Ya no me gusta estar SOLO

Summary

Inosuke, el gran rey de la montaña nunca ha necesitado de nadie para vivir pero todo cambió cuando conoció a quienes se terminarían convirtiendo en sus grandes amigos, especialmente a ese chico raro de aretes extraños. Ahora quiere saber el nombre de todo eso que está sintiendo ¿Y quién mejor que Monjiro para explicarle? Después de todo es el quien lo provoca. "No quiero volver a quedarme en esa montaña, solo entre los animales salvajes" * Los personajes no me pertenecen * Spoilers del manga - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - No me imagino lo triste que hubiera estado el bonito si hubiera tenido que regresar al lugar en donde creció el solito 😞.

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

* Capítulo único *

¿Sabes qué pasa con los animales que se domestican? Poco a poco olvidan cómo sobrevivir en la naturaleza, y si los regresas a su hábitat, probablemente terminen muriendo, algunos por no poder re adaptarse y otros simplemente de tristeza...

Había una vez un niño sin hogar y sin familia que había crecido en la naturaleza, había sido criado por una jabalí lejos de la civilización y su único contacto humano había sido un anciano que le leía cuentos y poemas aprendiendo así a hablar, le había dicho que su nombre había sido escrito en su ropa y que si hubiera sido abandonado no se hubieran molestado siquiera en darle uno, aún así, el niño creció como un animal salvaje más de la montaña, intentando ser el alfa del lugar, aprendiendo como pelear, al principio por simple supervivencia pero tomandole gusto después, retando a cada especie, cada criatura y a todo ser que se le cruzara no solo en fuerza bruta, si no en ingenio y destreza, aprendiendo de otras especies sobre plantas, recolección, cacería y refugio.

Cuando cumplió 15 años se había enterado sobre la existencia de los demonios y de los cazadores así que con su cabeza puesta en volverse más fuerte y mejor decidió integrarse al cuerpo de cazadores donde conoció muchas personas, no estaba acostumbrado a eso pero el contacto que debía tener era poco por lo que no le molestaba, no necesitaba a nadie de todos modos, siempre había sido el y solo el y esto no cambiaba nada, nadie lo haría, o eso pensó.

Sin darse cuenta muy bien de cómo, había terminado encariñandose de sus nuevos compañeros cazadores, era un grupo bastante extraño en realidad, un rubio llorón que solo era fuerte dormido, una chica demonio que no comía humanos y un moreno pelirrojo con la cabeza más dura de todas. Este último era particularmente extraño pues su actitud lo hacía sentir raro, algo incómodo. Inosuke no sabía nada sobre modales, comportamiento y mucho menos sobre sentimientos, todo eso era algo nuevo para él.

- ¿Por qué me siento tan raro a veces? - la pregunta había extrañado a Tanjiro, no sabía a qué se refería y se lo hizo entender - cuando voy a una misión solo siento algo de frío aunque haya mucho sol y algo invisible aplasta mi pecho, pero todo vuelve a ser normal cuando volvemos a vernos ¿Dime qué es? -

- Creo que eso es soledad - contestó mientras se sentaba en la cama, habían regresado de una misión algo adoloridos y ahora reposaban en una de las habitaciones de la finca mariposa - te sentías solo, eso quiere decir que nos extrañaste - le sonrió de manera gentil, estaba feliz de que el azabache por fin comenzara a abrirse con ellos, aunque fuera un poco.

- ¿Y cuando estabas dormido? Nadie sabía si ibas a despertar y sentía eso también pero diferente, había algo que exprimía algo dentro de mí y me dolía -

