Prólogo
El cielo estaba completamente negro, la tormenta que había comenzado hace un par de horas cada vez iba en aumento hasta el punto de que ningún alma había en la calle.
Pero por aquella calle corría una desconsolada chica castaña quien, a sus cortos 18 años de edad, había recibido el peor regalo de cumpleaños.
-Los odio ¡Los odio! -gritaba sin importarle la tormenta
Siguió corriendo hasta llegar al medio de un puente, donde se detuvo para ver al vacío, preguntándose cual fue el mal que hizo para que le pagarán de esta manera
Se sentó en la acera sin importarle nada, se sentía muerta en vida; pues las dos personas que más amaba y eran las más importantes en su vida la habían traicionado de la peor manera
-¿Porqué?¡¿Porqué me hicieron esto?! -gritaba con todo el dolor que estaba sintiendo en su corazón.
Su corazón dolía, dolía porque uno de los causantes de aquel dolor era, nada mas y menos, la persona que prometió que nada ni nadie la dañaria: su padre.








