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El Caso del Perfume de Lycoris

Summary

Wei Wuxian estaba acostumbrado a huir de sus pecados cual habilidoso bandido, habiéndose acostumbrado a las tragedias que lo acompañaban desde hace mucho tiempo. Después de perder todo es exiliado a un mágico y tranquilo país, con la excusa de realizar una misión que solo él puede cumplir con sus inusuales métodos. Lo único que lo mantiene a flote es su pequeño hijo, el recuerdo del amor de su vida quien también le odia. Resignado a vivir alejado de sus fantasmas del pasado, ocurre lo que jamás imagino, un caso del pasado le obliga a trabajar a lado de aquel a quien se dispuso olvidar Lan WangJi, quien además es padre del hijo que ama con todo su corazón y a quien ha tratado de esconder de todo y todos. Que sucederá cuando este misterioso caso no solo los una laboralmente volviendo a revivir la camaradería que compartían en su juventud, sino también aquellos sentimientos que los destruyeron y la verdad detrás de la conspiración que hizo que todos le dieran la espalda sea revelada.

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

Prologo

—¡Lárgate! ¡No quiero volver a verte! ¡Tú…!

Lan Wangji tenía el rostro tenso. Su labio inferior temblaba ligeramente, al igual que sus manos, en un vano intento por contener una ira que amenazaba con consumirlo, algo que ni siquiera su legendario autocontrol podía frenar.

—¡Lan Er-gege, por favor, déjame explicarte! —Wei Wuxian intentó acercarse, pero Wangji retrocedió, aumentando dolorosamente la distancia entre ambos.

—¿Explicarte? ¿Qué explicación puede haber para esto? —espetó, lanzándole un paquete de fotografías que se estrellaron contra el pecho de Wei Wuxian.

Fue como si le arrojaran fragmentos de cristal. La ilusión de su primer y único amor se quebró; se sintió atrapado en una pesadilla. Bajó la mirada hacia aquellas “pruebas”: viles mentiras que, aun así, habían logrado lo que tanto temía: destruir todo lo que habían construido.

Defenderse era inútil. Comprendía el enojo de Lan Wangji; si los papeles estuvieran invertidos, él se habría sentido igual de traicionado. Si la persona que más amaba elegía creer en la falsedad antes que en él, entonces no había nada que pelear, al final él también terminará creyendo todo aquello de todo lo que se le acusa.

No existían diferencias entre la mentira y la verdad, cuando los malentendidos lo habían retorcido al punto que se fusionaron en hechos y no en especulaciones.

Se tragó la ira y ahogó las lágrimas. Elevó la mirada con una determinación que sellaría su destino.

—Si realmente piensas eso de mí… es que nunca me conociste.

—¿Entonces quién eres? ¿Todo fue un juego?

—Piensa lo que quieras.

Sin añadir más, Wei Wuxian le dedicó una última mirada fría, carente de emociones. Le dolió tanto a quien la recibía como a quien la profesaba. Aquellas almas gemelas lloraban; las dudas, los secretos y las mentiras se habían mezclado en un veneno mortal que los empujaba al abismo.

¿Qué queda cuando el amor no desaparece, pero la confianza se ha marchitado?

—¡Wei Wuxian!

Pero él no se detuvo. Se adentró en la tormenta, dejando a Lan Wangji con el pecho lacerado por el vacío.

Años después, Lan Wangji seguía arrepintiéndose de no haber corrido tras él. ¿Qué habría dicho? ¿Habría alguna forma de justificar el daño causado?

El departamento, que una vez fue su hogar, se sentía pesado bajo la ausencia de Wei Wuxian. Él mismo había dado el tiro de gracia; nadie más que él había hecho pedazos la felicidad junto a quien le robó el corazón antes de desvanecerse con la lluvia.

Sin él, su mundo era un paisaje gris, habitado solo por el arrepentimiento y un tormento que le acompañaba cada día.

Sin su sol, se marchitaba día con día, hasta que la tierra reclamara su cuerpo, tal vez solo así podría descansar de aquel insoportable dolor.

.

.

.

