00; Preludio.
Cuando despertó en esa habitación, tenía claro que nunca más iba a poder salir, más aún cuando lo miraba a los ojos.
Cada que miraba a los ojos del captor de todos esos chicos, y ahora de él.
Unos tan negros que podría jurar que se perdía en la agonía cada que los suyos se encontraban con esos demoníacos ojos.
No puede escapar, está desesperado, sus uñas están rotas de tanto cavar y de intentar abrir la maldita puerta.
No tiene éxito en ninguna de las dos opciones de escape, eso es algo que él sabe, pero se niega a aceptarlo.
La habitación estaba oscura, sucia, con un mal olor, el colchón era incómodo, hacía un frío infernal, estaba completamente solo y con una tristeza indescriptible.
Y entonces el teléfono sonó.
La portada y el banner pronto serán mejores, I promise.
– Sulli.