Capítulo 1. El Angel
- es hora de irnos.
-pero no quiero dejar a mi mamá, está llorando.
-lo se Stan pero es tu hora, tenemos que cruzar.
El pequeño Stan con tan solo 6 años lo entendía perfectamente, pero aun así era fuerte ver a su mama destrozada llorando sobre su cuerpo, un cuerpo que él no usaría más, un cuerpo deformado por los golpes, un cuerpo cubierto de sangre.
-¿ella estará bien?
Levanto la mirada, dejo de ver a su madre, para poder observar esos ojos castaños que lo veían con compasión.
-¿me va a doler?
Si, tenía miedo y mucho, aun no entendía del todo como era posible que en ese momento él se viera así mismo a un metro de distancia, ver como su madre le exigía a gritos que se levantara, que no estaba para juegos, el ver como los médicos hacían inútiles esfuerzos por traerlo de vuelta, y el ahí viéndolo todo al lado de esa chica.
-no, yo estaré contigo en todo momento.
Stan asintió, mientras se limpiaba una inexistente lagrima y le dio la mano a “ella”.
-es la hora.
El pequeño asintió de nuevo y apretó un poco más aquella mano, suspiro un poco y dejo su curiosidad fluir para preguntar eso que llevaba horas en su cabeza.
-¿quién eres?
Ella sonrió, ya que sabía que se lo preguntaría, tarde o temprano siempre lo hacían.
-soy un ángel, un ángel de la muerte, pero tú me puedes decir Hermione...
--ooooooooooooooo--
-¡Potter ven acá!
-jajaja, a ver atrápame.
Luna Lovegood, una joven de 23 años, guapa, alta, rubia, de unos hermosos ojos azules sonrió, ya que Harry había empezado con sus jueguitos, que a decir verdad ella amaba.
-Harry, ahora no tengo una cita.
Harry Potter frunció en entrecejo, aquel moreno alto de cabello negro azabache, bien parecido y de una profunda mirada de un hermoso color verde se puso celoso.
-ah sí, ¿y con quién?
Se recostó en el sillón de su departamento, era pequeño pero muy lujoso, ya que siendo el único heredero de una de las familias más ricas de Inglaterra no era para menos. Luna sonrió, lo conocía demasiado bien para saber que se había molestado. Aun sonriendose sentó junto a él, mientras Harry fingía ver la televisión, le tomo la mano pero él seguía siéndole indiferente, cambiando rápidamente de canal con aire distraído.
-es de trabajo.
Nada, Harry seguía sin mostrar el mínimo interés.
-y es con Ron Weasley.
Las cejas de Harry volvieron a su posición original, mientras luna se levantaba en ese momento y empezaba a caminaba hacia la puerta, Harry se levantó rápidamente y la alcanzo.
-lo siento.
Harry no la vio pero una sonrisa triunfal se dibujó en el rostro de la rubia.
-pensé que…
Luna se giró y puso su dedo índice sobre los labios de Harry impidiéndole hablar.
-¿qué iba a otra clase de cita con un hombre apuesto y no con tu mejor amigo?
Harry se rio, ya que luna no lo sabía pero le había dado un buen material para molestar a ron por un rato.
-¿insinúas que ron es feo?
Luna se sonrojo y trato de arreglar lo que había dicho, conocía a Harry y sabía lo que era capaz de hacer con ese comentario, el rostro colorado de ron llego en ese momento a su cabeza, mientras un Harry reía a carcajadas de su amigo.
-yo no quise decir eso.
-jajá, vamos eso insinuaste.
-¡Harry!
-ya, ya, está bien pero de verdad lo siento, me puse un poco celoso.
-¿un poco?
-bueno un mucho.
Luna sonrió de nuevo, mientras se ponía de puntillas para darle un tierno beso en los labios.
-Harry te amo, lo recuerdas y dentro de un mes….
-cinco días y veintidós horas seremos marido y mujer.
-exactamente Harry solo te faltaron los minutos.
-quince.
-¿de qué hablas?
-quince minutos, bueno, serian menos tomando en cuenta…
Los labios de luna no lo dejaron continuar ya que se posaron de nuevo sobre los de él.
-estas loquito sabes.
-exactamente pero por ti.
Luna sonrió, esa era una de las razones por las que amaba tanto a Harry, su alegría, su espontaneidad, su todo.
-te amo.
-y yo a ti señora Potter.
-! hay aún no!
-porque tú no quieres, ya te lo he dicho casémonos ahora mismo.
