Héroe
Todos quedaron en total silencio mientras la chica recogía sus papeles del suelo, no es la primera vez que me altero de esta forma y hago llorar a una de mis empleadas en plena reunión para acordar los criterios de marketing de la compañía, pero no tengo completamente la culpa, ella nunca cumple con eficiencia su trabajo y siempre interrumpe en momentos cruciales, sin embargo, con unas cuantas lágrimas puede establecer una amplia diferencia entre nuestras posiciones, volviéndome el malvado del cuento.
—Lo lamento Sakura, no debí tratarte de esta manera, yo me encargaré del asunto, puedes retirarte—dije para terminar con el espectáculo, ella se ruborizó y con un movimiento de cabeza me entregó los papeles antes de salir.
La reunión continuó sin ningún comentario respecto a los recientes acontecimientos, al concluir hice pasar a mi inexperta secretaria a mi oficina, entró con su característica timidez, encogiendo los hombros y con la cabeza agachada, sin atreverse a ver mi rostro aunque sea para afirmar una orden.
—Sakura, siento lo que pasó hace un momento durante la reunión, debes entender que no era el instante adecuado para que te diera nuevamente indicaciones acerca de como realizar tu trabajo, sé que solo eres una pasante en esta compañía, pero si no eres alguien eficaz jamás saldrás de tu puesto y no aspirarás a más. Espero que no se vuelva a repetir y que ya no llores por cada cosa que pasa, todos tenemos días malos, pero el éxito se consigue superándolos y solo quiero gente exitosa en esta empresa o me veré en la responsabilidad de buscar a alguien más, puedes retirarte—expresé mientras leía la nueva estrategia de ventas, escuché un sollozo y levanté la vista para toparme con una llorona secretaria.
—Gracias señor Amano por sus palabras de aliento, sé que soy la peor secretaria y nunca avanzo, pero a pesar de su fría e inexpresiva actitud, me ha tenido mucha paciencia, ahora entiendo porque las demás le llaman "el ángel demonio", prometo esforzarme mucho más, con su permiso señor—expresó en medio del llanto, salió con múltiples reverencias dejándome algo molesto por su reacción tan débil y por el nombre que mis empleados me habían puesto en tan poco tiempo.
El resto del día Sakura continuó cometiendo los mismos errores, pero ya no lloraba cuando le llamaba la atención y trataba de verme a los ojos cuando requería de su trabajo. Luego de una junta con el presidente Shinosuke y el vicepresidente Takashi acerca de una nueva estrategia de mercado en el extranjero, me dirigí a mi oficina para obtener un minuto de paz, que fue interrumpido por mi secretaria.
—Disculpe señor Amano, mientras estaba en la junta llamó su hermano, dijo que se acordara de pasar por la universidad dejando el pago del mes—expresó tímidamente desde la puerta, asentí agradeciendo su recado.
Mi hermano menor está en segundo año de medicina, he pagado sus estudios universitarios desde entonces, nuestros padres murieron hace nueve años y al ser mayor de edad me hice cargo de mi hermano, con mucho trabajo y sacrificio logré sacar mi carrera, conseguí un puesto como repartidor de correo interno de la compañía y con mucha dedicación alcance mi lugar como director ejecutivo, han pasado cuatro años desde entonces y a mis 27 años he logrado sacar adelante esta empresa, aunque eso implicara ganarme el odio y temor de muchos a mi alrededor.
Luego de llamar un taxi para la señorita Sakura, pude retirarme a la universidad, entregué el cheque a mi cansado hermano y tomé el camino a casa pasando antes por mi facultad, no había cambiado nada en cinco años. Mientras recorría las aulas del primer piso, escuché una discusión entre unos chicos, traté de irme sin mezclarme en ese problema, pero me detuve al sonido de alguien cayendo, giré en el lugar y pude ver como dos chicos golpeaban en el suelo a un joven de secundaría, eran el doble de tamaño y el pobre no tenia como defenderse, solo podía encogerse en el suelo.
