Un dulce apartamento | kooktae

Summary

Taehyung se muda a Seúl para comenzar la universidad y se instala en un edificio donde la dueña posee una tienda de postres. Jungkook, quien trabaja en la tienda, queda encantado con Taehyung desde el primer momento. A medida que comparten tiempo juntos, su conexión crece, pero Taehyung lucha contra sus miedos debido a una relación pasada dolorosa. A pesar de sus sentimientos, le resulta difícil abrirse nuevamente al amor. ¿podrá dejarse llevar por sus sentimientos?

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
16+

01

El sol de la mañana se filtraba entre las hojas del jardín con un gran resplandor mientras Taehyung se movía entre las cajas que quedaban por empacar. El camión de mudanza se acercaba lentamente por la calle. Una sensación de nostalgia se apoderaba de él mientras colocaba sus pertenencias en las cajas, recordando cada parte de aquel hogar que ahora dejaba atrás. Los años habían pasado volando, y ahora se encontraba en una nueva etapa en su vida: la universidad.

Su madre, con ojos llenos de afecto, lo ayudaba en la tarea, pero no podía ocultar su sentimiento por retener a su hijo un poco más en casa, aunque le había prometido regresar todos los fines de semana y contarle todo lo que le pasaba.

—¿Estás seguro de esto, Taehyung? —preguntó su madre. —Podrías quedarte un poco más, no tienes que irte tan lejos para estudiar.

Taehyung sonrió con dulzura, reconociendo la preocupación en los ojos de su madre.

—Lo sé, mamá, pero esta es una oportunidad que no puedo dejar pasar —respondió. —Seúl es un lugar muy bueno para estudiar.

Su madre estaba muy orgullosa de él, no quería tenerlo tan lejos, pero siempre apoyaría las decisiones que tomara su hijo.

El camión de mudanza había llegado y esperaba afuera, listo para llevar todo.

Después de poner las últimas cajas en su auto y otras en el camión, se despidió de su madre con un abrazo cálido y unas cuantas palabras. Comenzó a seguir al camión de mudanza por las carreteras que lo llevarían a Seúl. La música resonaba en el interior del auto, acompañando sus pensamientos mientras disfrutaba del el aroma del café que su madre le había preparado llenando sus fosas nasales haciendo el ambiente muy relajante.

Después de unas horas había llegado, estacionó su auto frente al lindo edificio donde se ubicaba su nuevo departamento. Los colores llamativos y la pequeña tienda de postres que había debajo le daban un toque acogedor al lugar. Se quedó un momento admirando el paisaje antes de salir del auto.

El aire fresco de la ciudad lo envolvió mientras bajaba las cajas, pero pronto recibió ayuda de los amables conductores del camión de mudanza. Juntos, llevaron las cajas hasta la puerta del departamento, charlando animadamente mientras trabajaban.

—Gracias por la ayuda. —les dijo Taehyung con una sonrisa mientras les daba una propina.

Los conductores asintieron y se despidieron, deseándole suerte. Taehyung observó cómo se alejaba el camión y luego se giró hacia la entrada del edificio, frunció el ceño al darse cuenta de que no tenía las llaves del departamento consigo. Con un suspiro, decidió bajar las escaleras hasta el primer piso, donde vivía la dueña del edificio. Al llegar al primer piso, miró a su alrededor, pero no vio a nadie que pudiera ayudarlo. Comenzaba a preguntarse qué hacer cuando una señora pasó por su lado.

—Disculpe, ¿sabe dónde puedo encontrar a la dueña del edificio? —preguntó Taehyung con educación.

La mujer asintió con una sonrisa. —Oh, la señora soyeon suele pasar mucho tiempo en la tienda de postres justo aquí abajo. Deberías encontrarla allí.

Taehyung agradeció a la mujer y se dirigió rápidamente hacia la tienda.

Al llegar, Taehyung se vio envuelto en un torbellino de aromas deliciosos que le hicieron la boca agua. El olor a dulces y pasteles recién horneados llenaba el ambiente, haciéndolo delirar de antojo. Aunque su estómago rugía de hambre, sabía que primero debía encontrar sus llaves.

Se acercó al mostrador, donde un chico de cabello castaño estaba de espaldas, concentrado escribiendo. Con voz suave y amable, Taehyung llamó su atención.

Este se giró al escuchar la voz, y quedó completamente hipnotizado al verlo. Sus ojos brillaron al encontrarse con los de Taehyung, y una sonrisa juguetona se formó en sus labios al ver la dulzura de su expresión.

—Hola. —hablo, un tanto distraído por la presencia de Taehyung— ¿En qué puedo ayudarte?