-sabes que tus padres no nos lo perdonarían, quieren la mejor boda para su “pequeño”
Harry hizo una mueca, no le gustaba para nada ese sobrenombre que su querida madre le había puesto, y menos cuando salía de los labios de luna, lo hacía sentir un niño desprotegido.
-no me llames pequeño, ya soy grande tengo 24.
-jajá, si pero a tu mamá no le dices nada ¿verdad?
Harry se sonrojo, si a ella no le decía nada a fin de cuentas seguía siendo su madre, bien podría tener 100 años y Lily Potter lo seguiría llamando “pequeño”.
-bueno, ella, ella…
-ella te ama mucho al igual que tu padre.
-lo sé pero…
-pero nada, esperaremos ese mes para casarnos Harry, me tengo que ir.
-que, ¡no!…
-ya te lo dije tengo que ver a ron.
-no se molestara si lo dejas plantado, el entenderá, que tú y yo tenemos asuntos que arreglar.
-Harry, ahora no, ya tendremos tiempo, me voy.
Le dio otro beso a Harry mientras se soltaba del moreno que seguía necio a dejarla ir de su lado.
-adiós.
-lunita hermosa.
-no Harry, adiós.
Le dedico una sonrisa pícara y salió del departamento, Harry vio su larga cabellera desaparecer y suspiro.
Parecía adolescente con su primer amor, pero no le avergonzaba expresar sus sentimientos, si estaba locamente enamorado de esa mujer y era muy feliz, demasiado y eso no lo cambiaría por nada del mundo. Su celular sonó y en la pantalla apareció el número de su oficina, con un poco de fastidio contesto
-¿sí?
-necesito…
-¡ya voy para allá!
Colgó el teléfono y fue a su cuarto a ducharse, era tiempo de enfrentar sus responsabilidades, ya que no era sencillo ser un Potter, familia dueña de una gran cadena de hoteles, vio una foto de luna la cual estaba sobre la mesa de la sala y el ánimo se le fue al cielo.
-por ti amor.
--ooooooooooooooo--
Era tarde lo sabía, y aunque conocía demasiado a ron para saber que no se molestaría no le gustaba llegar tarde a sus citas. El semáforo cambio a rojo y se detuvo, puso un poco de música para relajarse, en eso estaba cuando se sintió observada.
volteo su cabeza y ahí junto a la ventanilla vio a una mujer castaña, estaba pálida, demasiado pálida pero aun así era hermosa, iba vestida totalmente de negro, la joven le sonrió y ella correspondió, por alguna razón le inspiraba confianza. El sonido de un claxon la saco de su sueño, noto que el semáforo había cambiado, pero antes de acelerar vio de nuevo a la ventanilla con la esperanza de ver de nuevo a tan simpática chica, pero al hacerlo se dio cuenta que la mujer ya no estaba, había desaparecido, se encogió de hombros restándole importancia al asunto y acelero, aun con el rostro de la chica en su mente.
En ese momento su teléfono sonó sacándola de lo más profundo de su mente donde no dejaba de dar vueltas el rostro de la chica que había visto hace un momento.
-¿sí?
-¿ya me extrañas?
-Harry si amor te extraño pero ¿qué paso?
-nada, bueno mamá, quiere que vayamos a comer hoy a las cuatro.
-está bien ahí estaré nos vemos.
-espera.
-¿qué?
-te amo.
-y yo a ti.
Colgó el teléfono con una gran sonrisa en el rostro, mientras seguía conduciendo su camioneta, no había duda Harry era el hombre de su vida, siempre estaría agradecida por haberlo conocido, por haber tenido la oportunidad de estar a su lado, en ese momento cruzo una gran avenida, de la nada escucho un fuerte ruido, una gran sacudida y todo se volvió negro…
--ooooooooooooooo--
Ron Weasley miraba un poco ansioso el reloj 9:30 am, hace media hora que debió de haber llegado luna, ya se empezaba a desesperar, pero no se había ido porque la conocía perfectamente, ella podía ser todo menos alguien irresponsable, soltó un pequeño suspiro pero también conocía muy bien a Harry y sabía que si su amigo no quería despegarse de su novia lo lograría, sonrió ya que ver feliz a Harry lo ponía de buenas, no por nada era su mejor amigo, casi su hermano, dio otro vistazo al reloj y decidió irse de ahí, ya que seguramente Harry había hecho de las suyas.
--ooooooooooooooo--
-y tiene que firmar esos papeles, su padre dijo…
-si ya se, déjelos en mi escritorio ahora voy.
