Ese Sentimiento Extraterrestre - Kookv

Summary

Desterrado por sus padres al tercer planeta del sistema solar, el Príncipe Taehyung’ngh’chaali del Segundo Gran Clan queda completamente fascinado por sus habitantes. Adoptando el nombre humano "Taehyung", trata de pasar desapercibido entre los humanos para sobrevivir, pero pronto descubre que ser humano es mucho más difícil de lo que esperaba. Los humanos son tan confusos. Jeon Jungkook no está buscando el amor. Con una situación financiera estable y atractivo, está en un buen momento de su vida. No quiere enamorarse del hombre peculiar que trabaja en la cafetería cerca de su oficina. Taehyung es ridículo y, al mismo tiempo, tan ridículamente entrañable. Siempre lleva camisetas extravagantes y flores en su cabello, y tiene una palabra amable para todos. Jungkook se enamora de él rápida e intensamente. Lo que no sabe es que Taehyung no es lo que parece, y cualquier relación entre ellos es imposible. El amor entre un humano y un príncipe alienígena de un mundo a media galaxia de distancia está condenado desde el principio. -Traducción y adaptación de la Saga "Calluvia" de Alessandra Hazard.-

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

Chapter 1


Planeta Tierra



Taehyung amaba a los humanos. Todo acerca de ellos le parecía fascinante. Incluso sus nombres eran frescos, cortos e interesantes, no como los nombres en casa. El nombre de Taehyung es un ejemplo. Bueno, ese no era su verdadero nombre. Su verdadero nombre era muy difícil de pronunciar para los humanos. Los músculos de la lengua humana eran muy limitantes y ciertas articulaciones fonéticas eran casi imposibles, incluida la lengua materna de Taehyung.


A él le gusta más su nombre humano de todos modos. “Taehyung” es suficientemente similar a su nombre de pila y sonaba muy bonito e inusual. No podía evitar que una ronrisa aparezca en su rostro cada vez que alguien se dirigía a él como Taehyung.


Había notado que los humanos tendían a verlo de forma extraña cuando los mira alegremente, pero a Taehyung no le importaba. Leyó en Internet que esta bien ser extraño y peculiar, siempre y cuando uno no sea demasiado extraño.


Ojalá no lo fuera.


—Amigo, ¿Vas a sonreírme todo el día o por fin me darás mi dinero? —Arrancado de sus reflexiones, Taehyung sonrió serenamente al gran hombre rosado que le miraba con el seño fruncido. (No entendía por qué los humanos llaman a los rosados “blancos” y a los marrones “negros”. ¿Los humanos eran ciegos al color? ¿Por qué importaba tanto el color de la piel? ¿No eran las personas solo personas? Los humanos eran tan confusos.)


—Claro, amigo —dijo Taehyung, imitando los patrones de habla del hombre. Su investigación decía que los humanos respondían positivamente cuando imitaba su comportamiento. Afortunadamente, Taehyung era muy bueno en ello. Además, le gustaba mucho el acento del hombre.


El ceño fruncido del hombre se profundizó y miró a Taehyung de manera extraña.


—¿Te estás burlando de mí? —dijo y chasqueó los nudillos por alguna razón.


—¿No? —dijo Taehyung, confundido, y le dio su cambio.


El hombre lo fulminó con la mirada, agarró su café, su cambio y se fue, la campana del lugar tintineando suavemente a la par del hombre cruzando la salida de la cafetería.


Taehyung trabajaba en un pequeño lugar llamado Star Coffee. ¡Le encantaba! Dejando de lado el nombre muy adecuado, era tranquilo y encantador, además de ser el único lugar dispuesto a contratarlo. Descubrió que para sobrevivir en este planeta necesitaba dinero, y la forma más fácil de ganar dinero era encontrar un trabajo. Desafortunadamente, también descubrió que para un hombre joven sin educación, las opciones de trabajo eran muy limitadas. Todavía estaba un poco enojado con sus padres por darle solo documentos de identificación falsos con el nombre que había elegido y una pequeña cantidad de dinero humano antes de dejarlo en una ciudad llamada Londres hace dos meses.


