LA MALDICIÓN DEL ORO

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Summary

En las islas del Caribe, se esconden una gran cantidad de tesoros, pero junto a ellos están sus maldiciones. Aquí hay una de ellas…

Status
Ongoing
Chapters
11
Rating
n/a
Age Rating
18+

LA MALDICIÓN DEL ORO

LA MALDICIÓN DEL ORO

LOS 7 DECAPITADOS

Por: Gustavo Mora



LA MALDICIÓN DEL ORO


Gabo Adolescente

(Voz en Off)


—Esta historia la encuentro por casualidad un verano caluroso allá a principio de los años ochenta, mientras trabajo en una remodelación de una antigua casa colonial, ubicada al norte de una isla del Mar Caribe. En este preciso instante, el sol se encuentra en su apogeo, derramando sus rayos dorados sobre la pintoresca isla del Caribe. El calor denso y sofocante abraza cada rincón, haciendo que el aire parezca vibrar con energía. La atmósfera está impregnada de los aromas exóticos y embriagadores de la vegetación tropical circundante, que se mezclan con el dulce aroma a sal del mar cercano.


Me encuentro parado en la entrada de la antigua casa colonial, cuyas paredes resplandecen en tonos pastel, llenas de historia y secretos por descubrir. Cada detalle arquitectónico está cuidadosamente conservado: los intrincados arabescos en la madera de las ventanas, las columnas imponentes que sostienen el techo de tejas rojas y las enredaderas que se aferran a las paredes, añadiendo un toque de encanto natural a la estructura.


Los marcos de las puertas antiguas están adornados con delicadas tallas que cuentan miles de historias, revelando el legado de generaciones pasadas. Al entrar, una frescura relativa me acaricia la piel, gracias a las gruesas paredes de piedra que mantienen el interior resguardado del ardiente sol caribeño. El silencio se rompe solo por los ruidos intermitentes de las herramientas de construcción y los murmullos de los trabajadores que realizan su labor con meticulosidad.


El suelo, hecho de hermosas baldosas de terracota, es suave y ligeramente frío bajo mis pies, proporcionando un alivio agradable al calor que se adhiere a mi piel. Mis ojos se llenan de asombro al observar los detalles intrincados de la casa. Los techos altos, con sus vigas de madera maciza, parecen tocar el cielo y ampliar el espacio, brindando una sensación de amplitud y libertad. Las habitaciones están decoradas con muebles antiguos de madera oscura, tallados con maestría y pulidos hasta brillar como ébano. Cada pieza parece tener una historia que contar, una conexión con el pasado que se siente en el aire.


Una suave brisa se cuela por las ventanas abiertas, llevando consigo el sonido lejano de las olas rompiendo contra la costa. El ambiente es sereno, casi mágico, como si el tiempo se hubiera detenido en este rincón de la isla. Puedo imaginarme a las personas que alguna vez habitaron estas habitaciones, escuchando el suave crujir de las camas de madera mientras se adentraban en un sueño reparador.


En este momento, me siento cautivado por la belleza de esta antigua casa colonial. Cada detalle, por insignificante que parezca, cobra vida ante mis ojos, transportándome a un tiempo pasado lleno de encanto y elegancia. En medio de mis labores de remodelación, me doy cuenta de que tengo el privilegio de ser testigo de un pedazo de historia viviente, un tesoro que merece ser preservado para las generaciones futuras.


Una mañana de tormenta conocí a un viejo pescador nativo de la isla que vive frente a la casa colonial, me ofreció café y contarme esta curiosa historia con una condición, ir a conversar por lo menos una hora al día, ya que vive solo en la casa del frente y no tiene familia, es el último de su estirpe y no hay nadie para hablar de estas cosas, de allí sale esta historia paranormal tras las puertas de la iglesia donde los ojos ajenos a la misma no pueden ver nada.


(La Maldición)


Corona de Castillas, 1496 DC.


Toda persona que ose robar el oro de la sagrada virgen, perecerá decapitado. No tendrá escondite ni perdón, el filo y el guardián de la oscuridad de la justicia divina lo perseguirá hasta conseguir su cabeza y quedará maldito por los siglos de los siglos.


Esta historia es contada de generación en generación desde 1687, pasaron muchas generaciones hasta ahora 1971, cuando yo la escuche de la voz de uno de los descendientes de un pescador herido por el aguijón de una raya, tejiendo una atarraya en el porche de su casa localizada en una isla del caribe.


Su nombre es:


Alfonso (Pocho) Narváez, Tataranieto del pescador herido por el aguijón de una raya, según la historia local.


Pocho Narváez 1971.


(Flashback)


—Recuerdo desde niño cuando mi abuelo me llevaba a pescar en el bote, la mejor perla era para la virgen, el mejor coral era para ella y cada vez que lográbamos algo como la casa donde nos mudamos, porque vivíamos en una ranchería de pesca, la nueva casa fue un regalo de la virgen, mi tatarabuelo junto a varias de sus prendas de oro y las mando a fundir y así se hizo la primera casa de oro que se la ofrecieron a la Virgen.


De allí comenzó el pequeño tesoro de la virgen en el nuevo mundo, que se hizo rápidamente muy famoso por los milagros concedidos, de tener aquella pequeña casita de oro que se le ocurrió a mi tatarabuelo como agradecimiento a la bella casa que compramos y tan anhelada, comenzaron a llegar feligreses a la pequeña iglesia que poco a poco se fue convirtiendo en una basílica, las remodelaciones se hacían mensuales.


Tatarabuelo de (Pocho) Narváez.


