Estrella Fugaz || Vmin

Summary

Taehyung creyó estar tocando el cielo, pero justamente en el momento que estiró su mano para alcanzarlo la estrella más bonita se apagó

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
13+

Capítulo 1

Yoongi sostuvo la pequeña cubeta cerca de él mientras el rubio vomitaba. Las quimioterapias se habían vuelto más intensas con los días. Hoseok miraba con algo de desagrado la imagen, pero ya se había acostumbrado a ver la misma escena todos los miércoles, Jungkook jugaba con la paleta en su boca mientras evitaba lagrimear.

—Les dije que no era necesario que vinieran —habló Jimin limpiando su boca.

—Prometimos todos los miércoles estar en este lugar contigo y así va a ser hasta el día en que suenes esa puta campana —habló Jungkook.

El verano de aquel año no había sido el mejor para Jimin, habían aumentado las sesiones de quimioterapia y sus amigos se habían ceñido en acompañarlo cada miércoles mientras los lunes quien lo acompañaba era su mamá.

Había bajado de peso y era bastante notable, pero el doctor le había dado esperanzas de que ya todo se encontraba completamente estable y que prontamente ya no tendría que volver a quimioterapia. Soñaba con la llegada de ese día cada noche.

La enfermera ingresó a la sala y se dirigió hacia el castaño brindándole una sonrisa calidad.

—Has terminado por hoy, Jimin —informó—. Ve con cuidado

Jimin asintió y enseguida Yoongi lo ayudó a ponerse de pie sabiendo lo débil que quedaba su amigo después de cada sesión. Puso sus ojos en blanco al ver como Jungkook también se acercó a él para ayudarle.

—Estoy débil, no inválido —se quejó.

Sus dos amigos resoplaron, pero aun así no lo soltaron para que el chico comenzara a caminar hacia la salida del hospital con rumbo a la camioneta de Yoongi.

Arrastró sus pies débiles, odiaba sentirse una carga más para sus amigos, pero a la vez agradecía que estuvieran con él en aquellos momentos porque a lo mejor él no lo hubiese soportado.

Se despidió de la recepcionista del hospital con la que después de años ya había entablado algo así como una amistad al igual que los chicos que le acompañaban cada miércoles.

—Las clases dan inicio el lunes —mencionó Hoseok caminando a un lado de ellos—. ¿Están ansiosos por su ultimo año? —cuestionó emocionado.

Jimin lo miró y no pudo evitar soltar una risita al ver a su amigo feliz por el regreso a clases.

—Solo tu estás emocionado por ello —respondió Jungkook tomando de la cintura a Jimin—. Nadie lo está, nadie quiere volver a ese mugroso lugar

—Cuando tengas un poco de faldas detrás de ti opinarás distinto

Jungkook sonrió egocéntricamente ganándose un golpe por parte de Jimin provocando una mueca en el menor.

—Deja de golpearme —se quejó.

—Deja de pensar en estar en medio de las piernas de una chica —le reprendió.

—No precisamente tengo que estar en medio de sus piernas —se encogió de hombros.

Jimin le golpeó nuevamente y apartó a su amigo entrelazando su brazo con el de Yoongi ganándose una sonrisa por parte del mayor.

—Siempre terminas corriendo a los brazos de Min —mencionó el pelinegro poniendo sus ojos en blanco.

—Yoongi no rompe mi corazón como tu lo haces —respondió llevando la mano a su corazón de manera dramática.

Había formado un lazo de amistad con aquellos tres chicos de una manera inexplicable, pero extrañamente su fuerza de atracción siempre lo llevaba hacia Yoongi y terminaba uniéndose mucho más a él.

—Te ayudo —mencionó Yoongi al llegar a la camioneta.

Jimin asintió y con ayuda de su amigo subió al asiento del copiloto. Jugó con la pulsera que siempre llevaba en su muñeca queriendo ser el Jimin positivo de siempre, pero justamente aquella tarde era uno de aquellos días donde se sentaba a analizar si todo aquello en algún momento valdría la pena.

—¿Volverás al club de baile? —le cuestionó Hoseok.

—Por supuesto —respondió riendo—. No podría dejarlo, voy en búsqueda de esa beca —le guiñó el ojo al pelinaranja.

—Deja de coquetear con Hobi en mi cara —mencionó Yoongi haciéndose el ofendido.

—Sabes que mis ojos solo están puestos en ti, bebé —mencionó el rubio riendo,

Yoongi sonrió y puso el auto en marcha escuchando como sus amigos comenzaban a hablar de temas triviales con relación a los distintos clubs que estarían disponibles aquel año, por su parte no pensaba dejar de lado la música y se centraría al cien buscando una beca al igual que sus amigos.

