Gloria
Palabras: 6,088
Escritor: JaquiiAleWorld
Fecha de Publicación: Sábado 1 de junio del 2024
Fandom: Blue Lock
Nota del escritor:
La portada de la historia me la hizo mi pareja, le ando convenciendo para que haga más jajaja.
Ya se la saben, one shot con mucho contenido adulto, fuerte, vulgar. Disfruten.
El Emperador realiza un descubrimiento, el cual consiste en sentir cierto placer
al espiar a su rival; Isagi Yoichi.
Kaiser tiene un serio trastorno,
Él es voyeurista.
Porque se excita al mirar a escondidas
A Isagi, quien es ajeno a este tipo de fetiche por parte del alemán.
La sala de monitoreo donde se pueden observar las grabaciones de todas las cámaras que hay en las instalaciones de Blue Lock, es el lugar que ocasionalmente frecuentan los jugadores japoneses, pero sus intereses son concretos, más que nada, los partidos en sí. No rutinas, no ejercicios y no que es lo que desayuna tal persona.
Kaiser comenzó a frecuentar mucho el lugar durante la noche, donde nadie lo molesta, especialmente después del partido contra el Manshine City. Es ahí que hace cierto descubrimiento que le genera una genuina intriga.
Isagi Yoichi se dirige a una habitación apartada donde se supone, son los baños "fuera de servicio", aquellos que no les funciona el agua y por lo tanto, nadie se dirige ahí ya que es inútil. Entonces, ¿Por qué el japonés frecuenta ese lugar y siempre tarda alrededor de cuarenta y cinco minutos en salir?
Algo esta tramando, y Kaiser piensa en descubrirlo.
Con discreción, Kaiser se dirige hacia aquel lugar que está fuera de servicio, incluso la perilla de la puerta de entrada no sirve, por lo que es imposible cerrarla con seguro. Al entrar, los baños a pesar de lucir limpios e incluso con botes de basura, hay pequeños hoyos en las paredes, como si hubieran taladrado para poner algo ahí pero no lo terminaron.
En algun de las puertas del baño también hay hoyos pero con un tamaño o diámetro mas grande, agujeros donde te acercas y ves el interior del baño donde está el retrete o escusado, tienen una apariencia bastante peculiar. Lo que se pregunta es, ¿dónde está Isagi?
—Ahh~
Kaiser queda atónito por lo que acaba de oír. ¿Un gemido? Y sospecha que es de hombre, después de todo no hay mujeres en Blue Lock, por lo que, a pesar de que se asquea y quiere salir de ahí, recuerda a que vino y su curiosidad es más grande.
Con pasos silenciosos y largos, camina hasta el final del pasillo, en el último cubículo de baño. Entonces, descubre el sucio secreto de Isagi Yoichi. Un arma poderosa que puede arruinar su carrera o al menos, su reputación en las redes sociales. Para suerte suya, siempre lleva consigo su celular, por lo que baja el sonido y quita el falsh para así sacar unas buenas fotos a través del agujero.
Lo que descubre, es al mismísimo Isagi Yoichi sentado en el retrete, con el pantalón hasta el suelo, sin ropa interior, dilatandose su ano mientras gime como una zorrita en celo.
Es la imagen más caliente que Michael Kaiser puede encontrarse, no se compara con el porno que él de vez en cuando mira. ¿Quién hubiera pensando que Isagi es una marica?
"Eres tan patético, Yoichi"
Se sorprende como atrae cuando ve como empieza a meterse en su agujero el mango de madera de un cepillo para peinarse, puede ser el de él o incluso el de un compañero suyo, es delgado y pequeño, solo al menos unos escasos cinco centímetros que trata de meter todo en su interior.
