiha-chan ~".
Sus ojos se abrieron de golpe ante esas palabras dichas de manera similar con la voz de Naruto.
"Oh, Dios..." murmurĂł mientras bajaba la mano para tocarse, y se dio cuenta de que ya estaba mojada solo de pensarlo. Su rubor se profundizĂł y Yukiha decidiĂł que habĂa pasado la noche tocándose.
Continuará