UNA MISIÓN PARA EL HIJO DE HADES.
Capitulo 1.
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Narrador pov.
— ¡Es que solo…! ¡Es alucinante! — Exclamó percy con emoción infantil, todos en la mesa del Argo ll centraron su atención en cuaderno de campo en las manos del pelinegro.— Es decir, todos los hijos de Poseidón antes de que los tres grandes hicieran la promesa de no tener más hijos eran… ¡Wow! Solo miren a este chico, Jesús López, el tenía dientes de tiburón y branquias en su cuello— Había un dibujo detallado de aquel chico, y sus habilidades. Estaba tan bien redactado que era obvio que había sido obra de un hijo de Atenea.— Y esta chica.— Cambia la pagina del libro—Eleonor Smit, tenía los dedos palmeados y si pasaba mucho tiempo en el agua le salían escamas.
El hijo de Poseidón había estado ayudando a Annabeth, su novia, a renovar la casa grande durante un tiempo.
La rubia de ojos grises se había obsesionado con el arco mal diseñado, según ella «desnivelado» de la puerta y entonces insistió hasta que Quiron le permitió arreglarlo. La cuestión es que pasaran mucho tiempo en el ático donde anteriormente se encontraba el oráculo de Delfos momificado. Buscando los planos originales de la casa grande.
Allí había muchos artefactos griegos, más que todo baratijas. Motines de guerra o recuerdos de las antiguas misiones que se completaron.
Armas de bronce celestial de todo tipo.
Y lo que a Annabeth le interesaba; libros y diarios viejos que solían pertenecer a los semidioses antiguos que vivieron en el campamento mestizo hace años.
Percy encontró un montón de diarios de campo de un hijo de Atenea que estaba especialmente interesado en los hijos de Poseidón y todas sus habilidades como semidioses. El chico había hecho una amplia investigación sobre ellos y la había plasmado toda en un diario.
— Bueno, los hijos de Poseidón se caracterizan por ser.— Annabeth miro la sonrisa genuina en el rostro de percy y se arrepintió de lo que iba a decir—… Un poco monstruosos.— Susurro.
Y para su sorpresa, Percy ni siquiera se molestó u ofendió.
Percy estaba más que consciente de que tenía un par de hermanos bastante raros; El vellocino de oro, un caballo, el pegaso original y un montón de cíclopes, algunos de ellos caníbales.Y otras criaturas.
El pelinegro de ojos verdes puso los ojos en blanco y señaló la página donde había una ilustración de un chico con aletas y cola de pez parecidas a un bagre.
— Quiero decir que soy el único semidiós de mi padre que nace siendo tan....—Le toma un segundo encontrar las palabras— Normal—Exclamo Percy casi ofendido, mostrando las diferentes habilidades de los antiguos hijos de Poseidón. Que eran cuánto menos curiosos.— ¡Pude haber tenido dientes de tiburón o los dedos palmeados, incluso aletas…!
Annabeth hizo una mueca.
— Yo creo que estás bien así, sesos de alga.— Alego la rubia.
— Listilla, no entiendes.— Percy señaló a uno de sus hermanos con escamas y una aleta en la espalda.— ¡Pude ser tan genial como este tipo!— Exclama emocionado.
— ¿En serio te consideras a ti mismo normal?— Soltó Nico con ironía y un gesto de fastidio en su rostro.—Vaya, eso sí que es una sorpresa— Bufo.
— Nico.— Le reprochó la hija de Atenea por su tono de voz.
— Annabeth, él se lo buscó.— Indico el pelinegro casi exasperado, Nico di Angelo resoplo y señaló al héroe del Olimpo—Si sigo escuchando al tipo que se besuquea con peces hablando de sus antepasados mutantes, me voy a arrancar los oídos.
— Tranquilo Nico, en el diario también hay una sección de los hijos de Hades.—Dice Percy Jackson emocionado, y le mostró una página en dónde salía una chica sosteniendo su propia cabeza.
Nico una ceja.
—Esta chica era casi un zombie, podía quitarse partes del cuerpo y volvérselas a poner.— Le explica incredulo.
Nico solo se preguntó «¿Que está mal con este tipo?» y «¿En serio este me gustaba? Debí estar desesperado»
— Que alguien le quité ese libro a Percy.— Se burló Leo.—Y no lo dejen volver a leer.— Se carcajeó a la vez que Annabeth le quitaba aquel diario a su novio para que comiera, percy puso cara de foca triste.