"Algo tan corto y delgado no puede satisfacer ese culo caliente de zorra que tienes", se muerde ligeramente su labio inferior, inquieto y caliente. La camisa la tiene doblada hasta su cuello, dejando ver sus suaves y marcados pectorales, pequeñas gotas de sudor recorren desde su cuello hasta su semi erecto pene, por lo que tiene a la vista esos gordos pezones de perra que necesitan ser atendidos, carnosos y grandes, el japonés sabe como provocarlo sin quererlo.
Sigue viendo el final, graba video de todo lo que sucede. Por el ángulo no puede hacer muchas maravillas, no puede apreciar tan bien el agujero de Yoichi y como debe tragarse el mango del cepillo, lo que le excita son los sonidos eroticos que salen de la boca del nipón así como el chapoteo en su intimidad.
Isagi gime fuerte haciendo su cabeza hacia atrás, siente espasmos en su cuerpo y se contrae en señal de su final. Kaiser observa un verdadero orgasmo anal, la cantidad de fluidos que gotea de su culo y el semen que sale disparado de su adorable pene. Mierda, ¿Cómo puede perderse algo tan bueno y por qué se siente atraído hacia otro hombre?
No, Yoichi no es un hombre, es una zorra con un agujero apretado que necesita probar la verdadera verga de un hombre, necesita un macho que le llene su culo de abundante semen y que no olvide el sabor de una buena corrida.
Ahora posee una buena arma para que Isagi haga todo lo que él quiera, se vengara de él y lo hará rogar por más.
Necesita acorrarlarlo ahora.
Isagi termina de masturbarse, cae rendido y satisfecho, su respiración esta agitada y su frente perlada de sudor, mientras aun siente pequeños espasmos por todo su cuerpo, por lo que se pone su ropa de vuelta luego de limpiar los fluidos y semen que dejó alrededor, tiene que ir a otro baño con agua para limpiar el cepillo, se siente tan mal porque ni siquiera es suyo.
No obstante, algo obstruye su camino, impidiéndole salir de aquel pequeño espacio.
No puede salir del cubiculo de baño.
—¿Pero qué mierda?—se queja en voz alta, ¿se atasco la puerta? No le sorprendería tanto con el mal estado del lugar.
Trata de forzar la puerta pero parece inútil, su otra opción es subir al inodoro hasta alcanzar subirse por encima del cubículo y salir de esté. Sin embargo, la voz de alguien lo desconcierta.
—Las zorras como tú terminan por ser atrapadas.—señala en un tono burlón y divertido. Le encanta la forma en cómo suena dirigirse a Isagi por aquel calificativo.
—¿¡Kaiser!?
El japonés jadea en shock, nervioso y un tanto asustado.¿Cuánto tiempo lleva el alemán ahí afuera?¿Lo habrá escuchado?¿Por qué está aquí?¿Acaso lo siguió?¿Cómo no se dio cuenta de su presencia?
¿Qué carajos planea encerrando lo en el baño? Nada viniendo de ese sujeto puede ser bueno.
—Ahorremonos las explicaciones.—suspira impaciente.—Te vi masturbandote con ese cepillo, tomé foto y video, así que dime, ¿Cómo me convencerás de que no exponga esto?—admite con un toque malicioso, imaginándose la expresión de Isagi en estos momentos.—Venir hasta aquí en un lugar público a hacer tu obscenidades ¿no es delito?—se pregunta pensativo.
Quiere atrapar y manipular al nipón como venganza de lo molesto que ha sido estas semanas.
—¡Nunca hay nadie!¡Eres un metiche de mierda!—se defiende molesto y avergonzado. Sabe que es inútil negar lo que hizo si las pruebas ahí están, por lo único que queda es sentir desesperación y furia como odio hacia el rubio.
—Sigue siendo un espacio público.—agrega cruzado de brazos, impaciente por escuchar las excusas del japonés.
—En el cuarto están los demás, ¿cuándo se supone que tenga tiempo para mi?—se justifica, pensando seriamente en tirar la puerta del baño.
—¿Esa es tu defensa?—ríe incrédulo, él no sufre de esos problemas ya que tiene su propia habitación individual, es un tanto pequeña pero es agradable.
