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Aunque pasen mil años

Summary

El amor de un mortal dura poco, pero, ¿Cuánto durará el amor de un ser inmortal?

Genre
Romance,Poetry
Author
Pato
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Aunque pasen mil años




¿Que tanto puede durar el amor?


Días, meses, años, décadas, ¿Milenios?.


Es bien sabido que el ser humano es capaz de enamorarse más de una vez durante toda su vida.


Pero, que hay de los dioses.


Pueden sus eternos corazones albergar a una sola persona por siempre.


O al igual que los mortales, ese amor lo olvidaría con el tiempo y lo remplasarian con alguien más.


— han pasado 5 años, 9,995 para estar devuelta contigo —


Un susurro, un tenue y dulce susurro salió de esta existencia milenaria, una diosa, atrapada en el mundo divino, el "Tenkai" como los mortales lo nombraron.


Una diosa de un deslumbre y colorido cabello rojizo, ojos dorados y piel fina.


Una diosa que hace cinco años mortales caminaba libremente por el mundo inferior al lado de sus "hijas" aquellas mujeres que recibieron la bendición de la diosa de la caza y la luna.


Artemisa, que sin bien la recordarán con su cabello azul y sus ojos verdes.


No eran más que un producto del cuerpo creado por ella para caminar por el Genkai.


Algo parecido a lo que hizo su amiga Hestia, sellando sus poderes como protectora de la llama sagrada y su personalidad como vesta.


Su estadía en el mundo inferior fue algo divertido para ella, nunca imagino poder experimentar tantas experiencias mortales que fueran tan fantásticas para ella.


Y en eso claro, entra el amor.


Irónico verdad, ella prometió a los cielos nunca enamorarse de nadie, y vivir libremente como una diosa virgen por siempre.


Pero, ese chico, rompió todas las barreras que creo que su divino corazón.


Todavía tenía leves recuerdos del cuerpo astral que vínculo a la flecha que le dió a Hermes por si algo sucedía mal en aquella misión.


Al menos, aún recordaba el nombre de la persona de la cual se enamoró.


Bell cranel, su Orión.


Ese chico, aunque los recuerdos eran sol fragmento de las vivencias de la otra "Artemisa", aún podía decir que ese chico, era uno de los más puros que avía visto durante sus Miles de años de diosa.


Y sin embargo, ahora estaría separados, durante 10,000 años, y cundo por fin se reencuentren, tendrán cada año recompensado por su amor, tendrás sus 10,000 años de amor. 

— cada día, se vuelve eterno si no estoy contigo "Orión" —


Ella lo sabía, un humano no podía vivir durante 10 mil años, el alma del mortal, Bell cranel algún día pasaría por el ciclo de la reencarnación una y otra vez.


Tal vez podía tomar su alma una vez que ingresé al tenkai para seguir con el ciclo de la rencarnacion, pero no, ella no era ese tipo de diosa.


No quería interferir con el orden natural de las cosas.


Y sobre todo, no quería manipular a la persona que le robó su corazón.




— 80 años, faltan 9,920 —


Artemisa quien ahora leía un libro que saco de la biblioteca de Atenea, recordó los años transcurridos desde que lo vio por última vez.


Y ayer lo volvió a ver.


El chico de cabello blanco y ojos rojos caminando junto a las demás almas por el sendero que los llevaban a la puerta de las transmutación, dónde su alma sería limpiada, sus recuerdos borrados y nuevamente sería lanzado al mundo inferior para renacer en algún bebé de alguna mujer del mundo.


Quiera acercarse.


Claro que quería.


Quería volver a sentir esos brazos que la envolvieron aquella noche.


Quería volver a bailar sobre un lago como aquel día.


Quería volver a escuchar sus deseos e historia que contaba con esa tierna cara de niño.


Pero aún no era el momento.


Además, los dioses no podían interferir en el sendero, el hacerlo conllevaría un gran castigo impuesto por los primordiales.


Solo ciertos dioses que tenían el domino sobre la muerte podrían caminar libremente por ese sendero.


— Orión, por favor, espérame —




— 2 mil años, solo faltan 8 mil —


Cuántas veces a visto el alma de su amado pasar por ese sendero.


Diría que muchas, pero en realidad eran pocas.


Está era su rencarnacion número 20.


Su apariencia fue cambiando duarante cada rencarnacion, pero su alma seguia siendo la misma que la de aquel entonces.


