"¡Debes repoblar el clan Shimada!"

Summary

Cuando Cha Hae-In dio esa orden, Izuku Shimada, el cazador Rango-S Genji no lo pudo creer. Era demasiado surreal como para estar hablando en serio. Por más que lo pensaba, no tenía sentido. A Predaking no se le hacía problemático pero su opinión no cuenta. ¡¿Ahora tendrá que hacer "eso" con sus amigas y compañeras cercanas porque era la última voluntad de su difunta madre?! ¡Esto era una mierda! ¡NI ÉL SABE POR QUÉ LA IDEA LO EMOCIONA TANTO! (HISTORIA 🔞🔞🔞🔞, estás avisado CTM >:v)

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

1: Yui Kodai

Portada completa:---------------------------------------------Izuku estaba perplejo ante Cha Hae-In, la rubia estaba sentada en su escritorio e Izuku en su silla de siempre. Acababa de recibir una noticia, más bien una orden a la que no sabía cómo reaccionar. La mirada de su jefa era extremadamente seria, parecía que lo iba a apuñalar con solo la mirada y, teniendo en cuenta su quirk, eso era perfectamente plausible.


Acababa de alcanzar el tercer año en U.A, un año más y podría finalmente librarse de esa escuela a la que no tenía sentido ingresar. Había vivido de todo en ese tiempo. Y ahora, una semana luego de cumplir 18 años, Cha Hae-In le mandó un mensaje urgente por el que tenía que presentarse a Corea.


«E-Esto debe ser broma... —se decía Izuku en su mente—, no es posible que una locura así sea en serio...»


—Claro que es en serio —sentenció la rubia con una mirada seria y las manos en la barbilla, adivinando los pensamientos de su ahijado—. ¿Qué no te ha quedado claro?


—¡¿Tal vez... TODO?! —exclamó Izuku poniéndose de pie, era la primera vez en mucho tiempo que se alteraba así—. ¡Creo que no oí bien! ¿Podría repetirlo?


—¡Debes repoblar el clan Shimada! —exclamó la mujer con una mirada estoica que no combinaba con su personalidad normal—. ¡Folla, coge, reclama úteros! ¡Preña a quienes consideres dignas! ¡Esa es tu nueva misión!


—...


Batallas. Guerras. Heridas. Comas. Infinidad de huesos rotos. Lidiar con el dragón que lleva adentro. Ser literalmente el bastión de Japón y el as bajo la manga de Corea.


Izuku es todo eso.


Y, a pesar de ese hecho, estaba luchando por sostenerse sobre sus propios pies ante semejante locura.


—¿Por qué? —fue lo único que pudo salir de su boca mientras se sentaba, frotaba levemente su anillo de matrimonio color dorado con líneas azules—. Esto no tiene sentido... Ese clan trató demasiado mal a mi madre y a mi tía, ¿Por qué debería darles el lujo de regresar?.


Cha Hae-In se tomó un momento para pensar. Luego sacó de su escritorio una carta que le pasó a Izuku, quién al verla notó el sello del clan: un dragón rodeando una llama.


—Léela.


Izuku miró a su jefa tras esa orden, levantó una ceja.


—No voy a leerla.


Cuando acabó de decir eso, tenía siete cuchillas de luz apuntando a él, rodeándolo de todos los flancos.


Izuku tragó saliva. Si está carta era tan importante como para que Cha lo amenace sabiendo que podría derrotarla en segundos le hizo considerar seriamente descartar el desobedecerla.


Suspiró, abrió el sobre y sacó una carta que leyó en voz alta.


-----------------------------------------------

¡Hola Izuku!


Soy tu madre, Maki. Si estás leyendo esto significa que estoy muerta o Cha Hae-In está revisando mis cosas de nuevo.

¡De ser el caso deja de leer ahorita mismo y dile a esa perra esquizofrénica que deje de hacerlo o la haré estudiar las leyes de la gravedad!

¡Pero la gravedad de la PUTIZA que le voy a dar!

-----------------------------------------------


—Sep, esto definitivamente lo escribió mi madre —asintió Izuku.


—¡Pero sigue leyendo!


—¡Ay, ahí voy, ahí voy! Dios... ¿Hay alguna forma de ignorar esto?


—...


Ahora eran 27 espadas de luz las que le apuntaban.


—¿Esto no cuenta como abuso laboral?


—...


52 espadas ahora.


—... ok


Izuku decidió seguir leyendo antes de tener que lidiar con su madrina.


-----------------------------------------------

Si no se trata de eso entonces sigue leyendo que esto es algo muy importante. Como sabrás a estas alturas fui directo al clan a masacrarlo junto a tu tío Atlas.

En caso que yo esté muerta dejé una cláusula que dice que si el clan es masacrado te va a tocar a ti y a tu hermana repoblarlo formando sus propias familias. Pero como a ella nunca la encontramos desde que desapareció cuando era bebé, te toca a ti.

Esta es mi última voluntad en vida.


Repobla el clan y dirígelo a la grandeza como un nuevo patriarca. Asumo que tienes 18 años ya y que te convertiste en el hombre que sabía que serías. Sino, pues te jodes porque igual tendrás que ponerte a procrear como un conejo, cariño.


Así que ve, encuentra y conquista a quienes consideres que puedan ayudarte con esto.


Sé que podrás, tigrecito. Te quiero.


Posdata: ¡Hazlo que yo no crié a ningún mariquita! 🤏


Posdata dos: 🤟🤟🤟 ¡EL QUE PERDONA MURIÓ EN LA CRUZ! 🤟🤟🤟

-----------------------------------------------


Izuku quedó pasmado por un momento.


—¿Como carajo metió emojis a una carta escrita con máquina de escribir?


—Pues dibujando, genio.


—Tiene sentido —asintió Izuku—... ¡No, no tiene sentido! ¡No voy a cuckear a mi esposa! ¡Ya tengo un hijo con ella!


—Ella está de acuerdo.


Izuku quedó en blanco.


—Estás mintiendo.


—No lo hago.


—Si lo haces.


—No lo hago.


—Yui no aceptaría algo así.


—Lo hizo.


—Definitivamente no.


—Lo hizo.


La conversación no iba a ningún lado. Esto era estúpido se viera por donde se viera.


—Quiero hablar con un abogado.


Cha apretó un botón para llamar.


—Jin-Ho, ¿Puedes pasar?


El mejor amigo del líder del clan entro con su típico uniforme de negocios.


—Buenos días cuñada.


[...]


Ubicación: Rusia.


Sung Jin Woo rompió su lápiz debido a un tic repentino.


—¿Por qué siento ganas de golpear a alguien?


Vio a su lado una foto de la boda de su hermana Jin-Ah con Jin-Ho, en la que él forzaba su mejor sonrisa.


—Ah, sí, por eso...


Volteó boca abajo la foto y siguió con su trabajo.


[...]


Ubicación: Corea.

                      » Gremio Ahjin.


Tras haber sentido un escalofrío repentino acompañado de temor por su vida, Jin-Ho comprobó y corroboró el documento adjuntado en la carta de Maki donde estipulaba que cuando Izuku cumpliera 18 años debería repoblar el clan Shimada bajo su directriz.


