Chapter 1
Han pasado dieciséis años desde que Willy y Giselle tuvieron a su primer y único hijo varón: William Wonka II, pero para no confundirlo con su padre, lo llamaban "Will", el niño creció rodeado del arte de su padre y como era de esperarse, siguió sus pasos, heredando el mismo talento e inteligencia para crear dulces innovadores, claro, ya lo llevaba en la sangre, el Sr.Wonka era un hombre muy pero muy ocupado, así que prácticamente Will fue criado por su dulce y bondadosa madre: Giselle Wonka, por lo tanto, también creció con los mismos pensamientos soñadores y románticos que ella, Willy Wonka apesar de su continúa ausencia, quiso ser mejor padre del que tuvo, así que fue más comprensivo y apoyo a su hijo en su meta por ser chocolatero, además de que le permitió comer todos los dulces que el quisiera aún sabiendo que su hijo podría terminar con caries y hacer enfurecer a su abuelo dentista,gracias a Giselle, el joven adoptó modales de un digno caballero inglés, y viendo el amor en sus padres,en el fondo le emocionaba poder experimentar el amor con una mujer de su edad,sin embargo, Will no solía salir mucho a la ciudad y menos al pueblo de Londres, Giselle era una madre algo sobreprotectora con el, hoy era su cumpleaños y despues de estar algunas horas trabajando en el salón de inventos, su familia : Los Wonka y los Bucket, aún que ahora los Bucket vivían en otro lugar aparte y ya no en la fábrica, estaban reunidos celebrando su cumpleaños número dieciséis,por supuesto fue la primera noticia mas importante de ese dia en Londres,al ser el hijo legitimo del chocolatero mas famoso,ya era conocido por los ciudadanos y cierta parte del pueblo, fuera de la fábrica estaban los reporteros y periodistas teniendo la esperanza de que el hijo de Willy Wonka finalmente saliera de su hogar ese día y lo podrían entrevistar y dispararle muchas preguntas. Dentro de la gran casa había abundantes regalos, adornos, bebidas, comida y por supuesto, dulces, toda una fiesta para el futuro heredero, incluso los Oompa loompas cantaron una canción para Will con todo y coreografía. La adulta Pelirroja quien lucía un hermoso vestido de fiesta color lila, llegó hacía su hijo quien se encontraba hablando con su padre, emocionada lo abrazo para felicitarlo.
-¡Hijo, muchas felicidades!
Y como era costumbre de su madre, le cantó una canción de cumpleaños, logró dibujar una sonrisa en Will, para luego posar sus manos en los hombros del adolescente, viéndolo a los ojos diciendo.
-Hoy inicia una nueva aventura en tu vida hijo, no todos los días se cumplen dieciséis años..
El Sr.Wonka también habló complementando las palabras de su esposa.
-Es cierto, ahora de verdad voy a enseñarte todo lo que debes saber, para heredar la fábrica,desde que naciste, tu tío Charlie se ha retirado de este negocio y dedicado a viajar por el mundo como arqueólogo.
Su primogénito, oculto la envidia que le tenía a su tío Charlie bucket por tener esa libertad de viajar, y no estar encerrado todo el tiempo, en una gran fábrica sofocante de trabajo,como el estaba, le sonrió compartiendo la misma sonrisa del famoso chocolatero.
-Gracias papá, ¡no te voy a decepcionar! -le habló con entusiasmo Will.
-Mas te vale, si no, tendré que lanzarte al incinerador ¡JA! -Dijo su padre soltando su excéntrica risa característica.
Solo él y su hijo se rieron por ese comentario, bueno, de tal palo tal astilla.
-Mi amor -le reclamó algo preocupada Giselle a su esposo.
-Solo era una broma -le aclaró Willy, acomodando su sombrero de copa.
Giselle soltó un suspiro aliviada, se acercó a su hijo y con sus manos le apretó las mejillas, observando a su retoño de pies a cabeza con emoción.
-Como has crecido, mírate, ahora eres un joven tan guapo, que guapo es mi hijo -le comentó sonriendo,terminando por darle besos en las mejillas.
Will algo apenado y a la vez riendo le respondió.
-M-mamá,basta, ya no soy un niño.
-Para mí siempre lo serás, aceptalo -Concluyó la pelirroja de forma risueña.
-Muchas felicidades Will -le habló el Sr.bucket junto a su esposa acercándose a ellos- Tu tío Charlie no pudo venir ya que está de viaje por África, hasta a nosotros se nos dificulto entra a su casa por el montón de periodistas que están afuera gritando tu nombre,creo que tú cumpleaños será una de las notas más destacables el día de hoy.