—Vete al carajo.—escupe con irritación.—¿Qué quieres por qué te calles y me dejes ir?—dice entre dientes, tan molesto por tener que ceder a las demandas de Kaiser.
El alemán se pone pensativo, pensando en la mejor manera de derrotar a Isagi, de que lo sirva.
Su principal deseo al venir a Blue Lock fue manipular al japonés tal como lo hizo con Alexis Ness, convertirlo en su peón y que juegue para él. Pero lo que ansía en estos momentos hacerle a Isagi es mucho más interesante y emocionante.
—Arrodillate en dirección al agujero.—sonríe con morbo.
—¿Qué?—expresa confundido y desconfiado de las intenciones del alemán.
—Yo no soy el raro aquí, solo haz lo que te digo.
Isagi solo se queja irritado y sin más, se arrodilla en dirección del gran agujero que usualmente casi no le presta atención en todas las veces que ha venido aquí.
Lo que le sorprende y desconcierta es escuchar al rubio dejar su móvil en los lava manos para después acomodarse de regreso y quitarse su bata de dormir— dando a entender que normalmente no lleva nada puesto abajo siempre que la usa—, quedando totalmente desnudo.
—¿¡Qué mierda haces!?—maldice Isagi haciéndose para atrás, horrorizado y sonrojado.
—¿Te asusta ver una buena polla?—ríe incrédulo y suspirando satisfecho por cómo se escucha la reacción del nipón.
Desde donde Isagi Yoichi está no sólo puede ver la hombría, sino también los redondos testículos y la pelvis desnuda del alemán, llena de bello púbico rubio, lo normal en un chico de diecinueve años con orígenes caucásicos.
"Mierda, esta peludo", piensa Isagi expectante, y más que una queja o sentir asqueado, le excita a tal punto que siente su lengua cosquillar desesperada por probar. Traga saliva duro y nervioso.
Quizás en muchos otros países sea diferente, pero al menos en Japón es natural que tanto hombres y mujeres y no se depilen, al menos no con regularidad. Puede existir muchas razones como el hecho de que el bello púbico es señal de madurez, así diferencias a un jovencito de alguien de mayor edad. Otros tienen motivos más ambiguos y un tanto misoginos como decir que solo las prostitutas son las que se depilan o los hombres de la calle.
Sea cual sea el motivo, es parte de la cultura de los japoneses. No se avergüenzan de ello, existen algunos pervertidos que les excita una mujer con el coño peludo, y luego esta Isagi Yoichi.
—No estoy asustado.—se excusa entre dientes, queriendo y tratando aparentar estar molesto y asqueado, siendo un tanto difícil con un gran pene apuntando hacia abajo.
—Tienes razón, a las zorritas calientes como tú no se asustan, se excitan al ver una buena verga.—comenta burlón, satisfecho de provocar al japonés quien a pesar de no acercarse le, tampoco hace algo para huir de ahí.
—Cállate.
—Apartir de ahora, serás lo mismo que este pequeño espacio en el cubículo de este baño. Serás un agujero que tomará mi pene, ¿de acuerdo?—repite con un tono serio.
El nipón no dice nada más, se queda quieto y contiene la respiración por unos instantes al apreciar de cerca aquel pedazo de carne flácido. Lo toma con su mano, son unos dieciocho centímetros, está dormida por lo que se siente suave en la palma de su mano, la piel—el prepucio—, cubre toda parte de la glande de Kaiser al no estar erguida y erecta. Incluso a esa poca distancia desprende un aroma peculiar, pesado y varonil.
¿Pero qué es el aroma varonil?
La respuesta es Michael Kaiser.
El azabache comienza a masajearlo, masturbarlo lentamente y despacio por un breve rato. No le da asco la acción en sí, a él realmente le atraen las buenas pollas, lo que le molesta es que se lo esté haciendo al tipo más odioso de todo Blue Lock. Al que tanto dice odiar y no soportar.
