Capítulo 1
El estruendo de acero chocando contra acero dominaba el escenario bélico, que había dejado el mundo sumergido el mundo en caos y destrucción, nada más que el retumbar implacable del metal era lo único que resaltaba en el caótico escenario.
Mientras que el satélite carmesí adornaba la bóveda celeste, era el único testigo de una lucha de que quedaría solo en la nada.
—Tuvieron que traerte a ti desde la muerte, seguro el Shinigami estará cabreado, ¿No te sientes un poco ofendido? ¿Qué te hubieran sacado del mundo puro para traerte hasta aquí? —preguntó con burla un rubio de ojos azules.
Esté muchacho en plena adolescencia es Naruto Uzumaki. Un ex ninja de Konoha, desertó de su aldea a tierna edad de 13 años, lo hizo durante los exámenes de ascenso Chunin, durante la parte final de los exámenes. Mientras era invadida por su aliado la aldea de la Arena y aldea del Sonido.
El joven rubio ex ninja de Konoha, chocaba su espada contra la guadaña de Madara Uchiha, uno de los mejores ninja de todos los tiempo que fue considerado como un dios en el pasado por su enorme poder.
—Ofendido yo, no seas insolente, ¡Estoy emocionado!, escúchame Uzumaki ¡Muéstrame lo que tienes! —por las palabras y la expresión en el rostro de emoción del antiguo líder del clan Uchiha, se estaba divirtiendo como nunca, disfrutando del combate contra Naruto.
Era de esperarse que un Uzumaki lo entretuviera y le brindará un buen baile para alguien de su edad. Conocía a los de su clase. El rubio simplemente se rio, al parecer todo lo que se decía del difunto Madara era verdad.
La habilidad de Madara en la batalla era incuestionable. Era un luchador formidable de quien incluso los más poderosos ninja temían. Naruto tenía por delante una tarea difícil. Pero la emoción, la adrenalina de la batalla alimentaba la sed de combate de Naruto.
Madara estaban lleno de alegría y no era el único con aquellos sentimientos debido que Naruto emociones similares, y el sonido de las armas chocando una contra otra solo avivaba aún más su espíritu de lucha.
—¡Que así sea! —respondió Naruto de manera divertida, el acabará con el revivido Madara Uchiha.
La diversión en la mirada de Naruto dejaba en claro que estaba dispuesto a ir hasta el final de la batalla y más allá de ella. Madara estaba impresionado por la valentía del joven ninja y reconocía que Naruto era un rival digno.
La batalla continua entre ellos dos, la balanza se inclinaba a favor de Naruto con cada minuto que pasaba. Madara se estaba viendo acorralado por el Uzumaki que mostraba una gran maestría con las espadas. —(Maldita sea, si esto continúa así perderé.) —pensó mientras esquivaba los numerosos ataques de viento del Uzumaki hacia él.
Madara no se había topado con alguien que dominará el viento de una manera magistral. Hasta el día de hoy, dominaba el viento como si fuera un juego de niño. Las cuchillas de vientos, los tifones.
Pero él no iba a dejarse vencer sin pelear hasta el final. Con su fuerza sobrehumana, Madara contraatacó con un golpe violento con su guadaña mientras balanceaba su cuerpo hacia atrás, su rostro mostrando una sonrisa de diversión intensa.
Madara, ya estaría muerto si no fuera un revivido con cuerpo inmortal. Naruto estaba a punto de lanzar otra tajado de viento a Madara, tuvo que dar un gran salto hacia atrás para evitar el ataque de Naruto, pero un pared de raíces gruesa lo protegió.
—Ese jutsu... con que a ti también te trajeron... ¡Hashirama! —su mítico rival calló enfrente de él de pie.
Madara sabía que casi había sido derrotado y su orgullo no estaba dispuesto a aceptarlo. Pero la intervención de Hashirama solo lo hacía sentir aún más humillado.
—¿Cuánto tiempo sin verte Madara? —y seguía siendo el mismo imbécil con esa estupida sonrisa aún después de muerto y aun estando muerto era un tonto.
—¿Qué haces aquí?, ¡está es mi pelea! —ante aquellas palabras el primer Hokage comenzó a reírse, Madara se molestó ante ello.
—Lo que yo vi no era una pelea, era una paliza.