-Así ha sido desde que nací creo,pero no es la gran cosa-Comentó el hijo de Willy Wonka, encogiéndose de hombros siendo un poco modesto a diferencia de su padre.
-Pero nuestro hijo nos dejó este regalo para ti -Le habló la Sra.Bucket, entregando una caja de madera.
-Oh,¿madera? -Pregunto algo confundido el joven chocolatero y examinando la caja.
Al abrirla descubrió todo tipo de herramientas que fácil le servirían mucho para sus inventos o reparar las máquinas que se descomponen de vez en cuando en la fábrica.
-Herramientas personales, ¡que bien! -Dijo alegre el chico de cabello ondulado y color castaño-Me serán muy útil, denle las gracias al tío Charlie de mi parte.
-Claro, a él le dará mucho gusto que a su sobrino le fascinara su regalo -le menciono muy seguro el sr.Bucket
-Ya tenemos que irnos -Dijo algo desanimada la Sra.Bucket y se despidió de la adulta Pelirroja-Vendremos después de visita para ver cómo va nuestro guapo sobrino como el futuro heredero de la fábrica.
Will sonrió algo apenado ante el halago de su tía, mientras que Giselle muy alegre se despidió de ella y del Sr.Bucket, Willy hizo lo mismo con su forma tan peculiar de ser,ya había durado más del minuto estrechando la mano del Sr.Bucket y de una forma acelerada.
Giselle los separó de las manos y tomó del brazo a su esposo.
-Ya cariño, ya tienen que irse.
El Sr.Wonka se dió cuenta y finalmente se despidió de ellos,al igual que el joven chocolatero se despidió de sus tíos, y finalmente los Bucket se retiraron.
El futuro heredero miró a sus padres y recordó que ha estado todo el día dentro de la gran casa y la fábrica,quería salir a la ciudad,pensó que por ser su cumpleaños, sus papás le concederán ese deseo.
-Emm, Mamá, Papá -les hablo algo decidido dejando la caja de madera con herramientas en la gran mesa con los demás regalos.
-¿Ah? -Apenas y respondió el sr.Wonka estaba ocupado dando indicaciones laborales a uno de sus muchos Oompa loompas.
-Si mi vida, ¿qué ocurre?-le preguntó Giselle con su voz dulce y viéndolo.
-Q-quería saber si.. -desvió la mirada viendo a algunos Oompa loompas devorando su pastel de cumpleaños, seguía algo indeciso si debía preguntarles-..Yo, ya que hoy es mi cumpleaños, me preguntaba si podría salir a ver la ciudad antes de que anochezca.
-Claro que sí hijo -le respondió el hombre de cabello con corte de "hongo" y color castaño.
-¿¡D-de verdad?!-preguntó el adolescente sin poder creerlo.
-Solo danos un minuto para guardar tus regalos y saldremos -le aclaro Giselle tomando las cajas de los regalos y otros Oompa Loompas le ayudaban a acarrear los demás obsequios, pertenecientes a familiares cercanos, los lejanos, de los ciudadanos y los fanáticos de los dulces Wonka.
-Eh, no mamá, yo me refería a ir a la ciudad pero, yo solo.
Wonka hizo un gesto de sorpresa y a la vez de miedo escuchando el grito de su esposa.
-¡¿Qué?! -la pelirroja adulta se dio la vuelta y sin querer le pegó a un Oompa loompa con una caja de regalo haciendo que este cayera al suelo,ella miró al trabajador por un momento diciendo-Oh cuánto lo siento no fue mi intención -levantó su mirada y siguió exclamando preocupada-¿Quieres irte a la ciudad solo?
-Pues sí-le respondió su hijo algo confundido-No veo por qué alterarse,solo quiero salir.
-No quieres ir con tus padres, está bien -Dijo el Sr.Wonka y llamó a otro Oompa loompa,inclinándose para que su pequeño y peculiar trabajador lo escuchara mejor- William va salir a la ciudad y tu lo vas a acompañar, cualquier cosa que suceda o urgente me avisas -Terminó por entregarle un Walkie-talkie.
Will hizo sus ojos en blanco y algo molesto les aclaro.
-No, papá, no quiero que nadie vaya conmigo, quiero ir solo, ya no soy un niño,ya tengo dieciséis años.
-Lo sabemos hijo, pero la ciudad es peligrosa -le hablo Giselle preocupada-Y eres el hijo de Willy Wonka,eres alguien importante y por lo mismo estás propenso a peligros mayores..