—Si, es completamente legal —informó el pelinaranja tras leer—. Tiene hasta tu huella dactilar y todo.


—¡Ya decía yo que esa vez que me pidió mi huella a los 7 años era demasiado sospechoso!


—Bueno, por ley no puedo deshacer esto una vez que el que hizo el contrato pasó a otra vida —dijo Jin-Ho, mirando a Izuku—. Sin ofender amiguito.


—Tienes diez segundos para largarte y llevas 8 —amenazó Izuku, Jin-Ho salió de la oficina en un santiamén—. ¿Entonces, básicamente debo encontrar chicas, seducirlas y preñarlas?


—Es exactamente eso —asintió la rubia.


—Verga...


—Les vas a dar.


—...


—...


—¿Puedo ir a desayunar antes?


[...]


Cha Hae-In sacó a Izuku de una patada luminosa de su oficina rompiendo la ventana, cayó rodando en el techo de un edificio cercano, miró a su jefa con ira.


—¡Eso fue grosero!


Desde la ventana rota Cha Hae-In le sacó el dedo medio a su ahijado.


Izuku chasqueó la lengua y se cubrió con los rayos de su One For All para ir directamente a casa en el condominio del gremio White Tiger a hablar con Yui.


Cha Hae-In se sentó en su silla, se recostó triste en su escritorio.


—Quiero un hijo yo también...


En Rusia, Sung Jin Woo sintió un fuerte escalofrío recorrer su espalda.


[...]


Un impacto se escuchó sonoramente en el condominio cuando un tigre blanco humanoide cubierto de un aura plateada mandó a Izuku a comer con la cara una pared de concreto.


—¿Puedes repetirme esa mierda? — Baek Joon-Ho, en su forma de tigre completa, miraba hacia abajo a Izuku como si fuera un insecto a nada de ser aplastado—. Creo que no escuché bien. Pero ya tenía ganas de golparte desde antes.


Izuku escupió un gargajo de sangre. El hombre tigre estaba furioso.


—Escucha, sé que es una locu-


Baek le dio un puñetazo que lo hizo comer tierra en el piso.


—¡Déjame decirte algo, Izuku Shimada, Ken Ryu-Jin, Genji o como vergas te llames, me importa una mierda! —el tigre puso su pie sobre la cabeza del pecoso—. ¡No pienso permitir que le hagas "eso" a mi niña de nuevo! ¡Será sobre mi cadáver, más diez años después solo para estar seguros!


—¡¿Te enoja que Yui tenga otro niño pero no te molestó entrenarla desde niña para ser una cazadora en un trabajo donde podría mor-


—¡Cállate! —Baek aplastó la cabeza de Izuku contra el piso con más fuerza—. No estamos hablando de eso en este momento. Estamos hablando de tu incapacidad como hombre para cumplir tus promesas, pedazo de mierda.


Entonces una suave mano se posó en la espalda del hombre tigre.


—Tranquilo tío Baek, quita tu pie de la cabeza de mi esposo —la voz de Yui congeló el ambiente en un segundo—.


—¡Pero...!


—Tío, sabes que te quiero como un padre, por eso no quiero que me obligues a usar mi quirk en ti.


«Mi salvadora... —pensó Izuku—. Gracias Yui»


Baek bufó, retirando su pie de Izuku, no sin antes restregarle su pie en la cabeza para que le duela.


—Te estaré vigilando, maldito enano.


Baek regresó a su forma humana y se acercó a su asistente para tomar un nuevo traje y corbata.


—¡Todos a sus casas, no hay nada más que ver, solo una riña familiar! —ve que nadie le hace caso—. ¡¡AHORA!! —ordenó, y ahora sí todos dejaron sus murmullos para irse de ahí.


Ryosuke, en la entrada de la casa de Yui, específicamente en el agujero que Baek hizo con Izuku, ladeó la cabeza con duda de qué pasaba. La pelea era emocionante, ¿por qué se detuvo? En las películas las peleas se llevan al final.


Miró en su mano la figura de acción de Genji que tenía y dijo: —¿No que papi es el más fuerte de todos?


[...]


—¡AUCH! —se quejó Izuku cuando Yui le trataba las heridas en la frente—. ¡Sé más delicada, pensé que ya habías aprendido esto bien!


—No tendría que hacerlo si te hubieras defendido —le replicó Yui terminando el tratamiento y guardando todo en el botiquín y lo puso al lado del mueble en el que estaban—. ¿Por qué dejaste que te dieran una paliza tan unilateral?


—Se vería mal si me ganara mi suegro, pero se vería peor que le diera una paliza a mi suegro —el pelinegro sobó su cabeza—. Es simple decencia, no puedo simplemente arremeter contra mi suegro cuando no está de acuerdo conmigo. No soy un animal salvaje.


—Él no tuvo problemas en ser un animal salvaje contigo —Yui se frotó la sien—, quiero a mi tío pero a veces en serio se pasa de imbécil.


—No lo culpo, la propuesta fue una locura... —una ceja de Izuku se alzó—, Oye, no jodas, ¿por qué aceptaste las condiciones de la carta? ¿Por qué estás dispuesta a tener otro hijo?


Yui suspiró, a veces su esposo mostraba madurez de un adulto funcional y otras veces —como ahora— actuaba como un joven de su edad, 18 años.


—Ryu-jin, ¿Haz visto más niños en estos condominios desde que tú "hermanita" Kaga se fue del condominio del gremio Ah-Jin y regresó a Japón? —preguntó haciendo un ademán afuera de la ventana— Ryosuke pasa aquí la mayor parte del tiempo —mientras hablaba, se podía ver a Ryosuke en su habitación dibujando, lo hacía bastante bien pese a solo tener 3 años, al parecer lo habían criado bien en ese tiempo, Izuku no respondió a la pregunta y Yui siguió: —¿Sabes lo solo que se llega a sentir Ryosuke aquí? Recluido, sin amigos contemporáneos para jugar afuera, solo con un ocasional niñero, extrañando a sus padres.


El tono de voz helado de Yui lentamente se volvió cálido mientras veía unas fotos pegadas en el refri. En una estaban los tres en el cumpleaños número 1 de Ryosuke, atrás estaban los compañeros de la brigada de Izuku, Kaga e Inko mientras Ryosuke apagaba una vela.


Izuku no pudo evitar sentir nostalgia al ver esa imagen.


—No quiero que Ryosuke esté solo si algo nos pasa —dijo finalmente la ojiazul—. Quiero que tenga amigos cercanos en los que pueda confiar, que pueda salir a jugar acompañado, que entienda lo que significan los lazos que no tuvimos al ser hijos únicos, aunque en tu caso fue porque nunca encontraron a tu hermana.


Izuku no pudo evitar levantarse y acercarse a su esposa y abrazarla por la cintura, apoyando su cabeza en su hombro.


—¿Eso es lo que te preocupaba?


Yui asintió: —No me hagas repetirlo.


Izuku suspiró, cerró los ojos y asintió también.


—Lo entiendo... —la mano de Yui se apoyó en la suya, sus anillos de matrimonio a juego perfectamente entrelazados, la gema verde con Yui y la azul con Izuku, un remanente del color de sus ojos—. No te obligaré a nada... solo si estás de acuerdo.