—¡Cállate! —gritó Madara con furia, mientras le lanzaba un ataque de fuego a su rival.
Naruto se mantuvo al margen de la discusión, consciente de que la intervención del legendario primer Hokage era un recto mayor, los dos legendarios Shinobis en un equipo pondrían generar una batalla aún más peligrosa.
A pesar de todo, Naruto continuó preparando su próximo ataque.
—Estoy de acuerdo con mi hermano, tú estabas recibiendo una paliza —Madara ni siquiera tuvo que voltearse para saber quién había dicho aquellas palabras.
—¿Tú también Tobirama? —preguntó mientras giraba levemente su cabeza para ver al recién llegado, genial, el racista estaba con ellos también.
—A mí tampoco me gusta verte de nuevo —respondió el segundo Hokage mientras se paraba a lado de su hermano. Madara estuvo de acuerdo con aquel comentario, el sentimiento era mutuo.
—Pero al parecer debemos trabajar juntos para vencerlo, y que nos devuelvan al mundo puro, quiero volver rápido nosotros ya no pertenecemos aquí —agregó mientras miraba a Naruto el cual estaba una distancia considerable observando a los anteriores Hokages.
Madara comenzó a asimilar la situación, aunque no le gustaba admitir que necesitaba la ayuda de su antiguo enemigo/rival Hashirama para vencer a Naruto y poder regresar al mundo al mundo puro, pero pelear junto a Tobirama, eso seria difícil de hacer.
Sin embargo, sabía que era su única opción para cumplir su objetivo. — Muy bien, trabajemos juntos entonces. Pero recuerden, yo acabaré con su vida. —añadió con alegría mientras observaba fijamente a Naruto.
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—¿Ustedes fueron los únicos que fueron revividos aparte de mí? —preguntó el Uchiha mientras caminaba hasta el lado izquierdo de Hashirama y se detenía ahí, debía preguntar y saber si había más personas revividas aparte de ello tres.
—Claramente no fuimos los únicos, dentro de poco llagaran los dos restantes aquí —respondió Tobirama mientras analizaba el terreno y de vez en cuando observaba a Naruto preparando en cabeza diferentes planes para acabar con el rubio.
Madara asintió en señal de entendimiento, aunque su concentración seguía en Naruto y no en lo que el segundo Hokage estaba diciendo.
Su ego era demasiado grande para aceptar que no era lo suficientemente fuerte como para enfrentar a Naruto solo. Por otro lado, Naruto estaba preparándose para la próxima fase de la batalla, se dio cuenta de que sus oponentes no estarán solo por mucho tiempo.
—(El primer Hokage, el segundo Hokage, si ellos están aquí eso significa que el tercero y el cuarto también, pero, ¿Dónde?) —Era lógico que la única manera que encontraron para vencerlo era utilizar el Kuchiyose: Edo Tensei. Traer a los más fuerte del pasado para que acaben con él.
Naruto comenzó a buscarlos, intentando sentir sus chakras.
—(Con qué están allá...) —detuvo su mirada en un punto específico, en una formación rocosa picuda. Allí se escondían el tercer y el cuarto Hokage.
Mientras Naruto buscaba a los otros dos Hokages, Madara se mantenía alerta, moviendo su guadaña con destreza de un lado a otro. Tobirama mantenía su mirada enfocada en la estrategia para vencer a Naruto.
—Al parecer ya descubrió su escondite —dijo Tobirama. Con ello la lucha comenzó de nuevo, los cuatro Hokages y Madara Uchiha vs Naruto Uzumaki dio inicio.
Hashirama entro en modo sabio de inmediato, Minato el padre de Naruto también entro en su propio modo sabio. Madara activo su as secreto, el rinnegan aquellos ojos que pertenecieron al sabio de los seis caminos.
El campo de batalla se volvió un caos de inmediato, con jutsus y habilidades volando por todas partes. Naruto se mantuvo concentrado en su objetivo mientras evadía cada ataque que venía hacia él. Era un combate difícil, pero también emocionante para él, estaba peleando contra lo ninjas más poderosos de la historia.
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Minato intentaba convencer a Naruto en parar la guerra que había provoca. El joven rubio respondió que la única manera que la guerra terminé era que lo mataran, que el no escuchara sus palabras aún que el era su padre.
—¡Si esa la única manera, te mataremos! —respondió Tobirama, mientras intentaba apuñalar a Naruto.