La mujer quiso acariciar su cabeza y Will le apartó la mano a su madre y les gritó sonando y viéndose muy enojado.
-¡Dejen de tratarme como a un niño, entonces cómo voy a vivir si ustedes no me dejan explorar, descubrir, simplemente salir, yo puedo cuidarme!
Wonka interfirió muy molesto al ver que las lágrimas de su esposa amenazaban con salir, regañando a su primogénito.
-¡No quiero que le vuelvas a gritar a tu madre, William Wonka II!.
De inmediato su esposa lo interrumpió, la sensible mujer no quería que le gritara a su hijo, ya que podría empeorar las cosas, luego se molesto al escuchar al adulto chocolatero,decir que es culpa de ella que Will nunca saliera solo,a pesar de los años, Willy aún seguía teniendo aveces un comportamiento infantil, no quería compartir la culpa.
-¿De qué hablas? Los dos habíamos estado de acuerdo, en que nuestro hijo no saliera nunca solo a la ciudad -le recordó algo molesta Giselle.
Will estaba empezando a sentirse algo incómodo al ser un simple espectador entre el conflicto de sus padres. El Sr.Wonka continuó con la discusión.
-No recuerdo haber hablado de eso antes, sabes que todo el día estoy ocupado trabajando-le reprochó el adulto, haciendo un puchero al escuchar a su esposa alzar la voz.
-¡No te quieras lavar las manos,William!
Esto ya iba en serio, por qué lo había llamado por su nombre de pila, Willy y Giselle empezaron a discutir como el clásico matrimonio, el joven chocolatero intentó irse disimuladamente para no seguir escuchando a sus padres y un Oompa Loompa le bloqueó el camino para que no pudiera irse, fue cuando escuchó a su madre gritar.
-¡William, tú de verdad me pones tan, tan, enojada! -suspiro y luego una risa se le escapó-De verdad me haces enojar a veces.
Willy comenzó a reírse con ella y su hijo algo confundido les preguntó.
-¿Eh..están enojados o felices?.
El sr.Wonka dejó de reírse y con una expresión seria, le dijo.
-Hijo te sugiero que no te metas en discusiones de adultos.
Will bajó la cabeza sintiéndose regañado y contesto.
-Lo siento.
Era muy evidente que no le dieron permiso, ya no quiso ver a su padre a los ojos, terminó por irse de la sala principal, Giselle calmó a su marido diciéndole que su hijo necesitaba estar solo y que era normal su comportamiento ya que era un adolescente. Cuando Will llegó abriendo la puerta del lugar donde él dormía se encontró con muchos Oompa loompas, quienes estaban limpiando la habitación y el término por pedirles que se fueran,pues quería estar solo,se quitó su sombrero de copa color marrón y su saco color rojo vino,para recostarse en su cama, quedando boca arriba por un buen rato y respirando para tranquilizarse, casi se sentía como un prisionero en esta enorme casa, estaba cansado de esta situación, solo quería salir, pero esta vez solo,y no se lo permiten,¿Qué puede hacer? toda la vida ha sido un hijo obediente, pero ¿de que le ha servido? no de mucho en realidad,se levantó y empezó a buscar en uno de los cajones de su ropero, sacando un álbum de fotos familiar, viendo fotografías desde que era un bebe hasta hoy en dia, aun había tanto por descubrir, su casa y la fábrica eran pequeños a comparacion de lo que era en si el mundo, quería aventuras, quería explorar, y si por ahora solo puede visitar la ciudad de Londres, eso hará, aunque eso signifique hacer algo que en otro momento nunca se hubiera atrevido; desobedecer.
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Fuera de la ciudad, en el pequeño pueblo, se encontraba la conocida "Casa para jovenes huerfanos" de la cual; Arthur Slugworth, el conocido enemigo chocolatero del Sr.Wonka, era el dueño, en esta vivían muchos niños, niñas abandonados y sin padres, eran cuidados por la Señora Margaret, socia y amiga de Slugworth, la Sra Margaret actuaba como maestra y jefa de la pequeña casa, a todos los niños les otorgaban tareas y trabajos de granja para que pudieran comer, además de recibir educación básica y separados por grupos de cuatro, asignándoles un apellido para identificarse, las "hermanas" Barnes, obviamente eran hermanas adoptivas y conocidas por Margaret como un gran dolor de cabeza, ya que solían ser inquietas, quisquillosas y berrinchudas, pero la chica que mas le sacaba canas verdes era Stefani Barnes, la mayor de las Barnes y quien siempre ponía la cara por sus hermanas, de carácter fuerte y comportamiento justiciero, por lo mismo siempre se metia en problemas y muy seguido era castigada, la Sra.Margaret, mujer de baja estatura y regordeta, se encontraba inspeccionando las habitaciones de cada uno de los niños, para ver si sus camas estaban acomodadas perfectamente bien, cuando llego a las camas de las Barnes, escucho un ruido extraño debajo de una de las literas, al agacharse se encontró con dos gatos de semanas de nacidos, arrugando la nariz con asco, ya sabia de quien eran.