—Aprenderás una lección —le habían dicho.— Te hemos malcriado demasiado. Tal vez la experiencia finalmente te haga madurar.


Taehyung se sintió secretamente complacido en ese momento.


Si sus padres pensaban que era un castigo, no lo conocían en absoluto. Siempre había soñado con salir de su planeta y ver el universo. Los humanos, o los terranos, como los llamaban en casa, siempre le habían fascinado. Su sociedad aún no había alcanzado el nivel tecnológico y cultural requerido para el contacto, pero no falta mucho tiempo, tal vez mil años a lo sumo a menos que los humanos se destruyeran antes de eso.


Por ahora, la Tierra se usaba solo para viajes cortos y educativos, o cuando los padres querían castigar a sus hijos por hacer cosas que no debían hacer, como por ejemplo, leer la mente de otras personas sin permiso. (Les dijo a sus padres que no fue su intención hacerlo, pero, lamentablemente, no le creyeron).


De todos modos, tener un trabajo real y humano era fascinante. A Taehyung no le importaba trabajar en Star Coffee. Su jefe accedió amablemente a darle su salario en efectivo y a Taehyung ni siquiera le importaba ganar menos que los otros empleados. Se sentía muy orgulloso de la pequeña pila de dinero humano que recibía cada mes. Ya no había dinero físico en Calluvia, no lo había habido durante unos pocos miles de años.


Trabajar en la cafetería le convenía mucho. No es nada sospechoso para un joven humano de dieciocho años. Esa era su edad según sus documentos falsos, ya que él en realidad no tenía dieciocho años; tenía veintitrés años en los años de Calluvia, pero como el año de Calluvia es más corto que un año de la Tierra, probablemente tenía alrededor de dieciocho o diecinueve años terranos, no está completamente seguro; las matemáticas nunca han sido su punto más fuerte.


—Hola.


Sacado de su sueño una vez más, Taehyung dirigió la mirada al siguiente cliente. Era un hombre algo joven, vestía un pulcro traje oscuro, su piel no tan rosada como la del hombre anterior, mucho más dorada que rosa. Ojos oscuros y profundos, muy bonitos. A Taehyung le gustaban mucho los ojos oscuros. Eran tan raros de ver en Calluvia, a diferencia de sus ojos violetas.


—Hola —Dijo Taehyung, mostrando al humano una sonrisa amistosa. Había aprendido que los humanos le daban propinas más grandes cuando hacía eso. Se sintió un poco mal por explotarlo, pero tenía que comer, como decían los humanos. El humano le devolvió la sonrisa entregándole un billete de cinco dólares.


—Un cappuccino, por favor.


Taehyung preparó y entregó el café al hombre y éste al recibirlo dijo:—Gracias, Taehyung.


—¡Oh! —Se sorprendió, y con una sonrisa en su rostro le cuestionó al hombre:—. ¿Cómo sabes mi nombre?


El humano le dirije una mirada extraña.


—Está en tu tarjeta de identificación.


—Oh. —Sus mejillas se tiñeron con algo de color por la vergüenza. En cambio, una sonrisa se ensanchaba en la cara del chico con algo de diversión parpadeando en sus ojos.


Taehyung deseo tanto saber los pensamientos del humano que tuvo que hundir sus dedos en sus palmas para distraerse. "Mal, mal Taehyung", se regañó a sí mismo. A sus padres no les divertiría si descubrieran que estaba explotando su telepatía nuevamente. (Nunca tuvo malas intenciones, solo una mente curiosa. Literalmente).


—Quédate con el cambio, cariño—dijo el hombre.


En ese momento Taehyung decidió que le gustaba este humano. Le gustaban todos los humanos, de verdad, pero este era muy agradable. Tal vez sería un buen amigo.


Se alegró ante su propio pensamiento. Había querido hacer amigos desde su llegada, pero en las primeras semanas no tuvo la suficiente confianza para encontrarse con un humano, no se atrevió. Tal vez llegó la hora de intentarlo.