Naruto desvió el ataque de Tobirama con su espada y lo contrarrestó con una patada, enviando al segundo Hokage varios metros hacia atrás.
—No me dejaré matar tan fácilmente —declaró Naruto, con determinación en su voz mientras continuaba su propósito. Madara y Hashirama se unieron a la lucha nuevamente, cada uno desplegando todo su poder en un intento por derrotar a Naruto.
Mientras ellos peleaban contra Naruto, en diferentes partes del mundo shinobi estaban enfrentándose contra las creaciones de Naruto. Comenzaron a acorralar a Naruto, el cual estaba siendo sometido mientras los segundos pasaban. —Parece tendré que utilizar una de mis últimas cartas. —Comento Naruto mientras esquiva los ataques del Hombre de Madera de Hashirama y el Susanoo de Madara.
Hashirama y Madara intercambiaron una mirada entre ellos, sabiendo que el joven rubio era un oponente formidable. Pero, aún así, estaban decididos a prevalecer.
—No importa cuál sea tu última carta, no serás rival para nosotros —respondió Madara, con una sonrisa arrogante. Naruto no respondió. En su lugar, cerró los ojos y comenzó a concentrarse en su chakra, al mismo tiempo que Hashirama y Madara se preparaban para atacar de nuevo.
—Jutsu Prohibido, técnica Incompleta: Rey De La Naturaleza. —Susurro mientras realizaba los últimos sellos manuales en el aire. El cuerpo de Naruto comenzó a cubrirse de tatuajes tribales y Kanjis, sus ojos se volvieron rojos con la pupila de color verde agua.
El poder que liberaba ahora Naruto era realmente impresionante, un poder realmente aterrador. Parecía que el chakra de Naruto no tenía fin. Inmediatamente, una explosión de energía dejó a Hashirama y Madara en shock. El aire se llenó con un inquietante y denso chakra negro mientras la tierra temblaba bajo sus pies.
—¿Qué ha pasado aquí? —preguntó Hashirama mirando a Madara incrédulo.
—Ese chakra...es inmenso —respondió Madara, con asombro en su voz, superaba con creces al chakra del Kyuubi.
Hashirama y Madara quedaron perplejos ante el poder que emanaba de Naruto. Ninguno de ellos había sentido nunca un chakra tan poderoso antes, y se preguntaron si realmente podrían hacerle frente.—¿Qué clase de técnica es esta? —preguntó Hashirama, su voz llena de sorpresa.
Naruto no respondió, sino que se abalanzó hacia ellos con una velocidad increíble. Su espada chocó contra el Susanoo de Madara, enviando ondas de choque a través del campo de batalla. Mientras tanto, Hashirama trató de detener a Naruto con su Jutsu de Madera, pero el joven rubio lo destruyó con un solo golpe. La presencia física de Naruto era abrumadora, La técnica del Rey de la Naturaleza le había dado una fuerza inigualable, parecía que su poder no tenía límites.
—Acabemos con esto ahora. —Y con aquellas palabras se desatado nuevamente la batalla de 1 vs 5 que hizo temblar los cimientos del mundo shinobi. Naruto era capaz de utilizar Jutsus sin la necesidad de hacer los sellos manuales y esos era gracias a los kanjis, lo que le daba una gran ventaja al momento de realizar las técnicas.
Naruto continuó luchando contra Hashirama, Madara y los otros tres oponentes restantes con un coraje y una ferocidad que no podían ser igualados. Los sellos manuales ya no eran necesarios para él, al igual que las palabras no eran necesarias para expresarse.
Las explosiones de energía que emanaban del cuerpo de Naruto hicieron que el suelo temblara, mientras seguía desatando ataques poderosos contra sus enemigos. Parecía que nada podría detenerlo.
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Un ruido sordo, un cuerpo siendo aplastado por una gran mano de madera cubierta de una capa azul de chakra sólido, sangre fluyendo, una espada en su pecho.
—Con que esté es el poder de los dos legendarios shinobi, Madara Uchiha y Hashirama Senju cuando luchan como uno solo —comento Naruto con una sonrisa mientras intentaba no quedar aplastado por la mano del Buda de Madera de Hashirama que estaba cubierto con el Susanoo de Madara.