- ¿Estabas preocupado? ¿Por eso estuviste en el techo toda la noche? - preocupado, había escuchado esa palabra muy seguido desde que estaba con ellos - eso quiere decir que de verdad te importa mi bienestar, gracias Inosuke, tú también me importas mucho - oírlo decir eso había provocado que su rostro se sintiera caliente, era bueno que llevara su máscara puesta, así Gompanchiro no se daría cuenta, lo miró y notó que se inclinaba ligeramente a un costado, había sido herido ahí y de alguna forma volvió a sentir esa presión en su pecho, no le gustaba verlo así y quería que se sintiera mejor, salió de su cama y con sumo cuidado se metió en la del pelirrojo para acurrucarse. Tanjiro no entendía muy bien lo que intentaba pero de igual manera se recostó, Inosuke se removió un poco para estar cómodo en el estrecho lugar, era pequeño pero estaba a gusto. Comenzó a acariciar la cabeza del moreno y entonces comprendió, de verdad estaba preocupado por él porque estaba herido, esa pequeña muestra de afecto le hacía sentir mucho mejor, mucho más cálido que nada que hubiera sentido antes.

Después de eso Inosuke solía hacer lo mismo cada vez que herían a Tanjiro, se acurrucaba a su lado y acariciaba su cabeza hasta que se quedara dormido antes de volver a su propia cama, era el líder y debía cuidar de sus subordinados pero había algo más que notó con el tiempo, algo cambió mientras seguía esta misma rutina y no se dió cuenta de cuándo ni cómo había sido, pero ahora cada vez que lo veía dormir sentía que cientos de insectos se arremolinaban en su estómago, su corazón latía más rápido cada vez y su cara se sentía caliente, era una sensación extraña pero no era tan mala, le hacía sentir bien, los halagos y la gentileza de su compañero habían desatado toda clase de reacciones en su cuerpo, se sentía mejor, más feliz y más ligero, como si sus pies no tocaran el suelo y en cualquier momento comenzara a volar como los pájaros que solía mirar en las mañanas.

Poco a poco, Inosuke se dió cuenta de que le había tomado gusto a estar cerca de Monjiro, le gustaba tenerlo cerca y se ponía de mal humor cuando estaba con alguien más, el mismo pelirrojo le había dicho que eso significaba que le había tomado cariño, que tal vez ahora lo sentía como un amigo cercano y debía tener razón pues siempre contestaba a sus preguntas y siempre terminaba por tenerla, ahora sabía que nombre darle a todos eso que sentía por primera vez, le había explicado todo aquello de las emociones y los sentimientos que las personas suelen tener y no tardó mucho en entenderlo y relacionarlo con otras cosas, como los celos, al parecer también podías sentirlo por cosas y animales, como lo que sentía al recordar a su madre jabalí, ahora sabía que la extrañaba, el en verdad la había amado.

El amor fué algo más complicado de entender, el amor maternal, amor familiar, amor romántico y muchas más variantes le tenían siempre confundido, no sabía si veía a Kentaro como familia, un amigo cercano o como pareja potencial aunque eso último parecía ridículo, en la naturaleza solo eran macho y hembra, hombre y mujer, no conocía ningún animal, pez o ave que hiciera nido con otro macho, era simplemente imposible que pudieran procrear y continuar el ciclo de la vida de ese modo pero cuando le veía sonreír, lo llamaba por su nombre, e incluso con solo dedicarle una mirada podia sentir como si nada de eso importara realmente, como si todas sus dudas se disolvieran como el azúcar en el té con la calidez que sentía cuando estaban juntos y todo eso tuviera una solución simple, una que solo podría ser si estaba a su lado. Entonces decidió no decir nada hasta que estuviera seguro.

- ¿Cómo sabes cuando amas a alguien? -

- Creo que primero debes averiguar si te gusta o no, el amor toma tiempo en desarrollarse y es fácil confundirlo - Tanjiro había dejado de comer para mirar a Inosuke directamente - dime ¿qué es lo que sientes cuando vez a esa persona? -

- Yo, quiero estar siempre a su lado, quiero tocarlo y es muy molesto que sea amable con otras personas y me hace enojar mucho, quiero me mire solo a mí - alzó la mirada y notó un ligero rubor en el rostro del pelirrojo - y cuando no está cerca lo extraño mucho, me siento solo, quiero regresar tan rápido como pueda para poder estar juntos, quiero que me mire y me diga esas cosas que me hacen sentir bien y no puedo evitar querer estar cerca, cuando me habla o me sonríe me siento mareado, feliz y tranquilo, siempre que esté conmigo puedo sentirme así -

