Oculto es mejor

Summary

Cuando se hacen cosas a escondidas, con el riesgo de ser encontrados, muchas veces, más que asustar, causa todo lo contrario. Wooyoung simplemente no puede evitar excitarse al ver a su novio tan nervioso, pero a la vez, tan entregado.

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Chapter 1

Wooyoung y Yeosang se besaban con deseo, sus manos recorrían la piel del otro, mientras que sus lenguas exploraban la cavidad del contrario.


—Vamos a la cama— dijo Yeosang con vergüenza, ya que los dos estaban en la sala de la casa del menor, aprovechando que sus padres no estaban.


Yeosang estaba sentado sobre el regazo de Wooyoung, con una pierna a cada lado de las caderas del menor. Sintiendo sus manos en sus glúteos.


—No hay nadie... No te preocupes— dijo besando el cuello del rubio.


—No... Aquí no— pidió mientras movía su cuello para darle acceso al pelinegro.


—Oh, vamos... Hay que aprovechar que no hay nadie— dijo Wooyoung, acariciando el pecho del mayor, mientras seguía besándolo.


Yeosang gimió al sentir las manos de su novio en su pecho. Le encantaba que le acariciase de esa manera.


—Vamos— rogó Yeosang —Vamos a la cama—


—Pero quería hacerte el amor aquí— dijo girando en el sillón, para acostar a Yeosang en el e ir bajando los besos.


—No...— aquella negación sonó a un gemido, por lo que Wooyoung sonrió y siguió con lo suyo.


Las manos del menor se metieron dentro del suéter del rubio, acariciando sus costados, mientras aprovechaba para subirla.


Yeosang se estaba dejando hacer, amaba que Wooyoung le tocara. Todo se sentía tan bien.


Los besos del menor pasaron al pecho ya descubierto. Besando la piel blanca como porcelana que estaba expuesta justo frente a el.


—Me encanta tu cuerpo— dijo Wooyoung, acariciando los pectorales del mayor y bajando sus manos hasta las caderas.


Wooyoung llevó sus labios ahora a uno de los pezones, chupándolo con deseo. Pasando su lengua suavemente a su alrededor.


Yeosang jadeaba con todo. Wooyoung sabía cómo encenderlo.


Las manos de Wooyoung se colaron por debajo de la espalda del mayor, levantándolo un poco. El rubio entendió, por lo que se levantó por completo y dejó que su novio le quitase la camiseta.


Eso siempre cohibía a Yeosang, pues no le gustaba quedar tan al descubierto frente al menor; y menos cuando era el único en esa condición. Pero parecía que eso a Wooyoung lo encendía más.


Rápidamente empezó a lamer el pecho del mayor, saboreando todo de el. Tomó uno de los pezones y se concentró en el, lamiéndolo, besándolo, chupándolo y mordiéndolo.


—¡Ah!— el gemido de Yeosang fue alto, por lo que llevó su mano a su boca para evitar soltar sonidos más altos.


—Estamos solos... No te preocupes... Quiero oírte— Wooyoung amaba la voz de Yeosang cuando sucumbía al placer que el le daba.


—No quiero...— gimió bajito.


—Por favor— dijo y volvió a tomar el mismo pezón.


—Ya... Ya... Ese ya no— dijo tratando de apartar a Wooyoung.


—¿Porqué no?— preguntó lamiendo en círculos el botón que ya estaba erecto.


—Me duele... Lo estás haciendo muy fuerte—


Yeosang era muy sensible, asi que todo aquello podía causar en él mucha excitación o podría causar mucha incomodidad.


Y en ese momento, por la fuerza e intensidad que el menor estaba usando en el, estaba lastimándolo.


—Lo siento, amor— dijo con cariño lamiendo el pezón para que dejara de doler.


—No te preocupes— sonrió suavemente —Ahora hazlo con el otro— sugirió de manera pícara, haciendo que Wooyoung sonriera.


Wooyoung cumplió el deseo de su novio, haciendo lo mismo que había hecho en el pezón izquierdo, ahora en el derecho.


La mano del menor había bajado hasta la erección del rubio.