Naruto se debatía en el agarre de la mano de madera, pero no mostraba signos de debilidad. A pesar de la situación precaria en la que se encontraba, seguía sonriendo.
—Esto recién está comenzando, —agregó Naruto con una risa entusiasta—. Todavía tengo mucho más para mostrar.
Con un poderoso golpe, Naruto logró liberarse del agarre de la mano de madera y atacó a Hashirama y Madara con una ráfaga de fuego. La tierra tembló de nuevo mientras la explosión se desató, creando un cráter gigante en el campo de batalla.
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Había logrado sellar a su padre y quitarle la parte restante de Kurama, devolviéndolo al mundo puro. También lo logró con el tercer Hokage, el que alguna vez fue una figura de abuelo para él. También con el segundo Hokage Tobirama, el fue más complicado que su padre y Hiruzen.
—Deberías rendirte niño, estás acabando, acepta tu muerte con horno —dijo Madara, reconociendo a Naruto como un oponente formidable.
Naruto se posó de pie, sus ojos estaban fríos y calculadores. Parecía que no tenía miedo de la muerte.
—¿Rendirme? ¿Aceptar mi muerte? —repitió Naruto —. Nunca voy a hacer eso, los que se van serán ustedes.
—Joven Naruto ríndete ya, no quiero verme en la necesidad de matarte —agregó Hashirama, honestamente no quería matar a Naruto, era un joven prometedor, pero debía pagar sus crímenes en vida no muerto.
Naruto comenzó a reírse ante ello, no se iba rendir, no ahora que estaba cerca de su objetivo. —¡No! —contestó Naruto mientras le daba un potente puñetazo a la mano de madera recubierta con Susanoo y la destruía.
Naruto se mantuvo firme frente a los dos legendarios shinobi, listo para lo que pudiera pasar. Sus ojos brillaban con determinación.
—No voy a retroceder ni un paso —declaró Naruto en voz baja pero clara—. Pueden intentar detenerme si quieren, pero no voy a retroceder ni un paso.
La técnica prohibida estaba pasando factura a su cuerpo. —¡Usaré mi última técnica! —exclamó Naruto mientras esquiva los ataques del Buda cubierto con el Susanoo. Sabía que si utilizaba su as, podía significar su victoria y su muerte.
—¿Por qué no te rindes? —preguntaron ambos legendarios ninjas.
Naruto sonrió antes de responder: —Porque no hay nada más que quiero en este mundo que lograr mi objetivo, incluso si eso significa arriesgar todo lo que tengo para luchar por ello.
—No dejaré que nada ni nadie me detenga —comento Naruto mientras disparaba una bijuudama a Madara y Hashirama, la cual fue parada con facilidad por el Buda de Madera de Hashirama. Al parecer Hashirama había llegado a la misma conclusión que Madara, debían acabar con la vida de Naruto, no podría cumplir la promesa que le había hecho a Minato.
Naruto vio con desdén cómo su técnica era detenida por el Buda de Madera del Primer Hokage.
—(Lo lamento Minato-San, si debo acabar con la vida de tu hijo para salvar el mundo que así sea.) —Con aquello Hashirama comenzó atacar en conjunto con Madara, Naruto comenzó a brillar de blanco, una colosal cantidad de chakra comenzó a emanar de él joven rubio. Y luego de aquello un destello y nada más, todo quedo en silencio.
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23 de julio de 1981
Era una noche como cualquier otra, llovía, pero eso no era nada nuevo en Berlín durante la temporada de lluvias. Fue esa noche cuando manos desconocidas dejaron una canasta frente a la puerta de un orfanato. Dentro, envuelto en una manta roja, había un recién, con un mechón de cabello rubio y dos marcas en su mejilla izquierda.
Sólo había una etiqueta que podía darle una identidad al recién nacido. —Strom. —era el nombre escrito en el pequeño trozo de madera. Sin apellido. La cesta había quedado allí, seca a pesar del mal tiempo, a salvo de la lluvia bajo un pequeño cobertizo.
El timbre había sido tocado por la persona que dejó al niño, por esta razón fue poco tiempo después que un guardia nocturno notó al recién nacido dormido en la cesta que había sido traído.
El guardia llevó al bebé adentro, la misma persona que dejó al niño pudo salir de aquel rincón donde estaba escondida con un suspiro de alivio, esperando que el tuviera una buena vida.