Ciertamente, Annabeth y Percy fueron los únicos que siguen iguales, siguen siendo la pareja más empalagosa y perfecta de todas. Son el Jin y el Jan.
Calipso y leo no duraron demasiado.
La antigua diosa terminó la relación por qué se sentía atrapada, por qué estaba obligada a querer a Leo solo por qué cayo en su isla. Como todos los héroes.
Y desde entonces Leo no tiene una relación seria, solo se concentraba en sí mismo y su propia felicidad.
Hazel y Frank eran los pretores de la duodécima legión, su relación había mejorado con el tiempo y se les veía muy bien juntos. Y aunque no lo dijera en voz alta, su hermano griego creía firmemente que no durarían mucho más, por qué se pusieron de novios siendo muy jóvenes y ese tipo de relaciones no son duraderas.
Además, Nico creía que Leo y Hazel tenía mucha más química romántica.
Él no iba a meterse, por supuesto, su hermana podía resolver sus propios asuntos en cuestiones amorosas.
Por otra parte, estaban Piper y Jason, ellos tuvieron su primera pelea de pareja hace como tres años. Creían que Juno (versión romana de Hera) y Afrodita los habían forzado a estar juntos, claro que aún se querían, pero tenían miedo. Poco tiempo después Jason fue a una misión con Apolo y murió, entonces no tuvieron tiempo para hablar o reconciliarse.
Simplemente, dejo a Piper sintiendo que había perdido al amor de su vida por una estupidez. Y ya ni siquiera se molestaba en buscar pareja «No podía volver a amar a un hombre, no como lo hizo con Jason» entonces simplemente se cerró y decidió centrarse en solo en sus estudios.
Y luego estaba Nico, quien luego de enterarse de la muerte de Jason y que Reyna se había unido a las cazadoras de Artemisa, tuvo un colapso nervioso y huyo del campamento mestizo.
Si lo pensaba bien, la mayoría de ellos estaban bastante jodidos y traumados.
Si seguían reuniéndose el primer día del verano en el Argo ll es por qué aún mantenían una pequeña esperanza de que todo volviera a ser como antes.
Al menos eso pensaba Nico.
— Ustedes solo están celosos de que mis antiguos hermanos sean geniales.
— ¡Yogurines!— Grito el sátiro y alzo a su bebé sátiro sobre su cabeza.—¡Vamos! ¡El pequeño Chuck necesita comer proteínas para crecer muy grande, fuerte y aprender karate! ¡Dejen de hablar de una buena vez y empecemos a comer!—Exclamo el entrenador Hedge a todo pulmón.
— ¡Karate…! ¡Hagan seis sentadillas y cuatro lagartijas! —balbuceo el bebé sátiro de tres años, haciendo un gesto de enojo con su rostro a la vez que alzaba sus bracitos regordetes en el regazo de su padre.—¡Yogurt!— Balbuceó.
El bebé Chuck aún no hablaba del todo bien. Esta muy chiquito. Constantemente confundía las palabras«yogurines»como solía llamar su padre a los semidioses por la palabra «yogur». Así que andaba por allí diciéndole a todos Yogur y ordenándoles hacer ejercicio.
— Lo sentimos pequeño Chuck.— Dijeron todos al unísono.
Todos comían un plato diferente.
Nico comía Espaguetis a la carbonara, Annabeth una comida perfectamente balanceada, con la cantidad correcta de fibra, proteína y carbohidratos.
Leo estaba devoraba unos tacos al pastor y a su lado Piper comía falafel, pues es uno de los platillos vegetarianos más sabrosos según ella.
Hazel la hija de Plutón comía Jambalaya, un platillo típico de nueva Orleans y Frank comía carne de res con brócoli.
El entrenador Hedge y su bebé sátiro comían taboulé de un mismo plato que es básicamente una ensalada que se elabora con cuscús, verduras y hortalizas finamente picadas, pues como Piper son vegetarianos y no comen carné.
Su grupo se había reducido notablemente.
Jason había muerto.
Y Reyna estaba con las cazadoras de Artemisa y rara vez la veían.
Hasta hace poco eran menos, pero el hijo de Hades se había reconciliado con ellos hace unos pocos meses. Eso después de haber pasado tres años sin hablarles.
— ¿Cómo va la escuela? Nico.— Pregunto Piper, interesada en el.
Piper había desarrollado algún tipo de sentimiento protector hacia el hijo de Hades, sabía que Jason querría que lo cuidara en su lugar. Y ya le había fallado durante 3 años. Ahora era su momento.