Estaba seguro de que era un humano muy convincente. Claro, la gente pensaba que era extraño, pero nadie sospechaba la verdad.


—¿Cómo te llamas? —Dijo Taehyung con entusiasmo. Las cejas oscuras del humano se levantaron un poco.


—Jungkook —dijo.


—¿De verdad? —Dijo Taehyung, complacido de saber algo del hombre y conversar sin silencios incómodos en medio.— ¡Así se llamaba el primer humano!


Jungkook lo miró fijamente. Taehyung se bajoneo un poco. ¿Se había equivocado?


—Sí—dijo Jungkook después de haver superado la sorpresa.— Algo así.


Aliviado, Taehyung sonrió más brillante.


—¿Ya has encontrado a tu Eva?


Jungkook parpadeó y ladeó ligeramente la cabeza hacia un lado, mirando fijamente a Taehyung.


—No exactamente —dijo al fin—. No me inclino por las chicas, me temo.


Taehyung frunció el ceño, confundido una vez más. Su chip de traducción debía haber estado funcionando mal. Jungkook no parecía asustado, y Taehyung no entendía qué tenía que ver una inclinación con el estado de relación de Jungkook.


—¿Inclinarte? —Dijo, esperando que su confusión no pareciera tan extraña.


—¿Eres extranjero? —Dijo Jungkook, riendo suavemente.


Taehyung asintió, complacido de que hubiera una explicación plausible para su ignorancia.


—Extraño.—dijo Jungkook—. No tienes acento.—


—Soy muy bueno en los acentos —dijo Taehyung con sinceridad. Su chip de traducción podía llevarlo así de lejos. No le ayudaba mucho con los la jerga.—Entonces, ¿qué quisiste decir?


—Quiero decir que no me gustan las mujeres de esa manera. Me temo que no hay Eva para mí.


—Oh —suspiró Taehyung. Sonrió cuando Jungkook comenzó a fruncir el ceño.— ¡Es genial! ¡Nunca he conocido a una persona homosexual en mi vida!


—Lo dudo. Probablemente lo hayas hecho, simplemente no te diste cuenta. Nos parecemos a los heterosexuales. Tan desconsiderado de nuestra parte.—


Jungkook lo había dicho seriamente, pero no podía engañar a Taehyung. Hizo un puchero.


—Sí, búrlate de un extranjero que lucha con tu cultura y tu idioma.


Jungkook rió, golpeando ligeramente a Taehyung en la nariz.


—Lo siento, no pude resistirme, eres adorable, niño.


Taehyung frunció la nariz.


—No soy un niño. Tengo vee-dieciocho años.


—Bueno, yo tengo veintiséis. —dijo Jungkook, mirando su reloj.— Y ya me tengo que ir.


Taehyung frunció el ceño.


—¿Ya?— No pudo ocultar su decepción, y Jungkook le sonrió.


—¿Estás decepcionado?


—Sí—dijo Taehyung.


Jungkook rió entre dientes.


—Mi hora de almuerzo está por terminar.


—¿Cuál es tu trabajo?


—Soy analista financiero en el banco al otro lado de la calle.— dijo Jungkook con una sonrisa que hizo que Taehyung sospechara que se estaba burlando de él.


—Suena interesante —dijo Taehyung.


—En realidad no—dijo Jungkook—.Pero se gana bien, no puedo quejarme. Bueno, realmente me tengo que ir. Fue un placer conocerte, Taehyung.


—Igualmente.—dijo Taehyung con seriedad.—¡Ven otra vez!


—Lo haré —dijo Jungkook antes de estirarse un poco hacia el frente y tocar la flor escondida detrás de la oreja de Taehyung—. Sabes, en cualquier otro tipo esto parecería extraño, pero te queda bien.


Taehyung le sonrió.


—¡Gracias!—Le gustaba la forma en que la flor morada se veía en su cabello castaño. Casi hacía que sus ojos parecieran morados.


Observó un poco triste a Jungkook cuando tomó su café y se fué por su camino. Solo esperaba que esa no fuera la última vez que lo vea.