- Wow Inosuke, creo que sí estás enamorado - su mirada se clavó rápidamente en la suya, podía sentir el calor agaloparse en su rostro - ¿Es... alguien a quien conozco? - eso era extraño, Kentaro había estado muy relajado durante la conversación, especialmente durante su explicación pero ahora se sentía tenso, como si estuviera nervioso o triste, eso lo confundió un poco, el no era la clase de persona que cambiara de humor tan drásticamente, pensó que tal vez estaba cansado o que se sentía mal así que terminó la conversación con un simple sí antes de levantarse y decidir que haría la primera guardia, estaban viajando a una misión solo ellos dos y creía que Tanjiro necesitaba descansar pues el cansancio le daría desventaja a la hora de pelear, estaba preocupado por el. Sí, era eso.

Inosuke había sentido miedo un par de veces antes, como cuando casi cae a un acantilado tratando de alcanzar ballas para Kentaro o cuando creyó que Aoi ya no le volvería a dar más comida por robarse el almuerzo de todos, pero ese día había sentido un miedo inmenso al ver cómo Tanjiro caía herido e inconsciente, Nezuko también se asustó tratando de correr para ayudarlo pero el demonio no se los permitía, temía que pudiera estar sufriendo o que muriera antes de que pudiera alcanzarlo, pero era algo que no iba a permitir, el debía continuar, no podía morir, no debía hacerlo, había muchas cosas que debía hacer antes como ayudar a su hermana a ser humana de nuevo o enseñarle a leer y escribir como le había prometido, se desesperó al sentir que no podía hacer nada para ayudarlo, iba a perderlo si seguía así, el también estaba herido pero juntó todas las fuerzas que le quedaban en un último ataque.

- ¡Aléjate de mi Tanjiro! - había gritado tan fuerte que sintió como si su garganta se hubiera desgarrado, gritó tan alto que el demonio se paralizó por un segundo, segundo que aprovechó para asegurar la victoria y ayudar al pelirrojo que yacía herido en un enorme charco de sangre - no te preocupes Tanjiro, te llevaré a un lugar seguro, te conseguiré ayuda pero por favor, no te mueras, no me dejes solo - decía comenzando a soltar las lágrimas que habían comenzado a salir sin que se diera cuenta, cargó la caja de Nezuko al frente y a Tanjiro en su espalda, tratando de darse prisa y apretando el paso pero también estaba herido, apenas y podía continuar de pie pero no se detuvo, debía seguir e ignorar el dolor era algo a lo que ya estaba acostumbrado.

Siguió al cuervo que los estaba guiando hasta que llegó a una posada con el símbolo de las glicinias, dos mujeres salieron corriendo y ayudaron a cargar al pelirrojo mientras intentaban llevar a Inosuke a otra habitación para revisarlo pues habían sido avisadas que irían y de lo heridos que estaban también pero eso no iba a pasar, el no se apartaría de su lado por nada del mundo teniendo que revisarlo ahí mismo también. Tanjiro había perdido mucha sangre pero una vez que comenzaron la transfusión salió de peligro según el médico, aún así tanto Inosuke como Nezuko se negaban a abandonar la habitación, quedándose incluso sin dormir esperando a que el chico reaccionara. Pasaron tres días en vela en los que se turnaban para acurrucarse en la camilla y hablarle para tratar que despertara igual que la última vez pues el azabache estaba seguro que lo había hecho solo porque se lo había ordenado y Nezuko comenzaba a hablar así que le hablaba también.