— La escuela está bien, me graduaré el año próximo.— Les aseguro.
— ¡Eso es genial Nico!— Exclamó Annabeth.— ¿Tienes pensando que vas a estudiar?— Pregunto con cierta emoción infantil y brillo en los ojos.
— Creo que me iré por derecho.— soltó con simpleza.
— ¿Ser abogado?— Le cuestionó Leo sorprendido.— ¿Cómo el abogado del diablo? Demonios, eso suena genial sombritas.— Admitió el moreno.
— En la facultad de la Nueva Roma, ¿Verdad?— Le cuestionó Hazel.
Se le notaba un poco asustada de que su hermano decidiera irse lejos de ellos de nuevo. Y esta vez no volviera.
—Aún lo estoy pensando, Hades paga, así que estaba considerando sacarle todo el dinero que pueda.—Exclama con cierta malicia en su voz, provocando que Leo soltará una carcajada de acuerdo.
— Olvide que Hazel y Nico son literalmente hijos del dios de las riquezas.— Mencionó Percy.—Estoy seguro de que Hades es algo similar al banco para los otros dioses.
— ¿Cuándo tiempo te quedarás Yoguri?— Pregunto el entrenador.
— Solo vine de paso, tengo un proyecto que hacer.— Admitió.
— Pero es el primer día del verano— Indico Frank, confundido.
— ¡Jugaremos captura a la bandera, y preparamos otras actividades! ¡La fogata, acampar en la playa y todo tipo de cosas que nos uniran como familia!— Dijo Hazel rápidamente, con un gesto preocupado.
— Es un proyecto comunitario, para tener puntos extras.— Mencionó Nico.
— Pero dijiste que te va bien en la escuela.— Le recordó Annabeth.
— Chicos, dejen a Nico respirar.—Pidio Piper, y volvió su vista al hijo de Hades.— Oye, tienes el cabello muy largo.— Le mencionó de forma casi acusadora.
Como si fuera un niño y hubiera hecho una travesura o se portará mal.
Nico miró de reojo su propio cabello que ahora le llegaba por los hombros.
— Sí, algo.— Admitió sin más.
— ¿Quieres que lo corte antes de que te vayas?— Le pregunto Piper.
— Gracias, Piper.
En poco tiempo Nico estaba en la cabaña de Afrodita mientras la líder de la cabaña cortaba su largo cabello azabache.
Mientras lo hacía, Piper aprovechaba para preguntar cómo le estaba yendo lejos de los demás. Solo por qué no quería presionarlo frente a todos.
— ¿Te está yendo bien de verdad? ¿Aún asistes a psiquiatra?
— Estoy bien, las citas se redujeron a una vez por mes.— Le explicó con cierto alivio en su voz.—Dice que estoy mejorando y todo esta en su lugar.— Culminó Nico.
Hades habia obligdo a Nico a entrar en una institución mental por un tiempo, no iba a dejar que su unico hijo muriera por su propia mano. La cuestión es que eso era lo Nico que necesitaba, estaba muy mal y contenerlo fue la mejor opción para él. Al final le terminaron diagnosticándolo con estrés postraumático y ansiedad.
Además, claro, tendencias suicidas.
Luego de que mejoró, Hades no tardó en inscribirlo en una preparatoria mortal privada para niños ricos.
Paso 3 años enteros lejos del mundo de los Dioses, lejos de las misiones y los semidioses. Cuando se sintió listo para volver, se presentó en la nueva Roma en el cumpleaños de Hazel. Y eso es todo.
Hazel quien, por cierto, como todos, creía que Nico estaba muerto.
Pues Literalmente habia desapareció de la faz de la tierra, y no importaba cuántas veces le rogó a su padre que le dijera que había pasado con su hermano, él siempre se negaba a decirle dónde estaba Nico o si estaba vivo o muerto. Es Hades. Muy melodramático y le gusta la tensión.
— Me alegra saber eso, ¿Estás comiendo todas tus comidas?
— Piper.—Alargo el pelinegro casi de forma severa.
La morena soltó una pequeña carcajada y negó con la cabeza.
— Lo siento, no sé si lo estoy haciendo bien.—Le indico Piper con cierto nerviosismo.—Es que estás más alto.
— Lo haces bien, suenas como Jason.—Admitio Nico.
Piper soltó un suspiro y bajo la mirada con una sonrisa.