—Claro que lo estoy... —Yui sonrió, rara vez lo hacía, pero hoy se veía más radiante que nunca.


[...]


Ubicación: Condominio del gremio Ah-Jin.


*TOC* *TOC* *TOC*


—¡Denji! —la molesta voz de Power llenó la sala de estar cuando tocaron la puerta—. ¡Te toca abrir la puerta!


—¡Yo fui la última vez!


Power gruñó con rabia y fue a la puerta, al abrir no encontró a nadie y cerró la puerta de nuevo.


—¡No hay nadie!


*Toc* *Toc* *Toc*


La rubia estaba harta de los bromistas, abrió nuevamente la puerta esta vez con una maldita guadaña de sangre entre sus manos.


—¡Muy bien pendejo, sal!


Pero no había nadie otra vez. Resignada, la chica bajó la mirada topándose con un niño, ropa casual, una mochila azul y una gorra roja eran sus vestimentas.


—Hola tía Power —la saludó con calma, ignorando el arma de su mano que rápidamente se deshizo en sangre y regresó al cuerpo de Power—. Papá me mandó. Dice que él y mamá tendrán una misión muy importante.


La rubia parpadeó un par de veces ante eso.


—¿Te mandaron solo?


—El chófer me trajo.


—Oh ya.... —el niño saca una carta de su bolsillo y se la da—. ¿Y esto?


—Papi dijo que te lo diera cuando llegara.


Power procedió a leer la carta.


-----------------------------------------------

Hola Power, soy Izuku, si estás leyendo esto significa que Ryosuke llegó sano y salvo a tu casa. Como ya te habrá dicho, necesito que lo cuides unas 8 horas en lo que hago un encargo importante con Yui.


Pasaré por él en la noche. Ya desayunó así que ni te preocupes por eso, solo dale el almuerzo y la cena.

-----------------------------------------------


Power arrugó la nota.


—¿No pudo simplemente llamarnos? —se quejó tirando la nota al cesto.


—Me dijo que te diera esta otra —Ryosuke le dio otra nota a la rubia.


-----------------------------------------------

Lamento enviarte cartas, pero los dos sabemos que te hubieras negado si te llamaba, así que preferí no dejarte opciones y hacerlo de una vez.


¡CUIDA BIEN A MI HIJO O TE MUERES, ZORRA!


Perdón, eso lo escribió Yui y me da flojera borrarlo. Nos vemos en la noche.

-----------------------------------------------


—Ese idiota... ¿cree que no tengo nada mejor que hacer?


—La nota sigue detrás —Ryosuke señaló y Power leyó el reverso.


-----------------------------------------------

Mejor tú dime, Power, ¿tienes algo más que hacer hoy en tu día libre?

-----------------------------------------------


Con un bufido, Power dejó al niño entrar a la casa.


—¡Denji, ponte un pantalón, hay visitas!


—¡No quiero! ¡Es mi casa y visto como quiera!


—¡No está a discusión, el mocoso de Kodai y Shimada está aquí!


—...voy hermana.


Denji rápidamente se levantó del sofá y subió las escaleras rumbo a su cuarto pata vestirse.


Ryosuke aprovechó el momento para tomar el control de la tele y cambiar a las caricaturas. Power suspiró, no era una niñera, ni siquiera se sentía cualificada para cuidar una planta. ¿Este niño también se iba a secar como su cactus?.


Para cuidar a Kaga hace años tenía a Vin y a Grey para hacer contrapeso además de la propia familia de Izuku, cuidar sola junto a su hermano a un niño era, cuanto menos, impredecible. Sentía que tenía una bomba de tiempo lista para detonar en toda su cara. Y esa explosión tenía nombre: Yui Kodai.


Si Izuku llegaba a ser intimidante, lo de esa mujer que te puede matar con solo tocarte —asemejando a cierto villano—, podía matarte.


«Dios, sé que nunca te oro... Pero dame fuerzas...».


[...]


El sonido de la regadera podía inundar los oídos más ansiosos al escurrir, un sonido reconfortante que, sumado a su calidez, te hacía olvidar tus dolencias. Te revitalizaba, te curaba del estrés.


El vapor opacaba el vidrio, si te fijabas habían dos figuras adentro. Disfrutando del ambiente tan embriagador que los rodeaba.


Un beso fue el inicio, fue tranquilo, amoroso, sus cuerpos mojados abrazándose mientras sus ojos levemente abiertos miraban con atención al otro.


Se dieron un abrazo cálido, el agua escurría entre sus cuerpos dibujando líneas que los recorrían de pies a cabeza, ojos verdes y azules se centraban en las expresiones del otro.


Izuku debía guiarla, ella era totalmente inexperta en esto y le constaba. Él era el de la experiencia, no podía darse el lujo de actuar así nada más. Ningún hombre quiere que su pareja la pase mal. Al menos, ningún hombre respetable.


Acarició la mejilla de su esposa y ella le rodeó el cuello una vez más, unieron sus labios nuevamente, Izuku recorría delicadamente el cuerpo de Yui, su piel era suave.


Yui cerro los ojos, las manos callosas de Izuku le hacían un masaje delicioso, ella misma pasó sus manos en la espalda del chico, era enorme, musculosa, podía sentir las marcas de batalla de este guerrero que por tantas muchas había pasado. Y hoy estaba aquí para ella, para hacerla sentir amada, esta no era una lucha convencional, pero no se iba a dejar derrotar tan fácilmente.


—Te lavaré la espalda.


Izuku asintió.


La bañera estaba preparada de antemano, al salir cerraron el grifo dirigiendo su atención al taburete cercano al mueble de cerámica blanca.


El chico fue el primero en sentarse, Yui no quería ser la primera en hacerlo. Debía calmarse ella también.


Tomo una esponja, lleno una palangana con agua y jabón antes de llenar el objeto, que empezó a restregar gentilmente por la espalda de su esposo.


Sus manos recorrían su espalda, estando tan cerca pudo apreciar más sus cicatrices, Izuku era alguien que no retrocedía si las cosas salían de su control, simplemente seguía luchando. Por eso que tenga tantas marcas es prueba de su valentía.


Lentamente llegó a la espalda baja, encontrando finalmente aquella cicatriz que le había puesto un cansado a su Warp Strike durante tanto tiempo. Esa que lo volvió una ruleta rusa que, por pura suerte, no había perdido hasta ahora. Pero eso no lo hacía menos malo, solo lo hacía malo a secas.


Pasando por los hombros siguió su trayectoria hacia su cuello, haciendo masajes humectados con más jabón en sus músculos superiores. Por alguna razón, Yui sentía sus mejillas calentarse más y más. De algún modo, esto se le hacía más vergonzoso que simplemente verse desnudos.


¿Tenía prioridad por esto o algo?


No lo sabía. No le importaba.


Simplemente siguió, los ocasionales ronroneos o escalofríos de Izuku le decían que estaba haciendo un buen trabajo y eso la hacía sentir mejor.


—Creo que es mi turno —Yui se estremeció cuando Izuku se levantó y estiró los brazos—. Vamos, no tienes por qué tener pena.


