el DOBLE de AMOR

Summary

Tanjiro ha estado solo mucho tiempo, deambulando a través de las diferentes eras viendo morir a las personas que alguna vez le importaron y alejándose de todos para evitar el sufrimiento. Nunca imaginó que encontraría quien lo hiciera sentir amor otra vez.

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

INOSUKE X TANJIRO X ALGO MÁS

Era una noche fría y una oscura figura deambulaba por la calle levemente iluminada mientras fumaba un cigarrillo pacíficamente y disfrutaba de la estación, por alguna razón, el invierno siempre había sido su estación favorita, quizás porque le traía recuerdos de cuando era pequeño y vivía con toda su familia o quizás solo de ese modo el frío lo hacía sentir que realmente seguía vivo. Suspiró profundamente, esa clase de recuerdos solo le hacían más daño, debía dejarlos ir y seguir su camino pero apenas y pudo disfrutar de su melancolía por un instante cuando una figura pequeña se acercó rápidamente y le hizo una herida en la mano, haciendo que soltara lo que quedaba de su cigarro.

- Dame todo tu dinero - era una figura muy pequeña a decir verdad, un niño de unos siete u ocho años lo apuntaba con una pequeña navaja, sucio y arapiento le amenazaba como si sus pequeños brazos fueran lo suficientemente fuertes para herirlo - ¡Dije que me des todo tu dinero! No tengo toda la noche anciano - su cuerpo se entumió de la nada, en cuanto observó al hombre frente a él solo por la noche, caminando despreocupadamente con ropa cara creyó que podría ser un blanco facil y se avalanzó sobre el, pero ya frente a el se había dado cuenta de su error, esa asquerosa y siniestra aura que desprendía le erizaba la piel y le provocaba querer salir corriendo tan rápido como le fuera posible, apenas y pudo hacer reaccionar sus piernas para obedecer a su instinto pero el hombre fué más rápido y lo tomó de la delgada camisa que llevaba, alzandolo en el aire - ¡Suéltame monstruo! -

- ¿Creíste que podrías irte simplemente así? - dijo sonriente mientras el niño pataleaba y trataba de alcanzar su rostro para golpearlo, había dejado caer su navaja ante el rápido movimiento de su contrincante y no pudo librarse - No me digas así, no te haré daño, mejor dime ¿Tienes hambre? - preguntó en cuanto escuchó su estómago rugir, el pequeño solo asintió avergonzado ante su falta de “profesionalismo” al atacarlo y al final el tipo lo llevó a cenar en un puesto callejero mientras lo miraba fijamente, el chico comía como si no hubiera comido en mucho tiempo e incluso pidió llevarse más, o lo ordenó más bien por el tono que usó, así que tomó lo que pudo antes de recibir una respuesta y salió corriendo rápidamente, entre calles largas y oscuras y después por varios callejones, llegando a una especie de cuartito fabricado por diferentes tipos de lo que cualquiera consideraría basura inútil, aquel hombre lo había seguido sin que se diera cuenta y se asomó como pudo a través de la que parecía ser una pequeña puerta. El niño no vivía solo, pudo escuchar otra voz hablando con el, aguda y suave al mismo tiempo, entró y encontró una niña idéntica a él, el pequeño reaccionó inmediatamente, poniéndose en pose defensiva amenazando con su navaja mientras cubría a la pequeña, pero luego de intercambiar algunas palabras logró convencerlo de que no les haría daño, descubriendo que tenía una hermana gemela para la cuál había pedido más comida, una pareja de niños huérfanos cuyos rostros eran tan iguales y tan familiares que no pudo evitar llevarlos consigo. A pesar de los años transcurridos, su amable corazón no se había endurecido tanto como el creía.

La niña, de nombre Kotoha era sumamente tranquila y obediente, no representó un problema el bañarla, vestirla y explicarle la situación pero el niño, Inosuke, era como un pequeño animal, apenas pudo limpiarlo bien sin lastimarlo por error y ni hablar de la comida, era un como un pequeño cachorro que llegaba a una casa nueva, corría y exploraba cada sitio mientras movía todo dejando un desastre tras de sí, fué todo un reto tratar de educarlo pues siempre parecía reacio a escucharlo aunque le bastaba un buen ragaño de su hermana para calmarse. Como era de esperarse fueron educados en casa, pues a pesar de su edad no sabían leer o escribir pero demostrando una gran habilidad en otras áreas, especialmente en las que requerían de fuerza física, enfocándose en pulir esas actividades que algún día (ojalá que no) les serían útiles.

