Prólogo
En una ocasión efímera, entre el desorden de la escuela, nuestras miradas se encontraron. Yo logré sonreír a tiempo para que ella me devolviera la sonrisa también.
Mi cuerpo no era capaz de digerir su nombre, pues había tomado una forma distinta para mí; Me hervía la sangre y mis tímpanos deseaban quedarse sordos en cuanto la mencionaban. Con el tiempo, estas reacciones eran significado de que yo aún seguía con vida.