- ¿Qué pasó? - Tanjiro había despertado, giró su cabeza y vió una hermosa imágen. Inosuke sentado en el suelo con las piernas cruzadas y Nezuko pequeña recostada sobre ellas mientras abrazaba la cabeza de jabalí, ambos intentando mantener los ojos abiertos sin mucho éxito pues no se habían percatado de los ojos rubíes que los miraban - Estoy soñando ¿No es así? - preguntó haciendo que el salvaje se sobresaltara en su lugar al escuchar su voz despertando a la pequeña también quién salió de inmediato a buscar al médico, Inosuke por su parte se levantó y palpó al pelirrojo pues había imaginado varias veces al moreno despertar y temía que lo estuviera haciendo de nuevo pero no era así, Tanjiro tomó una de sus manos y la llevó a su mejilla susurrando un pequeño “gracias” antes de que el doctor llegara y comenzara a revisarlo dejando a Inosuke ahí parado, sintiendo sus mejillas arder, su pecho palpitando incontrolablemente y su estómago revolverse con todos esos insectos que probablemente ya se habrían reproducido y ahora causaban más estragos; pero le agradaba esa sensación, se sentía cálido y tranquilo, ya no sentía miedo y en su lugar una sensación relajante pasó por todo su cuerpo haciendo que se derrumbara en el suelo pues seguía herido y se había sobre esforzado cuidando de su amigo, se desplomó por el cansancio pero estaba bien, se sentía feliz por haberlo ayudado, tranquilo al verlo mejor y ahora solo quería dormir también.

Pasó un mes desde la última vez que lo vió ya recuperado, agradeciendo que haya cuidado de él y dándole un largo abrazo que le provocó un fuerte mareo, despidiéndose de él con una enorme sonrisa que le terminó por derretir el corazón, no entendía como era posible que causara todas esas emociones en el al mismo tiempo, estaba feliz porque se veía mejor, preocupado porque no estaban juntos, triste de no saber cuándo volverían a verse, solo por haberse acostumbrado a tenerlo cerca y algo más, algo que aún no sabía que era pero que le hacía sentir que algo saldría mal, que en cualquier momento se alejaría para no volver jamás y que le pediría que no lo buscara, algo que apretaba su corazón y su estómago y lo hacía imaginarse esa situación que aunque improbable le preocupaba que terminara volviéndose real.

Volvieron a encontrarse durante el entrenamiento Hashira, los pilares estaban poniendo todo de su parte para ayudarlos a volverse más fuertes y era una oportunidad que no se podía perder, sabía que tarde o temprano lo vería pues el también quería ser más fuerte, quería vencer a Muzan y salvar a su hermana, así fué que entrenaron juntos una vez más. Podía sentir la determinación de Tanjiro, se notaba a simple vista que se esforzaba tanto como el y eso le gustaba, que entrenara tan duro significaba que sería más fuerte así que sería más difícil que algún demonio cualquiera le hiciera daño, se sintió seguro y más ligero con ese pensamiento, suspiró profundo y se acercó a el para hablar pues tenía que resolver una última duda, ese sentir del que aún no conocía su nombre.

- ¿Sientes miedo de que no quiera verte cuando se entere de lo que sientes? - Inosuke lo pensó un poco antes de asentir con la cabeza - te sientes inseguro, es normal tomando en cuenta que te enamoraste tan rápido - dijo con una sonrisa muy pequeña mirando al cielo estrellado, era una noche muy hermosa llena de estrellas, la luna brillaba ya en el punto más alto e iluminaba parcialmente los ojos rubíes del moreno, el azabache miraba embelezado esa escena que hacía que toda su piel se erizara y que le hacía sentir tan tranquilo - me alegra que hayas encontrado el amor Inosuke, no importa quién sea, no lo dejes ir - dijo acomodandose para dormir al fin. Alzó un brazo para hacerle entender que se acercara, había pasado un tiempo desde que habían dormido juntos y ahora Inosuke estaba ansioso por hacerlo otra vez, quería sentirlo cerca.

- Tal vez se lo diga después, ahora tiene mucho de qué preocuparse - comenzó a acariciar el cabello alborotado frente a él, a su vez sintió como la mano contraria hacía lo mismo mientras se miraban fijamente, muy de cerca, de nuevo esa calidez que solo Tanjiro podía transmitir ocupó todo su cuerpo, sacando fuera todos esos pensamientos innecesarios y que solían atormentarlo cuando comenzaba a sentirse inseguro, por ese momento solo eran ellos dos, nada más importaba, nadie más se sentía cerca, todo a su alrededor desaparecía lentamente dejando solo sus meras existencias una al lado de la otra.