- ¿Quién eres realmente? - Kotoha le dió un codazo a su hermano para que guardase silencio, en realidad no sabían mucho de él, nunca hablaba de sí mismo y es que parecía gurdar todo como un secreto - solo quería saber a qué te dedicas, siempre estás en casa y cuando sales a veces estás fuera por días, yo solo decía - los adolescentes eran realmente curiosos, lo había olvidado por completo, se sentó frente a ellos y comenzó a hablar con una gentil sonrisa en su rostro.

- Como ya saben me llamo Tanjiro, me dedico a hacer algunos trabajos para gente importante y muchas veces tengo que salir del país, pero por favor no se preocupen mucho, no es más que un trabajo como cualquier otro -

- ¿Eres un sicario? - otro codazo.

- No pienses esas cosas raras, vez demasiada televisión Inosuke - revolvió su cabello y río levemente, el cabello azabache del chico era muy suave y le gustaba acariciarlo de vez en cuando - ya son algo mayores así que les mostraré un poco ¿Bien? - tomó a ambos hermanos de las manos y los llevó consigo, ambos hermanos, al estar en plena pubertad habían desarrollado ciertos sentimientos hacia la persona que los cuidaba, claro que era mucho mayor que ellos pero era como si su reloj interno se hubiera detenido en sus veintes y se hubiera negado a avanzar, pues no había envejecido ni un poco desde aquel día en que se conocieron - en unos días saldré con un cliente importante, pueden venir esta vez pero deberán obedecer sin rechistar ¿Estás de acuerdo Inosuke? - se acercó a su rostro haciendo que se sonrojara aún más de lo que ya estaba, se había detenido en la puerta de su estudio al que nunca habían tenido permitido entrar y al abrirla se dieron cuenta de que parecía más bien una mezcla entre una biblioteca y un laboratorio pequeño, había otra puerta que daba al jardín y sobre la mesa había muchas plantas secas, al parecer era una especie de médico naturista entre otras cosas, algunas veces solo debía enviar lo que hacía pero en ocasiones debía acudir personalmente, todo parecía convincente pero no terminaba de convencerlos del todo, con el pasar de los años se había dado cuenta de que la iglesia cercana siempre estaba en contacto con el, aunque el padre o encargado cambiara constantemente seguían visitandolo al menos una vez por semana, otras veces sus “trabajos” coincidían con sus visitas y a menudo parecía perturbado cuando se iban, sus instintos le gritaban que no les estaba diciendo toda la verdad.

El día del viaje llegó y los tres salieron muy temprano por la mañana, Inosuke, obedeciendo a su intuición decidió llevar su bokken (espada de madera) con el, solo por si acaso, incluso había empacado algunas cosas para su hermana también, siendo ella más adiestrada a armas pequeñas, fué relativamente fácil llevarlos pues irían en un helicóptero privado al parecer lo que solo hacía que las cosas resultarán más extrañas ¿Qué tanto podría estar escondiendo esa extraña pero hermosa persona de ojos color carmesí? Al llegar entraron en una iglesia inmensamente grande donde se reunieron con un hombre que parecía ser importante que, de hecho, parecía repudiar a Tanjiro, pudo notar como lo miraba con desprecio y sentía el odio que transmitía a través de sus palabras frías, cortantes y despotas pero el pelirrojo respondía siempre de manera, tal y cómo siempre había sido, entraron solo ellos dos por una puerta enorme dejando a los hermanos afuera y en espera de su regreso, notó otras personas con ropas parecidas pero más sencillas que murmuraban a su alrededor mientras los miraban hasta que uno de ellos se decidió a acercarse con una mirada repugnante.

- ¿Cómo es que pueden estar cerca de ese monstruo? - preguntas sumamente extrañas y a su parecer ofensivas viniendo de lo que parecía ser un religioso pero aún así no podía dejar que su mal humor saliera a flote sin obtener algunas respuestas primero - esa cosa con la que llegaron podría hacerles daño en cualquier momento, en cuanto tengan oportunidad corran, corran tan lejos como puedan y no vuelvan nunca, la iglesia les ayudará a esconderse si prometen decirnos todo lo que saben a cambio -

- ¿Qué quieres decir con eso? El señor Tanjiro nos a cuidado desde pequeños, es una buena persona - contestó Kotoha indignada por la manera de hablar del tipo.