-¡Stefani Barnes! -grito el nombre de la acusada muy enojada.
-¡Voy!-gritó la nombrada de muy lejos.
La jovencita de cabellera rojiza, naturalmente en ondas y quien lucía un femenino vestido de campesina, llegó hacia su jefa sin mostrar ningún miedo alguno, sus grandes ojos marrones se fueron directo hacia donde los gatitos bebés maullaban, tragando saliva, pues ya la habían descubierto.
-¿Tú metiste a estos pulgosos dentro de la casa? ¡Aquí no están permitidos los animales de calle! -le gritó tomando una soga en sus manos.
-Perdón, señora Margaret, pero dicen que esta casa es de huérfanos, pues ellos también son huérfanos como nosotros -le intento explicar la pelirroja ocultando los pocos nervios que tenía de ver a la mujer sosteniendo esa soga-No le hacen daño a nadie, solo quieren comida y...-La interrumpio.
-¡Eso no me interesa, ahora mismo los tiras a la basura o yo misma lo haré! -la apuntó con su dedo como amenaza-Y date la vuelta, te haz ganado cinco latigazos como castigo.
-Y si no quiero tirar a los gatos,¿qué hara? -le preguntó de forma desafiante la pelirroja.
-Oh-exclamó Margaret entre risas- Siempre siendo la fuerte verdad Stefani, bien te haz ganado diez latigazos y sin gritar, de lo contrario , los recibirán tus hermanas.
Del otro lado del pasillo estaban las demas hermanas Barnes; Angela, la menor y de piel morena y cabello negro, Rebecca, quien sigue de Angela en edad, de tez aperlada y cabello castaño, y finalmente Grecia, una de las mayores, solo un año y medio menor que Stefani, de tez blanca y cabello rubio, estaban hablando de la inmensa hambre que tenian y aun que estuvieran cumpliendo con las tareas que les asignaron, no estaban seguras de si iban a comer ese dia, Rebecca cargaba una canasta con productos de limpieza, dispuesta a limpiar el baño, ya que en parte era la que mas le gustaba hacer el aseo, al ser naturalmente limpia asi que esa tarea siempre se la otorgaban a ella, Angela ya habia terminado sus tareas y molestaba a sus hermanas mayores diciendo que tenia hambre, con sus manos jalaba de la falda del vestido de la chica de cabello castaño, haciendo berrinche.
-¡Rebecca, tengo hambre, me duele la barriga! -le decía queriendo llorar.
-Ya, ya Ángela, ya se que tienes hambre, todas tenemos hambre,debes esperar hasta la hora que nos sirvan la comida.
-No les había contado -las interrumpió Grecia quien caminaba aun lado de ellas-Pero la Sra.Margaret me dijo que aunque me esté haciendo "vieja" como Stefani, es probable que una familia rica me adopte por que soy bonita y de ojos azules-dijo sintiéndose orgullosa y se toco su rostro con ambas manos.
-Bien por ti -le dijo Rebecca suspirando cansada de la vanidad de su hermana.
-¡Ustedes no me hacen caso! -les gritó Angela- ¿Dónde está Stefani? Ella siempre se escabulle en la cocina y me trae algo de comida.
-Si y a cambio siempre termina castigada -Le respondió la chica rubia-Todo por que quiere que tu comas bien y no piensa en las consecuencias.
-Pero sus intenciones son siempre buenas, Grecia,no la critiques a sus espaldas -le reprocho la joven de tez aperlada.
Las tres jóvenes, al llegar a la puerta de la habitación de chicas, donde todas dormían, escucharon la soga chocar con algo haciendo ruidos fuertes, eso las hizo temblar.
-Oh no -dijo Rebecca asustada.
-No creo que a quien están castigando sea Stefani ¿o si? -les pregunto Grecia.
-¿Por qué la castigan ahora? no ha desobedecido hoy -Continuó preguntando la más joven de las Barnes, preocupada.
