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Caliente

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¿Por qué el hermano de su capitán era tan jodidamente caliente?

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1
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n/a
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18+

Caliente


—¡A-ah!— jadeó, sintiendo cómo el otro empujaba más dentro de él, sintiéndose completamente lleno y satisfecho con la embestidas propinadas por el hermano mayor de su capitán.


—Gime más para mí, bebe, quiero escucharte llorar y suplicar por mi polla.— susurró en su oído, chupando su cuello y mordiéndolo dejando una marca ahí.


¿Cómo habían llegado a esta situación?, con Ace revolviéndole las entrañas sobre la mesa de la cocina del Merry; mejor dicho, ¿cómo es que lo había convencido de usar uno de los vestidos que había comprado para Vivi y Nami?


Bueno, pues resulta que durante la comida de bienvenida del equipo para Ace, Nami había derramado algo de comida en su vestido, así que simplemente se quitó el vestido, ahí en la cocina, sin vergüenza a que la vieran; ante eso, Sanji empezó a volverse loco, admirando el cuerpo de su bella Nami.


—Solo es una mujer con poca ropa, cocinero, ¿nunca en tu vida habías visto a una?— como era costumbre, las peleas entre Zoro y el empezaron, esto mientras Nami se ponía otro vestido y dejaba el sucio en una esquina de la cocina, resultando en más halagos de parte de Sanji por su nuevo atuendo.


Y todo comenzó cuando Ace decidió insertarse en la conversación.


—¿Qué tienen las chicas y sus vestidos?,— había preguntado tomando de su tarro de cerveza —¿es que ellas se ven más atractivas con el, o simplemente te gustan?


Ante esto, Zoro hizo un comentario divertido y venenoso acerca de que él no estaba familiarizado con el excesivo y ridículo enamoramiento de Sanji por las mujeres del equipo.


—Quiero decir,— Ace persistió —si estuviera usando algo así, ¿tendría el mismo efecto?, ¿te parecería lindo?— y dirigió una mirada coqueta a Sanji, haciéndolo sonrojar levemente.


Las risas no se hicieron esperar, junto con las bromas de Usopp y Zoro, Nami y Vivi también rieron por las palabras de Ace, y Luffy junto con Chopper no entendían mucho de lo que el azabache había dicho.


Y así fue, terminó la cena y Ace se ofreció a lavar los platos con él, amablemente declinó la oferta con la excusa de que un invitado no debería lavar platos, pero realmente es que quería tener a Ace lejos de él, su sola presencia hacia que se pusiera nervioso y empezara a tartamudear.


Porque Dios, claro que había imaginado a Ace con un vestido.


Y se veía tan jodidamente caliente.


Había imaginado a Ace con el vestido que llevaba Nami antes de que se lo quitara; los delicados tirantes de color púrpura de éste sobre los hombro de Ace, la falda del vestido alrededor de las caderas del moreno hacían que su cerebro se desconectara, aunque sus muslos estarían cubiertos y esa era una desventaja, porque Ace tenía un culo tremendo.


—¿Estás seguro de que no necesitas ayuda?— se sobresaltó al escuchar la voz de Ace junto con el golpe de la puerta al ser estampada con fuerza.


—Estoy bien, no te preocupes.— volteó a verlo con una sonrisa nerviosa, solo esperaba no verse como un idiota.


—Me parece que son muchos platos.— se acercó hasta él, pegándose a su espalda, respirándole en la nuca, aumentando sus nervios —¿Siempre haces esto solo?


—Ni loco le dejaría mi cocina a esos animales.— intentó bromear, aunque su voz se escuchó cortada.


—Tienes razón, Luffy no es la persona más cuidadosa del mundo, y los otros dos se ven lo suficientemente idiotas como para que los dejes a cargo de esto.— pasó sus manos alrededor del torso de Sanji, sólo para tomar el plato entre las manos del rubio y secarlo con un trapo que estaba a lado.