Lan Wangji apagó el monitor de su computadora. Se había quedado horas extras, como de costumbre. Ni siquiera sus lentes especiales lograban evitar que sus ojos ardieran tras doce horas de jornada. Ya estaba acostumbrado: prefería el ardor físico, pues lo distraía del dolor real, ese que lograba evadir de día, pero que lo encarcelaba en sus pesadillas al caer la noche.

Sabía que el sueño era una necesidad fisiológica, que el cuerpo humano lo necesita tanto como respirar, pero para él se había convertido en un castigo.

El reloj marcaba la una de la mañana; apenas le quedaban cuatro horas considerando el trayecto a su departamento, antes de tener que empezar de nuevo, eso sin considerar que lograra dormir sin que su subconsciente lo despertara con el recuerdo de aquella noche.

Lan Wangji se resignó al insomnio, marcando su salida de la AEES.

No se detuvo en nimiedades y en cuanto se coloco el pijama fue directo a la cama, no habían pasado ni dos horas desde que había logrado conciliar el sueño cuando su celular interrumpió la penumbra de forma insistente. Era una llamada de su hermano mayor, Lan Xichen. Considerando la hora, sus alarmas internas desvanecieron cualquier resquicio de somnolencia.

—¿Hola?––respondió WangJi con voz monótona.

––¿WangJi? ––inquirió Lan Xichen un tanto dudoso, si había interrumpido el sueño de su hermano––¿Te desperté?

––En lo absoluto––respondió con simpleza. ––Ya estaba despierto, ¿Qué sucede?

––Es…sobre un caso––comenzó su hermano con vacilación.

Lan Wangji sospechó de inmediato. Xichen solía ser directo; si vacilaba, significaba que la situación era compleja.

—¿Podrías reunirte conmigo en el centro comercial de la avenida en una hora?

Aquel lugar estaba cerrado a esa hora, volvió a ver la hora en la pantalla de su teléfono para comprobarlo, lo que alimentó la sospecha del lugar de reunión, lo más probable era que se tratase de una escena del crimen que entraría dentro de su jurisdicción.

—Sí —respondió tras una pausa.

—Gracias, Wangji. Nos vemos pronto.

.

.

.

Lan Wangji llegó al perímetro acordonado. A pesar de ser una de las zonas más concurridas de la ciudad, un enclave de comercio y ocio juvenil, el despliegue de la AEES (Agencia Especial de Estrategia y Seguridad) era impecable. La rapidez de la movilización, sin duda impulsada por la orden directa de su hermano, le permitió evitar el habitual asedio de la prensa local.

La AEES no era una simple unidad policial; era el brazo ejecutor del sistema de justicia contra el crimen organizado y el terrorismo, diseñada para perseguir a quienes creían que su influencia los situaba por encima de la ley. Aunque los medios los llamaban despectivamente los “sabuesos del gobierno”, Wangji prefería ignorar esas etiquetas. El trabajo exigía una frialdad que la opinión pública rara vez comprendía.

Lan Xichen lo aguardaba cerca de la fuente central. Su semblante, usualmente sereno, exhibía una tensión que delataba la gravedad del caso.

Cuando se tuvieron frente a frente y tras un breve saludo, Lan Xichen pudo ver a través de su semblante de póker las preguntas que ahora rondaban en su cabeza cuando el jefe de la policía de Caiyi le llamó hace un par de horas atrás.

—Recibimos una notificación de la jefatura distrital —explicó Xichen mientras caminaban hacia el epicentro—. El guardia de seguridad halló algo inusual. La descripción fue vaga, pero al ver el despliegue de los técnicos de evidencia, entendí por qué.

Lan WangJi se guardó sus preguntas para después, se mantendría en esa ambigüedad hasta ver los hechos con sus propios ojos, pero nadie lo prepararía para lo que estaba a punto de presenciar, incluso con toda su experiencia.

Al llegar, Wangji comprendió el silencio de los oficiales. Lo que debía ser un atractivo ornamental del complejo comercial había sido sustituido por una puesta en escena grotesca. La “escultura”, erigida sobre el concreto, llevaba una placa metálica con el título Preservación.