—Dejen a este chico en paz si no quieren que llame a la policía—expresé acercándome a la escena, los tipos se voltearon dispuestos a enfrentarme, pero se frenaron al ver mi rostro y notar las claras diferencias de altura.
—¡Maldición!, será mejor que huyamos...
Ambos salieron corriendo en la dirección contraria, me adelanté a socorrer al chico que yacía en el suelo... me sorprendí al ver lo frágil y delicado que se miraba, tenía un cuerpo delgado y pequeño, con una contextura suave como mujer, un liso cabello cobrizo, unos hermosos y grandes ojos café, rasgos delgados, suaves y delicados, piel blanca como porcelana, labios rosados y delgados...
—¿Puedes ponerte en pie?, puedo llevarte a un hospital si lo deseas—expresé volviendo a mis sentidos luego de quedar embelesado por su apariencia tan refinada y hermosa. Se incorporó y logró sentarse, me miró a los ojos ruborizándose inmediatamente, bajó la mirada e intentó hablar sin tartamudear.
—Estoy bien, no es la primera vez que pasa...—dijo finalmente, intentó ponerse en pie y al fallar lo sostuve, noté como temblaba y que tenía un cuerpo realmente suave, no podía dejar a este joven así.
—No puedes sostenerte solo, si no quieres un hospital, al menos déjame llevarte a tu habitación y curar tus heridas—exclamé rodeando su brazo por mi cuello, era mucho más bajo que yo, tal vez media casi los 1,60 m.
—Mi habitación no... uno de ellos es mi compañero de cuarto... puedes dejarme aquí, llegaré cuando se hayan dormido...—expresó temiendo por su seguridad, mi instinto de hermano despertó ante su miedo y fragilidad.
—¿Cómo te llamas?...
—Takashi Tsubasa...—exclamó sin comprender el porque de mi pregunta.
—Es un gusto Takashi, a partir de hoy te quedarás a dormir en mi apartamento, al menos hasta que cambie tu situación—dije seriamente, el lastimado joven levantó la mirada sorprendido, evité que se negara cargándolo con facilidad, traté de no lastimarle más y me dirigí a la carretera en busca de un taxi.
—¡Espera!, ¿que crees que estás haciendo?, no es necesario que hagas esto... ya me ayudaste mucho al salvarme de esos tipos, no puedo dormir en tu casa, apenas y te conocí hace unos minutos—expresó alterado tratando de escapar, pero era inútil debido a sus golpes, me detuve a un paso de la carretera.
—Mi nombre es Amano Miroku, soy director ejecutivo de una importante compañía, mi signo zodiacal es tauro, me agradan los perros a pesar de nunca haber tenido una mascota, tengo un hermano menor que puede dar fe de mi persona, mi récord policial está completamente limpio y no estoy metido en ningún negocio ilegal o extraño—dije tratando de calmar su alma luchadora, me miró detenidamente llenándose de un carmín familiar y dejó de insistir en su escape, gracias a eso pude marcar por un taxi y nos dirigimos en paz a mi apartamento.
El vehículo nos dejó enfrente del complejo de apartamentos, Takashi se mantuvo en silencio durante el corto viaje, lo guié a mi hogar sujetando su brazo, entré primero para encender las luces y arreglar aquello que estuviera fuera de lugar, lo invité a pasar, observó cada espacio visible y sin verme pasó junto a mí hacia el sofá.
—Amano... ¿porqué haces esto?... no tenias la obligación de cuidarme de esta manera... eres una persona fría y seria, pero haces cosas como esta... me das miedo...—expresó con la mirada fija en el suelo.
—Cierto, no era mi obligación ayudarte, pero lo hice porque no podía dejar que te siguieran lastimando, además provocaste un sentimiento raro en mi, aunque no lo entienda por completo, es similar al cariño de hermano... también, sé que no soy una persona muy expresiva y mi voz no transmite completa confianza con este tono grave, pero no tengo malas intenciones, solo quiero protegerte y ver que estés bien aunque te acabo de conocer, no me tengas miedo porque eso si me haría sentir mal...—dije seriamente sentándome a su par, nuevamente me miró a los ojos para bajar la cabeza cubierto de rubor, se miraba adorable y provocó un sentimiento raro en mi cuando tocó un mechón de su cabello tímidamente.