Tal vez fue su sonrisa, esa aura de confianza con mejillas levemente rojas hacían que Yui tragara saliva. Se levantó, su cuerpo desnudo se sentó en el taburete e Izuku se arrodilló tras ella, empapando la esponja en nueva agua limpia.


Izuku pasó el objeto por el cuello de su esposa, el leve jadeo de Yui le hizo entender que le gustaba y eso lo motivó más.


Aunque se casaron por lo civil, nunca fueron especialmente románticos, no era del todo su estilo. Pero ver qué podían ponerse de acuerdo en esas cosas era prueba de que su matrimonio estaba funcionando de maravilla a pesar de estar pocos meses en unión.


Izuku contemplaba las marcas de Yui, si bien por su estilo de pelea ella era difícil de herir no quería decir que fuera imposible. Claro que la pueden herir, es humana.


Si bien sus marcas no son tan horribles como sí lo son las de él, sentía que le daba un carácter único a la chica a la que atendía.


Cruzó la cicatriz del hombro derecho de Yui, donde empezaba su prótesis biónica. Justo donde su piel tomaba un tono levemente diferente en relación al resto de su cuerpo, pero nunca te darías cuenta si no la mirabas detenidamente.


—E-Es suficiente, Ryu-Jin... —Jadeó Yui con vergüenza, un tono de voz tan indefenso y tranquilo que hizo que Izuku se preguntara quién era realmente, Yui se levantó—. H-Hay que... ya sabes...


Izuku asintió.


Unos segundos después, ambos se metieron a la bañera, no les importaba que el agua se desborde por los lados. Yui se sentó entre las piernas abiertas de Izuku mientras este la abrazaba del abdomen.


Su mano se deslizaba por el tatuaje que estaba justo sobre la cicatriz de su cesárea, tenía tatuado un corazón rodeado por cadenas de espinas en color negro. Le había dicho a Izuku que se lo hizo para simbolizar su lazo con Ryosuke. Simbolizaba amor, caos y unión en una sola imagen cuyo significado para ella era muy importante.


Izuku beso el cuello de su esposa, quería hacerlo pero Yui nunca se dejaba. Sin embargo, hoy era bastante dócil. En otras circunstancias ella estaba a la defensiva, pero ahora entendía que era su modo de lidiar con la vergüenza: alejar dicha emoción a toda costa en primer lugar.


—Eres linda cuando te sonrojas, ¿sabes? —susurró juguetón en su oído—. Deberías hacer esa expresión más seguido~


—... Idiota —Yui apretó los párpados, tratando de calmarse. Si Izuku la seguía acariciando con tal suavidad sentía que se iba a derretir—. No digas esas co- ¡Hnnmgh...~! ♡


Para su sorpresa, Izuku bajó su mano por su abdomen, hasta alcanzar su zona más íntima y la acarició suavemente, Yui apretó sus muslos alrededor de la mano de Izuku y este amplio su sonrisa, ambos estaban sonrojados. Yui soltaba hermosos gemidos que solo motivan más a su pareja, preguntándose donde había aprendido a hacer esto.


Izuku trazaba líneas delicadas por los lugares correctos de su coño, frotando sus labios delicada y gentilmente. Ninguna mujer primeriza disfruta del "sexo duro", eso es una maldita exageración del porno que busca enfatizar un fetiche. Debes darle prioridad al gozo de tu pareja si es inexperta, guiarla, mostrarle un gusto que ni ella conocía de forma que se sienta segura a tu lado, y eso Izuku lo había aprendido muy bien en su relación anterior.


—¡Ugh...! ¡Hnng...!


Yui luchaba por contener sus gemidos, Izuku poco a poco metía un dedo en su caliente entrada, frotando en busca del mayor placer.


Cuando Yui retrocedió su cabeza sobre su hombro Izuku supo que había encontrado un lugar correcto, era hora de buscar más.


—Deja de ocultarlo —susurró una vez más en su oreja—. Déjalos salir, quiero escucharte hacerlo~


—No... No pue- ¡Ugh!... No de-debería de... —Yui luchaba, una mano sobre su boca evitaba que obedeciera—. Por favor... Solo...


—No me detendré y lo sabes. Si quieres detenerme, hazlo con ganas, no lo digas, hazlo.


Izuku aumento y su fricción y entonces...


—¡Aaahhh...!♡ ¡Umm..! ¡Oh, dios! ♡


Izuku tomo esa seguidilla de gemidos como un "Adelante, por favor~", y siguió en su labor.


Yui estaba en el cielo, en este momento sabía que no había sentido nunca algo como esto. Apenas recordaba su primera vez con Izuku, y ahora aquí estaba él, mostrándole algo totalmente nuevo e inexplicablemente bueno para ella.


«¡Y-Yo no sabía que podía... Sonar así...! —pensó, dejando salir otro gemido mientras una lagrimita se asomaba en su ojo derecho que apenas podía mantener abierto—. N-No voy a poder aguantar mucho...»


Cada expresión, cada gemido, cada suspiro le decía a Izuku que estaba haciendo un excelente trabajo, su erección furiosa presionaba la espalda de Yui, pero debía ser paciente. No podía saltar sobre ella así nomás, eso sería aburrido, y él no era ningún virgen desesperado por sexo. Quería disfrutarlo al igual que su pareja y tenía sus propios métodos para hacerlo.


De modo que, mordisqueó el lóbulo derecho de Yui mientras su mano libre frotaba suavemente uno de sus pechos y su mano dominante seguía trabajando su zona baja con fervor.


Los ojos de Yui rodaron hacia arriba nuevamente, desenfocados, nunca había sentido algo igual. Las manos de Izuku alcanzaban todos los puntos correctos como si fuera un profesional.


Izuku seguía atacando, ella no tenía la fuerza ni mucho menos las ganas para ofrecer resistencia, solo le quedaba demostrar lo bien que se sentía.


—¡Haahh~! ¡Ah~! ¡Ummm~! ♡


Yui podía ver el hilo, cada vez más tenso. Más delgado y frágil. Cada segundo que pasaba era una placentera agonía que a penas la dejaba respirar sin dificultades. Su corazón latía a tal velocidad que temía sufrir un ataque cardíaco y no sabía si Izuku se detendria aunque esto último sucediera. No le importaba. Deshechó rápidamente la idea y se dejó llevar.


Un dedo más entró en su coño y ella sentía que podría morir en ese momento.


«Tal vez no es de las que se masturban».


Izuku llegó a esa conclusión tras ver todas las reacciones de Yui, era tan sensible que le resultaba difícil creer que alguna vez se haya tocado, no estaba mental ni físicamente preparada. Tenía el umbral de placer bajísimo, pero eso le convenía bastante.


Una sonrisa malvada apareció en sus labios.


Plantó besos en la nuca de Yui mientras seguía tocando su intimidad con cada vez más intensidad.


—¡Ryu-Jin... Por favor, espe-...! ¡Nhhhg...! ¡Espera un se-segundo...!"


—Hummm... Nop. No lo haré.


Yui alzó más la voz cuando Izuku celeró sus dedos y podía escuchar los gemidos de Yui mezclados con el chapoteo del agua de la bañera en la que estaban.