—Está más grande...—murmura jadeante.
El pene de Kaiser se volvió más duro y caliente con sus caricias, sin problema llegó a los veintidós centímetros de lo erguida que está, la glande sale a relucir como la cabeza en forma hongo, grande y punzante, es tan gruesa que expandirá cualquier orificio pequeño.
Un miembro vigoroso, venoso y gordo, apenas cabe en el no tan espacioso agujero del baño.
—Tus manos no bastan, tienes que lamerlo y tragarlo.—aconseja Kaiser ligeramente más grave.
Yoichi suelta un chasquido molesto por seguir las indicaciones de Michael, aunque su interior lo desea.
Pasa su húmeda y pequeña lengua por el tronco del alemán, el grosor y la textura es salada y caliente, no evita gemir bajo y ansioso por continuar. No sabe porque, pero empieza a repartir pequeños besos por toda la extensión carnosa del rubio quien suspira satisfecho.
La lengua asciende hasta llegar a la punta, lame alrededor de la glande donde más se concentra el aroma penetrante de un hombre, sudor y un liquido viscoso que no es semen, pero a Yoichi le sabe a gloria, lo que cualquier puta pensaría.
¿En qué se ha convertido por culpa del pene de Kaiser?
—No seas tímido y mételo en tu boca de zorrita.—incita, sino fuera porque Isagi esta del otro lado y solo se interpone entre ellos la pared del baño, lo tomaría de sus cabellos para que se trague toda su extensión de carne.
El japonés siente sus pezones cosquillear excitados de solo oír aquello, pero antes de meterlo, se dirige a los testículos de Kaiser, los cuales son más complicados de lamer pero no imposibles. Los chupa y succiona como se debe, empapando los de su saliva, escuchando como el rubio le fascina que sus gordos y pesados testiculos sean atendidos. Isagi había investigado que a los hombres les encanta cuando sus testículos son succionados.
—Las zorritas como tú saben donde complacer a su hombre, ¿eh?—expresa satisfactorio, su más grande fantasía sexual desde que llegó a Blue Lock ha sido manipular a Isagi Yoichi, ponerlo de rodillas y que obedezca. Y éste actúa mucho mejor de lo que pensó que actuaría un virgen.
Isagi maldice la forma tan vulgar en cómo Kaiser se dirige a él, sobre todo porque le excita tanto que quiere sentirse así.
Al llegar al resto del tronco, lo siente suave como la seda pero tan dura como una piedra, late en el interior de su boca húmeda lo cual lo obliga a escupir más saliva para poder tragarse toda la carne mientras continúa acariciando las pelotas del rubio, pesadas y llenas de leche que quiere tragar. Su garganta toma con dificultad la forma del gran pene de Kaiser que, luego de un rato puede tomar toda la extensión hasta que siente su nariz rozar con el abundante bello púbico de su pelvis. Se siente como una putita expuesta a su peor enemigo, se siente tan mal por sentirse tan malditamente bien, su cuerpo pide carne y Kaiser se la está dando. El propio pene de Isagi está duro, su pequeño y apretado ano se cierra y abre ansioso, se siente tan vacío, arde, quiere tener algo más gordo y largo que el mango de un cepillo para peinar en su interior.
En algún momento, el rubio se desespera por no poder agarrar de las greñas a la perra de Isagi para marcar el ritmo y ahogarlo con su polla, ver la sucia expresión de Yoichi para también sacarle tantas fotos hasta que la memoria de su celular explote. Su pene está tan duro que comienza a sacar líquido pre seminal, la garganta del japonés se siente tan húmeda, los pequeños y regordetes labios del azabache se extienden alrededor de su miembro para abarcarlo todo. El sonido húmedo de la boca de Yoichi mamando su verga es excitante y caliente, al azabache se le escurre su saliva de tanto tragar un vigoroso pene de hombre alemán.