Aún tenía ropa, por lo que lo acariciaba sobre el pantalón, pero sabía que aquello no estaba generando el placer que el deseaba.


—Levanta un poco— ordenó y Yeosang entendió, por lo que levantó su cadera, dejando que el pelinegro le bajase el pantalón que llevaba puesto. —Para la próxima, mejor te pones un short holgado o mejor aún, una falda— sonrió, subiendo hasta el cuello y la oreja del mayor, para lamerlo y morderlo.


Otro gemido alto salió de sus labios, dejándose hacer sin chistar.


Los pantalones de Yeosang terminaron tirados en el suelo, mientras que ahora la mano de Wooyoung acariciaba sobre su ropa interior, tocando su erección con suavidad.


Yeosang jadeó al sentir la mano de su novio. Bajó un poco su mirada y lo vio a los ojos.


No era necesario hablar en momentos así, Wooyoung entendía muy bien al rubio, por lo que se acercó a el, besándolo en los labios.


Las manos del mayor rodearon el cuello del pelinegro, para atraerlo más y profundizar el beso.


Yeosang abría sus piernas, mientras dejaba salir pequeños gemidos que se ahogaban dentro de la boca del menor.


Sus labios se separaron, y Wooyoung aprovechó para empezar a bajar sus besos. Hizo todo el recorrido, desde su cuello, bajó por sus clavículas, pasando a su pecho, para bajar por el abdomen, concentrándose en la pelvis, bajando suavemente sus labios por los muslos del mayor.


Yeosang dejaba salir leves suspiros, pues amaba que Wooyoung se concentrara en el de esa manera.


El menor empezó a bajar la ropa interior del rubio, y este se dejaba sin problemas, abriendo más sus piernas, una vez estuvo desnudo, para dejar todo a la vista de su novio y que se pudiese acomodar mejor.


—Te amo— dijo Wooyoung, pasando su lengua por toda la erección del mayor.


—¡Ah!— gimió Yeosang, bajando un poco su mirada y ver al pelinegro a los ojos.


Wooyoung empezó pasando su lengua por toda la erección, solo para empezar a excitarlo, pero ya era un poco tarde para eso, pues Yeosang ya lo estaba.


—Vamos, Woonie— rogó Yeosang, acariciando los cabellos del menor.


Wooyoung empezó a lamer y chupar directamente la cabeza del glande, arrancando gemidos por parte del rubio. Todo se sentía tan bien, estaba totalmente entregado.


Abría sus piernas para recibir más a su novio, mientras una de sus manos seguía acariciando los cabellos del menor y con la otra se aferraba al reposabrazos del sillón.


—¡Wooyoung!— gimió con deseo, empezando a mover sus caderas para seguir sintiendo al pelinegro.


—¿Que quieres?— preguntó, dejando de lado, un momento, lo que estaba haciendo para estimular al rubio con solo su mano.


—¡A tí! ¡Ah!— gemía con deseo, moviendo sus caderas para sentir más la mano de su novio.


La puerta principal sonó, por lo que ambos se asustaron.


Yeosang tomó su pantalón y su suéter rápidamente y corrió en dirección al cuarto del menor.


En cambio, Wooyoung se quedó tratando de arreglar un poco el sillón, encontrando el bóxer de Yeosang y esconderla en su mano, detrás en su espalda.


—¿Wooyoung?— su madre se extrañó al verlo de pie en la sala.


—Mamá... ¿No dijiste que te ibas a demorar un poco?


—Si... Pero ya llegué... ¿Y Yeosang?— preguntó mirando hacia el comedor, pero notando que el chico no estaba ahí.


—En el cuarto... Yo ya iba para allá...— sonrió con temor.


—Ahh... No lo dejes solo... es un invitado. Por eso también vine más temprano. Voy a hacer la cena.— levantó una bolsa del supermercado, con varios ingredientes dentro.


—Si, mamá... Yo ya me regreso al cuarto. Solo venía por mi celular— sonrió y casi corrió hasta el cuarto.


Cuando intentó abrir, notó que estaba con llave, por lo que tocó suave, para que su madre no se diera cuenta.


—Sangie... Ábreme— dijo en un susurro pegando su boca a la ranura de la puerta para que el otro chico le escuchase.