Yui podía ver el hilo, era jalado por dos fuertes manos cicatrizadas, callosas, fuertes y delicadas, jugaba entre tirar y aflojar el hilo, la sonrisa malévola en el rostro cubierto del perpetrador de su agonía.


Estaba probando su paciencia, midiendo su resistencia. No tenía fuerzas para luchar.


Gimió de anticipación, sabía lo que venía, era como una avalancha que se cernía sobre sus sentidos para enterrarla en una montaña de placer de la que no planeaba salir una vez estuviera ahí.


Entonces el sonido de chapoteos se hizo más intensos al igual que el roce de sus muslos y el beso que Izuku le había plantado en los labios.


Fue demasiado. Finalmente...


*POP*


...el hilo se reventó.


—¡UUHHH...! ♡ ¡AHHHH~! ¡UMMMM! ♡ ¡HNGHHHH...! ¡AH~! ¡OUHHH!~ ¡RYU-JIN~! ¡AH~! ♡


Yui arqueo su espalda, su mirada perdida mientras gemía y su coño estallaba como una represa, Izuku sintió que de repente el agua de la bañera se calentaba y sabía bien la razón.


Todo el cuerpo de Yui temblaba, los dedos de sus pies se apretaron al igual que su coño alrededor de los dedos de su marido, jadeos salían de su boca mientras su lengua salía como si fuera una perra en celo luchando por respirar.


Finalmente, tras unos 15 segundos de paraíso en la tierra, cayó una vez más al fondo de la bañera, exahusta, jadeante, increíblemente sonriente y con chispas sonando en el interior de su mareado cerebro.


Sus muslos temblaron cuando Izuku finalmente saco sus dedos de su espasmódico coño. Una sonrisa burlona en sus labios, estuvieron así unos segundos. Izuku abrazaba a su pareja mientras ella se relajaba sobre él.


Tras unos segundos sus ojos se encontraron nuevamente, la expresión de Yui lentamente se calmaba mientras su calor interno disminuía. Izuku por su parte no paraba de sonreír.


Entonces, cerrando los ojos y girando hacia adelante, Yui habló con normalidad:


—¿Es todo? Ni siquiera sentí nada.


—¡Pfff!


Izuku estalló en risas tras el patético intento de Yui por preservar su ya roto ego. Soltaba carcajadas que sentía que lo harían ahogarse.


—¡¿Q-Qué es tan gracioso, estúpido?! —bramó Yui.


—No, nada, es solo que...


No aguanto más y se echó a reír de nuevo mientras Yui apretaba los párpados en un intento de ocultar su vergüenza. Finalmente, Izuku apretó su abrazo alrededor de ella.


—En serio te amo.


La peli negra se estremeció ante esas palabras.


—T-Tonto, no digas esas cosas d-después de... de... ¡de eso!

(">///~///<)


[...]


Aunque fue divertido (por más que Yui diga lo opuesto queriendo conservar su ya inexistente orgullo), Izuku y Yui se ducharon una última vez y salieron del baño con batas alrededor de sus cuerpos, el vapor los siguió pero eso era normal.


Yui aún tenía la cara totalmente roja, pero Izuku se veía bastante más relajado de lo que incluso debería. No podía evitar cuestionarse dónde había aprendido a ser tan hábil con las manos.


Sin embargo, no era momento para cuestionar cosas innecesariamente.


—Oye Ryu-Jin, ¿podrías ir a traer esa botella de vino que está en el refrigerador? —sugirió, sin voltearlo a ver mientras buscaba algo entre sus cajones—. Se me antojo una copa.


—Está bien. Pero yo no tomaré. No quiero tener que escupir una de esas flemas hoy.


Izuku se dirigió a la puerta y fue a la cocina, mientras tanto Yui suspiró cerrando los ojos mientras sacaba 'eso' de su cajón.


«Ok Yui... Debes calmarte... —respiró varias veces tratando de ahuyentar la vergüenza—. Está bien... Es hora...»


Con un nuevo aire de determinación, miro decidida el artículo en sus manos.


[...]


Cuando Izuku llegó a la cocina se comió una galleta que les había mandado Kaga desde Japón, sacó el vino de la nevera y empezó a subir la escalera de regreso. Solo había tomado agua, sabía lo que pasaría si tomaba vino o cualquier cosa relacionada a intoxicarse el organismo y no quería eso.


⟨Esa chica es demasiado... ¿recatada? —trató de conjugar Predaking, Izuku tenía tiempo sin oírlo—. Maldita sea creo que podría pasar por monja⟩.


—Me sorprende que no me hayas pedido que cambiemos —inquirió Izuku—. Honestamente esperaba cualquier cosa.


⟨Si apenas aguanta tus putos coqueteos de mariquita yo la mataría —afirmó con burla—. Mejor disfruta de desflorar a esa virgen⟩.


—Eres un puto asqueroso ¿sabes? —un tic apareció en su ojo—. Dios, ninguna mujer se te acercaría.


⟨Las tendría como imán al metal y lo sabes, te consta, imbécil⟩.


—No pienso seguir hablando contigo.


[...]


Tras su "charla" con Predaking, Izuku entró a la habitación topándose con una vista que ni en sus mejores sueños hubiera esperado apreciar. Se vio tentado a silbar pero no lo hizo porque estaba muy ocupado tratando de disimular la repentina tienda de campaña en su entrepierna.


—H-Hola... —yui tartamudeó torpemente, acomodando su pelo tras su oreja—. ¿Te... te gusta como me veo?


Ante él, Yui estaba vestida con un paquete negro de lencería sencillo que resaltaba a la perfección todos sus atributos desde su abdomen trabajado, hasta sus brazos y piernas tonificados, sus ojos bajaron al tatuaje en su vientre. No pudo evitar notar como el conjunto resaltaba sus pechos Copa CC, tentando a Adán a pecar, sus labios pintados de rojo eran una invitación con afirmativa garantizada. No, ahora que se fijaba, ella no usaba tanga o usaba una muy fina...


Se quedó sin palabras. Simplemente embobado ante la imagen del paraíso frente a él. Sirvió la copa de vino rápidamente y se la entregó a su esposa quién la recibió con gusto. Dio tragos lentos pero dulces, disfrutaba del sabor de un buen vino de uvas. Después de todo, si esta noche tenía éxito, por los próximos nueve meses no podría volver a tomar ni una gota de este exquisito néctar.


—Gracias —con la cara teñida de rojo, puso la copa vacía en la mesita de noche—. En serio me hacía falta.


—¿Prefieres el vino antes que el agua? Que buena influencia para Ryosuke —Izuku sonrió y se sentó en la cama al lado de su semidesnuda esposa—. ¿Todavía debo creer en la excusa de que quieres darle un hermanito por compañía y que en realidad no quieres hacer las cosas bien esta vez?


Yui no pudo evitar apartar la mirada con un puchero. Tal vez esa sí era una razón, pero no la única intención.


Izuku la tomo de la mejilla y la hizo voltear a verlo, entonces se volvieron a besar sin resistencia. Yui envolvió sus brazos alrededor del cuello del pecoso y ambos pelinegros cayeron en la cama, Izuku arriba de ella empezó a explorar su cuerpo.