- Inosuke, hueles como el sol - dijo con una linda sonrisa, eso fué lo último que escuchó antes de quedarse profundamente dormido acurrucado en esa estrecha esterilla improvisada que habían armado buscando más privacidad al hablar, estaba completamente en paz y quería disfrutarlo aunque sea un poco, pues sabía que lo que vendría sería caótico, doloroso y casi imposible de soportar y si quería estar ahí para él debía concentrarse en volverse aún más fuerte, quería protegerlo y que pudiera ver su sueño hecho realidad, aún si eso significaba dolor para si mismo.

- ¡Lo cortaré, lo detendré! Yo... - no pudo, simplemente no pudo, Tanjiro se había convertido en demonio después de derrotar a Muzan, al fin pudo verlo cumplido y ahora esto. No parecía ser el mismo, trataba de hacerle daño, daño real, quiso acabar con su sufrimiento pues sabía que si recobraba el conocimiento sufriría y no quería eso pero cuando lo intentó vió en su cabeza un recuerdo. “Inosuke, también puedes comer este si quieres”. No se atrevería a hacerlo, eran amigos, compañeros, más que eso, era Nakama. Estaba a punto de dejarse vencer, dejaría que hiciera con el lo que fuera, si era el entonces estaba bien pero Nezuko se interpuso siendo mordida por él, todos comenzaron a acercarse para intentar detenerlo, para intentar que volviera a ser el mismo - ¡Tú no...eres ese tipo de persona ¿Verdad? ¡Tú eres una persona amable...! ¡Tanjiro, vuelve a ser el de siempre...! - el miedo se apoderó de todo su cuerpo, no podía pensar en nada y cada vez se sentía peor, no podía dejar de llorar, no quería hacerlo pero no podía evitarlo y lo único que pudo hacer fué golpearlo una y otra vez, quería que volviera.

Gracias al esfuerzo de todos juntos había logrado volver, Kanao pudo resolverlo y Tanjiro se quedó tranquilo e inconsciente en el suelo, despertando luego de poco agradeciendo no haber hecho nada de lo que pudiese haberse arrepentido. Inosuke no podía estar más feliz pero sintió algo en su pecho aplastarse cuando el moreno miró al rededor buscando a la chica de ojos lilas para asegurarse de que estaba bien, dedicándole una sonrisa que debía ser para el, no supo que más hacer que agacharse a abrazarlo, rodeando por completo su cabeza intentando hacerle notar a la chica que era suyo, recibiendo solo unas pequeñas risas de su parte.

Un mes, un mes había sido necesario para que Tanjiro al fin despertara después de apenas haber podido regresar de aquella pelea, estaba a punto de ser dado de alta y recibió muchas visitas ese día, incluso el Dios de los festivales había estado ahí para ver cómo estaban pero había demasiadas personas en la habitación y había tenido que abandonar la cama del moreno en la que había estado durmiendo hasta ese entonces, salió al patio y se sentó bajo el árbol de cerezo que tanto le gustaba ver, había escuchado de Kanao que incluso tenía un nombre y que era muy viejo, y como todo viejo debía ser sabio así que aprovechó que no había nadie despierto a esa hora para desahogarse, se había hecho de noche y decidió contarle al árbol todo lo que lo atormentaban, sacó todo de su sistema sintiéndose más ligero después. “No quiero volver a quedarme en esa montaña entre los animales salvajes, tengo miedo de quedarme solo”.

- Inosuke ¿Estás aquí? - no se había dado cuenta del momento en que el pelirrojo se acercó a buscarlo, se sentó a su lado y se recargó en el árbol al igual que el - me preocupé cuando no volviste a la habitación y no pude conciliar el sueño, creo que me acostumbré demasiado a dormir contigo - dijo nervioso rascándose la cabeza.