* * *


Jungkook regresó a la cafetería dos días después. Pero no estaba solo esta vez.


Taehyung observó con curiosidad mientras Jungkook y su acompañante hablaban, bebiendo sus bebidas. Él no les atendió ese día; Samantha lo había hecho mientras él estaba en su descanso. Ahora Taehyung estaba dudando. ¿Debería ir a decir hola? Jungkook no había mirado en su dirección ni una sola vez. Tal vez no se acordaba de Taehyung.


—¿Qué pasa con esa cara triste, Tae? —Dijo Samantha. Sami. Los apodos humanos eran bastante fascinantes y bonitos.


Taehyung le contó sobre su dilema.


—¿Debería ir a saludarle?


Sami se giro a mirar a la pareja.


—Mejor no. Tal vez estén en una cita.


—¿Una cita?


Sami se encogió de hombros.


—Sí. Los dos son sexys, y me parecen bastante amistosos.


Desconcertado, Taehyung volvió su mirada hacia Jungkook y su acompañante. Parecían bastante amistosos. El chico era un joven de piel oscura con rostro y rasgos ligeramente simétricos, podría considerarse universalmente hermoso. Pero Taehyung no estaba seguro del atractivo sexual del hombre en comparación con la forma en que los humanos lo harían. A veces, las diferencias entre sus especies eran tan frustrantes.


—¿Crees que la cita de Jungkook es atractiva? —Dijo Taehyung.


Jungkook era su amigo (con suerte). Y Taehyung quería que fuera feliz.


Samantha se encogió de hombros otra vez.


—Es muy guapo. Aunque, en mi opinión, tu Jungkook está fuera de su alcance.— dijo Sami.


Taehyung sonrió. ¡Sabía lo que significaba esa expresión!


—¿Eso crees? —Dijo, tratando de mirar a Jungkook objetivamente.


Pero fue tan difícil. La sexualidad de los calluvian era muy diferente de la de los humanos. La sexualidad humana más cercana en la que podía pensar era la demisexualidad, y eso tampoco era del todo exacto. Hasta que el vínculo de la infancia de Taehyung con su prometida se convirtiera en un vínculo matrimonial cuando cumpliera veinticinco años, en dos años, su deseo sexual no existiría, e incluso entonces solo se sentiría atraído por su compañero de unión.


Bueno, hubo habladurias de que a veces las personas tenían relaciones sexuales sin un vínculo, pero Taehyung pensó que era absurdo. Todos sabían que tu compañero te completaba, y que el enlace telepático hacía que el sexo fuera perfecto. Los calluvian habían estado practicando vínculos matrimoniales durante miles de años. Se demostró científicamente que un vínculo era superior a la forma en que se habían hecho las cosas en el pasado.


Todos los niños calluvian estaban vinculados telepáticamente a otro y crecían conociendo a su compañero desde una edad muy temprana.


Taehyung pensó que eso era muy inteligente, pero ahora representaba un problema, ya que realmente no podía ver a los humanos como lo hacían otros humanos.


Taehyung pudo darse cuenta que Jungkook, con su figura alta y atlética, cabello azabache y ojos oscuros era estéticamente agradable a la vista, pero no podía juzgar adecuadamente su atractivo sexual. Diablos, Taehyung ni siquiera sabía qué era el sexo, o mejor dicho, solo lo sabía en teoría.


—Sí, está muy bueno.—dijo Sami con un suspiro de ensueño—. Esa mandíbula marcada... esos ojos oscuros... esa sonrisa... ese cuerpo... mmm... ¡Delicioso!


Taehyung se echó a reír. En momentos como este, estaba tan contento de que no podía hacer el ridículo por cosas como la lujuria. Le parecía tan ridículo.


Su risa hizo que Jungkook girara la cabeza hacia él. Éste asintió con una pequeña sonrisa, a lo que Taehyung saludó alegremente. La sonrisa del contrario se ensanchó volviéndose divertida y... algo más. Le dijo algo a su acompañante antes de pararse y firigirse al mostrador.


