Prólogo
Desde pequeños, la sociedad nos dice que vinimos a la vida para una cosa: trabajar.
Toda tu infancia y adolescencia es una prueba gratis de lo que es realmente vivir el resto de tu vida. Naces, creces, vives la infancia que poco a poco olvidas, pasan los años, entras a la escuela y al llegar a la mayoría de edad te ves obligado a elegir una opción con la que servirás a la sociedad y al gobierno hasta tu último aliento.
Ser un adulto es difícil, pero el miedo que causa ser un adolescente recién entrando a la pubertad y tener que pensar en qué planeas dedicarte el resto de tu vida es aterrador. El verdadero miedo comienza al momento de salir a la sociedad y tener que encontrar tus propios recursos para subsistir en una sociedad que siempre te exige hasta lo que ya no tienes.
―¿En qué tanto piensas?―. Pregunta alguien a su lado, pero Seonghwa no parece haberlo escuchado muy bien. ―¿Hwa?
No hay tiempo para disfrutar de los pequeños momentos de la vida. Hay muchas cosas pendientes que hacer antes de tomarse la tarde libre comiendo o jugando con tus amigos. Hay que estudiar, hacer tareas y prepararse para el futuro. No hay tiempo para jugar y bromear, solo para leer, memorizar y aprender.
¿Qué diría sus padres si de repente sus calificaciones comenzaran a decaer por tomarse el tiempo de platicar con sus amigos en horas de clases? ¿Qué dirían si se enteraran de lo que ocurrió? Sería una completa decepción.
No hay tiempo para vivir, solo para servir.
―¿Hwa?
―¿Qué?
El chico a su lado, toma asiento en la banca vacía frente suyo. ―No necesitas estudiar ahora. Es tiempo libre.
Seonghwa niega, apartando su vista del libro de historia que hay sobre su mesa. ―Es detención, no tiempo libre.
―¿Cual es la diferencia?
―Que estamos aquí porque alguien ha provocado algo grave―. Dice mirándolo seriamente. ―Y si alguien ha hecho algo, que lo diga.
Sus acompañantes de aula lo miran ante aquello. Todos saben que en cierta parte, son culpables de lo que ha sucedido, pero nadie es capaz de asumir la completa responsabilidad de lo que ha sucedido por la sencilla razón de que todos están igual de consternados por la reciente noticia.
―¿Donde estaban en el receso?―. Pregunta Seonghwa, finalmente cerrando su libro para levantarse e ir al frente del salón. En ese momento no había ningún maestro cerca o alumno ya que la salida habia sido hacía casi una hora. ―Y quiero la verdad.
―Yunho y yo estábamos comiendo juntos―. Yeosang fue el primero en hablar. ―De hecho, estábamos platicando sobre acercarme a Ryujin.
―Es cierto, nos quedamos haciendo lo de siempre, solo comiendo y hablando―. Yunho dijo, asintiendo.
―¿San?―. Inquirió Seonghwa de nuevo.
―En el salón de audiovisuales con los chicos del club de baile―. San dijo tecleando su teléfono en un vago intento de distraer su cabeza de la noticia. ―Puedes preguntarle a quien quieras si tienes dudas.
―¿Wooyoung?
―Cancha de basquet―. Respondió el aludido, recibiendo una confirmación de parte de Yeosang y Yunho. ―Con los del club de deportes.
―¿Jongho?
―En la biblioteca con Jeongin y Felix estudiando para el examen de álgebra―. Respondió el chico, jugando con su lápiz entre sus dedos.
―¿Hay examen?―. Inquirió Wooyoung sorprendido.
―Ya hubo―. Respondieron todos al unísono.
―Te quedaste jugando como siempre y te perdiste el examen―. Dijo Seonghwa sin mirarlo. ―En fin, ¿Mingi?
―Estaba con mi novia, tú lo viste―. Respondió el chico, jugueteando también con su teléfono. ―Fuimos a los salones abandonados del edificio B.
―¿Por qué estabas ahí?―. Seonghwa preguntó con el entrecejo fruncido.
―Quería estar a solas con ella.
Hongjoong soltó un largo suspiro. ―Lo puedo confirmar, yo también estaba ahí.
Todos voltearon a verlo en sincronía, también Mingi. ―¿Qué hacías tú ahí?―. Inquirió Song.
―Estaba pasando el rato...―. Dijo aunque pronto la presión de todas las miradas encima suyo lo hicieron soltar la verdad: ―¡Estaba fumando y no quería que me vieran!
Nadie lo contradijo o dio algún comentario, pues todos sabían que aunque era evidente la adicción de Hongjoong por la nicotina, no querían que se sintiera intimidado por el riesgo que conllevaba que las autoridades se enteraran. Suficientes problemas tenían ya como para meter uno más a la lista.
―¿Y tú, Hwa?―. Wooyoung lo interrogó. ―Nadie te vio en el receso.
Seonghwa cerró sus ojos mientras suspiraba. Sabía que algo iba a salirle mal interrogándolos a todos, pero era decir la verdad o quedar como único sospechoso.
―Estaba... robándome las respuestas del examen de álgebra―. Todos jadearon sorprendidos ante la confesión. ―Despues de que vi a Mingi y Minjeong, estuve todo el receso tratando de encontrar las jodida respuestas y cuando lo hice ya estaban por tocar el timbre. Ni siquiera me dio tiempo de comer, solo de ir al baño.
―¿Entonces por qué lo hizo?―. Inquirió San en voz baja. ―Es decir, tuvo que pasar algo realmente malo en el día para que terminara así se manera tan repentina.
―No sé y ya, por favor, cállese, me ponen con los nervios de punta―. Hongjoong se quejó desde el fondo del salón.
―¿Por qué parece que tienes miedo, Hongie?―. Jongho lo miró con una ceja levantada. ―Si no tienes culpa, no deberías sentirte tan nervioso.
―¡Sí estoy nervioso y sí tengo miedo como todos deberían tenerlo!―. Dijo el de oscuras ojeras. ―¡Por favor, si alguien tuvo algo que ver dígalo ya!
―¿Estás seguro que tú no tuviste nada que ver, Hongjoong?―. Yeosang lo interrogó esta vez. ―Es decir, nadie te vio durante el receso y dices haber estado fumando pero curiosamente estuviste solo.
Hongjoong negó cubriendo sus oídos con sus manos. ―Yo no tengo nada que ver... lo juro...―. Con las manos temblorosas sujetó sus piernas y las atrajo a su pecho, donde escondió su rostro. ―Yo nunca quise hacer esto desde el principio... todo es culpa suya...
San rodó los ojos al igual que Mingi.
―Okay, Hongjoong, nadie ha dicho que tú eres el culpable, tranquilo―. Seonghwa dijo en voz alta para que los demás lo escucharan. ―Y todos ustedes, cállese, que tienen muchas explicaciones que dar también, no importa si hubieron testigos.
―Esto es ridículo―. Se quejó San en voz baja.
―San, ya basta―. Seonghwa le advirtió con un tono serio. ―Porque para empezar, es tu culpa que todos estemos aquí.
Todos pudieron solo guardar silencio, sintiendo como la tensión aumentaba con cada segundo que pasaba.
Gracias por esperarme y si es la primera vez que entras aquí, sé bienvenido y disfruta tu estadía. <3
Espero qué sea de su agrado.
Les amo muchísimo. <3