—Usopp suele ayudarme de vez en cuando, aunque siempre termina lavándolos mal.— trató de que Ace no notase qué estaba más que nervioso, más aún cuando ahora empezaba a sentir algo duro chocando contra su trasero, y estaba seguro de que no era el cuchillo que tenía atado al cinturón.


—¿Qué hay de las chicas?— maldita sea, ¿la voz de Ace siempre fue tan grave y ronca?, ¿o solamente su cerebro le estaba haciendo creer que estaba más grave de lo normal?


—Yo...— suspiró cuando Ace se movió y esa cosa siguió frotándose contra su trasero —yo no dejaría que mis damas se ensuciaran las manos haciendo esto.


—Tienes preferencia a las mujeres por lo que veo.— susurró en su oreja y bajó por su cuello para aspirar su aroma.


—...Supongo.— se estremeció cuando las manos de Ace dejaron los platos sucios y fueron directo a sus caderas, solo para pegarlo más a su entrepierna.


—No respondiste mi pregunta de hace rato.— se restregó sin ningún tipo de pudor contra su trasero, y Sanji tuvo que taparse la boca con una mano para evitar soltar un gemido —Vamos, no seas tímido, me gustan los chicos seguros de sí.— besó su cuello, pasando su lengua desde el inicio de su oreja hasta el final de sus clavículas —Hueles muy bien.


Sanji trataba desesperadamente de decir algo, de hacer algo, ¿pero que demonios podría decir cuando el sexy hermano mayor de su capitán le frotaba el pene en el trasero mientras besaba su cuello?, nada, esa era la respuesta, no podía hacer nada.


—Sí...— habló en un susurro, pero debido a la cercanía, Ace pudo escuchar perfectamente —yo...creo que te verías lindo con un vestido.


—¿En serio?, porque yo pienso lo mismo de ti.— contra todo pronóstico, se separó de Sanji solo para ir a la esquina donde Nami había dejado su vestido sucio —¿Por qué no te pones esto para mí?— sonrió de lado con una sonrisa traviesa.


—Yo...nunca lo había hecho antes.— volteó a ver a otro lado, con las mejillas pintadas de carmín.


—Eso es genial, eso quiere decir que yo sería la primera persona en verte con un vestido.— Ace se acercó hasta él poniendo el vestido en sus manos —Vamos, estoy seguro de que se te verá bien.— se estremeció, ¿Ace quiso decir aquí y ahora?, ¿realmente quería que se desnudara y se pusiera un vestido delante de él?; la sensación en el estómago de Sanji se retorció y se volvió incómoda, así que optó por mirar al suelo.


Fue entonces cuando Ace se inclinó y golpeó bajo la barbilla de Sanji con su dedo índice; luego levantó esa mano lentamente, guiando a Sanji a levantar la mirada para verlo directamente a los ojos, y se sorprendió con la facilidad en que se movió por la mano de Ace.


—Puedo mirar hacia otro lado si eso te hace sentir más cómodo.— Ace frotó su pulgar contra la barbilla de Sanji mientras hablaba.


Sanji asintió y Ace inmediatamente se alejó sin decir una palabra y le dio la espalda, sentándose en una silla, y él de repente extrañó la sensación de la mano del azabache en su rostro. Miró el vestido entre sus manos, en cualquier otra situación, Sanji no se habría quitado la ropa en presencia de Ace, mucho menos para ponerse un vestido, porque en primer lugar, él nunca había pensado que iba a llegar a un punto en su vida en el que tendría que ponerse un vestido.


Pero de repente ya no había dudas, y era porque Ace quería que él usara ese vestido; y, sinceramente, Sanji se sintió emocionado de ver cómo se vería y se sentiría con el puesto. Así que ahora allí estaba, desabotonándose la chaqueta y la camisa junto con la corbata y quitándoselas rápidamente, luego se quitó los pantalones y los arrojó a un lado junto con su camisa.