Y su actitud era igual, aquel chico amable y tierno siguió manifestándose en cada rencarnacion, incluso aunque sus vivencias fueran de las peores.


Sigue sin arrepentirse de matar a aquel humano que se atrevió a dañarlo cuando era un niño.


El castigo por interferir fue duro, mil años sosteniendo el cielo fue un sufriendo para la diosa.


Pero fue un momento de paz para cierto titán.


— Ah, Artemisa otra vez viendolo —


— Atenea —


— como estas hermana —


— bien, pero estaría mejor si estuviera conmigo —


La diosa Atenea no pudo evitar mirar con una tierna sonrisa a su hermana, Artemisa se había vuelto muy dócil después de su enamoramiento, parecía una joven doncella humana, y en realidad eso era, Bell cranel fue su primer enamoramiento y será el último.


— algún día Artemisa, y cuando eso pase, no lo dejes ir —


— gracias Atenea —


Atena dejo a su hermana, llendo a su propio templo para seguir investigando una invención humana llamada "motor".


La diosa de la caza se quedó sentada donde siempre, en una orilla de su propio templo que tenía una clara vista del sendero de las almas.


Su mirada se encontró con la rencarnacion de Bell, y no pudo evitar perderse en aquellos ojos que ahora eran de un color verde claro

— que bonita —


— chico, sigue caminando —


— p-perdon —




— 6 mil años, quedan 4 mil —


La diosa últimamente estaba emocionada, solo 4 mil años y podría regresar al mundo inferior para encontrarse con su orion.


Su emoción era muy notoria por los demás dioses y diosas quienes sentían curiosidad del comportamiento de Artemisa.


Aunque bueno, ella nunca les diría que su estado de animo se debía al encuentro de ella y su persona especial.


Solo Atena sabía eso y Hestia quien había vuelto al cielo hace poco.


Al parecer su familia desapareció luego de que todas las naciones del mundo inferior entraron en una especie de guerra global.


Cuando llegó al cielo inmediatamente fue abordanda de preguntas por parte de Artemisa, obviamente todas las preguntas eran sobre un solo tema, su orion.


Hestia se rió dulcemente mientras le contaba todas las aventuras que tuvieron después de que Artemisa regresara al cielo.


Del como Bell cranel había dejado su leyenda al derrotar a la gran calamidad, de cómo aquel chico se había vuelto en aquello que simpre soño...un héroe.


Y después siguieron platicando sobre Hestia y su aventura después de que Bell falleció.


Al parecer, Hestia se mudó a Olympia dónde se convirtió en la guardiana del fuego que prometeus una vez le robó.


Y desde entonces a estado cuidando de ella junto a su familia, quien consistía de miembros de la descendencia de sus primeros "hijos".


Welf,mikoto,haruhime,ryuu,Lily, e incluso desendecia de Bell.


Lo admite, se sintió triste al enterarse de la desendecia de Bell, pero igual lo entendía, Bell tenía el derecho de amar libremente a quien quiera y por ende tener hijos con la persona que el eligió.


Pero eso la detuvo,no, simplemente tenía que aferrarse fuertemente a su orion una vez que baje al Genkai.


Y hacer que está vez solo la mire a ella y solamente a ella.




— es hoy, es hoy, es hoy —


Artemisa saltaba de felicidad por todo su templo.


Los 10 mil años fueron cumplidos y ella finalmente podría volver a pisar el mundo inferior.


Se sentía viva, irónico para ella quien vivía eternamente.


Su sonrisa estaba más deslumbrante que cuando sonrió por última vez.


— estás lista Artemisa —


— si, Hestia —


— estonces vamos, Gea te está esperando —


— voy enseguida —


Con pasos rápido Artemisa fue en dirección donde se encontraba la primordial de la tierra, Gea, madre de todas las criaturas vivientes del mundo inferior y a la vez creadora de la tierra.


— bienvenida niña —


— lady Gea es un gusto volver a verla —


— hola abuela —


— Hestia te dije que no me llames así —


— perdón, "tehe" —


— está niña, como sea, estás lista querida para volver querida  —


— si —


— bien, ya sabes que hacer, será igual que cuando bajaste por primera vez —


Artemisa cerro sus ojos y se concentro, tenía que crear un cuerpo mortal para poder albergar parte de su alma para poder bajar.


El procedimiento no fue tardado, después de todo ya había pasado por esto.


