Capítulo 1

Abro los ojos solo para recibir más oscuridad. Quiero apartar aquello que obstruye mi vista, pero al intentar mover mis manos, algo no me lo permite. Me toma un segundo darme cuenta de la fricción que hay en mis muñecas, de que mis manos han sido atadas detrás de mi espalda; mis piernas están sueltas pero se sienten pesadas y tengo la boca seca.
Mi peor pesadilla está ocurriendo, y mi primer instinto es gritar pero aprieto la mandíbula contra el impulso. No quiero que sepan que estoy despierta.
Me remuevo sobre la cama en la que estoy hasta que siento el borde de esta. Logro sentarme y elevo un hombro mientras ladeo el rostro para intentar apartar la venda de mis ojos, pero siento un dolor que me hace retroceder. Entonces me aterrorizo. Me doy cuenta de que el cuerpo me duele como si me hubiera caído por las escaleras. Siento mucho frío, pero me alivia descubrir que todavía llevo el vestido puesto; aunque el alivio poco a poco se disipa cuando pienso en lo que elegí ponerme. ¿Acaso fue demasiado corto? ¿Le otorgó a alguien el permiso de hacerme esto?
Empiezo a llorar en silencio, rememorando mi último recuerdo. Fue en la casa del lago, la fiesta de Halloween de la fraternidad, a la que mi prima y yo decidimos ir de última hora. Todo iba de maravilla hasta que tuve que salir de la casa para ir al auto de Hattie por mi inhalador. Dios, ¿por qué decidí hacerlo sola? ¿En qué momento pasé de estar saltando alegremente en mi disfraz de hada a estar secuestrada?
¿Por qué yo? ¿Qué hice para que me hicieran esto? ¿Cuánto llevo aquí?
—Unas horas. —La familiaridad de esa voz me deja helada, pero no solo porque conozco a la persona detrás de ese tono, sino porque yo únicamente pensé en aquellas preguntas, no abrí la boca en ningún momento.
—No has hecho nada malo para estar aquí, cariño —continúa diciéndome una voz diferente, pero igualmente familiar—. Y eres tú, porque ambos te hemos elegido.
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