Attack of vampire

Summary

El Dr. Kazuki Kurusu descubrirá que su compañero de trabajo el Dr. Rei Suwa es un vampiro que lo ama desde hace una década Fandom Buddy Daddies. Yaoi/ Boys love Universo alterno con OoC de Rei para la trama vampírica 🔞

Status
Complete
Chapters
5
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

1

Kazuki apretaba suavemente sus párpados cerrados con la yema de los dedos mientras escuchaba el silencio del pasillo, los escasos ruidos robóticos de la máquina expendedora de café que acababa de activar por unas cuantas monedas y a lo lejos los pitidos intermitentes y rítmicos pero incoordinados de los monitores de signos vitales de los pacientes de urgencias.

Por fin, el sonido del chorro de agua haciéndose más delgado le hizo saber que su café horrible estaba listo. Quitó las manos de su rostro y se estiró hacia ambos lados antes de tomar su café. Su turno iba apenas a la mitad y ya había mermado su energía casi por completo.

Dos pacientes provenientes de un choque automovilístico habían requerido toda su atención y para colmo su compañero médico de guardia simplemente no llegó a trabajar.

Se sentó detrás de la barra de la recepción a beberse su feo café cuando la puerta automática de emergencias se abrió.

“No por favor, más pacientes no”

Casi con miedo levantó la mirada para ver que un cuerpo esbelto y pálido caminaba como buscando a alguien. Era, apenas pasada, la 1 a.m. así que con todo su cansancio Kazuki decidió que era mejor levantarse y atender a quien entra a un servicio médico de urgencias.

- Buenas noches. Soy el Dr. Kurusu ¿Se siente usted bien? ¿Puedo ayudarle en algo?

La silueta se adelantó dos pasos más y la escasa luz que llegaba desde el consultorio le permitió ver con detalle que se trataba de un joven de 25 años aproximadamente, cabello negrísimo y brillante, largo como el de un rockero, la piel era de un blanco níveo, bastante exagerado para Kazuki que era amante del bronceado y la playa. Pero cuando los ojos cayeron sobre él, Kazuki no pudo reprimir un escalofrío. Esos ojos estaban como vacíos, eran azules pero parecía que el azul se volvía nebuloso, de pronto parecían grises y un momento después eran azules de nuevo. La ropa era atemporal y oscura, simple pero extrañamente elegante.

- Te busco a ti Kazuki – dijo el extraño sonriente.

- ¿Perdón?

- Entrega especial – el chico levantó una bolsa de papel con el logotipo de una empresa de emparedados en ella – albóndigas y queso…

- Oh – era su emparedado favorito y, a esta hora de declive emocional, recibir comida rica era equiparable a un regalo del cielo pero… - yo no lo pedí.

- Lo sé, pero es para ti – el chico pálido dio dos pasos más para acercarse y en la penumbra sus ojos parecían brillar con reflejos marinos, como el agua del mar dentro de una caverna - ¿Y bien?

Kazuki despertó de sus pensamientos y se acercó a recibir la comida.

- Gracias – el breve contacto de la mano de Kazuki con la del chico rockero fue suficiente para que el ojo clínico del rubio se agudizara – ¿Quieres quedarte un rato? Estas muy frío.

- Me encantaría. Gracias.

- Sígueme- Kazuki guió al repartidor hacia una sala de descanso de médicos y ambos tomaron asiento en los sillones que estaban ahí. Kazuki puso el sándwich en la mesita de centro y empezó a abrirlo.

- Lamento si está frío. La tienda cierra a la media noche y fui el último en comprar.

Kazuki mordió el sándwich y casi de inmediato se arrepintió de hacerlo. Era tan tonto que no pudo pensar antes en la posibilidad de que estuviera envenenado o contaminado con quién sabe qué.

- Entonces... – dijo masticando muy lento – ¿No eres repartidor?

- ¿A esta hora? No. Considérame un amigo. Vi lo mal que pintaba tu guardia de hoy y decidí traerte el sándwich.

- Oh vaya. Gracias. ¿Trabajas aquí?

- Si. En en la morgue, soy patólogo. Hoy no tengo turno pero te he visto varias veces – el chico sonrió cruzando los dedos de sus manos frente al mentón. Sus movimientos parecían cuidadosamente calculados y tenían un algo que los hacía llamativos… la gracia con la que los hacía, ¿tal vez?

- ¿En serio? Mil disculpas. Siempre soy muy distraído, no te había visto. ¿Cómo te llamas?