-Debe ser por los gatos que rescato de la calle, yo le dije que, Margaret se daría cuenta pero es tan testaruda-recordó Rebecca negando con la cabeza.
Minutos después Stefani salió de la habitación enojada y con sus ojos empañados a punto de derramar una lágrima pero alzo la mirada para ver a sus hermanas, quienes la observaban asustadas y a la vez tristes, siendo ella la mayor tenía y quería demostrar siempre fortaleza, para no preocuparlas así que intentó tranquilizarse, logrando calmar sus emociones y sin llorar les dijo.
-No me vean así, estoy bien-les hablo en un tono tranquilo y les sonrió.
Margaret salió de la habitación y empujó a Stefani, gritándoles a las Barnes.
-¡¿Qué hacen ahí paradas holgazanas?, vayan a trabajar y Stefani...!
-¿Qué? -le respondió la nombrada en un tono cansado.
-Ve a tirar a esos gatos,no los quiero aquí -le ordenó y de su vestido sacó una carta del Sr.Slugworth que debía responder.
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Ya era de noche y dentro de la gran casa y a la vez la fábrica de chocolates, el Sr.Wonka se preparaba para ir a dormir, junto con su esposa, la Sra.Wonka, aunque por su parte, Giselle aun estaba algo triste por la pequeña discusión que tuvieron con su único hijo, la verdad es que Will siempre había sido un niño muy obediente y alegre, pero ahora que es adolescente las cosas habían cambiado y complicado aun que sea un poco, realmente se preguntaba si estuvo bien de la forma en que lo educaron: un poco aislado de la sociedad en general, más que nada por los enemigos de su esposo y del acoso de la prensa,con las manos en su pecho Giselle se giró a ver a su amado, quien lucía tranquilo y hablando de otros temas que no tenían nada que ver con su primogénito.
-Los nuevos "rompemuelas" Wonka se han estado vendiendo bien últimamente, creo que algunos niños los están usando para hacer bromas en la escuela ¡ja! -Le comento el hombre de cabello castaño riendo de esa forma tan peculiar de siempre-Es un dulce delicioso pero no puede ser masticado ya que de otra forma sientes un insoportable dolor de muelas.
-Cariño...-lo llamo la pelirroja y él no paraba de hablar.
-Un Oompa Loompa ya me informó hace un momento que el ascensor de cristal ha tenido algunas fallas en el motor, debo revisarlo bien mañana, Will es muy bueno reparando máquinas y cosas de la fábrica le pediré que me ayude ya que voy a estar ocupado..
-Willy -de nuevo lo llamó su esposa pero esta vez, lo llamó por su nombre.
-¿Si? -finalmente el nombrado se giró a verla.
-¿Crees...crees que Will este bien? -le pregunto preocupada.
-Claro que está bien,solo fue un pequeño berrinche, ya lo ha hecho antes querida.
-Si, pero nunca nos había echado en cara que, jamás lo dejamos salir solo, estoy preocupada -le mencionó en un tono de voz melancólico y el Sr.Wonka se acercó a ella para abrazarla.
-Tranquila querida,mañana se le pasara o mejor aún, hablaremos con él, por ahora mejor duerme, no quiero que mi "dulce favorito" llegue a enfermarse por no dormir lo suficiente -le hablo de forma serena ocultando su verdadera preocupación.
-Está bien, lo intentaré -le sonrió Giselle y beso sus labios de forma cariñosa.