El mayor abrió la puerta e hizo que el pelinegro entrara rápidamente.


—¡Te lo dije!— Yeosang susurraba, pero regañaba al menor —Te dije que iban a venir— estaba molesto —¡Casi nos pillan! ¡Te dije que vinieramos al cuarto!


—Pero ya estamos aquí— dijo Wooyoung pegando su cuerpo al del mayor, que aún seguía desnudo; acorralándolo contra la puerta.


—¡No! ¡Ni se te ocurra!— Yeosang seguía susurrando, pero levantaba un poco su voz para demostrar su enojo.


—Oh, vamos, Sangie... No es nada... Mi mamá no va a venir y entrar a mi cuarto— dijo llevando sus labios al cuello del mayor.


—¿Y si sí?— preguntó susurrando.


—No lo va a hacer— dijo sonriendo.


Yeosang trató de relajarse. Vio a Wooyoung acercar sus labios, asi que cerró sus ojos y lo recibió.


Otra vez los besos empezaron, encendiendo rápidamente a ambos chicos.


Wooyoung se agachó frente a su mayor, tomando la erección entre sus manos para empezar a bombearla con suavidad.


—Vamos a la cama— dijo Yeosang bajito, ahogando sus gemidos, pues Wooyoung ya había empezado a lamer su erección.


—Quiero hacerlo aquí— dijo Wooyoung siguiendo con lo suyo.


Poco a poco la estimulación era tal, que Yeosang temblaba del placer. Se aferraba al cabello de su novio, sin llegar a lastimarlo. Movía sus caderas para seguir sintiendo su boca.


Mordía sus labios para evitar gemir. Yeosang sentía que en cualquier momento se vendría, por lo que el pelinegro detuvo su movimiento.


—¿Qué haces?— Yeosang regañó en un susurro al menor —Ya estaba a punto de correrme— siguió susurrando.


—Pero es que no quiero que te vengas solo con mi boca— sonrió de lado.


Escucharon la puerta del cuarto de su madre abrirse, por lo que Yeosang se puso nervioso. La señora Jung estaba cerca.


Wooyoung hizo que Yeosang girara en su misma posición, colocándolo de frente a la puerta y de espalda a el. De esa manera, el trasero del mayor quedó justo frente a el.


—Woo... No... Eso no— pidió Yeosang poniéndose nervioso, pues sabía lo que venía.


El pelinegro separó los glúteos del rubio y sin pensarlo dos veces empezó a lamer el área.


Yeosang gimió un poco alto y tapó su boca, mordiéndose el labio inferior y tratando de mantener su respiración baja, pues incluso su respiración estaba siendo ruidosa.


—Woonie...— gimió Yeosang contra la puerta. Le estaba encantando todo. Wooyoung siempre le hacía ver estrellas.


—Wooyoung...— se escuchó la voz de su madre del otro lado de la puerta. Yeosang se asustó y trató de alejar al pelinegro, pero fue imposible, cada vez metía más su lengua.


—¿Si, mamá?— separó un poco su boca de lo que estaba haciendo para hablar con su madre, pero de una vez siguió con lo suyo.


—Tu papá no demora en llegar con los niños... Recuerda que me tienes que ayudar con ellos— dijo ella tranquilamente.


—Si, mamá— volvió a hacer lo mismo que antes, solo que ahora en vez de volver a lamer al mayor, empezó a usar sus dedos para abrir su entrada.


Yeosang temblaba, quería dejar salir su voz pero no podía, simplemente debía guardar silencio.


Los dedos de Wooyoung lograron su cometido, abriendo bien la entrada del mayor, dilatándolo lo suficiente para poder recibirlo.


Wooyoung se puso de pie detrás a el, besando su cuello con deseo y dejando unas cuantas marcas ahí. Yeosang tenía sus ojitos llenos de lágrimas y nublados por el placer.


—No te detengas— dijo bajito.


—No lo haré— sonrió.


Tomó entre una de sus manos el rostro del mayor e hizo que lo mirara, para tomar sus labios entre los suyos, empezando un beso muy demandante, dejando sin aire a Yeosang.