Llego el momento final, tener que ponerse el vestido, dudó por un momento, aún estaba a tiempo de arrepentirse y decir que no, pero no podía, la adrenalina de pensar en la reacción de Ace le mantenía las fuerzas para ponerse ese vestido. Lo deslizó por su cabeza, metiendo las manos en las mangas y acomodándolo de la parte inferior.


Y Sanji pudo ver con sus propios ojos que el vestido se ajustaba perfectamente a su cuerpo, joder, bunca se había dado cuenta de lo pequeña que se veía su cintura antes, o tal vez solo era cosa suya y se veía horrible con el. Sus brazos también tenían buen aspecto, aunque de nuevo no pudo distinguir si era la ilusión que quería hacerse creer o era la realidad; lo cierto era que no estaba acostumbrado a tener los hombros tan expuestos, pero cuando inclinó la cabeza y giró un hombro hacia adelante, le gustó lo delicado que se veía con las pequeñas correas que apenas los cubrían.


—¿Ya puedo mirar ahora?, parece que ya terminaste.— Ace finalmente preguntó, las dudas se presentaban nuevamente, pero bueno, ya no podía echarse para atrás.


Susurró un "sí", y Ace se dio la vuelta más rápido de lo que Sanji esperaba. Miró a Sanji de arriba abajo, y el estómago de Sanji dio un vuelco al darse cuenta de que cada centímetro de su cuerpo estaba siendo observado y analizado por él, se sintió mareado por esa sensación tan nueva y confusa.


Por otra parte... se sentía bien, y tal vez se sentía bien que Ace lo mirara tan de cerca y lo apreciara, incluso sentía que podría derretirse como mantequilla ante la mirada fogosa del azabache sobre su cuerpo.


—Te ves tan bonito…— lo dijo como si no fuera nada, mientras daba un paso hacia él, y Sanji no estaba seguro de si quería dar un paso atrás o no, aunque para su mala suerte, se encontraba arraigado en su lugar; cuando la mano de Ace cayó sobre su hombro, Sanji agradeció el toque.


—Tú...¿de verdad piensas que soy bonito?— preguntó con los ojos bien abiertos, de repente, todos sus miedos acerca de como se miraba desaparecieron, ya no tenía ningún motivo para temer, porque Ace acababa de llamarlo bonito.


—Por supuesto.— Ace respondió de inmediato —¿Por qué mentiría con algo así?, te vez increíble, es como si este vestido estuviera hecho solo para ti.


Nunca antes se había sentido tan admirado, estaba acostumbrado a mimar a las mujeres que conocía, pero se dio cuenta con una punzada en el corazón de que no estaba tan acostumbrado a ser él que recibía los halagos, incluso podía decir que Ace era el primero en decirle algo como eso.


—Gracias...— susurró pegándose al pecho del contrario, este simplemente acarició su espalda, sonriéndole dulcemente.


No supo exactamente de donde es que agarró valentía, pero de un momento a otro, sus manos apretaron con fuerza los hombros de Ace y su boca presionó torpemente contra sus labios, antes de que pudiera detenerse.


—Lo siento...— se apartó en un instante, haciendo que Ace lo mirara confundido, y Sanji quería que se lo tragara la tierra, había vuelto a confundir las cosas.


Pero entonces una de las manos de Ace se entrelazaron alrededor de su nuca y su otra mano regresó al hombro de Sanji. Y lo estaba besando, con más pasión y menos torpeza que el beso de Sanj, inclinó su cabeza para conseguir el ángulo perfecto y movió sus labios contra los del rubio de una manera que le hizo entender que Ace sabía cómo hacer que un beso se sintiera bien.


Y Sanji quería sentirse tan seguro de si mismo como Ace, así que deslizó una mano por las caderas de Ace y la bajó hasta que quedara posada sobre uno de sus muslos. Fue entonces cuando Ace se apartó bruscamenre del beso y rápidamente entró en pánico, seguramente había sobrepasado una línea; pero Ace le sonrió de una manera que hizo que se sintiera cómodo al instante.


—¿Te gusta tocarme allí?,— .urmuró, manteniendo la cabeza de Sanji bajo su control —¿te gusta mi culo?