- Esa cosa ni humana es, incluso podría estar escuchandonos ahora - extendió un papel y se lo dió antes de irse apresuradamente, tenía escrito un número de teléfono y solo les hizo la seña de que le llamaran sin dejar de caminar, terminando por tener una charla sobre lo que creían pasaba, Inosuke mantenía su sospecha de que era una especie de sicario mientras que Kotoha se negaba a creer que ese amable hombre de cabello abultado del que se había enamorado fuera más que solo un médico a pesar de las pocas pero contundentes pruebas que habían podido recaudar con el paso del tiempo. Cuando Tanjiro volvió lo hizo solo, una de sus mangas parecía tener algo que parecía ser sangre pero su brazo estaba intacto, dijo ser aceite de una de las lámparas y los llevó afuera, a un pequeño hotel en la misma calle y los dejó ahí. “Volveré en cuanto termine, no salgan, en especial por la noche”. Eso fué todo lo que escucharon de él por el resto del día, llegó la noche y no parecía que volviera, decidiendo intentar dormir sin éxito , las cosas que habían sucedido, lo extraño de la situación y la pequeña charla con el tipo de la iglesia resonaban en su cabeza una y otra vez mientras intentaba pensar en lo que sea que estuviera escondiendo su querido mentor, pero en algún punto de la noche Kotoha pudo sentir como si alguien la estuviera mirando, Inosuke detectó esa presencia poco después de su hermana y decidieron prepararse para lo peor, después de todo, estaban completamente solos. Una figura oscura y extraña entró por la ventana a una velocidad casi inhumana, se avalanzó sobre una de las camas notando que el bulto ahí en realidad no eran mas que un montón de almohadas abultadas ¿Acaso era una trampa? un pequeño cuchillo le ensartó justo en la sien, derribandolo de inmediato con un fino rastro de sangre brotando hacia el suelo de la habitación, parecía ser un hombre pálido, de aspecto descuidado y algunas protuberancias en sus brazos en forma de navaja, deformidades bastante extrañas y precisas que usó para atacarlos, Kotoha se acercó intentando observarlas mejor pero cuando estaba a punto de tocarlo su hermano la jaló hacia atrás en un movimiento rápido, esa cosa le pasó muy cerca del cuello y alcanzó a cortarle algo de cabello, no entendían como eres posible lo que estaban viendo, el tipo se levantó del suelo y se arrancó el cuchillo de la sien como si no fuera nada y la herida sanó por sí sola en un instante solamente, dijo que olían como él, que debieron llegar juntos y que si no estaba a quien buscaba, seguro que sus cuerpos serían la carnada perfecta para atraerlo...

Inosuke y Kotoha, ambos estaban parados en medio de una habitación llena de sangre que parecía evaporarse de a poco, dejando solamente un rastro oscuro y en medio de aquel charco rojizo estaba él, el hermoso hombre de cabellera abultada y rojiza que estaban tan acostumbrados a ver, pero su semblante sonriente y cariñoso había sido reemplazado por uno aterrador y sombrío, lleno de ira que jamás habían visto antes, todo había sucedido tan rápido que no podían reaccionar e instintivamente se terminaron echando hacia atrás en el momento en que el mayor quiso acercarse para asegurarse de que estaban bien, reacción que provocó que ese rostro lleno de furia fuera reemplazada por tristeza pura, algunas lágrimas comenzaron a caer mientras cubría su rostro con sus manos llenas de rojo, dando la ilusión de que lloraba sangre, nunca hubiera pensado que llegaría el día en que lo vieran de ese modo, con sus colmillos expuestos y enormes garras en vez de manos, y por si no fuera suficiente bañado en sangre, si tan solo no los hubiera puesto en peligro, si no los hubiera llevado con el en primer lugar no tendrían que mirarlo así, con sus rostros llenos de miedo y algunas heridas causadas por la cosa que los había atacado en su lugar. Mientras estaba en el suelo sintió algo que lo cubrió mientras por la espalda, alzó su cabeza y vió a ambos jóvenes que yacían de pie frente a él, cubriéndolo con sus propios abrigos mientras se agachaban para abrazarlo.

- Esta vez, tendrás que contarnos todo Monjiro - dijo Inosuke mientras le acariciaba la mejilla y la joven le besaba la frente y este no pudo hacer otra cosa si no asentir con la cabeza.

