Un inicio tétrico.
Capitulo 1
Nohí Snart
El cielo estaba claro, los autos seguían su curso, al igual que yo seguía el mío. Me dirigía hacia el Instituto, porque ya habían pasado las vacaciones de verano, así que era hora de regresar y la verdad es que mis amigas me hicieron falta… Mucha falta.
—Hemos llegado señorita — dice mi chófer.
Sonreí y baje del auto, cerré la puerta a mis espaldas y sentí un par de chicas abrazándome sin delicadeza.
—¡Te extrañamos! — Chilla Maya con entusiasmo.
—¡Si. Te extrañamos mucho!— Afirma Zóe.
— Yo también las extrañé — dije felizmente.
Ambas me miraron detalladamente.
—¿Qué te a hecho Lodwin? — Dice Maya entre risas.
Lodwin es mi novio desde hace un año. El cual lo acepte por que me insistió mucho y por que es guapo, pero más que eso, lo acepte por que sus padres le agradan a los míos. En pocas palabras, la sociedad.
— Nada. ¿Por qué? — sonreí.
— Traes la falda más corta — dice Zóe con picardía, mientras Maya levanta y baja las cejas perfectamente depiladas.
Que conversación más estúpida.
— ¿Y eso que?, es el mismo uniforme de siempre. No hay nada diferente en el.
— Pero el que lo usa si — aclara Zóe.
Nuestro uniforme del Instituto es falda Gris para las mujeres, pantalón gris para los hombre, una camisa manga larga de color blanco con una corbata rayada de color roja y blanco, junto con un saco rojo vino con la insignia del Instituto al lado.
— Ok. Tal vez este un poco corta pero eso no importa.
No puedo creer que eso sea en lo primero que se fijan.
— Ok. Si tu lo dices — Dice Maya, levantando las manos indicando rendirse.
Ellas hicieron un ademán para adentrar al Instituto, cuando de pronto recuerdo a alguien.
— Espera — pensé por unos segundos — ¿Dónde está Brisa?
— Es para donde vamos — dice Zóe entre risitas irónicas — te crees que nos íbamos a ir sin esa loca?
Y como se supone que yo sabría eso?
Me encogí de hombros y las seguí. Caminamos un buen rato por todo el Instituto, mediante caminábamos me tomé la libertad de saludar a algunas personas, asta que llegamos desde estaba ella.
— Hasta que llegan — dice ella, la cual parecía cansada.
— Hola a ti también — dije con ironía.
—Hola — murmuraba poniendo los ojos en blanco.
— Ok. ¿Por qué estamos aquí? — pregunta Maya.
—Miren quien esta allá — indica la rubia. (la loca)
— ¡Brisa! ¡¿es enserió?! — dije con horror.
Era un chico que estaba en algunas de nuestras clases. Se llama Ashbel Johnson, él es muy guapo, tengo que aceptarlo, pero no entiendo por qué Brisa está obsesionada con él. Su cabello es negro, su piel pálida, delgado, lleva un piercing en el labio inferior, los cuales desde aquí se ven muy resecos, no usa el uniforme adecuadamente, siempre camina con la corbata desecha, la camisa de fuera y con los primeros 4 botones abiertos y lo peor…. Fuma mucho y eso significa que si pasas a su lado tendrás todo tu cuerpo oliendo hierba quemada (o algo así)
—¿No me digas que lo intentaras otra ves?— pregunté con cansancio.
Ella solo me miró con brillo en sus ojos y una sonrisa angelical, solo con eso la respuesta estaba más que clara. Todas negamos con la cabeza, la única diferencia es que Maya y Zóe lo hacían riendo, mientras yo tenía una cara de desaprobación. Ashbel la había ignorado un sin número de veces y esta creo que es la 18… sin exagerar.
— No le hablaré. ¿Has notado que cuando soy yo misma, él nunca me observa?
A ti, ni a nadie.
— No seas dura con ella — voltee mi cabeza hacia la persona que me susurro eso — “A ti, ni a nadie” — dijo según ella imitando mi voz — Tu cara dice eso.