Se concentró en hacer su trabajo, caminado las tijeras por la máquina para cortar cabello eléctrica.
— Me estoy esforzando.— Dijo Piper con sus ojos multicolores cansados.— Pero parece que no soy la única.— Sonrió.—Te ves más saludable, estoy orgullosa de ti.
Nico sonrió apenas.
— Gracias.
— Listo.— Piper apartó las manos del cabello de Nico y dejo la máquina en la cómoda.—¿Qué tal?— Preguntó.
Piper giro la silla y dejo que Nico se viera al espejo. El hijo de Hades abrió sus ojos negros de par en par y soltó una exclamación de sorpresa.
— ¡Mierda, Piper! ¡Me dejaste calvo!
— ¡¿Qué!?— Chillo Piper exaltada, quien literalmente se abalanzó al espejo para ver si había cometido un error en el corte.
— Bromeó.—Le cortó Nico y está lo miro incrédula.— Está bien, me gusta.
— ¡Por los dioses! ¡Sal de aquí antes de que te patee el trasero!
Nico di Angelo salió de la cabaña riendo mientras Piper se quejaba y resoplaba a en voz alta, pero no estaba molesta.
A Nico le gustaba la calma, empezó a apreciar el silencio y la estabilidad.
Luego de pasar 4 años de su niñez metido en guerra tras guerra, siendo literalmente un niño soldado había aprendido a apreciar la normalidad de una vida en sociedad. Ya casi no se metía en asuntos relacionados con el mundo griego o misiones, quizás de vez en cuando pasaba a visitar a su padre que lo mantenía vigilado desde que terminó la guerra contra Gaia.
A veces ayudaba a alguna que otra alma a trascender y exorcizaba algun que otro fantasma que molestaba a los mortales por diversión. Solo el podia hacerlo.
Seguía siendo el rey de los fantasmas después de todo.
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Hades le había pedido ir al Inframundo ese mismo día. Nico no se negó, nunca lo hacía. Hades es un dios y su padre.
De todas formas era verano y sabía que la esposa de su padre, Perséfone, ni su madre Deméter estaban allí, lo que era realmente un buen incentivo para ir al Inframundo. El lugar no era tan malo.
Siempre que no le dieran una charla sobre estar desnutrido y comer cereales o que a Perséfone se le ocurriera hacerlo un girasol o algún tipo de tubérculo, solo por qué no le gustaba que estuviera allí.
El pelinegro entró al palacio de su padre sin que ningún zombie o fantasma de cuarta intentara detenerlo.
Aunque primero paso a jugar un rato con cerberoEl pobre perro de tres cabezas se la pasaba trabajando y su padre no tenía la descencia de jugar 20 minutos con él.
Además, hace poco tuvo cachorros y Annabeth se la paso llorando con que quería uno, y durante una excursión al Reino Unido le regaló el cachorro que había robado para su amiga a un tipo gigante en un bar. En su defensa, Nico se puso hasta el culo en alcohol ese día y por alguna razón el tipo le pareció alguien que cuidaría bien a un cachorro.
Un cachorro de tres cabezas.
La diosa Perséfone no estaba para nada contenta con él, aunque claro, solo era una excusa para poder joderle con una razón válida, además de odiarlo.
De todas formas;
Había gente muy rara en Inglaterra.
— Hijo.
— Padre.
—Por fin te digas a venir, espero que estés cuidándote.— Dice con un tono severo en su voz que esconde genuina preocupación. Hades alza una ceja.
Nico desvía la mirada y nota al otro dios en la sala, lo que lo hace suspirar.
— Estoy bastante bien.— Asegura.
Hades lo mira como diciendo «hay otro dios en la sala. Salúdalo, y más te vale que mirarlo a los ojos»
— Thanatos.
Nico di Angelo se sentía un poco incómodo con el dios de la muerte pacífica, después de todo él había asesinado «Mandado al inframundo» a uno de sus descendientes (al menos de su versión Romana) Durante la guerra contra Gaia y era difícil romper el hielo cuando Nico está completamente seguro de que él sabe exactamente lo que hizo.
Sabía que el dios no tomaría represalias en su contra. No, no lo haría.
Thanatos era demasiado fiel a Hades como para matar a su hijo.
Aun así lo ponía incómodo.
— Es un gusto verte rey de los fantasmas.
— Me gustaría decir lo mismo.— Evita mirarlo y se centra en su padre—¿A qué se debe tu invitación, padre?