—Hey, Taehyung —dijo, inclinándose contra el mostrador. Taehyung se hubiera preocupado por su pulcro traje, pero sabía que el mostrador estaba impecable. Él mismo lo había limpiado.


—¡Hola! —Dijo Taehyung.—¿Cómo va tu cita?


Jungkook resopló.


—Jake no es una cita. Es un amigo y colega. ¿Qué? ¿Creías que traería a mi cita a una cafetería?


—Hey —dijo Taehyung con un puchero. Jungkook sonrió.


—Solo bromeo, bebé. Este es un establecimiento de primera clase. Cualquiera sería honrado de ser traído aquí a una cita.


Taehyung asintió.


—Exactamente.


Bebé. Jungkook le había llamado bebé. Fue un poco extraño, porque no era un bebé, pero Taehyung ya sabía que los humanos muchas veces no se expresaban en un sentido literal. Bebé. Decidió que le gustaba que lo llamaran “bebé”.


Recordando que se suponía que debía estar trabajando, dijo:


—¿Querías algo?


—En realidad no—dijo Jungkook, mirando a su amigo, quien los observaba con las cejas levantadas—. Sólo he venido a saludarte.


Taehyung le sonrió.


—Oh. Hola, he estado pensando en ti, en realidad, preguntándome si vendrías otra vez. Me caíste muy bien y esperaba que pudiéramos ser amigos.


Jungkook lo miró por un momento.


—No eres nada tímido, ¿verdad? — Murmuró, sacudiendo la cabeza, pero sus ojos sonreían.— Está bien, dame tu teléfono, y yo te daré el mio.


Taehyung se entistecio un poco.


—No tengo un teléfono móvil —admitió en voz baja. Incluso él sabía lo inusual y extraño que era la falta de un teléfono móvil para un humano.


Jungkook parpadeó.


—¿De verdad?


Taehyung asintió. Supuso que podía mentir y decirle a Jungkook que había perdido su teléfono, pero odiaba mentir y no era muy bueno en eso.


—Realmente no conozco a mucha gente en este país, así que nunca pude comprar uno. —Taehyung se encogió de hombros con una sonrisa avergonzada—. De todos modos, no tengo dinero para uno.


Las cejas de Jungkook se unieron.


—¿Eres huérfano?


—¡No! —dijo Taehyung rápidamente, el solo pensamiento de la muerte de sus padres agobiándolo enormemente—. Mis padres están en casa. Normalmente son muy comprensivos, es solo que... —Se mordió el labio—. Hice algo malo y se enojaron conmigo. Dijeron que debería aprender a ser un adulto responsable, así que me desterraron. No me mires de esa manera. Es solo temporal. Lo superarán. Me aman. Soy su hijo menor, el bebé de la familia.


Sonriendo, Jungkook le pellizcó la mejilla.


—Eso puedo verlo.—


Sin pensarlo, Taehyung hacercó su mano a la contraria y la toco...


"Eres la cosita más encantadora que he conocido."


Oh, no.


Taehyung no quiso hacerlo. No lo hizo. Simplemente olvidó que los humanos, como especies no telepáticas, estaban completamente desprotegidos contra la telepatía táctil, la forma más simple de telepatía que podía ser bloqueada por un escudo mental básico que incluso los niños dominaban fácilmente en casa. Pero él no estaba en casa. No tenía derecho a violar la privacidad de los humanos al espiar sus pensamientos. Sus padres estarían tan enojados con él si se enteraran.


—Lo siento —dijo Taehyung, retirando sus dedos y haciéndolos girar detrás de su espalda. Sin embargo, no pudo evitar sentirse complacido de que Jungkook pensara que era atractivo. Significaba que eran amigos, ¿verdad?—.De todos modos —dijo, ignorando la extraña mirada que Jungkook le estaba dando—. Si no estás saliendo con Jake, ¿Dónde está tu pareja?


—En ninguna parte. Estoy casado con mi trabajo, me temo.—respondió Jungkook.


—Eso es muy malo —dijo Taehyung, triste en nombre de Jungkook. Sabía que los humanos eran seres sociales.—Todos necesitan un vínculo emocional.


