Capítulo 1: Recuerdos
No paro de pensar en el accidente que tuvo lugar hace 11 años, cuando yo tenía la edad de 5. Casi no me di cuenta del terrible acontecimiento debido a mi corta edad, pero los gritos ensordecedores de mi madre lo decían todo. En ese momento, vi el cuerpo de mi padre sangrando tirado en el asiento de conductor del coche. Solamente recuerdo mis lloros, capaces de inundar cualquier lugar. Llenos de tristeza, incluyendo mis pequeños y verdes ojos hinchados.
El otro vehículo que consiguió arroyar nuestro coche familiar se dio a la fuga, nadie fue capaz de ver la matrícula debido al shock.
Actualmente tengo 15 años y continúo viviendo en casa con mi madre, pues los médicos no pudieron hacer nada para salvar a mi padre.
A pesar de este acontecimiento tuve una buena y feliz infancia, ya que tres años después del accidente mi madre volvió a enamorarse de un hombre, con el que tuvo su segundo hijo, Daniel. Él no había tenido la suerte de engendrar ningún hijo, pero me cuidaba muy bien y sabía cómo ponerme feliz. Nada de eso podía ocultar la necesidad que tenía de abrazar de nuevo a papá, lo cual creía que jamás volvería a ocurrir.
Años antes de reencontrar el amor, después del horrible accidente, mi madre tuvo graves problemas con las fiestas y el alcohol. Estuvo meses ingiriendo esas fatales bebidas mientras yo me quedaba en casa con mi niñera Claudia, quien tenía una edad parecida a la de mis padres. Al parecer tenía mucha experiencia, así que fue contratada para cuidarme las horas en las que mi madre no podía hacerlo. Esos momentos empezaron a aumentar, pues mamá estaba más tiempo fuera que dentro de casa y no podía con todos mis cuidados.
—Intento cuidarte, de verdad... pero dame un respiro, no puedo más, —decía mamá—. Ahora continúo creyendo en ella, nunca he dudado de su amor hacia mi y nunca lo haré.