Su historia comenzó mucho tiempo en el pasado, les habló sobre los demonios, cómo se creía aparecieron en el mundo y como la humanidad entrenó guerreros valientes que luchaban contra ellos, habló de un joven cazador que perdió a su familia a manos de esas cosas mientras vendía carbón y les contó como en la batalla final terminó convertidose el mismo en uno de ellos, era una historia sumamente triste ya que lo arriesgó todo para que su hermana volviera a la normalidad y en el proceso terminó el incluso peor, teniendo que cargar con esa maldición por la eternidad ya que ni siquiera la luz de el sol era capaz de hacerle daño. Con el paso de los años fué vigilado por dicha organización para que “no perdiera el control”, y cuando los cazadores comenzaron a escasear lo convirtieron en el responsable de acabar con los demonios que quedaban, ya que algunos se habían escapado del control del rey y aún vagaban por el mundo alimentándose de personas inocentes, tiempo después su custodia pasó a ser de la iglesia y de ahí mismo era que recibía órdenes - ¿Entonces quién eres realmente? -

- Me han dado muchos nombres con el tiempo, pero en realidad, yo nunca dejé de ser Tanjiro, el cazador que terminó convirtiéndose en demonio -

- Pero tu no devoras a la gente, eres bueno - dijo Kotoha con algunas lágrimas en los ojos - la iglesia se está aprovechando de ti -

- Es mi deber terminar con ellos, solo así me dejarán vivir en paz - secó sus lágrimas con gentileza y le regresó el beso en la frente - los traje conmigo porque creí que estarían a salvó pero veo que me equivoqué, por la mañana pediré que los lleven a un lugar lejano, un sitio seguro para que no puedan volver a encontrarlos -

- ¡No seas imbécil! ¡No pienso apartarme de tu lado, en especial ahora que sé la verdad! - Inosuke se levantó con la mano en el pecho - por ningún motivo dejaré que me alejes ¡Eres importante para mí! -

- ¡Sí, tampoco me iré! ¡Me convertiré en cazadora igual que tú porque yo... porque yo... no quiero estar lejos de ti - inaudito, ella estaba por confesarse antes que el y era algo que no podía permitir.

- Escucha Gompanchiro, nos sacaste de las calles y ahora debes hacerte responsable de nosotros hasta el final - se acercó, lo tomó con fuerza de la camisa y lo alzó violentamente hasta su rostro, lo besó de manera apasionada frente a la mirada sorprendida de su hermana que parecía molesta - no lo olvides, ya no puedo vivir sin tí -

- ¡Y yo tampoco! - lo jaló y lo besó también, pero ella avergonzada se giró rápidamente para no mirarlo de frente - nosotros sabemos cuidarnos solos, así que hágase responsable -

- ¡¿Ehhh?! ¿Los dos? - los miró a ambos, estaban completamente rojos tratando de evitar el contacto visual, parecía que no les molestaba en absoluto - y-yo, necesito procesar esto, ustedes solo son unos niños, yo no puedo... -

- Pero podrás, creceremos y te alcanzaremos, entonces podrás hacerlo - una risa nerviosa salió del pelirrojo, estos dos de verdad que iban en serio.

. . . . .

- Si seguimos así, exterminaremos a todos los demonios más rápido de lo que pensé - el pelirrojo salió del baño con el cabello empapado y una toalla en la mano, recién habían regresado a casa y al fin podrían descansar adecuadamente, los dos hermanos lo esperaban en la sala ya aseados y ansiosos, tomándolo por los hombros y empujándolo hasta su habitación cerrando la puerta tras de sí, ambos se miraron y se le avalanzaron con un fuerte abrazo - ¿Qué sucede? -

- ¿No lo recuerdas? - reclamó la chica - hoy es nuestro cumpleaños 21 -

- 21... ¡¿21 ya?! - Inosuke lo besó, lo empujó contra la cama y comenzó a bajarle el pantalón, hacía un par de años habían intentado tener su primera vez con él y la única excusa válida que se le ocurrió fué la edad, así que prometió hacerlo cuando tuvieran 21, no antes - Inosuke, espera - se hizo a un lado dejándolo respirar pero esta vez Kotoha se posicionó y continuó el beso, comenzando a desabrocharse el vestido que llevaba puesto, estaba a punto de ser devorado por los hermanos que había decidido cuidar hace algunos años ¿Quién diría que esos pequeños de piel pálida y ojos verdes, tan pequeños y frágiles lo tuvieran ahora en esta situación? Acorralandolo y haciendo de él un desastre total, mientras uno lo besaba el otro lo estimulaba, había suficientes manos para tocarlo en diferentes áreas al mismo tiempo, haciendo que perdiera la paciencia bastante rápido.