No era arte; era una profanación técnica. El cadáver, preservado mediante una técnica de embalsamamiento acelerado para evitar la putrefacción temprana, había sido manipulado con precisión quirúrgica. Las extremidades habían sido torsionadas para imitar la rigidez de tallos y hojas, mientras que el torso y los muslos, entrelazados en un ángulo antinatural, formaban la estructura floral de una rosa.

Wangji, cuya carrera le había brindado una inmunidad forzada ante lo macabro, sintió un vacío gélido en el estómago. Se calzó los guantes de nitrilo y se acercó, manteniendo el protocolo de preservación de escena. Al aproximarse a los pétalos de piel, el aroma lo golpeó: un perfume sintético, dulce y persistente que se filtró en sus sentidos. Sus ojos se dilataron. Era el rastro olfativo de los casos que marcaron su vida hace doce años.

Con movimientos precisos, separó los restos para hallar la cabeza, de tono ceniciento, con los ojos intervenidos con suturas ocultas y una nota alojada en la cavidad oral. Xichen se aproximó, leyendo el papel sobre los guantes de su hermano: solo contenían coordenadas.

—¿Nos está guiando? —preguntó Xichen en voz baja.

—Es un acertijo —respondió Wangji—. No quiero precipitarme, pero podría tratarse de un imitador.

Lan Xichen está sorprendido, él no hubiera llegado a esa conclusión tan rápido, cuando le llamaron en madrugada, tuvo que dejar a su hijo en silencio, sabía que Hui lo cuidaría bien, pero eso no quitaba la culpa de romper su promesa de despertarlo y preparar su desayuno de hoy, JingYi era un niño comprensivo, pero la realidad es que el trabajo lo estaba sobrepasado.

Su mente oscilaba entre la urgencia de su cargo y la culpa de haber postergado su rol como padre —un sacrificio constante que, al igual que su tío Lan Qiren, él consideraba un deber, aunque el costo fuera su propia felicidad—. Pero no había margen para la introspección.

—Departamento de protección informática —ordenó Wangji sin apartar la mirada de la escena—. Que Nie Huaisang priorice el rastreo de estas coordenadas. No habrá consideraciones horarias.

Mientras Xichen gestionaba la orden, un forense se acercó entregándole una tablet.

—Inspector Lan, encontramos la identidad del…cuerpo. —El chico señalo la foto del pasaporte de la persona en cuestión. —Los registros del aeropuerto fueron los únicos que coincidieron con la identidad en primera instancia, pero luego de la autopsia podremos confirmarlo.

—Comprendo.

—Aunque también hay algo que aclarar, la víctima en cuestión lleva al menos tres años desaparecida.

Lan WangJi no manifestó en palabras sus incógnitas, apenas y el perceptible movimiento de su ceja elevarse fue suficiente para demostrar las dudas acumuladas por la reciente evidencia.

Al leer el expediente confirma la información dada por el chico, quien se retira para darle privacidad.

El nombre de la víctima era Zhou Li, era periodista, escritor e investigador, originario de Taiwán, luego fue comisionado a un periódico inglés, donde publicó investigaciones que lo llevó a tener prestigio, pero tras acusar directamente a un famoso escultor por su altruismo, tuvo que vivir oculto hasta que en 2017 obtuvo asilo político por parte de ¿Avalon?

Avalon. El nombre resonó como una alarma en la cabeza de Wangji. Antes de procesar la implicación, Xichen regresó con una expresión ensombrecida.

—¿Qué sucede?

—La embajada de Avalon está en camino. El asilo político complica la jurisdicción. Si esto se filtra antes de la cumbre comercial con el ministro Jin, será un desastre diplomático.

—La política es secundaria —replicó Wangji con contundencia—. Necesitamos saber por qué lo eligieron a él.

—Tienes razón WangJi, hice bien en llamarte, sabía que serías capaz de llegar una conclusión mejor que yo.

Lan WangJi sintió pena por su hermano.