- Soy Rei Suwa.

- Mucho gusto Rei – Kazuki estrechó la mano de Rei y le pareció estar tocando un bloque de hielo y además fue un apretón bastante fuerte para lo suave que cerró la mano de Rei sobre la suya.

- Debí traerte una bebida, ¿Verdad?

- Oh no te preocupes. Olvidé mi café en admisión. Voy por el. ¿Te traigo uno? No me molesta invitarte, aunque no es el mejor café del mundo...

- Estoy bien así. Gracias.

Kazuki y Rei siguieron charlando un buen rato hasta que Kazuki terminó de comer. Rei se puso de pie para despedirse y sus manos seguían igual de heladas que al principio.

- Oye Rei… - Kazuki giró la pálida mano sin soltarlo, no pudo ver las venas en el dorso a pesar de lo blanco de la piel – sigues frío. ¿Me permites revisarse? Temo que te vaya a dar fiebre y… la consulta no causará honorarios – dijo el rubio con un guiño.

- No creo que sea necesario... No quiero quitarte tu tiempo.

- De ninguna forma me quitas el tiempo. Así podemos seguir charlando. También es tarde para que te vayas ¿No crees?.

- No te preocupes por eso, vine en motocicleta.

- ¿Una revisión corta? ¿Eh? Si no lo hago mi cerebro se quedará pensando en eso, no podré olvidarlo tan fácil.

- Si insistes…

- Insisto – Kazuki caminó hacía el consultorio de urgencias y Rei lo siguió.

Bajo la luz blanca del consultorio Rei se veía increíblemente mal, tenía el color que caracteriza a los pacientes leucémicos y Kazuki se preocupó bastante, aunque su cuerpo se veía bastante atlético y saludable, tal vez estuviera en una etapa inicial….

“No, no, no, ojalá me equivoque, no me gustaría tener que darle ese diagnóstico”

- Sácate el abrigo y siéntate por favor – Kazuki señaló la mesa de exploración y Rei obedeció.

Kazuki empezó revisando nerviosamente con una lámpara la pupilas de Rei y no logró que tuvieran respuesta a la luz.

“¿Que demonios?”

Luego procedió a tomarle signos vitales. El termómetro digital marcó error. El brazalete para la tensión arterial insuflaba pero no daba medición de vuelta. Kazuki tomó el estetoscopio que colgaba de su cuello, se lo colocó en las orejas y puso la campana sobre el pecho de Rei que lo miraba divertido.

Kazuki no escuchó nada. Desarmó la membrana y la rearmó de nuevo, giró la campana del estetoscopio y la apoyó de nuevo en el pecho frente a él. Nada.

Rei empezó a reír viendo la cara de estupefacción de Kazuki.

- ¿Y bien Doctor Kurusu? ¿Cuál es su diagnóstico?

- Pareciera que estás muerto. Nada de signos vitales. Ningún latido, estás helado, sin reflejos pupilares…

- Entonces supongo que lo estoy… Nos vemos Kazuki – Rei se bajó de la mesa de exploración de un salto.

- Espera. Quisiera hacerte unos estudios… por tu… - Kazuki no quiso sonar muy inquisitivo ni muy grosero así que solo señaló a un lugar inespecífico de Rei.

- ¿Palidez?

- Si.

- Me gustaría verte intentarlo.

- Ya basta. ¿Qué es lo que no me estás diciendo?

- ¿Qué es lo que no me has preguntado? También soy médico Kazu, no veo pacientes vivos, pero deberías empezar por la historia clínica ¿No?

- OK – Kazuki habló con fastidio- Dime tus antecedentes.

- Bueno, además de ser un vampiro, soy sano. O solía serlo. Me convirtieron a los 25 años, bastante tarde considerando que en mi época los hombres moríamos alrededor de los 30 años.

Kazuki se quedó pasmado, se volvió a colgar el estetoscopio al cuello y empezó a reír a carcajadas.

- Si claro. Había escuchado que la mayoría de los patólogos eran raros pero nunca imaginé que tanto.

- ¿Aún quieres tomar esa muestra de sangre? – la voz de Rei y su sonrisa eran retadoras.

- ¡Seguro! Ya me caíste bien. Tomaré la maldita muestra Lord Drácula – Kazuki usó su tono sarcástico mientras preparaba el equipo de extracción y los tubos para muestras.

Rei se arremangó y tomó asiento nuevamente extendiendo el brazo.