— Yo no te necesito, al menos no como crees— Frunce el ceño— Pero sabes, no te mataría quedarte a cenar.—Bufa. El dios señala a su teniente— Es Thanatos quien quiere pedirte un favor.— Dice.
Nico sonrió de forma forzada.
— ¿Así? ¿Y qué es lo que el dios de la muerte pacífica quiere de mí?
— Quiero que busques a mi hijo, está perdido.—El dios se acerca y le entrega el dibujo de un niño muy detallado, parecía una foto. — Se llama lucerys Salvatore, ahora debería tener unos 16 años, cumplirá 17 en unas semanas.
Nico lo mira incrédulo.
— ¿Tiene alas?
— Las tenía, la última vez que lo vi.
El hijo de Hades alza una ceja con la boca entreabierta, confuso.
— ¿Y eso fue?
— Cuando tenía 6 años.—Dice el dios. Nico sonríe y niega con la cabeza.—No podía estar allí todo el tiempo, la gente muere cada segundo… Cuando llegue a casa era demasiado tarde, su madre le cortó las alas.— Su rostro inexpresivo pareció flaquear un momento—Y él huyo al bosque después de absorber toda la vitalidad de Sofía. Era una buena pareja, pero debí suponer que no estaba lista para ser madre.— Thanatos dirigió sus cálidos ojos dorados a Nico di Angelo—No sé cómo funciona para él, si alguien cortará mis alas volverían a salir.
— Dices que huyo al bosque a los 6 años.— Nico inhaló con fuerza —Bien, misterio resuelto, tu hijo está muerto. Supéralo.
Nico se mete las manos en los bolsillos de su chaqueta y se da media vuelta.
— El rey de los fantasmas, el que va de visita a los elíseos para ver a su amigo muerto diciéndome a mí— Los pasos de Nico se detienen.—El dios de la muerte pacífica que supere la muerte de un ser querido ¿Qué tan irónico es eso para ti mortal? — Le cuestiona incrédulo.
El pelinegro se gira y desenfunda su espalda de hierro Estigio, listo para lanzarse contra el dios thanatos.
— Nico, no.— Exclamo Hades con severidad, haciendo que su hijo se detuviera en su sitio.— Baja la espada.
Nico resopla y hace lo que pide.
— Si sabes que mate a uno de tus descendientes.— Le cuestiona Nico con malicia en su voz—¿Y quieres que vaya a buscar a tu hijo? Sabes, no ganarás el premio al mejor padre del mundo.
— Nico di Angelo, no seas grosero.— Le interrumpe Hades, y ambos comparten una mirada de reproche entre sí.
— Tu empleado se lo buscó— Gruñó.
— Thanatos no es mi empleado, es un general del Inframundo.— Lo defiende.
— Yo solo escucho que pagas su suelo, así que es tu empleado.—Nico mira al dios de la muerte pacífica —Con dinero baila el perro, no buscaré el cadáver de tu hijo en el bosque gratis.— Exclamó.
Thanatos entrecierra los ojos.
— ¿Que es lo que quieres, rey de los fantasmas?— Le cuestiona.
— Por ahora nada, pero que el dios de la muerte pacífica me daba un favor, suena bien.—Nico le da una media sonrisa —Te lo traeré en una linda bolsa.— Dice, se da la media vuelta haciendo que sus pasos resuenen por todo el castillo de Hades.
— Está vivo.—Exclama Thanatos —Es mi hijo, sabría si murió.— Asegura.
— Es tu hijo y no sabes dónde está.—Dice Nico al aire y en voz alta— Dudo que sepas si estaba muerto o vivo.
El semidiós abandona la sala y no es hasta entonces que Thanatos mira a Hades con una mueca en el rostro.
— Tu hijo es un insolente, ¿Te lo había dicho antes?— Le cuestiona.
— ¿Viste como no se deja amedrentar por ningún dios? Ja— Se ríe con cierto orgullo en su voz.— Necesita disciplina.
Thanatos pone los ojos en blanco.
— Obviamente, te gusta porque se parece cada vez más a María.— Murmura.
— ¿De dónde sacas eso?— Le cuestiona Hades ofendido —Ve a traer más almas al Inframundo. Que me agrada por qué se parece a María, me llevo yo.— Bufa.
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Hola chicos y chicas.
Espero que les guste el capítulo, y ne encantaría si dejaran sus opiniones sobre la idea para esta pequeña historia.
Lo único malo de inkitt es que no puedo poner musiquita.
Memes del capítulo;
Bye bye.