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Will estaba algo nervioso y a la vez extrañamente emocionado por lo que estaba por hacer,estaba por desobedecer, el se espero a que se hiciera de noche, y puso manos a la obra, se vistio elegantemente, se puso su sombrero de copa y camino de forma silenciosa para no despertar a sus padres que sabia a esta hora estaban dormidos, aun que no era muy tarde, ellos acostumbraban dormir un poco temprano por las apretadas agendas de su padre,aún que el joven no sabía conducir la limusina que poseian, sabía usar el elevador Wonka y este también servía como transporte,así que siguió caminando hasta llegar al pasillo donde se encontraba el famoso ascensor de cristal, uno de los muchos Oompa Loompas que funcionaban como vigilantes nocturnos paso por ahi y el primogenito del Sr Wonka se le ocurrio esconderse en un rincon y se encogio lo mas que pudo, al ser de noche era dificil distinguir a alguien a distancia asi que el pequeño trabajador de su padre no lo vio,suspiro con alivio y lentamente entro al ascensor, vio todos los botones de la zona de control los cuales cada uno te llevaba a una de las tantas habitaciones y cuartos de la fabrica, y de forma decidida presiono el que decia "Subir y salir", el ascensor se agitó un poco comenzando a moverse hacia arriba,pasando por todos los pisos, algunos Oompa Loompas lograron visualizar a alguien dentro del ascensor pero no pudieron notar quien era exactamente, aun asi no tardaron mucho en zonar la alarma de emergencia. El ascensor de cristal llego al tope y salio disparado de la fabrica, Will comenzo a observar como se alejaba de la fabrica de su padre para empezar a llegar a la ciudad, emocionado presiono unos cuantos botones mas y el Ascensor al poco tiempo comenzo a descender hasta aterrizar en el suelo cubierto de nieve blanca, sus piernas aun temblaban un poco seguía sin poder creer lo que habia hecho, suspiro con pesadez y salio del ascensor,sus ojos azules, iguales a los de su madre, empezaron a girar y moverse a todas las direcciones posibles, pues no podia con tantas cosas que habia a su alrededor, aun que ya era de noche aun habia gente caminando por las calles de la ciudad, algunas de compras y otras cenando en restaurantes, el joven Wonka camino entre las personas y seguia sin poder creerlo, ciertamente no sabia a que lugar debia ir primero,paso a ver una tienda de dulces desde afuera recordando por un instante la gran responsabilidad que dentro de poco heredara, el imperio Wonka debía seguir dominando la industria mundial de dulces y esa era una inmensa responsabilidad, al ser un poco mas modesto que su padre,aveces llegaba a pensar de no estar seguro si iba a poder manejar el exitoso y demandante negocio familiar, sus pensamientos fueron interrumpidos por un monton de personas que se le acercaron a gran velocidad y algunos parecian ser periodistas.
-Miren, es el hijo primogénito de Willy Wonka-dijo una mujer adulta impresionada.
-Jamás lo habíamos visto de tan cerca, no lo puedo creer -comentó otro señor entre la gente.
-El hijo de Willy Wonka está en la ciudad y completamente sin compañía-grito un periodista y se acercó al joven de cabello castaño- Joven Wonka, ¿Es la primera vez que sale solo a la ciudad verdad, como la paso en su cumpleaños número dieciséis?
-Will Wonka, ¿Sabe cuándo saldrán los nuevos dulces que anunciaron hace una semana al mercado, tiene ya fecha? -le preguntó otra periodista.
-¿Sus padres saben que usted está en la ciudad a esta hora de la noche? -le preguntó otro.
Entre tantas preguntas a Will le entró el pánico y salió corriendo de ahí,corrió lo más que pudo,entró por otra calle y se encontró con un hombre alto que fumaba un cigarrillo, él se detuvo recuperando el aire por correr tan rápido, debía encontrar un lugar donde esconderse, sin perder el tiempo,entre jadeos le pregunto al hombre de forma amable.
-D-disculpe, ¿Sabe si hay un tren subterráneo por aquí?.
El hombre lo escaneo de pies a cabeza y claramente se veía que el muchacho era de clase alta,el adulto sonrió y fingió simpatía diciendo.
-Sí claro,sígame.
-¡Gracias! -le respondió alegre Will, comenzando a seguirlo, siendo desgraciadamente igual de crédulo que su madre en ese aspecto.
Llegaron a un callejón abandonado y el joven chocolatero se confundió un poco, ya que no parecía una estación de tren en donde estaban de pie, giró su cabeza hacia los lados y seguía sin entender, terminó por decirle.
-No veo ningún tren por aquí.
El hombre se burló de él y entre risas le dijo.
-Eres el primer niño rico y crédulo que conozco.
-¿Ah? no comprendo.
El adulto reveló su verdadero rostro y de forma agresiva lo tomó de los brazos y le quitó los anillos de oro que poseía, obviamente el tipo era un ladrón, y él había sido una víctima más, muy satisfecho por ver la gran cantidad de quilates, de cada anillo que le robo, sonrió y terminó por decirle.
-Gracias mocoso, ojalá hubiera más ricos como tú, que son como quitarle un dulce a un bebé.
