Intro
Papá solía contarme historias antes de dormir, historias donde la protagonista era la misma. Pasaba por los momentos más terroríficos y difíciles, pero papá siempre lograba darle un buen final feliz.
Siempre me despertó curiosidad la manera en la que papá me contaba todas esas historias, me era imposible creer que él se memorizaba esas historias en su cabeza porque cada día, era una historia completamente distinta a la anterior.
Papá me recordaba que era bueno leer y escuchar mientras te leían, era bastante bueno para distraerte de tu realidad y te aproximaba a un nuevo pasatiempo.
Sabía por qué lo decía.
Especialmente a mí y no a mi hermana.
໒ ♱ ੭
¿Cuánto tiempo es que llevaba sin poder verlo?
¿Un mes? ¿Dos meses, tal vez?
La verdad era que había perdido la cuenta, había pasado bastante tiempo y ya se había hecho eterno.
Comenzaba a extrañarlo...
Oh no, ¿en serio lo extrañaba?
Sonaba raro para mi misma, pero esa era la verdad.
Lo extrañaba y mucho, era mi único amigo que tenía en ese tiempo. Extrañaba que me molestase todas las tardes hasta altas horas de la noche, y que por su culpa me metiera en problemas.
La primera vez que me desperté sin poder verlo, pensé que se había ido sin avisarme o que se había molestado conmigo y no quería saber nada de mí, yo qué sé.
Traté de hablarle, le pedí varias veces que me diera señal de su presencia y no fue hasta días después que comenzó a mover cosas, pero no de la misma forma que de un principio, era como si no pudiera hacerlo y le costara mucho.
El gato tampoco podía verlo, solo se la pasaba echado en mi cama, triste... y parecía que envejecía con cada minuto que pasaba. Sé que lo extrañaba tanto como yo.
-¿Dónde estás? -pregunte al aire- ¡Ay! Vamos, solamente intenta aparecer.
Era la octava vez que se lo pedía en el día, me estaba frustrando muchísimo. Necesitaba que me dijera que hacer en caso de que necesitara mi ayuda.
-O vuelve a jalar mi cabello como siempre, ¿estás? -insistí, no sabía donde detener mi mirada, así que recorrí toda mi habitación y di una vuelta en mi lugar.
Sentí un roce débil en mi cintura y un escalofrío recorrió todo mi cuerpo. Inhale aire y lo sostuve un momento, me detuve y baje mi mirada a ese sitio.
-¿Qué haces? -me ponía nerviosa cuando lo veía, ahora que nada más sentía su presencia era el doble de difícil- ¿Eres tonto?
Apostaría todo con decir que en ese instante el muy tarado debía tener una sonrisa burlesca en su rostro. Él se divertía molestándome.
-Me estoy matando por hacer de todo e intentar ayudarte en lo que sea posible. Y tú únicamente estás jugando y haciéndote el gracioso, ¿te parece justo?
Me quede esperando su respuesta, pero claro, no lo oía y no sabía ni que es lo que me quería decir.
Miré al gato para ver alguna de sus reacciones, pero no hubo nada, seguía débil. Y lo más probable era que se debilitaría más sin la presencia de él, ya que compartían una rara unión...
Esa fue la última vez que supe algo.
No volví a saber de él, y mi mente borró cada recuerdo que forme con él.
Solo se esfumó de la faz de la tierra.








