ZENITSU X NEZUKO
- ¿No te molesta? - preguntó Inosuke algo confundido, desde que Nezuko había salido de su caja por primera vez había sido perseguida por Zenitsu a todas partes.
- En realidad no, creo que se llevan bastante bien ¿No crees? - Tanjiro sintió una mirada extraña a través de esa máscara de jabalí, un aroma denso se desprendió de el como si Inosuke lo estuviera juzgando por alguna extraña razón que no entendía, pero estaba bien, el era así, a veces actuaba de manera extraña o algo agresiva, salvaje en realidad pero eso no significaba que fuera una mala persona, todo lo contrario, había demostrado ser digno de confianza al igual que su amigo Zenitsu, quien muy a menudo ayudaba a cuidar de su pequeña hermanita permitiéndole entrenar o dormir un poco más para recuperar fuerzas, aunque lo que realmente le preocupaba era que no estuviera durmiendo lo suficiente por estar siempre pegado a la joven demonio de ojos rosados - Buenas noches Zenitsu, no te quedes hasta tarde ¿De acuerdo? Tú también debes descansar apropiadamente -
- Hasta mañana Tanjiro - canturreó contento el rubio. Se habían quedado en el patio de la finca haciendo coronas de flores, en espera de que todos se fueran a dormir, luego de un rato tomó a la chica de la mano y la llevó dentro, a una habitación oscura y alejada para que los primeros rayos del sol no la perjudicaran, la recostó en la cama pero aún no la llevó a dormir. Comenzó a tocar su rostro de manera cariñosa, había estado mirando sus bellas facciones y el hermoso color de sus ojos durante tanto tiempo que no sabía si podía seguir resistiendo por mas tiempo. Se acercó a su cuello y aspiró profundamente su aroma inexistente, solo acompañado por el suave aroma de las flores que aun persistía en su piel blanca, había deseado quedarse con ella desde un principio en aquella habitación alejada pero no le era posible, no podía dejar rastro de su propio aroma en el cuerpo de la joven demonio o "alguien" podría darse cuenta de lo que había estado haciendo últimamente con la menor
Se acomodó, sentándose al lado de la cama y por debajo comenzó a desabrocharse el pantalón mientras mantenía su mirada en la joven que le acariciaba el rostro sin entender lo quebestaba sucediendo, Zenitsu se estimulaba suavemente al principio, tocando recurrentemente la ountabde aquel miembro y pasando a movimientos desesperados al final, solo para dejar salir en su mano aquel pecaminoso líquido que brotaba desde su líbido insatisfecho - eres la chica más hermosa de todas pequeña Nezuko - repetía cada vez ante la mirada de la chica que solo sonreía.
Solía pasar un tiempo antes de que tuviera oportunidad de acercarse a la pequeña demonio de nuevo, no siempre tenían misiones juntos y en algunas ocasiones debían ir de incógnitos sin la chica, pero aprovechaba cada oportunidad que tenía, así no fuera más que un solo día para poder vaciarse de todo lo que sentía por ella, ese amor sucio y lujurioso que lo llenaba a tope con tan solo verla, a veces por horas delante de la espectante mirada de la chica que -aunque curiosa- jamás participaba en lo que sea que su amigo estuviera haciendo con su cuerpo. Una vez terminar la regresaba a su caja y dormía plácidamente el resto de la noche, solo para ser golpeado por el cerdo salvaje a la mañana siguiente, pero ese no era ningún problema, pasar tiempo con Nezuko le hacía tanto bien que nada más importaba.
- ¿No deberías al menos pedirle que se haga grande? Aún tiene el aspecto de un cachorro - sintió un enorme escalofrío recorrerle el cuerpo entero, desde la espalda hacia la nuca, cuando el salvaje pronunció aquella terrorífica frase, el solo fingioó demencia y se alejó de inmediato siendo perseguido por la mirada acusatoria de color espmeralda que es esperaba su respuesta.
- ¿Le dirás a Tanjiro? - mentiría si dijera que no estaba preocupado.
- No parece importarle lo que hagas con la enana... - contestó algo molesto mientras golpeaba un árbol cercano con la cabeza - ...intenté preguntarle elnotro día pero dijo que confiaba en ti, pobre idiota -el salvaje se alejó para volver adentro de la residencia en la que se estaban recuperando y alcanzar al inocente pelirrojo, incluso Inosuke sabía que el rubio hacía algo indecente pero Tanjiro, tan bueno como siempre se negaba a pensar mal de él, eso lo hizo sentir culpable y decepcionado de sí, incluso peor que la primera vez que se vació sobre la cama pensando en Nezuko, antes de comenzar sus sesiones nocturnas privadas con la pequeña demonio. Después de esa conversación el rubio intentó contenerse tanto como pudo, dejó de jugar hasta tarde con la pequeña, trató de mantener cierta distancia evitando abrazos y otras muestras de afecto y cuando se sentía ansioso se encerraba en el baño o en cualquier lugar donde nadie pudiera molestarlo, especialmente Nezuko, que acostumbrada a sus "juegos" insistía en seguirlo a dónde fuera, entre kas habitaciones como si de otro juego sebtratara pero terminando triste cada vez que era devuelta a su caja en completo silencio y siendo abandonada oir ese chico de ojos color miel al que tanto de habia acostumbrado últimamente y quedándose huérfana de amigo.
