El castigo, Libro perdido
Raptor no sabía cómo sus amigos habían logrado convencerlo de hacer algo tan peligroso. Todo había empezado cuando los tres tuvieron que acomodar la biblioteca como castigo.
— No puedo creer que tengamos que pasar nuestra tarde acomodando libros —
Mike bufo. El prefería más pasar sus tardes comiendo y jugando a que tener que acomodar libros que ya nadie leía. No podía creer que los hayan castigado por una nimiedad
— Tal vez no tendríamos que hacerlo si no me hubieras rayado el cuaderno —
Flex tampoco estaba de buen humor, hoy era el cumpleaños de Silvio y había planeado ir con el a un restaurante elegante en las mismas horas que le pusieron el castigo. No sabía cómo decirle que no podía ir por tener que ordenar todos los libros de William Shakespeare en orden alfabético.
— Bueno, creo que la pelea fue culpa de ambos —
A pesar del castigo, Raptor no estaba tan molesto como sus compañeros. Antes de conocerlos, solía pasar horas aquí leyendo. Acomodar la biblioteca era una buena excusa para ojear qué libros nuevos había y anotarlos en una hoja para leerlos en su tiempo libre.
— Eso es porque tu te metiste al final —
— Ya, pero… fue innecesario pasar a golpes —
— Yo creo a ti que faltaron golpes—
— Idiota —
Mike y Flex se miraron a través de la habitación con odio, Raptor solo suspiro. No era la primera vez que sus amigos se peleaban por algo tan simple. Mientras sus amigos discutían sobre quién había iniciado la pelea, él se alejó de ellos.
Vagando por los pasillos de la extensa biblioteca, meditaba en silencio. Quería aprovechar el tiempo de castigo para encontrar un libro en específico: El castillo de Franz Kafka. Había escuchado buenas reseñas y la historia le parecía interesante. Sabía que el libro debía de estar en la biblioteca, por lo que empezó a revisar cada estante en busca de él. Lo encontró en la zona de clásicos y decidió volver con sus amigos, solo para darse cuenta de que estaba perdido.
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La biblioteca era el edificio mas grande del campus, pero Raptor nunca espero que lo fuera tanto. Empezó a caminar rápidamente por los enormes pasillos en busca de señales de sus amigos. Pronto acabaría la hora del castigo y si los profesores descubrian que había estado vagando por la biblioteca tendría un castigo peor.
Entre todos los pasillos que había, de alguna manera terminó en la zona de mitología y leyendas. Nunca fueron su punto fuerte pues a menudo se confundia con los nombres y terminaba aburriendose, pero eso no le impedía hojearlos por encima en lo que encontraba el camino de regreso.
Entre todos los libros que había, solo uno le llamó la atención: Demonios y agua salada. En su portada se veía un pirata siendo degollado por una sirena estereotípica. No pasaba de las 100 páginas y aún así Raptor sentía que era necesario leerlo. Justo cuando tomó el libro, alguien tocó su hombro causando que lo soltara por la sorpresa.
— Raptor, qué haces aquí? Flex y yo te estábamos buscando por todos lados —
— Estaba viendo un libro de sirenas, mira esta…— Raptor paró en seco en medio de la oración al darse cuenta de que el libro no estaba.
— ¿Un libro de sirenas? ya te volviste loco,— Mike cruzo sus brazos en su pecho y sacudió su cabeza a los lados —Cambiando de tema, encontramos algo interesante—
— ¿Qué encontraron? —
Una mirada maliciosa apareció en el rostro de Mike —Un libro de demonios y rituales,— El tomo a Raptor por los hombros y sonrió ampliamente —¿Qué te parece venir con Flex y conmigo a nuestra primera invocación demoníaca?—
— ¿Para qué? —
— Por la emoción del momento Raptor, nos vemos en la playa a las 10 —
— ¿Por qué demonios la playa de todos los lugares? —
No obtuvo respuesta.