— listo —


— bien, te enviaré enseguida —


— Artemisa —


— si Hestia —


— ...por favor, cuida de el —


— ¡Por supuesto! —


Artemisa desapareció del tenkai en una gran explosión luz, confirmando su regreso al mundo mortal



Las estrellas del vasto cielo brillaban como si guiaran a los viajeros.

Mientras que la oscura noche se expandía, un chico estaba parado solo observando el inmenso mar de estrellas sobre su cabeza.


Estaba en un mirador, despues de tener una pelea con su tía.


Las dudas inundaron su cabeza mientras se apoyaba sobre el barandal que limitaba su cuerpo para que no cayera al gran risco frente a el.


Mientras sus ojos rojo rubí repetían su pestañeo, vigilaban el estrellado cielo nocturno en lo alto de aquella montaña.


<<Una estrella fugaz>>


En ese momento, brillando por sobre su cabeza, una luz brillante paso volando.

el chico abrió sus ojos sorprendido, lo que se reflejó en su campo visual fue un destello azul.

Mientras dispersaba incontables partículas de luz, y arrastraba una hermosa cola de luz, cruzaba por el amplio cielo nocturno.

Luego de esa escena de un instante que no duro más de unos segundos, la estrella fugaz azul salió de su campo visual y se estrello al norte de tokyo cerca de las montañas contrarias.


— acaso… ¿Era un Dios? —


Un Dios descendiendo al Mundo Inferior, el chico lo intuyo.


Los dioses existían desde Miles de años atrás y acompañaron a los mortales durante muchos de sus logros como en muchos de sus fracasos.


Cómo la familia hefesto por ejemplo, quien ahora tenía el monopolio de la creación de automóviles en Japón.


O el dios miach, quien tenía una extensa red de farmacias distribuidas por todo el mundo.


Y sobre todo la legendaria familia Hestia, quienes derrotaron a la calamidad que azotaba este mundo en la antiguedad.


El gran dragón de un ojo.


— creo que debería volver a casa o mamá se enfadara —


Un escalofrío recorrió la espalda del chico, su madre era alguien muy amable y bondadosa pero asla enojar y querrás huir hasta el otro extremo del mundo.


Aparte tenía que pedirle disculpas a su tía, el no quería molestarse con ella, pero su sobreprotección ya estaba empezando a cansarlo un poco.


— <<suspiro>> mañana será otro día Bell —




— ¡¡ahhhhh, voy tarde a la escuela!! —


Un chico corría lo más rápido posible hacia su instituto.


Cabello blanco, ojos rojos y piel de bebe.


Bell cranel.


Desendiente directo del mítico héroe Bell cranel alias "Little Rookie".


Y asi mismo, la rencarnacion número 111 del alma original de Bell.


Por si te lo preguntas, si, por alguna razón los padres de Bell decidieron llamarlo ¿Bell?,Ah, esto es confuso.


Bueno, Bell es Bell.


Así lo dejaremos.


Y Bell ahora mismo corría lo más rápido que podía a su instituto, no queria un castigo de su sensei.


— vamos, vamos vamos, si llego, si llego si lle —


<<Pumm>>


Al momento de doblar una esquina, el chico choco con otra persona provocando que ambos cayeran al suelo.


— auch, duele —


— A-ah l-lo siento, está bien señorita —


— s-si también lo siento, no miraba por dónde caminada —


— y-yo debí discúlpame, fue imprudente correr así —


Ambas personas se disculpaban sin verse a los ojos, tal vez la vergüenza de a ver chocado provocaba dicho efecto en ellos.


Sin embargo, la chica fue la primera en levantar la vista.


Y entonces, todo se detuvo.


Tiempo, aire, espacio, realidad, colores entre otras cosas.


Allí estaba, justo frente a ella.


La persona de la que se enamoró.


Su orion estaba frente a ella.


— puedo saber tu nombre —


— a si claro, Bell cranel,  un gusto este —


— Artemisa, diosa de la caza y la luna —

Un reencuentro esperado por ella.


Un reencuentro olvidado por el.


Y un nuevo inicio para ambos.


— ( está vez, esta vez no te soltaré, y entonces, tendremos nuestros 10 mil años de amor) —


Un amor de 10 mil años.


Un amor que incluso puede durar por la eternidad.


Una amor que aunque pasen mil años.


Seguirá estando presente en esta pareja de diosa y mortal.






























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