Lavander secretaria de Harry le sonrió y se encamino a dejar pendientes del moreno en su oficina, Harry por su parte suspiro frustrado, ya llevaba varias horas así, se sentía mal, algo le oprimía el pecho, desde hace unas horas había sentido una fuerte sacudida en su estómago y un malestar en su pecho, no le quiso tomar importancia, pero seguía ahí, no se iba. Tal vez solo era el estrés o un ataque de nervios, una tontería seguramente pero no por eso dejaba de preocuparle.
vio su reloj, tres en punto, en una hora tenía que estar con su mamá así que decidió irse de una vez, moría por ver a luna y además le quería comprar unas flores, así que con una gran sonrisa se encamino hacia su auto, aun con esa angustia sobre su pecho, aun ese nudo en el estómago, pero pensó para sí que tal vez era por su falta de ver a luna, si seguramente era eso, ya la vería en menos de una hora y todo malestar desaparecería de eso estaba seguro, luna era como su medicina, luna era su razón de vida.
--ooooooooooooooo--
Caminaba lentamente por esos pasillos tan conocidos para ella, sus botas hacían un poco de eco en aquel lugar pero con el ruido que había nadie lo notaba, una sonrisa se dibujó en su rostro, ya que si ese lugar estuviera silencioso aun así nadie lo notaria.
Su mirada se fijaba en cada detalle de aquel lugar, había mucha gente, demasiado ruido, madres llorando, hijos llorando, doctores y enfermeras haciendo todo lo posible por salvar vidas, gritos de dolor, de angustia.
En una habitación estaba una anciana, conectada por un sinnúmero de aparatos los cuales la mantenían con vida, mientras su familia lloraba inconsolablemente a su lado.
Pudo ver como la que parecía la hija de la señora le tomaba la mano y lloraba en ella, mientras una chica de unos 16 años le tomaba el hombro y reprimía unas lágrimas.
pero también pudo ver a alguien más, un joven vestido totalmente vestido de negro que solo estaba ahí parado al lado de la familia sin ser notado por nadie, como esperando algo, como si algo en esa habitación fuera necesario para él y lo estuviera cuidando, ella sonrió un poco de nuevo ya que sabía perfectamente lo que esperaba.
Ese joven levanto la mirada y la observo mientras le sonreía, Hermione le devolvió el gesto mientras los aparatos empezaron a sonar, segundos después gritos, gritos de la familia, gritos de las enfermeras pidiéndoles a los familiares que salieran de la habitación.
Doctores y enfermeras se quedaron solos con la paciente, o eso pensaban ellos, ese joven seguía ahí parado justo al lado de la anciana mientras la familia salía del cuarto y se colocaba frente al vidrio para poder observar, sin notar que a su lado se encontraba alguien más, se encontraba ella.
Hermione vio los intentos por reanimar a la anciana, pudo ver la angustia de la familia, y en ese momento reparo en que alguien la veía, era una pequeña, de unos 4 años al parecer la nieta de esa mujer que la observaba con curiosidad.
Se agacho para estar a su altura.
-hola ¿es tu abuela?
La pequeña asintió mientras con sus pequeñas manos se tallaba los ojos.
-¿la quieres mucho verdad?
-sí, ¿ella va a “estal” bien?
Sonrió pero con algo de incomodidad, que los pequeños sufrieran era su debilidad si es que le podría poner nombre a eso que “sentía”.
-lo va a estar pero ya no estará a tu lado.
-¿va a “molil”?
Asintió mientras acariciaba un poco la cabellera de la pequeña.
-pero recuerda que ella estará siempre contigo.
Ante tales palabras la pequeña sonrió un poco, su ánimo mejoro.
-dile que la “quielo” mucho.
-se lo diré.
En ese momento jalaron a la pequeña, mientras Hermione se levantaba.
-¿con quién hablas?
-con ella.
Señalo el lugar donde la castaña estaba pero como era obvio la mujer que había tomado a la niña no vio absolutamente nada.
-te hace falta dormir.
-pero la abuela...
La mujer reprimió un sollozo y se llevó a la niña de ahí.
Hermione observo por el vidrio, los doctores dejaron de hacer intentos y apagaron los aparatos, un grito desgarrador se escuchó por el pasillo, mientras ella pudo ver a la anciana parada junto aquel joven, vio como le dedico una última mirada a su familia y ambos desaparecieron.
su brazo le pico eso solo significaba una cosa, tenía trabajo que hacer, así que como siempre que eso pasaba levanto la manga de su gabardina y en su brazo pudo ver que un nombre se empezaba a marcar, esa era la persona que ella tenía que guiar.
-luna Lovegood, es hora de conocernos...