Como mataría por poder verlo, pero la estúpida pared del cubículo del baño se lo impide.¿Quién diría que una marica como Isagi lo podría hacer tan bien?¿En donde ha practicado antes? Odiaría saber que realmente se ha metido la verga de otro hombre, porque joder, Yoichi debe pertenecer le a él, a nadie más. El cuerpo del japonés es su posesión, o al menos a partir de ahora lo será.
Sin avisar y luego de unos empujones fuertes como bruscos al interior oral y apretado de Isagi, Michael se corre con fuerza, dejando al nipón en un estado de pequeño trance y goce completo que lo hacen delirar y moquear por la forma tan salvaje en que se corren en su boca.
Largas y pesadas tiras de semen lo inundan, caliente, agridulce, Isagi se separa y su rostro recibe más de la fuerte corrida del alemán. Esta bañado en semen, el aroma es fuerte y sucio pero le calienta demasiado.
El pene del rubio está todo lleno de su saliva, húmedo y su glande sigue chorreando semen, Isagi no evita tocar nuevamente su agujero, esta ardiendo y tan ansioso, sus dedos no son suficientes y el sabor del pene de Kaiser se mantiene fuerte en su boca y lengua, aún siente un pequeño dolor en lo más profundo de su garganta por las estocadas que recibió, es como si no pudiera superar tener un gordo y largo pene en su boca, ¿Por qué le enciende haber sido abusado de tal forma?¿Por qué le gustó tanto tomar la corrida de Kaiser?
Para sorpresa del nipón, el rubio abre la puerta del baño observando a un Yoichi con la playera doblada hacia arriba, pantalones tirados en el suelo y un culo hambriento por una buena verga. Además de su rostro lleno de semen y su lengua de fuera, tratando de regular su respiración.
—Aún no hemos acabo.
Isagi jadea al ver que la polla de Kaiser se vuelve a poner dura, es hermosa y llena de vida. El alemán lo saca del cubiculo a fuerzas y lo carga hasta los lavamanos, donde está el enorme espejo, lo sienta para exponerlo con su reflejo mientras acomoda su polla en su agujero.
—Tú patético culo tendrá la dicha de tomar mi polla,—señala, abriendo las nalgas de Isagi y exponiendo el maravilloso agujero deseoso por tragar polla, es increíble la forma en como se cierra y abre por recbirlo.—¿De acuerdo, zorrita?
—Estás enorme, es imposible que entre todo...—jadea ansioso, como si no quisiera ser destrozado pero tiene ese deseo prohibirlo de rogar por ello.
—Una zorra como tú puede tragarse un pene como el mío, naciste para ser preñado.—asume burlón para sostenerlo bien y acomodar su pene en el agujero del más joven.
—¡Espera!—se desespera, su interior toma la glande bastante bien, duele un poco y es caliente, mucho mas grueso que cualquier objeto delgado y pequeño que se haya metido.—¿Y e-el condón?—balbucea nervioso, hacerlo crudo es riesgoso pero sigue temeroso por recibir el tamaño de Kaiser, seguramente lo desgarra.
Siente las primeras pulgadas de Michael en su apretado interior, su glande punzante golpea su ano con lujuria y aquello le da escalofríos, se retuerce de placer disfrazado de agonía.
—No necesito lubricarte, tu culo debe estar tan desesperado que gotea por si solo, parece un coño en celo, Yoichi~
El nombrado no puede contradecir al sentir como el pene vigoroso y gordo de Kaiser entra en su hoyo, siente los primeros centímetros como un infierno, lento y delicioso como doloroso, el alemán lo hace con paciencia, tomando sus piernas mientras mira el reflejo en el espejo frente suyo.
Se siente humillado, se ve como toda una puta que adora la verga, sobre todo las gordas.
—Ver tu agujero caliente devorarse mi polla es tan excitante, joder,—gime placentero al mirar el espejo.—¿Cómo puede una zorra como tú estar tan apretada?—gruñe mientras da una estocada violenta y profunda.