El ladrón se siguió riendo y se marcho corriendo antes de que algun policia lo viera, Will por su parte seguia de pie con sus ojos azules bien abiertos, aun procesando lo ocurrido, que le haya quitado joyas de valor no le afectaba en lo absoluto a su economia, el solo queria encontrar un lugar para esconderse de los reporteros asfixiantes que lo estaban buscando, bueno al menos ahora sabe que no toda la gente de Londres es buena o amable, se tranquilizo al darse cuenta que no habia señales de los reporteros y periodistas que lo seguian asi que siguió con su recorrido por la ciudad, de verdad le sorprendio la cantidad de mercados que habia y las personas comprando, charlando o riendo,a distancia pudo ver a una pareja enamorada dandose besos y abrazos, lo que lo dejo inmovil sin poder dejar de verlos, de verdad en el fondo queria experimentar el amor verdadero, ese del que tanto su madre le hablo, pero Will nunca entendio bien lo que le trato de explicar su madre Giselle, desde su perspectiva erronea, el pensaba que la primer mujer que mirara a los ojos, era el amor de su vida, segundos despues, cruzo mirada con una joven de cabello castaño oscuro y ropa de ciudadana, ella le sonrio para despues reirse, Will crédulo, se acerco de forma inmediata e invadiendo su espacio personal, preguntando de forma impulsiva.
-¿Eres tu verdad? tu eres el amor de mi vida.
Momento totalmente vergonzoso ya que la chica solo se rio por que había visto como una paloma había posado en su sombrero de copa y depositado algo de su excremento en el mismo, Will ignorando eso, tomo la mano de la joven y la beso, como todo un caballero, pero el caso aquí era que no le dijo ni su nombre y la chica gritó asustada.
-¡Abuela!.
En un abrir y cerrar de ojos el joven sintió un golpe en la coronilla de su cabeza haciendo que su sombrero cayera al suelo cubierto de nieve, escuchando los gritos de una señora de la tercera edad, histérica.
-¡Aléjese, sin vergüenza!-exclamó molesta la anciana y se llevó a su nieta de la mano casi corriendo para alejarse de él.
Will se tocó la cabeza con sus manos un poco molesto, confundido y hablando solo, se dijo
-No hice nada malo, ¿Pero qué le pasa a las personas en esta ciudad? ¿acaso están locos?.
El burro hablando de orejas, y no tuvo tiempo para pensar en algo más ni mucho menos tiempo para "buscar el amor", ya que los periodistas lo habían encontrado y de nuevo venian hacia el, Will se colocó de nuevo su sombrero color marrón y corrió lo más rápido que pudo para regresar a donde había dejado el Ascensor que por suerte no se había alejado mucho, se subió y lo puso en marcha, algunas personas alcanzaron a golpear las puertas y paredes de cristal que lo dividían de tanta multitud, sus ojos se cerraban a forma de protección ante tanto flash de fotografías que lo cegaban, un chirrido extraño resonó de la parte del motor del ascensor pero el le resto importancia solo quería salir de ahí, intentó presionar algunos botones de la zona de control para mantener a marcha el ascensor pero fue en vano, este empezó a agitarse mucho y a perder el control, comenzando a desviarse del camino.
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Dentro de la fábrica, el sr.Wonka ya estaba más que despierto al escuchar la alarma de emergencia, uno de sus Oompa Loompas entró a la habitación de él y su esposa y le aviso que el ascensor de cristal no estaba, ni tampoco el joven amo Wonka, al cual ya lo habían buscado por toda la casa y fábrica, Giselle por su parte apenas estaba despertando tratando de mantener los párpados abiertos, pero en cuanto escuchó que su hijo no estaba en casa se levantó rápidamente de la cama como si esta quemara y tomó del brazo a Willy, puso su mirada en el pequeño trabajador y preguntó muy preocupada.
-¿Will no está, están seguros, ya revisaron en todas partes?.
El pigmeo Oompa Loompa asintió con la cabeza y pronunciando un "Si" de forma rápida, confirmando su mayor preocupación, haciendo que la sra.Wonka empezará a alterarse, el hombre de cabello castaño y ojos color violetas, intentó calmarla pero fue inutil, su esposa estaba demasiado preocupada y rápidamente exigió que se fueran en la limusina para ir a buscarlo, acompañados de un gran grupo de sus trabajadores pigmeos que salieron en sus pequeños helicópteros de la fábrica, el chocolatero y la doncella se vistieron con su ropa habitual lo más rápido que pudieron y se marcharon de inmediato en dirección a la ciudad, ya que Wonka sospechaba que su hijo se escapó y se fue allí, pues hace apenas unas horas habían discutido sobre porque nunca lo dejaban salir solo a la ciudad, Wonka se mantenía sereno pero en el fondo estaba preocupado, nunca pensó que Will llegaría a desobedecer, ¿Quizás todo fue su culpa desde un principio por sobreprotegerlo? pero ya no había tiempo para hacerse más preguntas, deben encontrar a su único hijo.