Taehyung notó la distracción del chico y decidió intentarlo de nuevo, esta vez con un tono aún más amable.

—Disculpa, ¿sabes dónde puedo encontrar a la Sra soyeon? Necesito hablar con ella sobre unas llaves —preguntó Taehyung, con una sonrisa.

El chico parpadeó un par de veces, como despertando de un sueño, y luego asintió con rapidez.

—¡Claro, la señora soyeon se encuentra en la cocina! —respondió. —Ire por ella.

Taehyung agradeció y espero hasta que esté regresará con la señora. Pronto, la puerta se abrió y una mujer de baja estatura apareció, con una sonrisa cálida y una pizca de harina en la mejilla.

—¡Oh, hola, querido! —exclamó la señora, con un brillo de alegría en sus ojos—. ¿En qué puedo ayudarte?

La Sra. Soyeon era una mujer de baja estatura y cabello blanco, pero su dulce sonrisa y su amabilidad irradiaba calidez, haciéndola parecer aún más tierna. Era evidente que era tanto la dueña del edificio como de la pastelería, y su apariencia reflejaba la dulzura de los postres que ofrecía.

Taehyung le explicó su situación y ella asintió comprensivamente.

—Oh, no te preocupes, cariño. Aquí tienes las llaves de repuesto —dijo, sacando un juego de llaves de su bolsillo y entregandolo —. Espero que te sientas como en casa en tu nuevo departamento. Y si alguna vez necesitas algo, no dudes en venir a verme o puedes hablar con mi nieto. —señaló al chico que estaba hace 5 minutos en el mostrador.

—Muchísimas gracias. Sra soyeon. — él rubio se despidió y salió de la tienda emocionado por tener sus llaves.

al abrir la puerta de su nuevo departamento se encontró con el espacio vacío bañado por la luz del sol que se filtraba a través de la ventana del balcón. Con una sonrisa en el rostro, entró y comenzó a imaginar cómo sería el lugar una vez que estuviera completamente decorado a su gusto.

Sin perder tiempo, comenzó a entrar las cajas una por una, dejando las más grandes y pesadas para el final. Estaba concentrado en lo que hacía cuando escuchó una voz detrás de él. Se giró para encontrarse con el chico del mostrador, quien le ofreció una sonrisa amable.

Él pelinegro observó las cajas con interés, notando su tamaño. —¿Necesitas ayuda con esas cajas? Parecen bastante pesadas. — dijo con dulzura.

—Estaría genial, ¡gracias! — respondió con alivio, una sonrisa se formó en su rostro mientras se relajaba un poco.

El castaño se acomodó las mangas de su camiseta revelando unos brazos fuertes y tonificados que llamaron la atención de Taehyung. Con una facilidad aparente, levantó las cajas una tras otra, colocándolas con cuidado en la sala.

Incluso después de colocar las cajas, parecía relajado y en control, una sonrisa ligera jugando en sus labios mientras miraba a Taehyung. —¿Necesitas ayuda con algo más? —ofreció amablemente.

— Uh, no, eso es todo por ahora. Muchas gracias por tu ayuda.

—Por cierto, soy Jungkook. —dijo con timidez. —Si necesitas ayuda, no dudes en tocar mi puerta.. vivo en el departamento de al lado.

“Jungkook” es un nombre bastante llamativo para taehyung. Este asintió y se presentó igualmente despidiéndose del pelinegro quien entraba a su hogar.

La noche había caído sobre Seúl, cubriendo la ciudad con un manto de estrellas y luces parpadeantes. En el interior de su nuevo departamento, Taehyung había logrado un gran progreso después de un largo día. La habitación principal ya estaba lista, con la cama hecha y el escritorio organizado, listo para recibir sus libros y apuntes universitarios.

En la cocina, los armarios estaban ordenados y algunas provisiones básicas ya estaban en su lugar. Taehyung se sentía satisfecho al ver que todo estaba tomando forma y que pronto se sentiría como en casa.

Con una sonrisa, se tomó un momento para admirar el trabajo realizado antes de irse a la sala. Allí, unas cuantas cajas aún esperaban ser desempacadas, pero decidió dejarlas para mañana. Por ahora, se permitiría un merecido descanso.

Se dejó caer en el pequeño sofá, sintiendo el cansancio de un día lleno. Cerró los ojos por un momento, dejándose llevar por la sensación de tranquilidad que inundaba el ambiente de su nuevo hogar. Mañana sería otro día, pero por ahora, se permitiría disfrutar del momento, sabiendo que había logrado mucho en su primer día en Seúl.

Holaaa, es mi primera vez aquí en esta plataforma, pero que les haya gustado mucho este primer capitulo, también esta disponible en wattpad. Nos leemos pronto 🎀