—Es extraño —escuchó que Jungkook mencionó—. Ustedes dejaran el instituto este año

—Solo es un año, Kookie —le mencionó Hoseok—. Luego podrás unirte a nosotros en Seúl y todo estará perfecto

—Serás el mejor en el equipo de futbol y obtendrás la beca, Jungkook —agregó Jimin—. Kim deja la capitanía este año y tú serás mejor capitán que él

—Esa capitanía debió ser mía desde que ingresé al equipo —respondió haciendo una mueca de disgusto—. Pero el imbécil de Kim siempre se queda con lo mejor

Yoongi resopló al escuchar el pequeño berrinche que estaba armando Jungkook, desde que había entrado al equipo de futbol hacia tres años había tenido una gran competencia con Kim Taehyung y el momento en el que el mayor se había apoderado de la capitanía por la que Jungkook había estado peleando, los reproches por parte del menor se habían vuelto constantes y ni que hablar de las peleas en el campo.

—Este año es tuyo, Kookie —le habló Hoseok—. Este año te darán la capitanía.

—No le des ilusiones, Hoseok —le reprendió Yoongi.

—¡Oye! —se quejó Jungkook algo dolido.

—Solo digo la verdad —respondió, sin despegar la mirada de la carretera—. Todos sabemos aquí que la capitanía del equipo seguirá siendo de Kim hasta que se vaya del instituto

—Yoongi —murmuró Jimin.

La cabeza de Jimin estaba dando vueltas al igual que su estómago y si Yoongi no detenía el auto en aquel momento terminaría por vomitar la camioneta. Yoongi no lo escuchó, la discusión que se había armado entre él y Jungkook opacaba completamente la voz del rubio.

—¡Yoongi! —habló en voz alta—. Necesito que detengas el auto ya

Yoongi frenó al auto de repente provocando que las llantas chillaran sobre la carretera y el claxon de otros automóviles se hicieran presentes, pero fue bastante tarde para cuando Yoongi frenó. Jimin se encorvó y vomitó nuevamente, las arcadas se hicieron presentes y sus amigos rápidamente bajaron del auto para ayudarlo para que la situación no empeorara.

Jungkook abrió la puerta del copiloto rápidamente, con algo de esfuerzo tomó a Jimin de la cintura y lo sacó del auto para que acto seguido Jimin volviera a vomitar esta vez encima de Jungkook cosa que al menor le importó poco.

Yoongi pasó su mano por su cabello jalándolo con algo de frustración al ver la situación de su amigo, estaba cansado de ver a Jimin vomitar de aquella manera cada miércoles luego de una sesión, solo le pedía a cuál fuera el ser supremo que estaba en el cielo que hiciera que su amigo estuviera mejor.

—Estoy bien —recriminó Jimin limpiándose la boca.

—Toma agua —habló Hoseok dándole la botella de agua.

Jimin la tomó sin reproché para luego beber el liquido en su totalidad. Miró a Jungkook y se sintió apenado al ver que definitivamente el menor era un asco por su culpa.

—Lo siento —murmuró avergonzado.

—No es nada —le sonrió—. Ya me cambiaré al llegar a casa de Yoongi

Yoongi miró a Jimin y quiso abrazarlo, pero la sensación se quedó ahí junto a todos aquellos abrazos que anteriormente había querido darle, no quería que su amigo viera aquello como una muestra de lastima cuando lo único que deseaba demostrarle era cuanto temía perderlo.

Jimin miró el interior de la camioneta de Yoongi y a pesar de que aquella situación ya había ocurrido incontables veces seguía sintiendo vergüenza cada vez que ocurría.

—No es nada, Jimin —habló Yoongi—. Lo limpiaremos al llegar

Jimin asintió y subió en la parte trasera del auto en silencio, sus amigos lo miraron y entendieron que aquel día Jimin no estaría en sus mejores ánimos.

El rubio era realmente positivo y siempre trataba de dejar de lado todo lo que conllevaba su enfermedad, pero ellos tres sabían que existían días en los que Jimin simplemente se dejaba vencer por un momento y eso estaba bien, porque él también era humano y estaba bien que sintiera por un leve segundo como el mundo se venía sobre él.

Todos subieron al auto y guardaron silencio respetando el silencio que inconscientemente Jimin había solicitado. El camino hacia la casa de Yoongi había estado callado, nadie mencionó nada más sobre el instituto o sobre lo acontecido con Jimin.

Al llegar el rubio no tardó en bajar para ocuparse rápidamente de limpiar el desastre que él había ocasionado en la camioneta de su amigo.

—Jimin —lo llamó Yoongi, pero el rubio pasó por alto la voz de su amigo—. Jimin

—Puedo hacerlo, hyung —respondió tomando una cubeta.