Sanji no pudo asentir; se sentía demasiado cómodo con Ace sosteniendo su cabeza en su cálida mano, apretó los labios haciendo un puchero, demasiado lindo para los ojos del azabache.


—Sí.— respondió hablando lo más bajo que pudo, con la cara roja de la vergüenza y la sonrisa de Ace se hizo más amplia.


—Eres tan lindo.— plantó un beso en la frente de Sanji y éste suspiró ante la suave sensación de los labios del pecoso en su piel —¿Estás bien?


—Estoy bien.— logró decir, aunque su voz ahora se escuchaba más ronca.


—Bien.— Ace se agachó y envolvió sus manos calientes alrededor de los muslos de Sanji y lo levantó —Eres tan ligero como una pluma.


El trasero de Sanji aterrizó en el mostrador, se sobresaltó por el toque, lo que hizo que emitiera un pequeño chillido, el azabache sonrió con esa sonrisa problemática y deslizó sus manos por los costados de los muslos de Sanji, ahora separados tentadoramente alrededor de las caderas de Ace.


—¿Y ahora?,— susurró —¿sigues bien?


—Yo...sí, eso...eso creo.— tembló cuando las caricias de Ace fueron más allá de lo pensado, acariciando el interior de sus muslos.


—¿Eso crees?,— las manos de Ace llegaron a sus rodillas y descansaron allí por un momento —¿no estás seguro?


Ace bajó hasta su cuello, besándolo como hace rato, sintiendo la respiración del azabache chocando contra su piel; al mismo tiempo, sus manos bajaron su ropa interior, y Sanji luchó con todas sus fuerzas para no gemir por el tacto caliente de las mano del pecoso acariciando en círculos la parte interna de su ingle.


—¿Sabes algo?, desde que te vi en la cubierta esta tarde he querido hacer esto contigo.— se puso cara a cara con Sanji nuevamente —Y verte con este vestido me hace luchar por contenerme.— atrapó suavemente sus labios entre los suyos, iniciando un fogoso beso en el que su lengua exploraba la cavidad del rubio —No quería ser tan obvio, o incomodarte a ti o al espadachín.— se separó mordiendo su labio inferior.


—¿Qué tiene que ver el musgo aquí?— preguntó en un susurro, atrapando los labios del azabache para unirlos por unos breves segundos.


—Creo que le gustas,— la información hizo que la cabeza le diera vueltas, ¿gustarle al musgo?, Ace estaba loco si pensaba eso —y no quería crear problemas en la tripulación de mi hermanito.


—No sé de dónde sacas eso, él y yo nos odiamos.— dio un respingo cuando sintió los dedos de Ace acariciando alrededor de su entrada.


Sanji no era inocente; había jugado consigo mismo en la oscuridad del baño, conocía la sensación de frotar su sensible polla mientras empujaba sus dedos tan profundamente en su agujero como podían, mientras se mordía el labio y rezaba para que los demás no escucharan. De hecho, últimamente ni siquiera podía correrse sin sentir algo profundo en su trasero.


Pero era diferente ahora, porque era alguien más quien lo estaba acariciando en esa parte, se sentía mucho mejor que cuando él mismo lo hacía, y eso que Ace ni siquiera había metido ninguno de sus dedos. Sin previo aviso, el azabache empezó a acariciar su miembro y Sanji gimió tan alto que tuvo que taparse la boca con una mano.


—Oye, no te tapes la boca, quiero escucharte gemir, si lo haces quiere decir que te estoy haciendo sentir bien.— con su mano libre lo tomó de la barbilla para obligarlo a que lo mirara a los ojos —Joder, realmente eres bonito.


Ace besó el cuello de Sanji, justo debajo de la esquina de su mandíbula, y su polla se contrajo bajo el fuerte agarre de éste. El azabache rió, caliente contra el cuello de Sanji, chupando la piel lo suficientemente fuerte como para dejar una marca, antes de retroceder misericordiosamente.