Tener misiones separadas era lo único relativamente sencillo que Zenitsu pensaba que podía hacer -sin contar a los demonios, claro- ya que no sentía la presión en su entre pierna tan a menudo como cuando la tenía en frente y solo la pensaba de vez en cuando, ademas de que era completamente libre de liberarse en cualquier momento, no solo por la noche pero su cuerpo también resentía la ausencia de su fuente de inspiración, volviéndose cada vez más difícil y más tardado el poder auto complacerse solo con sus pensamientos y su pobre imaginación que no daba para más. Su cuerpo y su concentración le pasaron factura terminando mal herido en su última misión, terminando en cama durante in tiempo en la ginca de las mariposas, menos mal que no escuchó a Tanjiro cerca cuando fué ingresado al área de camillas, así no sufriría por tener a Nezuko cerca.
- Zenitsu ¿Estás bien? ¿Cuántos días llevas aquí? - abrió los ojosde manera pesada para encontrarse con esa mirada rojiza que tanto anhelaba no volver a ver pronto, Tanjiro estaba ahí y eso significaba que su hermana también. No era que no le diera gusto ver a su amigo sano y salvo, le alegraba saber que aun estaba ahí, que seguía siendo mas fierte que los demonios y que pasara lo que pasara siempre iba a regresar, pero que estuviera ahí significaba que le sería más difícil concentrarse en su recuperación - Nezuko y yo nos preocupamos cuando supimos que estabas aquí, pero parece que ya estás mejor -
- Aún no me siento muy bien Tanjiro, lo siento pero no podré jugar con Nezuko por un tiempo - se estaba empezando a poner nervioso, la menor seguramente querría verlo en cuanto el sol se ocultara y esperaba que quejarse de más como solía hacer a menudo hiciera que Tanjiro la detuviera de acercarse demasiado, aún si estaba fingiendo estar peor de lo que realmente estaba era necesario- necesito descansar, disculpame con la pequeña Nezuko -
- Entiendo... - se tocó la barbilla con la mano izquierda y rápidamente siguió - ...entonces nosostros cuidaremos de tí, no te preocupes Zenitsu - ¿Cómo llegó a esa conclusión el idiota? No le estaba pidiendo ayuda, le estaba pidiendo privacidad, de verdad le urgía que se fuera lo más rápido posible pero su brillante y sincera mirada llena de pureza no le permitían hecharlo del lugar, no tenía más que buenas intenciones mientras el no dejaba de pensar en su pequeña hermanita menor y en lo que le haría si pudiera, debía sacar esos pensamientos impuros de su cabeza antes de que oscureciera o le sería imposible seguir escondiendo bajo las sábanas su prominente problema, uno que se levantaría cada vez más si ella se atrevía a acercarse más de lo que pudiera soportar - te traeré lo que necesites durante el día y Nezuko se quedará contigo por la noche, te recuperarás muy pronto -
- No es necesario que te molestes... -
- No es ninguna molestia cuidar de un amigo herido ¿verdad Nezuko? - se escuchó un ruido afirmativo y con muchas energías desde la caja que el pelirrojo llevaba cargada en la espalda, esto sería un completo infierno, uno que comenzaría en su entrepierna. Durante todo el día estuvo nervioso, tratando de pensar en una manera de solucionar su problema al mismo tiempo que hablaba con su amigo, esperando que la noche tardara mas en llegar y con la esperanza de poderse dormir temprano, la única solución que había logrado encontrar pero todas sus esperanzas se habían derrumbado en un instante, ahí estaba el, completamente inmóvil ante la mirada de su amigo quien platicaba con él al mismo tiempo que la pequeña Nezuko se abrazaba de él, tumbada sobre la cama en un intento de hacerlo sentir mejor, su pobre corazón latía incontrolablemente de felicidad mientras se concentraba en no dejar que la sábana se levantara de un área inapropiada, llevándose gran parte de sus fuerzas y haciendo al pelirrojo pensar que estaba exhausto (que no se equivocaba) y debía dejarlo descansar, se disculpó y se retiró, llevándose a una molesta Nezuko con él, Zenitsu al fin podía respirar más tranquilo.