Jungkook le dirigió una mirada divertida.


—Pareces mi abuela. ¿Y cuántos vínculos emocionales has tenido, oh sabio?


—Te estás burlando de mí —Taehyung hizo un puchero—. Para que sepas, ya conozco a la persona con la que voy a estar para el resto de mi vida.


La sonrisa divertida de Jungkook se esfumó.


—Esa es una declaración muy seria para ser un joven de dieciocho años —dijo después de un momento.—¿Y quién es la afortunada?


—Su nombre es... —Taehyung dudó por un momento. Odiaba mentir, pero no había forma de que pudiera darle a Jungkook el verdadero nombre de su compañera de unión, Leylen’shni’gul, por la misma razón por la que no podía decir el suyo. Así que eligió uno que sonaba lo suficientemente cerca en el idioma terrano—.Su nombre es Leyla. Nos conocemos prácticamente de toda la vida.—


—Wow —dijo Jungkook, una arruga apareciendo en su frente.—¿Y la amas tanto que estás seguro de que estarás con ella toda tu vida?


Taehyung reprimió un suspiro. Era muy difícil explicar cómo funcionaba el vínculo a un humano.


—Compartimos un vínculo especial —dijo Taehyung tentativamente. Lo hacían. Él y su compañera habían estado vinculados desde que tenían dos años—. Ella siempre está en mis pensamientos y yo estoy en los de ella.—Taehyung sonrió, complacido de no haber mentido ni una sola vez hasta ahora. Tenían una conexión telepática, aunque él no podía sentirla en la Tierra debido a la distancia física entre ellos—. Estamos comprometidos y... nos casaremos en dos años —agregó, orgulloso de haber encontrado equivalentes humanos al estado de su vínculo.


Jungkook sonrió débilmente.


—Eso es muy joven para casarse.


Taehyung se encogió de hombros.


—Realmente no. Esa es la edad en que las personas se casan en casa.—


—¿Y dónde estaría esa casa? —Dijo Jungkook—. No me has dicho de dónde eres.


Taehyung se quedó helado por un momento antes de recordar el consejo que su mejor amigo le había dado:


—Si te preguntan, solo dile a los terranos que eres un extraterrestre. Nunca te creerán y solo pensarán que estás siendo gracioso.—


Taehyung dijo en tono risueño:—En realidad soy un extraterrestre del sistema estelar en la constelación de Sagitario.


—Ah —dijo Jungkook con una sonrisa—. Eso explica tus espeluznantes ojos alienígenas.


—¡Qué! ¿Qué pasa con mis ojos?


Jungkook le lanzó una mirada extraña.


—Son de color violeta oscuro, Taehyung. Seguramente te das cuenta de que es bastante inusual.


Ante lo dicho por el mayor, Taehyung agachó la mirada y las esquinas de sus labios se curvaron hacia abajo. ¿Por qué nadie le había dicho que sus ojos no eran muy humanos? Podría haber usado lentes de contacto de colores. Había visto un anuncio en la televisión.


—Oye —dijo Jungkook, levantando la cara de Taehyung con el pulgar, estaba frunciendo el ceño—. ¿Estás molesto? No seas tonto. Tus ojos son realmente hermosos, inusuales pero hermosos.


Sonrojándose, Taehyung sonrió.


—Eres tan amable conmigo, me caes bien. ¿Te gustaría ser mi amigo? Me encantaría tenerte como mi amigo.


Jungkook se rió entre dientes.


—¿Cómo siquiera eres real? —murmuró, pasando su pulgar sobre la mejilla de Taehyung—. Sí, me encantaría ser tu amigo, cariño.


Taehyung sonrió, la calidez y felicidad llenaron su pecho mientras miraba los sonrientes ojos negros de Jungkook. Echaba de menos esto, tener una conexión con otra persona. Puede que no sea telepática, como estaba acostumbrado, pero se sintió bien.


Por primera vez desde su llegada a la Tierra, pudo admitir para sí mismo que había estado un poco solo allí. Solo un poco.




Pero ya no más.