Luego de su difícil divorcio hace casi dos años, su hermano se quedó con la custodia de su sobrino, lo cual no fue difícil, Jin GuangYao renuncio a cualquier derecho que le correspondiera por ser la madre, lo que en lugar de aliviar, le molesto tanto a él como a su tío Lan QiRen, era una madre abandonando a su hijo de forma descarada.

Las demandas como director de la AEES sacrificaban su rol como padre, un sacrificio que solo hacía feliz a su tío, pero a ellos solo los estaba matando por dentro y las consecuencias por más difícil que sea aceptar, fue dejar a un niño con una familia rota, parecía que las historias se repetían.

—Director Lan, Inspector Lan—llamó a uno de los oficiales que se encontraban custodiando la escena. —El embajador de Esmirna ya está aquí, viene en compañía del señor Nie.

—¿Nie MingJue? —inquirió Lan Xichen, sorprendido porque no imaginaba que su amigo llegaría, aunque ahora que lo recordaba, no sería descabellado, ya que si mal no recuerda hace tiempo le mencionó que trabajaba como intérprete para la embajada.

Cuál era exactamente, era un dato que penosamente había omitido porque sabía que no prestó la atención suficiente aquella vez, por lo que las coincidencias no hacían más que aumentar.

—Sí señor.

Lan Xichen, siente que se está perdiendo de algo, y que al ver a su hermano se da cuenta que no es el único que se siente de esa manera, está intrigado y necesita respuestas cuanto antes.

—Gracias, ya vamos para allá.

La sonrisa que Lan Xichen tenía tan bien ensayada, no inquietó a nadie más que al propio WangJi que percibía el cansancio a través de su mirada.

—Vamos WangJi, no hagamos esperar a nuestros invitados.

—Mn.

Los hermanos Lan volvieron a la escena, la perturbadora escultura seguía ahí, Lan Xichen hubiera querido fingir que todo era una grotesca pesadilla, pero tanto el embajador de Avalon como Nie MingJue, se encontraban analizando cada parte de esta, nada sorprendido de su amigo, de los tres él era el que tenía el estómago más fuerte.

El embajador de Avalon, Obelix de Esmirna, como se presentó ante los hermanos Lan, tenía un aspecto llamativo, cabello rizado y piel bronceada, su traje en tonos neutrales brillaba en contraste con las luces que alumbraban el centro comercial y Lan Xichen que sabía poco o casi nada de tan misterioso país se preguntó si toda su población compartiría dichas características.

—Es una pena que nos encontremos en estas situaciones Director Lan, pero, a fin de cuentas, es nuestro trabajo.

—Ciertamente no es el mejor escenario.

Obelix asiente en acuerdo con el director del AEES y antes de responder revisa rápidamente su celular, la mueca en su rostro, no le da buena espina a los involucrados. —Si bien era prácticamente una certeza, nuestro equipo ya confirmó que se trata de Zhou Li, además…

El embajador parece encontrarse en una encrucijada, mira de reojo a MingJue y el asiente, los hermanos Lan observan el pequeño intercambio, de nuevo sin comprender del todo que está pasando a su alrededor.

—Director e Inspector Lan, lo que estoy a punto de confesarles, es información clasificada, por lo que necesito su discreción.

Lan Xichen ató los cabos, y antes de que Obelix dijera una palabra más, solicitó que acondicionaran algún lugar que pudieran usar como oficina provisional.

Ya instalados en el lugar, los cuatro hombres ingresaron y Obelix dibujó una especie de matriz que nunca había visto y que les explico brevemente, era para aislar el sonido, lo que dejaría en total secreto, lo que hablaran ahí.

—El profesor Li, como ya sabrán tenía la categoría de refugiado en Avalon, la realidad es que era una fachada.

—¿Una fachada? —inquiere Xichen, más confundido de lo que estaba antes de entrar en aquella oficina.

—No entraré en los detalles de política de mi país, pero deben saber que su majestad y el profesor Li tenían un trato, él tenía protección de Avalon y él se convertiría en sus ojos y oídos a donde no podía acceder.

—Era un espía.