- Pero volverás a casa ¿No? Tendrás que volver a dormir solo - se sentía triste de solo pensar en que debían alejarse, Santaro regresaría a casa con su hermana y él probablemente debería volver a la montaña en la que solía vivir, se había estado preparando desde hace varios días para asimilar eso - supongo que será la última vez que te ayude a dormir -

- ¿Volverás a tu montaña? - se había hecho un silencio largo antes de que se atreviera a preguntar - Tu...¿Vendrás a verme? -

- Ni siquiera sé a dónde voy, no tengo un lugar como tú al qué pueda llamar hogar -

- El hogar no siempre es un lugar, es en dónde tu familia y amigos están, ahí es a dónde perteneces - se giró para mirarlo directamente, agradecía que no llevara su máscara puesta pues así podía ver su hermoso rostro brillar bajo la luz de la luna - ven a vivir con nosotros, no ¡Ven conmigo Inosuke! Tu también eres mi hogar y no quiero separarme de ti, por favor ¿Podrías considerarlo? - quería que fuera con él, aunque lo había pensado antes no creyó que fuera una opción para su amigo, pensó que le provocaría muchos problemas pero a pesar de eso se lo estaba pidiendo, lo llamó su hogar o al menos parte de él, tal vez no era lo que esperaba pero si así podría estar a su lado entonces que así fuera, aceptó la invitación de Tanjiro haciendo que sonriera ampliamente y lo abrazara por el cuello, abalanzandose sobre él y frotando ambas mejillas, se sentía extraño otra vez, algo nuevo, distinto a lo que ya sabía nombrar, un nuevo sentimiento que le resultaba algo incómodo.

Antes de marcharse vió a Tanjiro despedirse de todos pero fué una despedida particularmente larga con Kanao, algo se sentía incómodo en él cuando lo vió darle un fuerte abrazo, una sensación extraña que no le agradaba, había conocido ya varios de eso que las personas llamaban sentimientos y en su experiencia era uno, pero uno de esos que eran desagradables y que pensaba era mejor que no existieran pero Monjiro le había explicado que si no existían los malos entonces los buenos dejarían de ser buenos también, era un caos lidiar con todo aquello que había sido desconocido para el hasta toparse con ellos, más concretamente con ese pelirrojo que lo único que había hecho era poner de cabeza todo su mundo.

Cuando estuvieron en casa de los hermanos limpiaron un poco solamente pues según el mayor la casa había sido reparada y limpiada por las personas del pueblo así que bajaron después para agradecer la ayuda, pues que hayan cuidado de su casa era un gesto de extrema amabilidad, pero Inosuke solo veía al pelirrojo de lejos como agradecía y daba alguno que otro abrazo, sintiendo esa incomodidad de nuevo, debía de preguntar luego de qué cosa innecesaria se trataba ahora.

- ¿Desde cuándo? -

- Desde que terminó la pelea con el rey demonio - el azabache había aprovechado el camino de regreso a casa para preguntar - ¡es extraño, no me gusta! -

- Entiendo pero todas las emociones tienen un propósito - trató de calmar a su amigo pues se notaba la incomodidad que sentía - ¿Dime qué es lo qué sentiste? -

- Era como si el que mirara a alguien más hiciera que algo se apretujara en mi pecho, luego un hueco y un remolino que quería comerse todo - no encontraba las palabras exactas para describirlo - es como si doliera solo verlo sonreírle a alguien más - se había quedado en silencio mirando al suelo pues sabía que no se estaba dando a entender muy bien pero aún así esperaba que fuera suficiente, después de todo Santaro milagrosamente siempre le entendía.