El ambiente era cálido, la cocina estaba lejos de ser un lugar frío normalmente, pero por alguna razón ahora el calor era completamente sofocante, aunque si tenía en cuenta la habilidad de Ace, comprendía porque todo estaba tan caliente. Las manos de Ace se dirigieron a la cintura de Sanji, sus dedos eran tan cálidos, aunque se sintió desconsolado por el hecho de que había dejado de recibir caricias en su polla.


—¿Qué te parece si pasamos a la parte buena?— Sanji no comprendió a que se refería con "pasar a la parte buena", aunque rápidamente se dio cuenta de lo que hablaba.


Ace lo levantó del mostrador, cargándolo para estamparlo boca abajo contra la mesa, levantó la falda del vestido hasta la cintura del rubio, dejándolo tan expuesto. Volvió a apretarle el culo y lo masajeó con indulgencia, sus pulgares se hundieron entre sus nalgas, separándolas y admirando el color rosado de su entrada.


—Realmente lindo.— sonrió de lado al ver que Sanji escondía su cara entre sus brazos —¿Alguien te lo habia dicho alguna vez?, que eres tan jodidamente lindo cuando te vez de esta manera.— pegó su pecho desnudo contra su espalda, susurrando directamente en su oreja, mordiéndola poco después.


—No...— Ace lo estaba volviendo loco, ni siquiera podía pensar claramente en lo que éste le decía.


—¿Entonces es la primera vez que te lo dicen?,— el rubio asintió, y la sonrisa de Ace no podía ser más grande —¿eso quiere decir que también es tu primera vez?,— Sanji no sabía si responder, si le decía que si, ¿que diría él?, ¿se burlaría?, dejó ese miedo de lado y asintió, daba igual, ¿qué se ganaba mintiendo? —entonces me gané la lotería.


Ace se separó se él, volviendo a separar sus nalgas poniéndose frente a ellas, chocando su aliento caliente contra el sensible agujero.


—Ace...espera, ¿qué...qué vas a hacer?,— sintió la lengua de Ace entrando en su ano, y trató de quitarlo rápidamente —¡Ace!, ¡espera... no lo hagas!,— fue inútil, puesto que el azabache palmeó su trasero con fuerza, Sanji chilló ante el ardor y la lengua de Ace se metía cada vez más profundo dentro de él —está...está sucio.


Ace ignoró las palabras del menor y siguió con su trabajo, Sanji por su parte lo único que podía hacer era callar sus gemidos mordiendo sus brazos, aunque esta acción no hacía mucha diferencia, pues su jadeos y gemidos se seguían escuchando en la cocina. Las lágrimas salían se sus ojos y la saliva escurría por las comisuras de su boca, nunca antes hubiera imaginado que podría alcanzar el orgasmo porque alguien estaba chupándole el culo.


Justo cuando estaba a nada de correrse, Ace se detuvo, confundido, levantó la cabeza tratando de entender porque había parado.


—Que vista.—sonrió satisfecho al ver cómo Sanji luchaba por respirar correctamente —Supongo que ya es momento.— el rubio iba a preguntar a qué se refería exactamente, peor el ruido del cierre de los pantalones de Ace le hizo comprender rápidamente.


—Espera...— el azabache se detuvo dejando sus pantalones en sus caderas —tú...¿tienes lubricante o algo así?— la pregunta tomó por desprevenido a Ace, aunque después simplemente se rió divertido.


—No te preocupes, tengo lubricante.— Sanji escuchó el leve chasquido de un cierre a presión al abrirse, Ace levantó una botella de plástico transparente donde él podía verla y la meneó un poco —Siempre tengo lubricante.


—¡¿Eh?!, ¡¿qué?!, ¡¿tienes mucho...eh sexo anal espontáneo?!— Ace hizo el tipo de ruido que probablemente acompañaba a un encogimiento de hombros.


—Es mejor tenerlo y no necesitarlo que necesitarlo y no tenerlo, ¿no crees?,— No dijo nada, porque no tenía nada que decir en primer lugar —¿puedo?