— Bruja — la mire mal y seguí viendo lo patética que se veía Brisa haciendo eso.
— ¿No será que Ash sea gay? — pregunto Maya entre susurros.
La mire sorprendida, no es que odie a los homosexuales pero, sería graciaso si Ash el lo fuera.
— Mmmmm, no creo — contesto Zóe — Se ve muy hetero.
Mientras yo pensaba en lo gracioso que sería, más en como quitarle la puta idea de dejar ya está locura, sentí como dos personas me escrutaban con la mirada. Que estupidez.
— Sin comentarios.
Mientras ellas se quejaban, note de nuevo a Brisa. Ella sonreía a gusto sacando una caja de cigarrillos de su mochila.
— ¿No me digas que…? — choque mi mano con mi cabeza dramáticamente.
— Nohí. Solo aprenderé a hacer esto y cuando ya lo sepa hacer bien, me hará caso.
— ¿Esto es necesario? — protesté, volteo la mirada a Maya y Zóe en busca de ayuda, pero ellas solo me miraron con el simple significado de “lo siento”— Ok. Supongamos que esto funciona y aprendes a fumar, pero… ¿y si no funcionas, en que el te haga caso?.
¡¡DIOOOOOS!! Me siento estúpida preguntando esto.
— Intentaré otra cosa —Se encoge de hombros con descaro.
Puse los ojos en blanco resignada. Ella encendió un cigarrillo y comenzó a intentar darle la primera calada. Mientras yo me preocupaba, Maya y Zóe reían por las caras que ella hacia.
Ya por la quinta calada, le quite el cigarrillo de golpe. No aguantaba más verla así.
— ¡Suficiente! — dije con vos firme.
En ese momento al sentir una mano en mi hombro, supe que nada andaba bien. Me volteo para enfrentar mi problema y noto que es nada más, ni nada menos que el maestro de gimnasia.
— Hola. Maestro Durand — dije con una sonrisa.
— Hola Nohí — dice con una mirada fulminante — Me temo que tendrás que acompañarme.
Ambos sabíamos por qué tendría que hacerlo, mentalmente esta apuñalando a las otras por meterme en este estúpido problema, el cigarrillo se encontraba en mi mano y por lo tanto estaría castigada un par de horas o días, sin embargo esto irá a mi historial académico, eso me enfurece.
— Y ustedes vallan a clase — dice él con firmeza.
Mis amigas le hicieron caso, mientras yo cumplía la condena de idiota de Brisa, esto era injusto pero las pruebas estaban en mi contra así que… después me la asesinaré… metafóricamente claro.
Después de caminar un poco hacia detención, decidí hablar un poco con el maestro Durand.
— Disculpe. Pero… ¿Cuántas horas estaré aquí?
— Mira Nohí. Sabes perfectamente que estarás castigada dos días, llamaran a tus padres, eso te lo estoy ahorrando por que yo se que tu no fumas. Al menos que yo sepa.
— NO — grite en pánico. A lo que el profesor solo me miró gracia — Claro que no — conteste más tranquila.
Ambos sonreímos, nos encontramos frente a el aula de detención. Antes de incorporarme quise hacerle la última pregunta.
— ¿Solo yo estaré castigada hoy?
— No. Hay un chico ahí adentro, la maestra Lee, lo encontró fumando también… que casualidad ¿no? — el hombre sonríe y me indica con su mirada que entre a el aula. Yo asentí con la cabeza y lo hice.
Mientras lo hacia mis ojos se abrieron como platos al ver a la figura que se encontraba sentada en una esquina de el salón.
— Virgen santísima— murmure entre dientes.
Pase torpemente y me senté en la primera fila. Por momentos me sentía aburrida, ya que el maestro Durand me había quitado el móvil anteriormente, y en esos momentos de aburrimiento, me entraba una curiosidad de voltear a ver al chico de ojos azules que esta detrás de mi (literal está sentado en la esquina). Lo veía un par de veces distraídamente, asta que en una de esas él no estaba ahí, fruncí ligeramente el ceño, di un pequeño brinquito al ver que me habla del otro lado de el salón.
