La otra cara de la moneda

Summary

¿que pasaría si todo lo que supieras sobre aquel demonio no fuera del todo cierto? hay una cara que todos ocultamos del mundo, una que por las buena sea nadie logra verla.

Genre
Drama/Romance
Author
Lurdez
Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
13+

Cap 1


Años, años desde que estuvo libre, años desde que fue encerrado en esa prisión de piedra, y años desde que tuvo algo más que esa oscuridad infinita y silencio sepulcral.


Uno jamás se imaginaría que uno de los tres demonios más poderosos terminaría de esa forma,  atrapado y sin poder, y aunque no tenía noción del tiempo podía calcular y sabía que habían sido años, cuántos aún era desconocido, pero la rabia seguía intacta, con la diferencia  de que ahora había algo más, un deseo, no quería estar allí, su mente le jugaba en su contra a veces, recuerdos, algunos desconocidos, como si fueran tan lejanos que hasta el pudiera olvidar los, momentos de su niñez, cuando apenas tenía un par de siglos, la forma en la que le decían su destino, en la que lo guiaban a ser lo que es ahora, ese sentimiento de soledad, de pronto vino algo más, una voz.


Si, había momentos en los que escuchaba algo, escuchaba una voz muy conocida y aunque al principio deseaba solo dejar de escucharla con el tiempo se volvió algo más, algo como un pequeño consuelo en ese lugar sin nada, solo esperaba poder seguir escuchándola, eran momentos en los que su mente dejaba de atormentarlo, momentos en los que sentía calma, una calma que nunca experimentó, y siempre podía tener algo nuevo, como una vez que escucho una pequeña risa, eso le causó alegría, así como la vez que se oyeron sollozos, sintió una terrible tristeza, y así, aquella rabia y rencor fue disminuyendo,  al menos hasta que dejó de escuchar su único consuelo, ya no volvía, no sentía nada, esas palabras parecían no existir.


Pasaba los días, y ya impaciente, decidió intentar algo, si bien su energía era poca, y debía esperar mucho más para poder salir con su energía restaurada el deseo por volver a sentir aquello era mayor, no importaba lo mucho que este sufriría a causa de su debilidad, lo importante en ese momento era recuperar lo qué perdió, y no precisamente poder.



Un brillo cubrió esa parte del bosque esa noche, mientras la estatua se iba agrietado, una luz amarilla parecía salir desde dentro, aquello poco a poco iba tomando una forma humanoide, algo que aunque no tenía apariencia aún, aquellas cuencas que parecían ser ojos derramaba lágrimas, un líquido negro y amarillo opaco, así, hasta estar en su forma completa, callo al suelo, desorientado y sin fuerza para seguir por esa noche.



Por parte de la mitad de dos gemelos, un mayor y un menor, ambos mirándose entre sí, para después ver aquella pantalla, lecturas altas, grandes cantidades de energía que de un momento a otro se desvanecieron.


—esto… esto es increíble… pero, no puedo distinguir que es, aunque parece haberse ido sería un buen primer proyecto, ¿que dices niño? — habló el mayor volteando a ver al chico, a pesar de este ya tener ya unos 20 no podía dejar de verlo como un niño.


—  ¿finalmente tendré algo? Nunca me llevas a explorar algo nuevo, incluso debo hacerlo a tus espaldas —dijo algo burlón, escondiendo su entusiasmo, aquello parecía ser grande, y aunque hace dos años volvió al pueblo para seguir los pasos de su tío eran pocas las veces que encontraba algo que realmente podía impresionar lo


—¿por qué no? Eres un adulto, y esto… esto es algo que va a necesitar de ambos.


—iremos apenas amanezca, sea lo que sea, ya se fue y será menos peligroso hacerlo de día


Solo recibió un asentimiento, era más prudente investigar de día pero había algo que lo dejaba inquieto, además… un sentimiento ya olvidado, lo mejor seria esperar, su otro tío aún atendía la cabaña durante el verano así que seguro seria puesto a ayudar por la mañana, sería mejor descansar, esperar y luego finalmente comenzar ese nuevo viaje


Y así, se esperó, sin poder pensar lo que empezaba a esperar para aquel “viaje” al cual planeaba adentrarse.



Aquella mañana fue bastante tranquila, o al menos eso hasta cerca de medio día.


Todo había empezado con un desayuno, una video llamada con su hermana la cual vendría unas semanas más después a causa de planes ya hechos con sus compañeros de universidad,  por su parte también tuvo que atender la tienda, y no fue hasta después de las 11 am que volvió esa sensación inquietante, pero no podía encontrar la razón, en la cocina no sentía nada, en su habitación tampoco pero yendo a la tienda estaba presente.


“Será por no dormir” pensó, simplemente ocupando su lugar, ese día no había muchos turistas y los que había estaban paseando por allí con la guía de su tío, dejándose engañar por las mismas chucherías falsas de siempre, ¿porque seguía con eso cuando ya habían misterios reales allá afuera? Eso seguía siendo un gran misterio para él



A algunos metros de la cabaña, un joven rubio miraba atento, como una sombra acechando, oculto de las personas, esa noche no fue fácil, y aún no lo era siendo de día, su cuerpo ahora humano requería mucho para funcionar, una de esas cosas era la comida, algo que aún no ingería y lo mantenía con un malestar, haciendo lo reflexionar sobre el porqué seguía allí buscando al castaño.