—No puedes hacerlo —dijo quitándole la cubeta—. Ve adentro yo lo hago

—Puedo hacerlo —respondió quitándole la cubeta de nuevo—. No soy un inútil

—Estás agotado, Jimin, debes descansar

—Estoy bien —mencionó mientras llenaba la cubeta de agua.

—Jimin —sentenció.

—¡Estoy bien! —exclamó molesto.

Yoongi lo miró caminar hacia la camioneta, tomar la alfombra y tirarla al suelo con enojo. Se acercó a él y en silencio le ayudó a limpiar el interior de la camioneta.

Observó como Jimin limpiaba con enojo las lagrimas que había empezado a hacer camino en sus mejillas.

—Jimin —lo llamó.

—Hyung —respondió en medio de un reproche—. Todo está bien

Yoongi lo miró y dejó escapar un suspiro. Hablar con Jimin en aquel momento iba a ser totalmente inútil.

—Lamento haber hecho este desastre —murmuró el rubio.

—No es nada —lo miró—. Me molestaría si hubieses vomitado mi camioneta por alguna borrachera

Jimin sonrió apenas y continúo limpiando la alfombra que ya se encontraba completamente limpia, pero aun así el chico seguía tratando de eliminar la suciedad que ya no existía.

—La quimioterapia está pronta a terminar —miró al mayor—. Ya no tendrás que pasar más por esto

—No me molesta esto, Jimin —dejó de limpiar el interior de la camioneta para centrarse en el rubio—. Me molesta el que no nos dejes ayudarte

—Es molesto —se encogió de hombros restándole importancia—. Solo no me gusta que vean este tipo de cosas, la mayor parte del tiempo trato de mirar el lado bueno de todo esto y pensar que voy a estar bien —tiró la esponja con la que había estado limpiando la alfombra—. Pero justamente hoy no me siento tan positivo

—Tu mismo estás diciendo que la quimio está por terminar, Jimin —sonrió apenas—. Eso es realmente bueno

—Lo es —suspiró—. Pero no estamos completamente seguros si después de todo esto la situación va a mejorar

—Va a mejorar —se acercó a él—. Vas a sonar esa puta campana y no vas a volver a pisar ese hospital

Jimin miró la cubeta que aun mantenía algo de agua y no dudo en tomarla y lanzar el agua sobre Yoongi quien enseguida maldijo al menor.

—¡¿Dónde carajos está tu respeto?! —le gritó limpiándose el agua del rostro.

Jimin no pudo evitar dejar escapar una carcajada al ver como los cabellos ceniza de Yoongi se pegaban en su frente debido a la humedad.

Hoseok y Jungkook salieron al escuchar a Yoongi maldecir y al mirar a Jimin destornillándose de risa mientras Yoongi limpiaba el agua de su rostro tuvieron la idea de tomar la manguera y lanzar agua sobre aquellos dos chicos.

Hoseok abrió la llave para que el agua comenzara a correr mientras Jungkook se acercó a los dos chicos y no dudo en lanzar el agua sobre ellos escuchando maldiciones por parte de ambos.

Jimin empezó una pelea con Jungkook tratando de quitarle la manguera provocando que todos junto con la camioneta terminaran mojados y Yoongi sabía que aquello podía enfermar a Jimin, pero disfrutaba verlo divertirse junto a los otros dos chicos, disfrutaba escuchar la risa de Jimin y trataba de mantenerla viva en su mente porque a pesar de siempre decirle a su amigo que todo iba a estar bien su corazón temía por no volver a escuchar la risa de Jimin, temía por no volver a ver como sus ojos se formaban en dos pequeñas líneas cada vez que reía.

Jungkook cerró la llave cuando Jimin había ganado la pelea, Hoseok le agradeció al igual que Yoongi y al instante todos se encontraban tirados sobre el césped mirando las nubes con atención.

—Quiero pedirles algo —habló Jimin y todos guardaron silencio esperando que el rubio continuara hablando—. El día que muera quiero que miren las nubes y crean que soy una de ellas, crean que al fin soy una persona libre y que nada me está jodiendo la puta existencia

Hoseok fijo su mirada en Jimin quien tenía sus ojos fijos en el cielo y pudo observar la seriedad con la que decía aquello, no era un simple arrebato. Yoongi tomó la mano de Jimin y la entrelazó con la suya tomándola con fuerza, mientras Jungkook se acurrucó en el pecho del rubio dejando escapar unas cuantas lágrimas porque después de todo ante sus amigos no eran tan fuerte, ante Jimin no podía aguantar el dolor que sentía cada vez que su amigo mencionaba que en algún momento iba a morir.