—¿En serio me estas pidiendo permiso para esto cuando hace rato estuviste chupándome el culo?— quiso parecer molesto, pero en lugar de eso se escucho necesitado, muy necesitado.


—Bien, parece que ya estás entusiasmado.— la sonrisa traviesa de Ace le hizo sentir escalofríos en la espalda —Entonces no te hago esperar más.— sintió el líquido frío caer en su ano, y sus piernas temblaron cuando uno de los calientes dedos de Ace se abrió paso en su interior —Es bastante cálido.


Se sentía tan bien, por Dios se sentía jodidamente bien, no era nada parecido a cuando él lo hacía, no, Ace sabía bien donde tocar para hacerlo sentir bien. Más tarde, otro dedo se coló y Sanji chilló ante la sensación de ser abierto, su vista estaba nublada por las lágrimas y su cerebro no podía pensar en otra cosa más que en Ace y sus dedos jodidamente largos y cálidos. Los dedos del azabache rozaron su próstata, y Sanji casi se muerde el labio al no poder callarse, los lloriqueos empezaron a escucharse más fuerte, sus manos ya no podían cumplir su función se callarlo, se escuchaba lamentable, gimiendo como una gata en celo con solo dos dedos en su trasero.


Toda esta situación le estaba rompiendo el cerebro, Ace le estaba rompiendo el cerebro y Sanji estaba seguro de que nunca iba a recuperarse. Y es que Ace era todo, menos misericordioso, pues pasó su pulgar por la hendidura del trasero de Sanji con un tarareo pensativo.


—Podría simplemente deslizar mi polla por aquí,— reflexionó —mojarla bien y follarte así hasta que te retuerzas, te verías tan jodidamente dulce, apuesto a que te volvería loco, aunque también estaría contento de frotarme contra ti sin entrar.


—Ace...— suspiró.


—¿Sí, cariño?


—¿Puedo tener más?— Sanji se tragó su orgullo, necesitaba sentir más contacto del que le estaban brindando.


—Seguro que puedes.— Y entonces hubo un tercer dedo presionándolo, tan fácilmente como los dos primeros, y Sanji cerró los ojos con fuerza —¿Cómo estás con esto?, ¿es demasiado?


Sanji negó con la cabeza, el estiramiento fue intenso, pero no doloroso, y el suave movimiento de los dedos de Ace era tan relajante como vertiginoso.


—Se siente bien.— alcanzó a decir antes de que Ace retorciera sus dedos dentro de él y gimiera a consecuencia.


—Me alegra escucharte decir eso.— murmulló complacido, y su mano libre volvió a apretar el trasero de Sanji —También me encantaría morderte más, te marcas tan lindo, tu piel es muy pálida.— y acarició las marcas que había dejado antes.


Sanji odiaba ser portador de malas noticias, pero los moretones no solían quedarse en él; abrió la boca para decir lo mismo, pero lo único que salió fue un gemido, así que la cerró de nuevo, probablemente fue la mejor opción.


No estaba seguro de cuánto tiempo pasó Ace con sus dedos moviéndose y retorciéndose dentro de él, pero sus piernas se sentían como si estuvieran empezando a derretirse, y sus antebrazos estaban doloridos por apoyar la mayor parte de su peso contra la mesa; tenía la boca seca por los jadeos y sus ojos no podían ver absolutamente nada debido a que las lágrimas nublaban su vista.


—¿Puedes tomar más?— preguntó expandiendo sus dedos para abrirlo más.


—No lo sé.— y realmente no sabía, era una pregunta difícil, ¿podía tomar más?


De repente, sacó sus dedos del interior de Sanji, y éste gimió por la sensación de vacío. Pero antes de que pudiera decie algo, la erección desnuda de Ace presionó caliente contra su trasero, frotándose como lo habia dicho antes, y cuando éste volvió a hablar, fue en un susurro, directamente al oído de Sanji.