“Valdrá la pena, y cuando este recuperado no necesitare mantenimiento para mantenerme en condición favorable” se auto reconfortaba él mismo ya que ese era su único consuelo, que todo terminaría bien, solo era cuestión de tiempo, tampoco era como si tuviera mucho que perder, estaba sin poderes, sin sus pesadillas,  en una dimensión que lo cazaría si supieran que estaba vivo, experimentando el hambre, vistiendo con ropa sucia. Exacto, nada podría estar peor.


Y ahora más que nunca se dio cuenta, lo vio, allí centrado en su trabajo, por primera vez en mucho tiempo un brillo de emoción inocente apareció en sus ojos, quería ir y regañarlo, ¿Por qué ya no fue a visitarlo? Lo había dejado solo, y aunque había un motivo por el cual nunca debió ir a verlo de todas formas se negó a admitir lo, negó todo lo malo que hizo un momento y luego detuvo su andar, ¿como podía ir a reclamar? Desde un principio el lo atormentó, jugó con el cual marioneta y destruyó el pueblo, no tenía derecho pero… estaba tan acostumbrado a tomar lo que quería.


Se quedó a unos centímetros de la barrera, aunque ahora que lo notaba estaba tan rota que fácilmente podría pasar a través de ella, suspiro y jugó con sus dedos, ¿qué debía hacer? Nunca había tenido tanta duda antes, tanta inseguridad, ¿porque estaba pasando eso?



Por otra parte el castaño no apartaba la vista de la ventana, veía a aquel chico, sintiendo algo de lástima, se veía sucio y algo lastimado, ¿que le podría haber pasado para terminar como está ahora?


Sin pensarlo mucho se levantó, comenzó a caminar hacia la salida notando como el rubio parecía más absorto en sus pensamientos que en su alrededor, ni siquiera se había dado cuenta que se acercó


—disculpa, ¿está todo bien? —preguntó cerca de él, sintiendo un escalofrío en todo el cuerpo al ver su rostro, era algo pálido, su pelo tapaba uno de sus ojos pero aquel que se veía… aunque era leve, parecía un poco rasgado, como el de un gato, amarillo, sintió curiosidad pero al mismo tiempo peligro.


—u-umm… bien, solo… creo qué me perdí y ya— no pudo evitar sonreír, tantas emociones con solo tenerlo de frente, tanta emoción, agacho un poco la cabeza y con un tono de ánimo siguió— por ahora… ¿sabes donde podría comprar ropa?


—claro, en el pueblo aunque si quieres algo bonito debes rebuscar— estaba algo confundido, pero aquel chico no podría hacer daño, así que dejó sus paranoias, ¿que podría hacer un rubio más bajito que él? Más bien debería intentar acompañarlo para que esté no termine siendo secuestrado por alguna criatura, no es que le llame la atención, no, eso no, solo intenta ayudar— podrías esperar unos minutos y voy a ayudarte, digo, así no te pierdes


—¿trabajas aquí?— fingió no saberlo, solo buscaba más charla, seguir escuchando al castaño.


—si, ayudo a mis tíos, por ahora en la tienda pero suelo investigar más el bosque, debes haber visto algo ¿verdad? —mostró entusiasmo,  provocando el corazón del rubio latir rápido— y… ¿Quieres entrar?


El rubio no se lo pensó mucho, lo miraba con una sonrisa antes de asentir para seguirlo, claro, hasta que algo lo sacó de su pequeña burbuja.


—me llamo Manson Pines, ¿cómo te llamas tú?


Aquello había sido un golpe mental, no podía pensar bien por la presión, sabía que su apariencia ya en su era sospechosa y el aparecer así de la nada también, ¿cómo decirle “me llamo Bill Cipher”? Claro… cualquier plan de volver a escuchar esa voz cálida se iría como arena con el viento.


—me llamo… William… — omitió el apellido, prefería darse como un chico sin familia, no le veía lo malo a eso y este planeta en sí estaba lleno de esos


— ¿Y que te trajo a Gravity Falls? —abrió la puerta dejando que el más bajo entrara primero, sonriendo un poco sin darse cuenta.


—no lo sé, curiosidad,  y la verdad solo subí al transporte público sin ver a dónde iba — debería felicitarse, era tan natural que nadie se daría cuenta de la mentira.


—¿escapaste o algo? Lo dices como si te hubieras escapado —lo decía en broma pero al no tener respuesta borró su sonrisa, eso podría explicar su condición y el porqué se veía tan perdido — bueno…


—me estoy quedando por aquí, igual no te preocupes, también tengo trabajo pero algo me atacó en el bosque, tampoco es que lleve mucho tiempo, no conozco el alrededor —cortó sus palabras, no podía permitir dejarlo hacer suposiciones, aunque ahora se daba cuenta de que podía usar la lástima para tenerlo más cerca, quizás debió esperar un poco.


—bueno, deja podemos hacer algo —dijo cerrando un momento la tienda, no había de todos modos nadie allí, y su tío la abriría cuando regrese con aquel grupo, podría esperar — ahora vamos, querías ropa después de todo.


—si… —miro aquella cabaña una última vez antes de sentir que era jalado, sus mejillas se tiñeron de un leve carmesí al ver la mano de pino tomando la suya, ¿que era eso que volvía a sentir en su pecho? Un sentimiento tan cálido y tan reconfortante que le empezaba a asustar, como si fuera algo que se obligó a olvidar hace mucho.


El castaño lo vio, sin poder explicar solo sonrió, esa reacción parecía dejarlo satisfecho, muy satisfecho, y pensando un poco más tal vez podría hacer caso a algunas cosas que decía su hermano y hacer algo más en esas vacaciones que solo estudiar.


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