Estúpido, animal ¡NO ME ASUSTES ASÍ!. Pensaba agarrándome el pecho del susto calmando internamente mi corazón.
— Deja de mirarme— dice con vos fría y tenebrosa (al menos eso me parece a mi)
— ¿Quién dice que te veía? — dije con descaro. Por lo que él me sonríe con desprecio, mientras pone los ojos en blanco.
— No hay necesidad que lo digas. Tu aspecto dice todo. — al escucharlo me sentí ofendida y no entendía el ¿por qué?
— Eres un idiota Ashbel — dije intentando cubrir lo ofendida y dar miedo… pero al parecer no lo logré.
— ¿Cómo sabes mi nombre? — Pregunto indiferente y muy frío.
— Estamos en algunas clases juntos…— el me interrumpe de golpe.
— Yo no recuerdo estar en ninguna clase con una descarada como tu.
— ¡Yo no soy ni una descarada! y tu ni me conoces para decirlo— chille enojada.
— No necesito conocerte para saber lo que eres.
Me levante de mi asiento y me dirigí hacia él con una supuesta seguridad infinita.
— ¿Sabes? Eres un…
Me calle de golpe cuando noto que alguien abre la puerta y nos recibe con una sonrisa. Era un chico muy guapo de ojos muy azules… era muy mi tipo.
—Mañana me voy y tu dándome problemas — dice el chico — ¿Volviste a fumar? — Pregunta, pero luego me ve a mi y cambia su objetivo— Oh. Hola — me estrecha la mano y yo se la tomó un poco sonrojada — Un gusto, mi nombre es Josué, hermano de este chico encantador.
¡¡SU HERMANO!!
Mire a Ashbel de golpe con horror.
— Que asco — murmura pero logré escucharlo.
Ignore su desprecio y me concentre en el hombre guapo frente a mi.
— Mucho gusto Josué. Mi nombre es Nohí.
— ¿Es tu amiga o tu…? — lo interrumpí de inmediato.
— Oh, no, no. Soy soltera. Más bien diría que somos compañeros de celda — Le sonreí con humor. (Lodwin. Perdona mi pecado. Pero tú tampoco eres un santo)
— Hermano. Ella no es mi tipo — dice con una tono de voz extraño “inocente”, llamando así nuestra atención — me gustan las personas educadas — comenzó a contar con sus dedos, mientras yo me ofendía con cada palabra que salía de su sucia boca — Me gustan con mentalidad abierta, cariñosas, que no sean ofrecidas descaradamente — ¿Cómo…? — y que tengan un enorme apetito sexual.
Me sonroje asta las orejas, su hermano lo veía muy sorprendido, le dio un golpe en la cabeza muy fuerte, sin embargo Ashbel solo reía como idiota.
¡Que le pasa!
— Nohí — lo mire sin decir nada. Aún sentía vergüenza . Josué ¿Por qué no nos conocimos en otras circunstancias? — Lamento esta situación… disculpa a mi hermano es un tonto. Pero cambiando de tema, fue un gusto conocerte, espero que convencemos más a gusto en el futuro.
— No te preocupes. — le sonreí más tranquila y mire con desprecio al bastardo de su hermano.
Me devolvió la sonrisa, tomo a su hermano y salieron en un abrir y cerrar de ojos.
Lo último que vi fue como el bastardo ere sonreía a gusto por la situación. ¡Aaaaaaaaa. Maldita sea!
— Idiota — dije de mala manera golpeando la pared— Espero no volver a verte, maldito, ¿Cómo a Brisa le gusta esa mierda? No lo entiendo — tomo fuertemente mi cabeza — Ya. Tranquila, ese bastardo es un bastardo que más da… pero su hermano — me derretí en azúcar imaginaria — Es taaaaaaan lindo.
Je,je,je. Salió algo bueno de esta situación al menos. ¿Cuántos años tendrá? ¿Tendrá novia? ¿Le interesaría tan siquiera un poquito? Oh. Si es posible algo entre nosotros tendré que dejar a Lodwin? Bueno, es una situación aceptable. No me importa total, ni nos gustamos. Solo son asuntos familiares estúpidos.