Capitulo uno.
Naoto sonrió al ver al Omega a lo lejos. Takemichi bajó la mirada, se sentía tan avergonzado al ver al alfa nuevamente. Ambos se habían conocido desde muy pequeños, Takemichi y Naoto habían crecido en el mismo orfanato. Cuándo Naoto fue adoptado por una familia millonaria fue que ambos se separaron. El más alto era alfa y el mayor era un Omega. Takemichi siempre extrañó a su mejor amigo de la infancia y, nunca pensó volverlo a ver.
Cuándo Naoto acabó la universidad, pensó nuevamente en buscar a su Omega. Naoto jamás se olvidó del mayor, siempre lo tuvo en sus pensamientos y en su corazón. Takemichi siempre lo cuidaba cuando se enfermaba y hasta dormían juntos de niños. Así que, el menor inició a investigar hasta dar con el Omega. Cuándo Takemichi recibió la llamada del alfa se sorprendió mucho, no pensó que, Naoto aún se acordaba de él.
El Omega caminó hacia el alfa, aunque Takemichi estaba sumamente feliz, también estaba preocupado. El alfa se acercó a él y, el depósito un beso en la frente, el Omega sintió sus mejillas arder, pero de inmediato se alejó del alfa. Takemichi la había tenido dura desde que Naoto se fue de su vida, para iniciar, también lo adoptaron y para su mala suerte, su familia era muy mala.
Sus padres lo castigaban por todo y lo ponían a hacer limpieza como si de un esclavo se tratase. Y cuando cumplió la edad adecuada, lo obligaron a casarse con un alfa que lo maltrataba. Naoto vió con sorpresa al Omega, Takemichi siempre había amado sus besos inocentes, pero ahora parecía aterrado. El alfa volvió a sonreír para después, invitar al Omega a beber un café.
Takemichi aceptó, aunque tenía miedo, quería estar con Naoto. Takemichi había aprovechado que su esposo trabajaba para escaparse un rato, quería volver a ver a su primer amor. Takemichi sabía que, no podía estar mucho tiempo con Naoto.
Naoto trató de hacerle una conversación al Omega, recordando sus años en el orfanato. Takemichi se relajó un poco, él y el alfa la habían pasado de maravilla juntos, ambos se querían y se amaban mucho. El alfa sonrió al ver a su Omega relajado. Naoto no sabía cómo decirle a su Omega que lo quería de vuelta, que lo amaba, que quería tener algo con él. El alfa quería ganar el corazón de su Omega poco a poco. Takemichi se tensó cuando Naoto le preguntó que había sido de su vida.
Takemichi no sabía cómo decirle que, el hecho de que usara una bufanda en verano era para esconder la Marca que le había hecho su esposo. Takemichi sentía dolor de sólo pensarlo que le había pasado estos años, su esposo era muy controlador y posesivo. El Omega inhibió las ganas de llorar, para después sonreír cómo siempre y decirle un sin fin de mentiras a Naoto. Ambos sonrieron, para después despedirse.
Naoto se ofreció a llevarlo a casa, pero Takemichi se negó diciendo que, tenía unas cosas importantes que hacer. El Omega de inmediato paró un taxi y se dirigió a casa. Al llegar a casa, Takemichi Suspiró de alivio para después entrar a su habitación, grande fue su sorpresa al ver a Manjiro sentado en la orilla de la cama. El alfa había tomado su hora del almuerzo para pasar tiempo con su Omega. Pero, Takemichi no estaba por ningún lado. Esto claramente enojó al alfa. No es que Manjiro disfrutara de hacerle daño a su Omega pero, el alfa no conocía ninguna manera de lidiar con los demás además de los golpes.
Takemichi vió aterrado a su esposo, para después cerrar la puerta de su habitación. El alfa frunció el ceño.
—¿Dónde estabas? —cuestionó serio. El Omega se tensó.
—M-Mikey ¿Qué haces aquí? —preguntó con miedo. El alfa volvió a repetir la misma pregunta—Y-yo… ¡Salí! Al centro comercial —mintió, no le diría que, había salido para recontrarse con su primer amor. El alfa suspiró con pesadez, Manjiro le había dicho a Takemichi que no podía salir sin él.
—¿Salir? —agregó con pesadez, para después pararse y acercarse lentamente a él. El Omega se tensó, no quería que, su esposo le volviera a poner un dedo encima —. Sabes muy bien que no puedes salir sin mí —agregó, Manjiro inhibió las ganas de levantarle la mano a su Omega. Después de una charla con el consejero matrimonial, el alfa acordó tratar de controlar sus impulsos si es que quería ganarse el amor de su Omega.
Takemichi cerró los ojos, estaba esperando una bofetada por parte de su esposo, al no sentir nada volvió a abrirlos, solamente para encontrarse con la mirada penetrante de su alfa. El Omega asintió con tristeza, mientras sentía cómo su esposo rodeaba su cintura.
—¿Qué compraste? —le cuestionó con una sonrisa maliciosa en el rostro, Manjiro no se tragaba el cuento de que el Omega había ido al centro comercial, olía a un alfa. El Omega lo vió directamente a los ojos, para después abrir los labios.
—No había lo que necesitaba —murmuró con miedo, sabía que, Manjiro planeaba hacerle algo como siempre.
Manjiro le dió un beso en los labios. El alfa sonrió, para después preguntar qué es lo que necesitaba, el Omega simplemente mintió, para después decir que, necesitaba un trozo de tela de seda roja, algo que no encontraría fácilmente. Manjiro rió por lo bajo, para después lanzar al Omega hacia la cama.
—¿Por qué mientes, Takemichi? —le susurró al oído, el alfa sabía muy bien cuando Takemichi mentía.
El Omega se tensó y seguidamente inició a llorar recordando todas las veces que su alfa lo había golpeado. Sabía que, Sano lo había pillado. El Omega inició a pedirle perdón a su alfa, Takemichi le tenía tanto miedo a su esposo. Manjiro besó su mejilla, aunque tenía las ganas de golpear a su Omega por desobediente, ya no quería hacerlo llorar. El alfa simplemente se limitó a besar y a desvestir a su Omega, sabía que, esto sería castigo suficiente para él.
—Mikey, por favor no… —susurró, mientras sentía cómo Manjiro posaba una mano en su cuello.
—Silencio, no quieres que vuelva a lastimarte ¿Verdad? —cuestionó. Takemichi no dijo nada, el Omega recordaba perfectamente las veces que Manjiro hizo un intento por asfixiarlo —. Buen chico.