—¿Quieres saberlo?,— oh, Dios, por supuesto que quería saberlo, no confiaba en su voz, pero logró asentir, Ace lo tomó por la barbilla y le recompensó dándole un beso en la frente —buen chico.— se había apartado antes de que Sanji pudiera reaccionar, y lo escuchó hurgar en su mochila nuevamente.—Espera un segundo,— murmuró con los dientes apretados, escuchó a Ace gemir en voz baja cuando se apartó del trasero de Sanji, y luego escuchó la tapa del lubricante abrirse, no estaba seguro completamente de que fue lo que el pecoso estaba haciendo, solo supo que su pene volvió a fortarse contra su dilatado agujero, pero esta vez más húmedo que antes —Detenme si te duele.


Algo presionó contra su agujero, forzándose a entrar, esa era la polla de Ace, se dio cuenta Sanji tardíamente, y an pronto como Sanji recordó relajarse, simplemente se deslizó hacia adentro.


—Mierda, eres tan caliente.— gimió lo suficientemente alto como para quien pasara por fuera de la cocina escuchara, Ace se rió y acarició su cabello —¿Estás bien?, — lo único que pudo hacer Sanji fue levantar el pulgar por encima del hombro —¿cómo se siente?"


—Grande.— logró decir entre jadeos.


—Sí, normalmente lo dicen.— empezó a empujarse más adentro, y trató desesperadamente de no soltar ningún gemido —Calmado, aún no va a la mitad.


—¡¿Cómo?!— se alteró al escuchar eso, lo que tenía adentro ya era lo suficientemente grande, ¿y aún no era todo?, le estaba tomando en pelo.


—Respira, cariño.— la mano de Ace frotó pequeños círculos en la parte baja de la espalda de Sanji —Puedes tomarlo, eres muy fuerte, ¿no?, vamos, se un buen chico y tómalo todo.— Sanji podía sentir las caderas de Ace contra su trasero, y la ardiente longitud enterrada en él ciertamente se sintió enorme, incluso juraba que podía llegar hasta su estómago —Relájate, recupera el aliento.


Sanji intentó obedecer, sólo lo logró en cierto modo, pero ayudó a fin de cuentas, su mareo desapareció y respiró unas cuantas veces más, con mayor regularidad, además de que las manos de Ace acariciando su espalda y muslos le estaban ayudando demasiado.


—¿Estás bien?— preguntó casi burlándose de él, o tal vez eran invenciones suyas.


—Estoy bien.— asintió fervientemente.


De un momento a otro, las caderas de Ace se movieron, metiendo y sacando su miembro, una y otra vez, y Dios...Sanji estaba siendo jodido, Sanji estaba siendo jodido y se sentía increíble. El ritmo que Ace imponía era suave, sólo un suave movimiento de sus caderas, y Sanji estaba agradecido por eso, pero una parte de él quería...


—M-más.— Ace gimió y aceleró, el silencioso golpe de piel contra piel se elevó cuando sus caderas encontraron el trasero de Sanji con más fuerza.


—Muy bien, chico bonito, dime lo que quieres.


—No pares,— jadeó Sanji sin pensar —Ace, por favor no pares.


—Mierda...— dijo Ace, con una risita sin aliento —suenas destrozado, no hizo falta mucho, ¿verdad?, sólo un vestido, una polla y un par de cumplidos te animaron.


—Yo... eso no es... yo no soy...


—Shh, oye, lo siento, lo dije como un cumplido.— Ace lo hizo callar suavemente —Mierda, nunca hubiera dicho eso como un insulto, ¿tienes idea de lo jodidamente bien que te sientes?, me aprietas tan bien que quisiera quedarme aquí dentro para siempre.— besó sus hombros, aspirando su aroma y lamiendo a sus alrededores —Eres tan perfecto, Sanji, Dios...te sientes tan bien.


—A-Ace...— los elogios hicieron a Sanji arder de pies a cabeza, se sentía tan bien, Ace sabía moverse tan bien, y sus besos en su cuello, hombros y espalda le estaban volviendo loco junto con su pene.