El interior de Yoichi se amoldea perfectamente a la hombría de Michael, su interior es similar a la boca del japonés, solo que tiene más fondo y es más caliente.
—Oh~Kaiser~
Los gemidos de Isagi son delirantes, goza de sentir algo tan grueso y vigoroso follando su agujero, el dolor lo convierte en placer y su culo sabe perfectamente que hacer: ordeñar la polla del alemán hasta tomar como una buena perra su leche. Los grandes testículos golpean el húmedo ano del azabache el cual palpita y se traga deliciosamente su hombría, salpica en el espejo y por debajo sus fluidos. Isagi nunca había visto su sucio ano siendo abierto con tal brutalidad. Es demasiado increíble que quiere repetirlo.
—Tus pezones están duros, te voy a preñar, cariño.—jadea en el oído del nipón quien gime fuerte.
Michael da mas empujones, bruscos y profundos, aquello hace sentir espasmos de placer a Isagi que no se contiene y se corre en abundancia. Manchando su abdomen y parte del espejo con su semen caliente, ni en sus sueños más húmedos pudo fantasear con una polla como la de Kaiser, caliente, dura, gruesa y tan pesada, su culo arde de placer, su próstata es deliciosamente aplastada por la verga de un verdadero macho que siente que puede llorar de placer.
Su deseo más prohibido y asqueroso es ser la puta de Kaiser, su agujero tomaría su verga día y noche, de tan solo imaginarlo su culo se cierra succionado la polla del contrario y su pene sigue librando más semen.
—¿La zorra de Isagi Yoichi se corrió?—cuestiona con burla e ironía.—Que patético eres, toda una putita que se corre por una buena verga como la mía.
El rubio lame su mejilla y detrás de la oreja, sediento de placer, disfrutando la forma en cómo el interior del japonés lo aprieta tan rico para succionarlo.
El pequeño Isagi no puede ni hablar, las sensaciones en estos momentos son indescriptibles para su mente, Kaiser sonríe con goce para después proseguir a dar fuertes y profundas estocadas en el interior de Yoichi, quien no para de gemir sediento de más.
Su próstata está siendo jodida tan bien que no puede pensar en nada más que en lo bien que se siente la polla de Michael Kaiser entrando en su culo a pelo, crudo. El sonido es erotico y húmedo, lo siente tan caliente, vivo.
El alemán cambia de posiciones, lo pone contra la pared a medio lado, con una pierna alzada por encima de su hombro, y la otra a duras penas se sostiene contra el suelo, es un poco doloroso para Isagi, agradece el duro entrenamiento en Blue Lock y la yoga que aprendió de Itoshi Rin para ser más flexible y aguantar esta posición.
El pene de Kaiser puede moverse mejor, más cómodo y duro, tan violento que incluso su dura polla se marca en su vientre con cada fuerte embestida, es tan sucio y placentero que sus piernas tiemblan y su boca no se calla. Su dilatado ano se abre y cierra con cada embestida, lo siente temblar de placer.
—¿Desde cuándo te volviste más flexible?
—Para...—suelta entre jadeos y balbuceos. Sus ojos miran al techo y su vientre quema.—Esto es demasiado, mi culo esta tan lleno que no volverá a ser igual que antes...—menciona, tiene que estar de puntitas y es doloroso, siente los testículos del alemán azotar sus muslos, su culo no deja de gotear fluidos y mojar la pelvis del hombre que lo folla.
—Ese es mi objetivo. Destruirte, en mente, cuerpo, y agujero.
Yoichi siente como el pene de Kaiser lo jode tan rico, su agujero ya no será el mismo, añorara una polla tan grande y gruesa como la del alemán y unos gordos testiculos llenos de leche que lo llenen. De pronto siente la velocidad aumentar, provocando que gima más fuerte hasta que siente el orgasmo venir.
La semilla de Michael fluye en su interior, mejor de lo que pensó. Abundante, espesa y caliente. Su culo gotea tanto de ella que se vuelve a correr.