Eventualmente encontró sus lindas copas c y las acarició gentilmente, Yui dejo salir un maullido de satisfacción.


—Perdón si te decepciono... —Izuku la miró confundido—. Sé que Mikaela y... Senjohara... los tienen mucho más grandes... Si quieres puedo usar mi quirk y-.


Fue silenciada con un beso, Izuku no se apartó ni siquiera un segundo de ella. Cuando se separaron el pecoso lentamente fue poniendo besos a lo largo de su cuello hasta finalmente alcanzar su modesto escote.


—No lo hagas —dijo viéndola a los ojos desde su posición—. Me gustas así.


Yui no pudo decir nada, en cambio solo soltó un gemido cuando Izuku plantó un beso sobre uno de sus pechos, lentamente desabrochando el tirante frontal hasta que las copas cayeron y los pezones de Yui se asomaron a la vista.


Izuku venía de ver los pechos de Yui en el baño, pero aún así no podía evitar quedar encantado con su forma. Redondos, firmes y suaves como masilla al tacto.


Plantó un beso y empezó a chupar su pezón izquierdo, Yui abrazó la cabeza de Izuku y le permitió cambiar de pecho un par de veces. Cuando los pezones de la chica estuvieron tan duros que, en sus palabras, podrían rayar metal; Izuku bajo más y más hasta finalmente plantar un suave beso en el tatuaje que cubría la cicatriz de cesárea de la pelinegra.


—Si lo de antes te gustó, ahora te haré ver estrellas.


No mintió, bajó más y puso ambas piernas tonificadas a lado de cada hombro y entonces retiró la braga de Yui corriendola a un lado, notando la reciente humedad. Sabía que no era agua del baño.


Una sonrisa se formó en la cara de Izuku cuando Yui se quiso tapar la cara.


— E-Espera, si vas ahí ahora, entonces yo-. ¡Ahh~♡!


Y entonces Yui vio estrellas, Izuku lamía, besaba y cuidaba con amor sus labios inferiores. Atacaba cada punto sensible tras memorizarlos en el baño. Era un amante sumamente delicado y Yui sentía que sus sesos se derretian con cada lenguetazo.


Con fuerza apretó sus muslos contra la cabeza de Izuku pero eso no lo detuvo, siguió atacando implacablemente. La pelinegra sentía que se perdería en la bruma del placer, sus ojos lagrimeaban y su respiración se entrecortaba cada vez más.


En total excitación, empezó a jugar con sus pezones mientras Izuku la trabajaba allá abajo, su mirada no estaba enfocada. No estaba acostumbrada a esta clase de estímulos y gemía con temor de volverse adicta si es que esto continuaba.


Las puertas de la represa se estaban abriendo lentamente.


—¡Ah~!.


Pero, justo cuando estaba por alcanzar el clímax por segunda vez, Izuku se detuvo de golpe. Yui miró al pecoso con confusión y frustración, temerosa de lo que sabía que venía.


—Yo también quiero divertirme. Trata de resistirlo.


Con esas palabras, Izuku retomó el camino y siguió jugando con Yui, lamiendo con pasión su clitoris para hacerla arquear la espalda y gemir con aún más fuerza que antes. Su pelo lentamente se iba desordenando y cada vez más su expresión se deformaba.


Una vez más, cuando estaba por venirse, Izuku se detenía. No sabía cómo diablos sabía cuando estaba por hacerlo, pero era consciente de cada ocasión y eso la hacía estremecerse de frustración cada vez que se detenía.


Una y otra vez, Yui no soportaría más esta exquisita tortura que solo la llevaba más y más a la locura del placer carnal.


Estaba por romperse... y no entendía por qué esa idea la emocionaba tanto.


[...]


—¡Ryu-Jin, por favor...! ¡déjame terminar! —rogó tras unos quince minutos de pura agonía, si esto fuera un manga tendría corazones en los ojos—. Te lo suplico, siento que... ¡siento que podría morir si no me dejas!


Su estado era deplorable para alguien de su estatus, lejos de aquella cazadora elegante y vanidosa que siempre tenía un aire de superioridad rodeándola. Aquí estaba, desnuda, en las últimas. Babeando y rogando por alcanzar el clímax sexual que ya le había sido egoístamente abortado unas diez veces.


—¡Hmmmm~!


De nuevo, antes de poder acabar, Izuku se detuvo contemplando lo que había creado.


Yui abrazaba la almohada cercana, la tenía babeada, su respiración era entrecortada, sus ojos estaban desorbitados y finalmente su coño se convulsionaba al igual que el resto de su cuerpo tenía espasmos. Estaba hecha un verdadero desastre.


—¿Tienes idea de lo sexi que te vez así? —Izuku se arrodilló entre las piernas de Yui, su erección era visible y se veía hinchada, acariciaba la mejilla de su amada y metió su pulgar en su boca jadeante—. Tan sometida, tan indefensa. Me dan ganas de comerte entera. ¿Me dejaras tomarte esta noche?


Yui, aún medio agonizante, asintió varias veces mientras chupaba el dedo de Izuku mientras movía suavemente la caderas, sintiendo como la punta bulbosa de su amado presionaba contra su ansiosa entrada.


—Por favor, Ryu-Jin~♡ —gimió, con una pervertida sonrisa que casi hace que él pierda la maldita cordura—. Destrózame de una buena vez~♡ Solo por hoy... hazme tu perra~♡


Izuku sonrió. —A sus órdenes, my lady.


[...]


Eung Ming-Ho no era alguien que se preocupaba por lo que sus vecinos hacían por las noches. Estaba bien acomodado en su sala de estar mientras ajustaba el yeso de su brazo fracturado. 


—Al fin, paz y tranquilidad... —acomodó su reclinable y tomo el control, una sonrisa escapaba de sus labios—. Al fin podré ver-


—¡NYAAAH~! ¡AH! ¡OH DIOS, RYU-JIN!


Casi se cae de espaldas al escuchar los gritos provenientes de la casa de sus vecinos, reconoció la voz de Yui en lo alto del sonido.


—¡Por fin! —suspiró aliviado, una sonrisa victoriosa en su rostro—. ¡Carajo hasta pensé que esos dos eran asexuales! ¡DESTRÓZALA TIGRE! ¡AHORA SÍ ME GANÉ ESA APUESTA!


[...]


Yui había alcanzado finalmente un largo y placentero orgasmo tras haber sido penetrada por primera vez desde que Ryosuke fue concebido e inconscientemente había enredado sus dedos en la espalda de Izuku, arañando sus fuertes músculos mientras sus fuertes piernas envolvían sus caderas.


Izuku estaba experimentando algo que llevaba mucho sin sentir, y no sabría decir qué era mejor. Si esto o sus experiencias pasadas, eran distintas pero a la vez tan similares.


Cada movimiento, por más leve que pareciera, hacía que Yui se estremeciera. Las sensaciones la atravesaban sin descanso y esto solo mejoraba cada minuto que pasaba.


No pudo articular palabras, solo gemir en celo mientras fundía sus labios con los de Izuku en un beso de lengua apasionado.