- Santaro, ¿Quieres que te la meta o prefieres metermela? - le susurró al oído, esa pregunta le dió un golpe de realidad al pelirrojo, en realidad nunca lo había pensado, estaba a punto de hacerlo con los dos hermanos al mismo tiempo, o mejor dicho, estaba siendo sometido por ellos, por esos dos pequeños humanos de los que había terminado prendado ¿por qué había decidido cuidar de ellos? Tal vez porque le recordaban a alguien más, quizás a alguien de su pasado ya olvidado o quizás le recordaron a sí mismo, solitarios y desamparados, pero pensó que al menos debía conservar algo de dignidad, tomó a la chica que tenía encima colocandola debajo suyo y boca abajo para luego hacer lo mismo con Inosuke - ya me he preparado para tí - dijo el azabache poniéndose en posición, tomó la mano de su hermanita que también había hecho lo mismo y cerraron los ojos, esperando ansiosos por saber lo que haría.

- No podré convencerlos ¿Verdad? - sonrió mientras pasaba sus manos por sus espaldas ya desnudas, provocando se estremecieran al mismo tiempo, no recordaba la última vez que se había sentido de esa manera, con su cuerpo arder y la razón abandonandolo lentamente, había estado soportando durante algunos años, ese par de hermanos habían estado torturandolo, paseándose por la casa en ropas incitadoras y poniéndolo en situaciones inapropiadas en un intento de hacerlo caer antes dejándolo con un duro problema por resolver solo. Se agachó y comenzó a besar la espalda de la chica mientras usaba sus manos para acariciar el cuerpo del chico, pasando cerca de las áreas deseadas y haciendo que se sintiera aún más deseoso, intercambiandose entre un hermano y otro hasta terminar por desearlo tanto como ellos, se posicionó detrás de Inosuke intentando lubricar un poco antes de intentar entrar mientras la joven se volteaba para besarlo al mismo tiempo, era una experiencia llena de emociones y sensaciones increíbles que no recordaba haber experimentado nunca, su cuerpo caliente y su corazón lleno de afecto lo hacían sentir amado y completo por primera vez en mucho tiempo, una sensación tan agradable y cálida que había olvidado y que ahora que la sentía de vuelta no quería perder de nuevo. Entre los gemidos y suspiros de placer que resonaban en la habitación, los sonidos sucios de sus pieles chocando y la combinación de aromas de los tres en ese momento, una idea peligrosa se formaba en la cabeza de Tanjiro - Inosuke, Kotoha - dijo girando la cabeza del chico para besarlo profundamente al tiempo que continuaba estimulando a Kotoha - ¿Qué es lo que sienten por mi? -

- Lo amo - contestó la chica de inmediato entre los gemidos - lo amo señor Tanjiro -

- También te amo Tanjiro - contestó de inmediato mientras lo abrazaba - de verdad te amo - cambiaron de posiciones, Tanjiro recostado sobre la cama, Inosuke acomodándose en la parte baja de su vientre y Kotoha sobre su rostro, tomados de las manos, terminando en medio de un éxtasis compartido y cayendo rendidos a los lados del pelirrojo, abrazándose a su cuerpo y acurrucándose sobre su pecho.

- También los amo, y como los amo tanto espero que algún día entiendan lo que voy a hacer - se enderezó y beso a uno para después hacerlo con el otro, puso sus manos sobre sus mejillas, sintiendo la calidez de su rostro mientras estos cerraron los ojos ante lo suave que era su tacto, soltó sus mejillas y puso un dedo sobre cada una de dos frentes, hundiendo sus uñas en ellas mientras un pequeño flujo de sangre entraba en su torrente sanguíneo ante la mirada dolorosa que se formaba en sus rostros - los amo tanto que temo perderlos chicos, cuando despierten, podremos estar juntos por siempre, se los prometo - fué lo último que escucharon antes de perder la conciencia tumbados en esa cama, tomados de las manos fuertemente - estoy ansioso porque empiece -

* * * * * * * * * * * * * * * * * * * * *