—Eres alguien muy raro... pero gracias por todo...—susurró con una leve sonrisa, su voz aterciopelada me dio escalofríos y me levanté inmediatamente con la escusa de preparar la cena, mientras tanto él decidió tomar un baño antes curarse las heridas.
Realmente no soy una persona que invite a extraños a su casa, pero por alguna razón Takashi me transmitía mucha confianza y no me molestaba tenerlo cerca, terminé la cena antes que saliera del baño, me dí cuenta que había dejado su mochila en el sofá, lo tomé para entregárselo y un libro se calló al suelo, al recogerlo quedé impactado... era una de esas historietas que leen los otakus, no tengo problemas con eso, pero su contenido era muy explícito... trataba del amor de dos hombres en prisión...
—¿Qué haces revisando mis cosas?... ¡eso no es mío!, seguro uno de esos tipos lo metió para burlarse más de mi... no pienses mal, por favor...—me sorprendió Takashi saliendo del baño, se ruborizó completamente al darse cuenta de que estaba leyendo la historieta, realmente el contenido no me molestaba.
—Lo siento, iba a entregarte tu mochila cuando se cayó esta historieta, no era mi intención revisar tus cosas o burlarme de ti... además este tipo de cosas no me molesta, aunque ha de ser raro para un hombre leer este contenido...—expresé algo avergonzado de que me encontraran con las manos en el delito, le entregué sus cosas y las tomó sin levantar la mirada, creo que hice mal en leer las últimas paginas, ahora pienso en cosas raras.
—Se llama manga... y me gusta este tipo de cosas... realmente este género en específico me gusta mucho... entiendo si no me quieres en tu casa debido a mis preferencias...—dijo aferrándose a la histo... al manga, me sentí mal por haber dicho ese tipo de cosas.
—No soy quien para juzgar, no me importan tus preferencias sexuales o tu forma de pensar con tal de que seas una persona buena y honesta... sé que eres alguien de buen corazón—dije un poco avergonzado de verlo solo en toalla y decir tales palabras.
—Tú eres alguien de corazón puro y brillante... gracias por aceptarme...—exclamó aun más ruborizado que antes, luego de un silencio algo incómodo, lo llevé a la habitación de mi hermano, el tiene un cuarto en su facultad y nunca viene a quedarse, así que no había problema en que se quedara. Cenamos tranquilamente y luego de ver un programa de televisión, ambos nos encerramos en nuestras habitaciones para realizar nuestras diferentes tareas, tenía que organizar un discurso que daría para una compañía interesada en nuestros productos, sin embargo no podía concentrarme y decidí dormir.
—Más profundo...ah ah ah... nhm... Amano...—gimió mientras lo penetraba lentamente, toqué su punto dulce logrando que se arqueara completamente, lo sostuve entre mis brazos para moverme poco a poco, su interior estaba caliente y apretado, mi pene entraba haciéndolo gemir cada vez más, el calor de nuestros cuerpos provocaba que fuera más difícil detenerme y aceleré el ritmo, se vino ante el cambio y sentí como se contraía alrededor de mi miembro volviéndome loco con su cara llena de lágrimas.
—Takashi... ¿puedo venirme en tu interior?...
Me desperté inmediatamente envuelto en sudor y con una erección, la luz estaba apagada y no podía ver nada, no entendía porque acababa de tener ese sueño tan erótico y revelador con el chico que acababa de acoger en mi casa, encendí la lámpara de mi mostrador para buscar un lubricante, me sentía de lo peor por haber tenido esa clase de pensamientos con alguien tan lindo y adorable como él, pero cada vez que recordaba el sueño mi deseo no disminuía y comencé a masturbarme con él en la mente.
—Puedo ayudarte con eso...