Los sonidos húmedos inundaban la habitación, el olor a sudor y humedad caliente eran simplemente embriagadores. Un ambiente tan nuevo para Yui pero a la vez tan...


Había probado una nueva droga, y estaba segura de que ahora era adicta.


Lentamente una sonrisa boba reemplazaba su semblante, estaba perdida y lo sabía. Podía ver los fuegos artificiales cada vez que Izuku golpeaba el fondo de su coño.


Entonces gimió con fuerza con un nuevo orgasmo, Izuku río mientras veía a su amada estremecerse. Esto era gratificante, una inyección de ego enorme para él. Saber que era capaz de hacer que su esposa se sintiera tan bien alimentaría la autoestima de cualquiera sin importar quien fuera antes o después.


Dejaron la posición del misionero, en cambio, se sentaron uno frente al otro, Yui se aferraba con fuerza mientras Izuku amasaba su trasero, sin dejar de empujar su miembro hasta arriba, justamente atacando con cuidado y pasión cada zona sensible de Yui, haciendo que ella no pueda parar de llorar de placer. Lágrimas brillaban en los bordes de sus ojos.


—Yui...


Izuku gimió por primera vez en todo este acto. La chica apretó más sus piernas alrededor de él. Lo quería, lo deseaba más que nada en el mundo.


—Si, por favor, hazlo...


Izuku cambio una vez más de posición, poniendo a Yui haciendo la figura de 8. Levantó una de sus piernas poniéndola sobre su hombro y la penetró más profundamente.


—¡E-Espera, Ryu-Jin, si lo haces así...!


No dejó que su mujer acabe de hablar, se empezó a mover nuevamente y ella arqueó la espalda apretando sus pechos mientras su amado la hacía sentir en la nube nueve.


Cada golpe sonaba como un aplauso húmedo, una sinfonía que solo podía ser producida entre dos amantes que compartían un fuerte lazo... (o dos pervertidos con las hormonas hasta arriba...)


Yui podía escuchar como Izuku jadeaba, ambos estaban sudados pero él se veía en su límite finalmente. Posó su mano en su mejilla mientras él continuaba trabajando en ella.


—Por favor, a estas alturas contenerse es lo peor... Adelante... Suelta en mi todo lo que tengas...


Hizo exactamente eso, aceleró su velocidad y entonces aproximadamente cinco minutos después, Izuku empujó una última vez y Yui apretó sus piernas con más fuerza que nunca para evitar posibles escapes.


Yui cerro con fuerza los ojos mientras dejaba salir un gemido. Podía sentir como una calidez inigualable inundaba su útero. Cada gota era acompañada de una sensación indescriptible. Se sentía llena como un delicioso pan recién horneado. Era la sensación más maravillosa que había experimentado y le encantaba.


Se sentía viva, amada, completa. Pero también extremadamente feliz.


Izuku finalmente relajó sus brazos y se retiró lentamente de Yui, quien lo recibió a su lado con los brazos abiertos. Se aferró al pecho de su esposo, mirándolo a los ojos. Se sentía satisfecha y su sonrisa era prueba de ello.


—Nunca lo digo a menudo... —su tono bajo pero gentil la delataba—. Pero realmente te amo... ¿lo sabes, no?


—Si, lo sé —asintió, un poco menos agitado—. Eso me lo has demostrado, sé decirlo solo sería incómodo para ti. Mostrar y hacer es mejor que decir y prometer.


Yui plantó un beso en la mejilla del pecoso. Tal vez la felicidad post-coital le estaba quitando ese ledo pseudo tsundere que siempre mostraba, tratando de ocultar sus verdaderos sentimientos debido a la vergüenza.


—Pero que te lo digan se siente bonito, ¿no?


—Si, se siente bonito... —Izuku acarició el cabello de Yui.


—Trataré de decirlo más seguido... —cerró los ojos y se apagó a él, su tono solo expresaba felicidad y amor—. No quiero que lo olvides... Te amo demasiado...


Izuku estaba seguro de que le daría un infarto si su normalmente inexpresiva pareja le hablaba tan dulcemente.


—Yo también te amo.


Le dio un beso en la frente. Se quedaron quietos por lo que debieron ser diez minutos de descanso.


—Ryosuke va a oler este desastre si no limpiamos —Yui fue la primera en levantarse, su tono de voz serio estaba de regreso aunque su sonrisa no se iba. Tomó una muda de ropa y se vistió—. Yo me ocuparé de las sábanas, tú arregla el colchón.


Prácticamente le arrancó las cobijas de encima a Izuku quien rodó los ojos sin dejar de lado su sonrisa. Ya eran padres, podían divertirse; pero Ryosuke siempre sería la prioridad de ambos sin importar que sucediera.


—Voy, voy~


Izuku se puso de pie y se vistió también, se puso sus sandalias y tomó el colchón sobre sus brazos para llevarlo afuera y tirarlo al bote de basura grande del patio para que el camión se lo lleve mañana, luego sacó uno nuevo del armario del seguro y Yui le puso las sábanas nuevas encima.


Luego de eso, Yui fue al cuarto de lavado y puso las sábanas en la lavadora con un buen detergente y se apoyó de la mesa cercana. Se vio a sí misma sorprendida observando el espejo frente a ella. Un sonrojo leve, una sonrisa estúpida en la cara y ojos brillosos. Esa era su expresión en este momento. Tal era su alegría que su expresión estoica parecía haberse ido de vacaciones por tiempo indefinido.


«Creo que me gusta ser una buena esposa... —pensó, con una mano sobre su mejilla—. Pero debo mantener la compostura. También soy una cazadora, por favor...»


Era gratificante ver a su esposo tan dedicado a complacerla. Cada uno de sus movimientos fue calculado y no pudo evitar relacionar todo al estilo de combate de Izuku. Y eso la hizo enfadar un poco...


Era un guerrillero, especialista en atacar los puntos débiles del enemigo para mermar sus fuerzas y someterlo una vez están debilitados.


Y eso fue exactamente lo que hizo con ella. Fue implacable, tras todos sus puntos sensibles y prácticamente la dejó hecha macilla lista para ser moldeada a su gusto.


"Destrózame de una buena vez~♡ Solo por hoy... hazme tu perra~♡"


Esta fue una batalla... Y ella había perdido al dejarse dominar tan fácil desde el inicio...


Mordió su labio inferior al recordar sus palabras antes de iniciar la "fase final", como decidió convenientemente llamarlo. Se llevó una mano a la cara, su sonrisa se extendía esta vez con una rata mezcla de malicia y anticipación.


—Maldito manipulador experto...♡ —gruñó por lo bajo—. Te juro que la próxima vez seré yo quien te convierta en un perrito sumiso y obediente...♡ Ya lo verás... Jejeje~♡


—Yui —la mencionada casi salta al escuchar a Izuku tras ella, este pasó de largo y puso las almohadas en la cesta, su expresión reflejaba la misma tranquila de siempre—. Faltaron las almohadas. Te las encargo, yo arreglaré el cuarto.


¿Como diablos podía ser tan adorable luego de haberle demostrado que era una bestia dedicada a su pareja en la cama? Sentía ganas de comérselo a besos, pero se aguanto.