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Will no estaba seguro de que hacer ahora, fue cuando se dio cuenta que el invento de su padre estaba fallando y ya no podía hacer nada mas que apagarlo, al ser de noche era imposible ver bien hacia dónde se dirigía, solo pudo presionar el botón de "Apagar" y el elevador empezó a descender pero esta vez de forma brusca y agresiva, claramente estaba descompuesto y debía repararlo, cuando el ascensor tocó el suelo, Will resintió la fuerte caída y terminó por golpearse en la cabeza, perdiendo la conciencia por unas horas, o más bien toda la noche, por que cuando abrió de nuevo sus ojos azules pudo notar que ya había amanecido,miró su reloj de bolsillo y ya eran las 7:34 de la mañana, tocó su cabeza aun quejándose del golpe.
-¿D-dónde estoy ahora? -se preguntó viendo a su alrededor, solo podía visualizar césped y arbustos con fruta.
Apenas y las puertas de cristal lograron abrirse, Will salió para ubicarse mejor en donde pudiera estar, a distancia noto algunas casas de madera y humo de chimeneas, fue cuando pensó que quizás estaba en el pueblo del que desconocía totalmente, mucho más que la ciudad en si, no tenia de otra más que ir allá y ver si podía encontrar alguna persona que lo ayudara. Anduvo entre arbustos hasta que se dio cuenta que por donde caminaba era una especie de huerto de naranjas y toronjas,se detuvo cuando escuchó ruidos de lo que parecían ser gallinas y una voces, no sabía si debía salir ahora, después de lo ocurrido con aquel ladrón ya pensaba mejor las cosas, decidió esconderse entre las ramas de los naranjos y esperar un poco, cuando logro ver a cuatro jóvenes chicas, de diferentes razas, escuchandolas discutir entre ellas, una pequeña niña afroamericana seguia quejándose de que tenia hambre y el hijo de Willy Wonka a su corta distancia las podía escuchar.
-Tengo mucha hambre Rebecca, las lentejas que nos sirvieron ayer era muy poco -le comentó a una de sus hermanas mientras alimentaba a unas gallinas ofreciéndoles grano.
-Angela, yo también tengo hambre y no me estoy quejando como tu, te va tocar soportar un poco, hasta por la tarde que nos sirvan de nuevo comida -le recordó la joven de cabello castaño, sin dejar de recolectar huevos.
-Yo pronto seré adoptada por unos millonarios que me servirán un festín de comida o mejor aún que un guapo millonario se case conmigo y me saque de esta pobreza-comentó la chica rubia de Grecia sacudiendo la falda de su vestido que se había cubierto de paja.
-¿De nuevo con eso Grecia?-se quejó Rebecca-¿Que te hace pensar que una familia rica te adoptará o que un ricachón se va casar contigo?.
-Pues por que soy bonita, la Sra.Margaret me lo dijo tonta -le contestó Grecia, queriendo reír.
-¿A quién llamas tonta? -le reclamó Rebecca molesta.
-¡Ya cállense! -les gritó Stefani,cansada físicamente por llevar la actividad más pesada de todas, y cansada de escucharlas discutir por tonterías.
La huérfana de ojos marrones, cargaba un saco grande y lleno de grano, el alimento de las gallinas, el sol le molestaba en sus ojos y tenía el ceño fruncido haciéndola lucir enojada, ella sabía que debían terminar bien y pronto sus trabajos matutinos, de lo contrario serían castigadas y sin comer, miró por un momento a sus hermanas sosteniendo el cargamento con un brazo y terminó por darles una reprensión.
-Ustedes están haciendo más ruido que las gallinas, ¡¿vinieron a trabajar o a graznar como garzas?!.
Logró que las chicas se quedaran en silencio y siguieran con sus tareas matutinas, la mirada de Will no pudo despegarse de aquella chica quien cargaba ese saco que se veía muy pesado para su pequeño cuerpo y sus delicadas manos, no era algo que debía de hacer una señorita según sus pensamientos mas esa voz autoritaria de la jovencita, lo primero que pensó fue <<Wow, pero que fiera..>> ciertamente le intrigaba ese semblante de enojada, que drásticamente cambió a una sonrisa pues las demás chicas se reían de un chiste que dijo la más pequeña mientras charlaban, sin mencionar esa cabellera rojiza como la de su madre, ese color rojo se tornaba más intenso ante los rayos del sol, que parecía ser como un faro de luz que lo llamaba de forma inconsciente.
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