- A eso se le llaman celos, y son completamente normales entre las parejas, es así como uno se da cuenta cuan importante es alguien para nosotros - sabía que le entendería - pero debes tener cuidado, si son demasiados puedes herir a esa persona especial - ¿Eso se podía? Herir a esa persona por la forma en que precisamente te hace sentir, sería culpa suya de todas formas ¿O no? Esa fué una de las pláticas, o más bien discusiones más largas que hayan tenido, después de la de los tipos de amor claro, pues el salvaje no entendía del todo el por qué o el cómo era posible una barbaridad como esa, que alguien más se lastimara por lo que solo el podía sentir era algo absurdo e ilógico a su parecer pues no era posible, pero como siempre el pelirrojo le había sabido explicar de manera sencilla y sin tantos enredos. Ahora se sentía un poco más sabio.

Las semanas pasaron y los cuatro amigos comenzaban a programar su rutina, comenzaban a entenderse a la hora de decidir quién haría qué y los días designados pero de alguna manera Inosuke siempre encontraba tiempo de sobra para interrumpirlos, se tomaba muy en serio aquello pues quería ser el que mejor lo hiciera, el más rápido y quién más ayudaba, al grado que le quitaba ciertas responsabilidades a alguno de ellos, muy a menudo y cada vez más seguido lo que comenzó a preocupar a Tanjiro, pues notaba un aroma amargo cada vez que eso pasaba, sabía lo que sentía pues no era la primera vez que distinguía ese aroma pero era algo que el azabache debía animarse a contarle el mismo, aún no entendía bien las emociones y los sentimientos y sabía que era algo que debía descubrir por sí mismo, aunque algo de ayuda de vez en cuando no le vendría mal así que esperó hasta que todos durmieran, había visto que algunas veces salía a mitad de la noche y decidió esperar a que lo hiciera de nuevo, encontrándolo recargado en un árbol abrazando sus piernas y su cabeza entre ellas.

- ¿Estás bien? - no hubo respuesta, se acomodó a un lado y se recargó en el árbol - ¿Estás así por la persona qué te gusta? -

- Más o menos - colocó su barbilla sobre sus brazos para luego voltear a mirarlo con esos enormes ojos verdes que tanto le gustaban.

- ¿Se lo dijiste? -

- No, tengo miedo de lo que vaya a pensar de mí, quizás me vea como un bicho raro o simplemente se aleje - había admitido que tenía miedo de una manera muy sencilla a comparación de otras veces - si, tengo miedo, me acostumbré a todo esto, a los amigos, a tener comida y un baño caliente, un hogar, pero sobre todo a amar, tengo miedo de que me desprecie y vuelva a lo que era antes, Tanjiro, ya no me gusta estar solo, no quiero volver a estar solo - había admitido mientras comenzaban a resbalar algunas pequeñas lágrimas en su rostro, Inosuke sentía ansiedad, había estado haciendo todo ese trabajo extra por temor a no ser útil y terminar por ser echado del lugar, temor de ser desechado cruelmente y volver a quedarse solo.

- No digas eso, puedes quedarte todo el tiempo que quieras, mejor dicho, por favor quédate - se giró para tomar una de sus manos y después de tragar un poco de saliva dijo - Inosuke, quédate conmigo - eso había sido repentino, podía sentir que tenía los sentimientos a flor de piel y temía terminar haciendo algo estúpido, lo que por cierto hizo.

- Te amo Tanjiro - había soltado así sin más, se arriesgó a confesarse esperando no ser odiado por lo que sentía pues sabía que no era algo normal entre las personas que dos hombres estuvieran juntos pero en lugar de eso vió como una enorme sonrisa se dibujó en el rostro contrario, con su mano libre tocó su mejilla a lo que el azabache inmediatamente reaccionó al toque, inclinando ligeramente su cabeza hacia dónde estaba tocando y cerrando los ojos unos segundos, abrió sus ojos nuevamente para ver cómo Tanjiro se acercaba lentamente para darle un beso, uno corto y torpe pero cálido y cargado de amor, podía sentirlo, se separó un poco, lo suficiente para poder ver fijamente sus ojos carmesí.

- También te amo Inosuke - le dió un gran abrazo, juntó sus frentes y con los ojos aún cerrados le hizo una promesa, jamás permitiría que volviera a estar solo.

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¿Les gusta este ship? He querido escribir sobre ellos pero no sé si les agrade 🥺