Exnovia Busca Novio

Summary

Hola. Me llamo Gulf y soy el protagonista de esta historia. Como el título puede confundir un poco, déjame aclararlo. Sí, has leído bien. Gulf. No, no soy una chica. No, tampoco soy la exnovia de nadie. Soy el exnovio, y es mi exnovia la que me busca novio a raíz de terminar con ella. ¿Qué tipo de exnovia busca novio a su exnovio? Ya, suena complicado... ¡Espera!, déjame empezar de nuevo.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Prólogo: Segundo Intento

¡Hola! Me llamo Gulf, estoy a punto de cumplir veinte años y voy a cursar segundo de arquitectura. Mi mejor amigo Force, dice que parezco el típico príncipe sacado de una película de Disney: metro ochenta y cinco, un físico que trabajo cinco días a la semana en el gimnasio, pelo castaño oscuro y ojos marrones claros. Y, como no podía ser de otra manera, tenía a una princesa por novia.

Gina. Metro setenta y cinco, dos días a la semana de pilates y tres de spinning, castaña y también de ojos marrones. Éramos la pareja perfecta, salvo por un pequeño detalle: que a éste príncipe le gustan otros príncipes.

Soy gay. Y no, no el típico que ha tenido novia y relaciones sexuales con chicas y que un día sale del armario. Soy más del tipo «Siempre he sabido que me gustaban los chicos, pero no he tenido las agallas suficientes para decírselo a mi novia de toda la vida, a la que sí le he dicho que quiero llegar virgen al matrimonio para no tener que hacer nada que requiera quitarle la ropa interior».

Confieso que esta excusa funcionó muchos más años de los que pensé en un primer momento, aunque todas las mentiras terminan saliendo a la luz.

¡Todas! Y esta lo hizo en verano, en una fiesta en casa de unos amigos, cuando Gina me arrinconó en un dormitorio y declaró que estaba cansada de esperar —en su defensa, diré que (y espero que perdones mi

narcisismo) ser la novia del chico más bueno del instituto y de la facultad, y no saber siquiera cómo la tiene, no debió ser fácil—. Se lanzó sobre mí y durante un instante, un solo segundo, pensé que sería capaz de hacerlo.

Total, un agujero es un agujero, ¿no? ¿Qué diferencias podría haber entre el culo de un chico y la vagina de una chica? ¡Pues muchas, como es evidente! ¡Hay muchas diferencias! ¡Porque no todos los agujeros son iguales! Así que confesé. Le dije que era rematadamente gay y que no seguía a tantos chicos en Instagram para ver qué ejercicios hacían en el gimnasio.

Hubo lágrimas —la mayoría mías—, reproches —la mayoría suyos— y muchos silencios incómodos. Porque todo el mundo dice lo maravilloso que es salir del closet, pero nadie habla de lo que viene después de decírselo a la que ha sido tu novia durante más de cinco años. ¡Es una putada! ¡Tanto para ella como para mí! Tras dar un portazo cuando salió de la habitación, que fue el final de una larga lista de palabrotas y de muchos comentarios relacionados con arcoíris y verduras —en especial, pepinos, aunque también alguna que otra berenjena— llegué a la conclusión de que habíamos terminado.

Ya que estaba, al llegar a casa se lo dije a mis padres. Se lo tomaron bien.

De hecho, confesaron que lo sospechaban desde hacía bastantes años y que me seguían queriendo ya fuera gay o heterosexual. Nada destacable.

Aunque no me sentó bien descubrir que habían hecho alguna apuesta sobre cuándo se lo diría. Unas deportivas son el resultado de las ganancias que recaudó mi padre.

Al día siguiente, camino del gimnasio, también se lo dije a Force. En esta ocasión no hubo muestras de afecto, ni cosas como que ya lo sabía, sino que se limitó a decir que había ganado una apuesta y que mis padres le debían pasta. Después de eso, entrenamos igual que cualquier otro lunes y se quedó en bolas en los vestuarios, igual que siempre. Nada cambió entre nosotros, y lo agradecí.

Mi sorpresa llegó cuando, al llegar a casa, me encontré con Gina.

La versión corta de aquella conversación es esta: se arrepentía de lo que me había dicho, era feliz por mí, se alegraba de que hubiera salido del closet, disculpas, algún comentario sobre verduras con forma alargada, más arrepentimiento, de nuevo disculpas, y terminó con una idea brillante.

Sí. Así es. Es justo lo que estás pensando.

Me iba a ayudar a encontrar novio.

Mi exnovia buscaría un nuevo novio a su exnovio gay.

Y no, como seguro que imaginas, las cosas no fueron tan sencillas. Acompañame a esta loca aventura que se le ha ocurrido a esta loca ex novia.