(Pescador Con Pierna Envenenada)


(Historia Familiar)


(Voz en Off)


—Una mañana llego un pescador herido pidiéndole a la virgen que le curara una pierna gangrenada por el aguijón de una raya, en el hospital se la iban a cortar y al día siguiente de visitar a la virgen ocurrió:


(El Milagro de la Perla)


Así se llama, resulta que este pescador al ver que a la mañana siguiente de estar con la virgen se sanó milagrosamente, salió a bucear perlas que vivía de eso, en el primer chapuzón capturo una gran ostra y se la ofreció a la virgen, al salir del agua saco su cuchillo y se dispuso abrir la ostra, para su sorpresa dentro se encontraba la más extraña y grande perla que alguien hubiera atrapado, tenía la forma de una pierna, si Sres. Una pierna, era la pierna que la virgen le había salvado.


Hasta ahora todo parece un cuento de camino:


Pero hoy día la perla está en una de las paredes del museo de la virgen, en la basílica de un famoso valle de una isla del caribe, puedes pagar la entrada para verla.


Desde aquel extraño y milagroso acontecimiento comenzaron a llegar a la iglesia piernas, brazos, corazones, estómagos y todas las partes del cuerpo humano talladas en oro, como agradecimientos a los milagros de la virgen.


Comenzaron a llegar también los anillos de graduación de oro y un sinfín de orfebrería en el metal precioso que no había sitio para colocarlos, así que se abrió un espacio alternativo para guardar todos los tesoros de la virgen.


Se cuenta que para aquella época, cuando llegaron las noticias de la Corona de Castillas, de la muerte de Alfonso de Castillas, y España se apoderó del nuevo mundo. Enviaron a un enorme galeón para transportar los tesoros de la nueva iglesia al viejo continente, pero nunca llego la nave a la isla, desapareció misteriosamente por el camino, así fueron enviando cada vez más y más galeones que terminaban perdidos o náufragos en el Oceano Atlántico, que pronto los marineros le temían a embarcarse hacia el nuevo mundo en busca del tesoro de la virgen.


Se sabía que era por la maldición del tesoro de la virgen, ya que los galeones que viajaban al nuevo mundo para comerciar llegaban con toda su mercancía y regresaban a salvo.


Esta historia la escribo gracias aquel viejo pescador que me la contó para que no se perdiera en tiempo.


Isla del Caribe, 1971.


Padre Alberto López Garay de la Rosa.


Enviado desde la capital para inventariar el tesoro de la virgen, ya que los otros párrocos no se atreven a tocar el tesoro maldito, por miedo a ser castigados por el filo y el guardián de la oscuridad. Gracias a esto el mismo estaba impoluto, aunque la iglesia tiene un pasaje secreto desde el altar mayor hasta una casa colonial que está en la otra cuadra, la salida coincide con un cuarto de servicio sin cerradura, detrás de un armario antiguo de hierro forjado que sirve de puerta secreta, por donde se traslada el oro y las joyas para resguardarlo.


¿Hay una especie de pacto de sangre para cuidar el tesoro, solo los elegidos saben de la entrada secreta y la habitación para acceder al tesoro? ¿El Padre Garay toco con la suerte o la desgracia de pertenecer a esta elite del clérigo?


El padre Garay comienza a contabilizar el tesoro que es mucho mayor de lo esperado y con su agilidad para los números y la simpatía logra recaudos extra a la iglesia que antes no se hubiera ni soñado, es todo un artista en generar dinero, entre verbenas, rifas, tómbolas, cualquier fiesta es motivo de recaudación e incluso ha sido récord en bautismo, es tan ingenioso que todos le perdonan sus secretos.


(Secretos del Padre Garay)


Parrandero, mujeriego y jugador, no hay juego de azar que no conozca, es considerado un Tahúr, nadie le gana, cuando le preguntan:


(Personas del Pueblo)


—¿Padre, usted juega al truco?


Les contesta sobrado.


—¿Blanco o negro, limpio o sucio, cubierto o descubierto?


Es todo un pillo.


También esta:


Diego Saíd.


Un viejo descendiente directo de esclavos africanos que usa un monóculo en el ojo derecho, pertenecía a un tal Conde de la Alambra, que al regresar a Valladolid nunca más volvió al nuevo mundo.


Diego Saíd es un esclavo de confianza que vive en un cuartito de la casa colonial, lo vendieron junto con la casa, así que pertenece a la iglesia. Hace la jardinería, ayuda en todo, incluso le escribe las cartas al padre Garay, con una letra y una dicción impecable, habla varios idiomas, entre ellos el francés, portugués, latín, africano y español.


Fue bien educado para servirle al Conde de la Alambra. Quien lo encontró en una esquina de la plaza con solo una inscripción que decía Saíd, así que lo bautizaron como Diego Saíd y lo educaron para ser un mayordomo de confianza.


El padre Garay lo quiere mucho y sabe lo de la herencia de la casa colonial, solo se vende con Diego Saíd, para que cuide la estirpe del Conde de la Alambra. Todo transcurre entre parrandas, juegos, mujeres, misas y bautizos, hasta aquella fatídica noche.


(Verano Principio de los Años 70)


Diego Saíd, ejecuta su plan que llevaba años estructurando y decide regresar a África, un país del cual no sabe nada y que añora como si viviera en él.


También se cruzan la desgracia de los cinco sujetos afortunados o desgraciados que han sido contratados por Diego Saíd, para dar su último golpe y cada uno volver a sus países como nuevos ricos y grandes empresarios del Caribe.


Ellos son:


Continuará…