—Zorrita, que bien me apretaste, tu agujero lo tomará todo.
—No soy una zorrita...—dice entre jadeos, sus piernas duelen por la posición pero su vientre se siente tan caliente y placentero.
—Eres mi zorrita llena de leche.
Isagi quiere gritarle pero sus labios son sellados por una acción que Kaiser tampoco podría haberse imaginado hacer, tal vez fue el impulso pero ninguno negará lo bien que se siente un beso de dos personas que dicen odiarse.
Michael lo necesitaba, tomar los labios de Isagi Yoichi, succionar su lengua y empapar su boca se su saliva, tomarlo y llenar su culo de buena cantidad de su leche.
En medio del apasionante y húmedo beso donde el azabache termina por disfrutar, el rubio pasa sus grandes manos por los pectorales de Isagi, acaricia y jala sus duros pezones para ponerlos más inchados, Yoichi gime en medio del beso, haciendo evidente su placer y disfrute por la forma en cómo pellizcan, aprietan y jalan sus pezones.
Kaiser sale sin avisar del interior de Isagi, provoca espasmos y suspiros de placer, el azabache se tambalea un poco al retomar su postura con dos pies sobre el suelo.
—Contra la pared y abre ese agujero preñado.—ordena el rubio dejando unos chupetones en el cuello del nipón.
Isagi se queja pero termina por acceder, se pone contra la pared y con sus manos separa sus nalgas para dejar más expuesto su dilatado culo tembloroso. La forma en cómo su ano se abre y cierra es magnífica, se contrae y expulsa mucho semen caliente del hombre que lo preño, es una sensación placentera para Yoichi quien no para de gemir por lo delicioso que se siente expulsar el semen de un hombre, mientras Michael lo graba con su celular, definitivamente tiene mucho material pornografico casero de buena calidad.
—Cuando recuperes tu celular, me vas a dar tu número y te enviaré todas las fotos y grabaciones de tu culo caliente expulsando mi semilla.—indica en forma de orden, disfrutan de la vista. Se siente orgulloso y excitado de haber dejado el culo de Isagi flojo, dilatado y lleno de su semen.
Esta tan jodido y su ano no puede cerrarse, se contrae tembloroso, húmedo, expulsando fluidos y dando deliciosos espasmos que Isagi disfruta, lo hacen levantar más el trasero como acto de reflejo.
Gotas de semen caen al suelo, deslizándose por las bonitas y gorditas piernas de Isagi, quien sigue disfrutando de abrir sus nalgas enfrente de Kaiser, exponer su agujero caliente, empapado y lleno de semen lo hace sentir tan deseado.
Michael asegura que puede arruinarle la carrera a Yoichi con todas estas imágenes y videos que posee en su poder, pero no cree que sea el momento adecuado. La zorra de Yoichi tiene que continuar dándole placer, esto puede servir para seguir chantajeandolo.
—¿Esa es tu forma romántica de pedir mi número?—se queja adolorido el japonés.—Eres un estúpido, Emperador.
—Yo no estoy tratando de ser romántico, estoy demostrando quien es el que manda aquí.
—¿Te gusta ver mi culo así?—pregunta Yoichi, moviendo su culo húmedo como zorra enfrente del rostro de Kaiser, expulsando más semen mientras gime fuerte como si amará hacerlo. Sentir el semen de Michael fluyendo es su perdición.
El agujero de Isagi no para de sacar semen, realmente ordeño muy bien el pene del alemán.
—Es excitante, me dan ganas de follarte otra vez, zorrita.—suspira con placer, la forma en cómo mueve su culo y como gotea su semen le excita demasiado.
—Disfrútalo, porque en el partido dentro de unos días contra el pxg, te voy a devorar, perra.—le escupe cambiando de actitud, queriendo hacer enojar a Kaiser.
—No importa el resultado de ese partido, vas a seguir siendo mi agujero.