—Eh, si, yo... las lavaré luego.


Un signo de interrogación apareció sobre la cabeza de Izuku por la expresión tan nerviosa de su esposa. Decidió ignorar ese detalle y regresar a acomodar lo que faltaba en el cuarto.


Yui suspiró, no tenía caso enojarse por no haber querido oponer resistencia para empezar. Ella decidió no luchar, no fue vencida porque para empezar nunca hubo batalla.


Amaba a Izuku, o Ryu-Jin como ella lo llamaba de cariño, siendo ella la única a quien tenía permitido llamarlo así. Si cualquier otra persona lo hubiera hecho, Izuku le habría dado una paliza por llamarlo por el nombre que el padre que lo abandonó quería ponerle. Solo ella tenía ese privilegio y amaba ese detalle.


Simplemente ya no podía odiar a Izuku por más que lo intente, era así de simple. Hoy experimentó de primera mano lo que era ser adorada por alguien que la amaba más allá de un simple cariño fraternal. Y estaba más que lista para experimentarlo de nuevo si a su esposo se le antojaba un día.


Y ese cosquilleo en su vientre era lo mejor de todo, aunque no sabía si era real...


.

.

.

.

.


O solo su imaginación jugándole...

Una hermosa broma

.

.

.

.

.


Cuando finalmente terminó de lavar, puso todo en la secadora y subió a su cuarto otra vez donde ya todo había quedado impecable. Izuku estaba acostado en la cama viendo su teléfono pasando por las noticias.


—Hay una nueva misión de Rango-B pendiente... ¿quieres ir en dos días, Yui? —ofreció mirando a la chica de reojo. Esta era una cita—. Aunque entenderé si dices que no, después de todo... ya sabemos cuál fue el objetivo de esta interesante sesión...


Parecía avergonzado al decir eso, incluso apenado o culpable.


—¿Sabes? Para que una mujer quede oficialmente embarazada debe pasar una semana —Yui se sentó al lado de Izuku y apoyo su cabeza en su hombro—. Y si quieres que te acompañe, no le veo el problema. Aunque entiendo el riesgo...


Por más apasionado que fuera el momento íntimo que no experimentaron, guardaron silencio y pensaron mejor las cosas.


—Creo que mejor iré solo... —concluyó el pecoso poniendo a cargar su teléfono.


—Si... Eso sería lo mejor... —Yui asintió—. Mejor no arriesgarse...


Se aclararon de nuevo, con nuevas sábanas al lado del otro.


—Oye...


—¿Si?


—Siento que se nos olvida algo.


—Meh, no debe ser importante.


—...


—...


—¡¡¡RYOSUKE!!!


Rápidamente se pusieron de pie, tomaron sus abrigos y salieron corriendo a buscar a su hijo. Ya era de noche y mañana el niño tenía escuela. Yui salto a la espalda de Izuku y este activó su quirk para correr a gran velocidad. No estaba tan loco para usar su Warp Strike con Yui sobre él.


[...]


—Oye tío Denji —Ryosuke le habló al rubio que estaba jugando Call Of Duty en la consola— ¿Donde estan el tío Grey y el tío Vin?


Denji puso el juego en pausa y tanto el como Power soltaron un largo "Ehhhhh...".


[...]


—¡Muy bien, Kaga! —gritó Grey en una ciudad falsa—. ¡Muéstrame qué carajos puedes hacer!


—No quiero herirte de gravedad Grey —la niña Kitsune, ahora con 9 años y tres colas se cruzó de brazos—. Además, nos van a regañar si destruimos este sitio.


—¡No hay ovarios!


—¿Qué dijiste? —llamas azules aparecieron como esferas a cada lado de la chica, sus ojos brillaron.


—¡Que no hay ovarios! —la incitó el pelinaranja, llamas naranjas en los guanteletes de hierro de sus manos—. ¡Es hora de ver qué fuego es mejor!


—Cagaste.


Ambos prepararon sus ataques más potentes, era hora de vaciar todos los cartuchos.


Por su lado, Kaga tomó todas sus esferas de llamas azules circundantes entre sus dedos mientras Grey juntaba calor en sus puños y acrecentaba las llamas.


Kaga finalmente estiró su slime de fuego en una flecha de llamas incandescentes. Grey por su parte junto ambas palmas para formar un pequeño sol que iluminó todo.


—¡¡CRUEL SUN!!


—¡¡AVICII FLAMES!!


Visto desde arriba, hubo silencio por un breve momento. Hasta que un pilar de luz iluminó todo seguido del estruendo de una explosión de proporciones dignas de leyendas. Como si una mini bomba nuclear hubiese estallado.


[...]


Cuando Vin finalmente llegó a la zona, su rostro aterrado e incrédulo lo decía todo mientras contemplaba como una parte de la ciudad había sido totalmente destruida. El peliazul no se lo podía ni creer. Era inconcebible semejante destrucción.


—Solo me fui... Diez perros minutos al baño... ¡¿QUÉ CHINGADOS ACABA DE PASAR?!


Kaga se levantó de entre los escombros. El cráter cubría un área de 300 metros a la redonda donde solo habían quedado cenizas de lo que una vez fue un fragmento de la ciudad, sus llamas consumieron gran parte del sitio y aún habían partes ardiendo.


—Siéntete orgulloso, maestro Grey. Eres fuerte... la primera persona que compite con mis llamas...


A lo lejos, se veía a Grey tirado sobre un edificio con los ojos hechos espirales y su cuerpo todo cubierto de hollín, una llama naranja quemaba un mechón de su pelo.


—*Cof* *Cof* —tosió el cazador—. Y eso que... Me dejé ganar...


Cayó inconsciente. Kaga y Vin tuvieron que cargarlo de regreso a casa.


.


.


.


.


.


.


.


.


.


.


Fin Del Capítulo.


¿Qué les pareció el estilo de escritura elegido para este fic?


Siento que es más profesional, como salido de un libro real. Sé que todos estábamos hartos del bug de los guiones largos, pero se me hizo más estético además de que por alguna razón Wattpad ya no me presenta ese problema. O al menos es mi caso, espero que sea el suyo también.


Decidí usar a Yui como apertura ya que se me hizo que podía hacer más bonita su relación con Izuku. Si, esto va demasiado adelantado al fic original pero hey, esto es un spin off. No tiene que ser fiel 100% al material original o afectar su trama lineal.


Venga, el Izuku del fic principal se hubiera cagado en los muertos de este por haberse dejado enjaretar semejante pendejada. Pero necesitaba un McGuffin para que esto no se sienta tan fuera de lugar o que solo es coito y ya. Me pegaría un tiro si llegaba a hacer eso.


Y sobre el estilo de escritura, resulta que cuando lo usaba antes lo hacía mal. Ponía los puntos donde no era, cagándome en la lengua española y el uso de los guiones largos.


Trataré de implementar este estilo en otros proyectos a ver qué sale. Por mi parte me gustó. Espero que ustedes también lo hayan disfrutado. Ya está elegido por mí quién será la siguiente chica en ser profanada por Izuku.


Sin más que decir, yo soy Perzival, y me despido.


Chao Chao :3