Después de un rato en el que no pudo dormir y asegurándose de que todos dormían intentó darse una mano, imaginando el contacto anterior y los apapachos que la menor le daba antes de irse, pero su brazo estaba realmente adolorido, el dolor no lo dejaba siquiera concentrarse y terminó con un prominente problema que se asomaba descaradamente en el momento en que la demonio entraba, Zenitsu se había intentado concentrar tanto que no la escuchó acercarse y sin haber tenido tiempo de cubrirse hasta que la menor entró, completamente avergonzado le pidió volviera a su caja pero la joven se acercó rápido, destapando su vergonzoso secreto, intentó alejarla con el brazo pero realmente le dolía, tanto que se quejó cuando la menor lo agarró para apartarlo y entendiendo el por qué no hacía lo que siempre hacía cuando estaba a solas, miró su entrepierna y pensó en ayudarlo a hacer lo que siempre veía que hacía por su cuenta, estiró su mano y al instante un gemido ahogado de Zenitsu la hizo voltear, solo un pequeño toque y ya estaba completamente rojo.
- ¿Q-qué haces? - tocó de nuevo, esta vez con dos dedos la punta de aquello que se levantaba, escuchando de nuevo su voz, estaba pegajoso y caliente, era una sensación extraña, especialmente viendo como su amigo en la cama reaccionaba por pequeño que fuera el contacto. Intentó recordar lo que hacía y fué así que usó su mano para rodearlo - no Nezuko, n-no hagas eso, por favor - seguía diciendo que no pero por alguna razón no hacía nada para detenerla, todo lo contrario, parecía disfrutarlo incluso más que cuando solía hacerlo por su cuenta, soltando más líquido biscoso y transparente, tomó un poco con sus dedos para verlo mejor pues nunca lo había visto tan de cerca y se dió cuenta de que un aroma extraño se desprendía de su mano, quizás su hermano le diría que era - no dejes que Tanjiro lo huela, nos meteremos en problemas los dos y no podremos volver a jugar - la pequeña demonio reanudó sus actos, moviendo sus manos de arriba a abajo de manera lenta pero constante, haciendo que la espalda del rubio se arquera de vez en cuando lo que la hacía sentir extraña, algo estaba olvidando, recordó entonces que Zenitsu usaba su propia saliva muy a menudo así que apartó el bambú un poco y dejó caer está ante la espectante mirada avellana frente a ella para luego continuar sus movimientos, esta vez más rápidos, la mano de su amigo tomó la suya y la apretó un poco haciéndola entender que debía aplicar un poco más de fuerza y luego la detuvo en la punta para pasar sus dedos en el lugar de dónde salía en líquido biscoso, diciendo que esa era la mejor parte y luego dejarla sola de nuevo, imitó esto un par de veces antes de volver a dejar caer saliva de nuevo - no saldrá así, no puedo dejar que te caiga encima, por favor Nezuko, usa tu boca, solo no dejes que tus lindos colmillos me toquen o dolerá mucho - ya con el bambú de lado se agachó, haciendo su cabello a un lado y usando su lengua para cubrir sus colmillos inferiores por petición del rubio que soltó un enorme gemido en el momento en que terminó de bajar su cabeza, la tomó por el cabello disculpándose en caso de que la jalara demasiado y entonces comenzó a moverla lentamente intentando contenerse para alargar su placer pues para ese momento había dejado de pensar claramente, dejándose llevar por su contenido líbido, subía y bajaba cada vez más rápido, deteniéndose en lapsos para intentar calmarse un poco antes de continuar pero Nezuko había tomado el ritmo, comenzando a hacerlo por su cuenta, esto terminó por hacer terminar a Zenitsu mientras apretaba su cabeza contra su cuerpo, vaciandose por completo en ella - recuerda guardar el secreto, pequeña Nezuko -
A la mañana siguiente, Tanjiro se levantó muy temprano para encontrar todas las cortinas cerradas del cuarto de Zenitsu para no dejar entrar los rayos del sol, Aoi las había alcanzado a cerrar antes del amanecer al darse cuenta de que la no tan pequeña Nezuko se había quedado dormida en el pecho del rubio, al acercarse el pelirrojo pudo sentir un intenso aroma a jabón venir de su hermanita, pensando que tal vez intentaba no enfermar a su amigo y dejándolos descansar, tomando en cuenta el carácter de su hermana que tal vez lo había hecho desvelarse la noche anterior intentando jugar de algún modo, tal vez sería buena idea dejarla dormir ahí unos días, solo hasta que Zenitsu mejorara.
No sé por qué pero amo a Zenitsu 💛 quiero escribir más sobre él 🥴