- Buena suerte encontrando las venas – dijo burlonamente cuando Kazuki colocó el torniquete y desinfectó el sitio para puncionar. El rubio esperó un momento, la ingurgitación venosa tendría que darse, si o si, con el torniquete puesto.

Rei empezó a reír – te lo dije...

- Tomaré la muestra guiándome con la anatomía.

- OK. Suena justo, muy listo Dr. Kurusu.

Kazuki referenció rápido y en silencio la región anatómica y dio un pinchazo en donde debía estar la vena basílica pero la aguja se dobló.

Kazuki no cabía de sorpresa.

Cambió la aguja por otra y sucedió exactamente lo mismo.

- Es estúpido querer obtener distintos resultados con el mismo procedimiento, ¿No crees Kazuki?

Rei se levantó y se acomodó la manga de su camiseta. Se acercó a la vitrina de material médico y calzó una navaja de bisturí en su mango. Se lo entregó ceremoniosamente a Kazuki como si estuvieran en cirugía y jalando el cuello de su camiseta dejando ver su esternón sonrió.

- Clávalo

- ¿Qué? Estas loco.

- Vamos, sé que tu curiosidad científica quiere hacerlo. Puedo ver como devanas tu cerebro buscando respuestas cuando ya te di la única respuesta verdadera. Clávalo. No te atacaré ni nada. No voy a morderte ni a hacerte daño. Me caes bien, me agradas y… nadie va a creerte si intentas decirles lo que soy.

Kazuki se acercó en silencio y sujetó bien el bisturí, levantó el brazo para tomar impulso y dejó caer la hoja con todo su peso en el pecho de Rei. Pudo notar que el vampiro se movió muy rápido ¿O no?

Para cuando el rubio médico reaccionó de nuevo, la hoja del bisturí se había quebrado en dos, la piel de Rei estaba intacta, la mano izquierda seguía sujetando su camiseta y la mano derecha estaba hecha un puño frente a su rostro.

- Usaste mucha fuerza Kazu, casi cortas tu lindo rostro al romper la hoja del bisturí- Rei abrió el puño y mostró el pedazo metálico que había volado cual proyectil hacia la mejilla de Kazuki antes de que Rei lo atrapará.

- Entonces es verdad.

- Pues me temo que si. Nos vemos, tengo que aprovechar la hora para ir a drenarle el hematoma subaracnoideo a tu paciente del accidente automovilístico. Así ganamos los dos, él se cura y yo comeré algo nutritivo, por fin. Ciao bello.

- Entonces sí comes sangre humana – Kazuki hablaba en automático, debería estar en estupor con todo lo que estaba viviendo pero más bien tenía un sopor agradable que no acaba de entender.

- Si pero no lo hago de la forma salvaje que dicen los cuentos. ¿Quieres ver?

Rei salió del consultorio sin ponerse el abrigo. Ya casi eran las 2:30 a.m. todo estaba en silencio. Sólo una enfermera estaba recargada en la encimera de admisión, dormitando un poco sobre sus brazos sentada en una silla.

Rei pasó de largo en silencio y llegó hasta la camilla donde estaba el paciente grave conectado al respirador. Movió apenas la cortina deslizándose tan ligeramente como si su cuerpo estuviera hecho de aire. Kazuki solo se atrevió a mirar por entre la rendija que quedaba, vio a Rei abrir la boca y clavar sus colmillos en el cráneo del paciente. Un par de minutos después la bradicardia del hombre grave se sustituyó por un latido regular y saludable. Su cerebro se había liberado de la presión que ejercía el hematoma gracias a Rei.

Kazuki apenas y podía parpadear, se giró y Rei estaba ya a su lado de nuevo.

- Mejorará – dijo el chico de pelo negro.

- Lo sé – respondió el rubio.

- Nos vemos luego – Rei se giró hacia la puerta automática por la que había entrado hacía unas horas.

- Espera… - Kazuki extendía su celular frente a él – dame tu número. Por favor. Me gustaría agradecerte por el sándwich.

- Seguro – Rei tecleo rápidamente y devolvió el aparato – me encantará verte otra vez.

- Tu abrigo. Se quedó en el consultorio.

- Te lo obsequio. Adiós Kazuki. Esperaré tu llamada.

Rei salió tan etéreo como llegó y Kazuki se quedó de pie frente a la cama de su paciente viendo como mejoraban los parámetros vitales del monitor y deseando saber más del vampiro de pelo negro.