—¿Se siente bien?, ¿te gusta?,— Sanji asintió frenéticamente, pero eso no fue suficiente para él —vamos, habla conmigo, dime cómo se siente.— insistió.


—Se siente bien,— logró decir —se siente muy bien, Ace, se siente tan bien, por favor no pares.


—No lo haré.— y no lo hizo, más bien, aumentó su ritmo, volviendo loco a Sanji.


—¡A-ah!— jadeó, sintiendo cómo el otro empujaba más dentro de él, sintiéndose completamente lleno y satisfecho con la embestidas propinadas por el hermano mayor de su capitán.


—Gime más para mí, bebe, quiero escucharte llorar y suplicar por mi polla.— susurró en su oído, chupando su cuello y mordiéndolo dejando una marca ahí.


—Así, por favor.— chilló cuando la polla de Ace tocó su próstata, la baba escurría manchando sus manos y la mesa.


—Quiero hacerte venir, ¿qué necesitas para hacerlo?— chupó su oreja, atrapando el lóbulo entre sus dientes.


—Te...te necesito a ti...— sonrió y bajó una de sus manos para acariciar la polla dolorida de Sanji.


Y estaba absolutamente seguro de que podría correrse así, siendo jodido de un lado a otro entre las dos sensaciones diferentes. Ya ni siquiera estaba consiente de lo que hacia, mucho peor, ya no le importaba que alguien más pasara y los escuchara, lo único importante ahora eran las fuertes embestidas de Ace y su mano acariciando su polla.


—Tu voz es hermosa.— jadeó en su oído —Vamos, chico bonito, correte para mí.


El placer llegó a su punto máximo, Sanji se tapó firmemente la boca con ambas manos y se corrió, más fuerte que nunca en su vida. Ace siguió jodiéndolo durante el proceso, tirando con la mano la polla de Sanji hasta que se estremeció por la sobreestimulación con cada toque. Antes de que pudiera expresar una protesta, Ace maldijo bruscamente y se retiró de una vez, Sanji jadeó, el repentino vacío fue tanto una pérdida como un alivio.


—Luffy dijo que no te gusta desperdiciar comida,— ¿a que venía todo esto? —y estoy seguro de que no quieres desperdiciar esto.— lo jaló de la cadera y lo puso de rodillas contra el piso —¿Puedes comerte todo esto?


La polla de Ace se posó frente a él, y se estremeció, ¿realmente eso había estado dentro de él?, ni siquiera podía creerlo.


Sin pensarlo mucho, asintió y la metió en su boca, nunca antes había hecho eso, pero sabía lo básico, así que empezó a recorrer con su lengua la extensión, y masturbar lo que no había entrado con una de sus manos.


—Eres toda una caja de sorpresas.— Ace acarició su cabello, y sin previo aviso, empujó su cabeza contra sus caderas —Te vez mejor así.


Sanji luchaba por respirar correctamente, fue demasiado, definitivamente fue demasiado para él; la polla de Ace era grande, y ahora la tenía completamente dentro. Y éste empezó a embestirle la cara, su nariz topaba repetidamente contra la pelvis de Ace, capturando su fuerte aroma; su vello púbico le hacía cosquillas, pero trató de aguantar al ver la cara de placer de Ace.


Él lo estaba haciendo sentir bien.


Y se sentía feliz por eso.


Duraron así unos pocos minutos más, hasta que finalmente Ace se corrió en su boca, e hizo todo lo posible para tragarlo, aunque inevitablemente se escurrió de sus labios, recorriendo la polla de Ace y las comisuras de su boca. El azabache lo soltó y él empezó a lamer su pene, limpiando el semen que estaba en el, al terminar simplemente se limpió los restos que quedaban en su cara, saboreando cuidadosamente, era salado pero no era desagradable, de hecho le gustó.


—Eso fue muy intenso.— Ace cayó rendido en el piso, acariciando las manos de Sanji — Tenemos que repetirlo.


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