Obelix miró a Lan WangJi, quien ya tenía sus sospechas, era justo como el “conde” le había dicho con antelación. Lan WangJi era bastante observador, “el mejor de su generación”, eran las palabras que usó para describir a un hombre que desde su perspectiva era indiferente a su alrededor, pero la advertencia no fue hecha al aire, era a sabiendas que cualquier ambigüedad en sus palabras, no pasarían por alto para Lan WangJi.

Lan WangJi ya se había percatado que la información que el representante de la embajada de Avalon les daba estaba sesgada, el que visitaba el archivo con frecuencia, no pasó por alto el nombre de Wulfram von Sonne, aquel escultor fue boletinado por la Interpol y la AEES tenía sus propios registros, así como una línea de investigación conjunta que si mal no recordaba, Wei Wuxian había estado a cargo, inclusive había solicitado a Nie MingJue que en era su superior por aquel entonces, para que su tío materno le asistiera durante el trabajo de campo.

Si bien habían aportado lo suficiente para seguir el rastro de von Sonne, no hubo actualizaciones luego del 2015.

—No para llegar a problemas diplomáticos si se lo preguntan—dijo MingJue atrayendo la atención del par de hermanos Lan. —Li Zhou, tenía asuntos pendientes contra von Sonne, la figura que suponemos el imitador tomó de referencia, por lo que no dudó en tomar esta misión como personal.

—Pero entonces… ¿Cómo pueden asegurar que se trata de un imitador y no del propio von Sonne? —cuestiona Lan Xichen.

Nie MingJue aprieta los labios, no sabe qué tanto puede revelar, no se trata del caso en sí, sino de los involucrados en ello, porque de revelar todo lo relacionado en el caso, podría entorpecer los planes de…

Obelix suspiro un tanto resignado, confundiendo a todos a su alrededor, incluido al propio MingJue.

—Denme un momento por favor, haré una llamada.

Obelix sale un par de minutos que parecen eternos para los otros tres que se quedaron en la habitación, cuando MingJue estaba considerando ir a buscar a su jefe, este regresó con un semblante sombrío, lo que solo significaba que no eran buenas noticias.

—Su majestad dio su consentimiento, pondrá al tanto al “conde” de lo que hablemos hoy.

—Esto no le gustará.

—No, pero si queremos llegar al meollo de todo esto, es completamente necesario, es probable que el equipo especial llegue en un par de días.

MingJue sabía que esto solo era la punta del iceberg, aquel imitador estaba atrayendo a sus jugadores al tablero y para eso necesitaba a los implicados en el caso de hace doce años, las “coincidencias” estaban puestas de forma descarada, para que las siguieran como abejas a la miel.

—En ese caso, supongo que debemos esperar a la autorización para comenzar a trabajar en conjunto.

—No necesariamente—dijo Obelix mientras colocaba sobre la mesa un maletín que había traído consigo y del que sacaba un folder con la etiqueta de “clasificado” rotulado en diagonal por la cara frontal. —Director Lan, Inspector Lan, antes de continuar, necesitare de sus firmas de acuerdo, para que tengan los permisos de acceso a nuestra investigación.

Ambos hermanos compartieron una mirada, todo era demasiado sospechoso, pero considerando que para tener un punto de partida, Avalon era quien contaba con mayor información a su disposición, sin agregar que la víctima contaba con asilo político, no había forma de negarse por lo que aceptaron en silencio.

Obelix entonces sacó un par de documentos de dicho folder, al entregar el expediente clasificado, los hermanos Lan leyeron el cargo al pie del documento: Director del COESITEA. La rúbrica no dejaba lugar a dudas.

Lan Wangji sintió que el aire abandonaba sus pulmones al reconocer la caligrafía de Wei Wuxian. El caso no solo era una intriga política; era una pieza de un rompecabezas que involucraba a antiguos fantasmas.

La revelación llegó de golpe, la pluma que le habían proporcionado se resbaló de sus dedos, al tiempo que las palabras salían de su boca. —No se trata de esculturas—su voz quebrada tras llegar a una de respuesta de las tantas incógnitas detrás de este caso. ——. Están recreando el Perfume de Lycoris. Y el imitador no está imitando a von Sonne; está intentando emular a Wen Chao.

Chapters
1. Prologo
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