Wooyoung empezó a rozar la entrada del rubio con su miembro, empezando a entrar suavemente, pero luego de haber metido hasta la mitad, y ver que no le estaba lastimando, terminó de entrar en una sola embestida, arrancando un gemido alto.


Yeosang se tapó la boca rápidamente, totalmente avergonzado.


Escucharon voces que venían desde la sala, y más personas se escucharon que llegaron.


—Dios, Wooyoung. Detente— gimió, volviendo a mirar al menor.


—¿No me acabas de decir que no me detenga?—


Wooyoung sonrió de lado y Yeosang supo ahí lo que en realidad el pelinegro quería.


Sintió como las caderas de Wooyoung arremetieron contra su entrada, arrancándole otro gemido, que fue ahogado por la otra mano del pelinegro.


Wooyoung empezó a moverse sin compasión, sabía cómo le gustaba al mayor, sabía llegar justo al punto que lo enloquecía, por lo que a los pocos minutos lo empezó a escuchar gimiendo.


Al tener su mano en la boca del rubio, sus gemidos quedaban ahogados en su garganta y la mano del menor.


Yeosang tenía una de sus manos, apoyando a la mano del menor en su boca para evitar que sus gemidos salieran; y la otra la usaba como soporte contra la puerta.


Sus caderas se empezaron a mover al ritmo que de su novio estaba imponiendo. Por lo que sus sonidos empezaron a notarse más agudos a pesar de que no salían.


—¿Te gusta?— preguntó Wooyoung sonriendo de lado para molestar a Yeosang, pero manteniendo su voz baja.


El mayor asintió, aún gimiendo.


—¿Qué quieres?— volvió a preguntar al oído del rubio.


Era obvio que Yeosang no le contestaría, asi que solo se dedicó a besar y morder el hombro del mayor. Yeosang estaba disfrutando demasiado, movía sus caderas contra las de Wooyoung. Sabía que estaban haciendo mucho ruido, pero no le importó. Disfrutó cada sensación. Sus ojos rodaron, dejándolos en blanco por el placer que estaba sintiendo.


Los sonidos que el mayor estaba haciendo, aún con la mano tapando su boca, habían encendido a Wooyoung por completo.


—Shh...— dijo Wooyoung, mandando a callar al mayor, pero sonriendo de lado —Te van a escuchar...— solo lo decía para provocarlo.


—¡Wooyoung! ¡Yeosang!— escucharon el grito de la señora Jung llamándolos.


Y los sobrinos de Wooyoung corriendo hasta su puerta para tocarle.


—¡Tío Woonie!


—Díganle a su abuela... Que ya voy— dijo Wooyoung tratando de no gemir mientras hablaba, pero sin dejar de mover sus caderas.


El rubio trató por todos los medios mantener su voz baja, pero las embestidas de su novio le estaban haciendo ver estrellas.


Escucharon a los niños reírse y luego correr hacia otro lado. Por lo que se relajaron un poco, pero seguían manteniendo su voz baja.


Después de varios minutos, Yeosang sintió su cuerpo temblar por completo, y su gemido salió alto a pesar de la mano de su novio.


Al rubio no le importó, se dejó llevar por el orgasmo que estaba teniendo.


Wooyoung se corrió dentro del mayor, luego de unas embestidas más.


Yeosang estaba rojo, su respiración estaba agitada, sus piernas temblaban, y trataba de aferrarse a la puerta; hasta que Wooyoung salió de él y lo giró para verle de frente. Ahí se aferró del menor.


—Lo hiciste bien, amor— dijo besando al mayor.


Yeosang se abrazó a su novio, por miedo a caerse y se dejó besar tranquilamente.


Ambos caminaron hasta la cama, donde Wooyoung siguió besando a su novio.


—Yo...— dijo Yeosang separándose de los labios del pelinegro.


—¿Tu qué?— preguntó suavemente.


—Déjame hacértelo a tí— dijo susurrando.


Wooyoung sonrió de lado y aceptó.


Aquella tarde se quedaron encerrados, disfrutando entre ellos, aún cuando escucharon que el resto de la familia había llegado, y aún cuando escucharon que les llamaron. Simplemente ignoraron todo.


El saber que podían ser descubiertos, los había excitado aún más.