Isagi esta por quejarse hasta que es callado al sentir los dedos de Kaiser abusando de su interior dilatado y sensible, provocando que sus piernas tiemblen y no pueda pronunciar ni un insulto debido a que esta más ocupado en resistir la deliciosa dedeada de culo que le están haciendo.
Tal parece que Michael tiene planes para devorar su agujero todos los días hasta que se marche de regreso a Europa.
A Kaiser le encantaría llevarse ese bonito culo a Alemania.
Una noche antes del tan ansiado partido del pxg contra el bastard, el cual se anuncia como el gran evento de Blue Lock ya que dos equipos totalmente invictos competirán y uno de ellos dejará de serlo, Kaiser, ya bañado y con su bata de dormir de señor millonario puesta, es "molestado" por la notificación de un mensaje desconocido, el cual para su no tan gran sorpresa, es de su querida zorrita Isagi.
No tiene ni idea si acaso ha conseguido su celular o lo ha pedido prestado a alguien más, pero es interesante.
Entra al chat para fijar su vista en el nuevo mensaje que recibió, sonríe con morbo y lujuria al ver que está en escrito en inglés. Al parecer esas clases privadas que ha tomado le están funcionando.
"your little slut wants milk"
Adjunto con el mensaje, una imagen donde se puede apreciar al japonés con una malla delgada blanca, esas que se usan mayormente para yoga, esta por debajo de sus rodillas y enseña su gordo culo. Al parecer esta en los baños de la otra vez, esperando por él.
Kaiser menciona que no irá esta vez, le responde que, si tanto lo desea, Isagi tiene que buscarlo. A esta hora, nadie más debería estar fuera de sus habitaciones, más que para ir a los baños si al caso.
Pasan alrededor de veinte minutos para que el nipón acuda a donde está el alemán, en la habitación de las cámaras. Isagi llega solo con una camisa de manga larga encima, no tiene pantalones, no tiene nada abajo más que su expuesta piel.
El azabache se acerca para sentarse en el regazo del rubio, Kaiser lo toca con morbo, ya está algo húmedo. Isagi huele su cuello, el aroma a lavanda de su bata y también huele a coco en su cabello. Yoichi reparte pequeños besos alrededor de su cuello, Michael toma sus nalgas para amasarlas y abrirlas, frotando su verga con su agujero.
—¿Qué harías si alguien nos descubre?—pregunta Kaiser disfrutando de la vista y con interés.
—Si piensas que me detendría y me cubriría el rostro de la vergüenza, estás tan equivocado, Emperador.—contesta entre gemidos mientras mueve sus caderas sin dejar de mirar al rubio.
No hay mayor placer y éxtasis que follar con la persona que tanto arruina tus jugadas en el campo. Maldecir y cabrear al otro, es tan excitante, porque terminas desahogante cuando están solos y sus cuerpos se unen carnalmente.
Ya han pasado cinco años desde los eventos de la Liga Neo Egoísta, actualmente Michael Kaiser juega para la Real Madrid, gana anualmente hasta quince millones de euros, más aparte lo que puede ganar por publicidad de cualquier marca que quiera colaborar con él. Es un jugador joven, un hombre vigoroso de todavía veinticuatro años.
Estos días ha estado muy ocupado y estresado debido a que se acerca el mundial del dos mil veintiséis, el cual será en los tres países de Norteamérica.
Ahora mismo, se encuentra descansando en su recámara de su enorme y lujosa casa en Madrid.
A diferencia de lo que cualquiera pensaría por su vida de joven millonario y exitoso que le apasiona el deporte, no está saliendo con alguna celebridad famosa o una mujer hermosa y modelo de exuberantes curvas. Él está acostado en su espaciosa y suave cama matrimonial con la única persona que lo embriaga con su aroma, lo enamora con la suavidad de sus curvas y lo tortura con la estrechez de su agujero.
—Michael, ya son las diez, hay que levantarnos a desayunar.—bosteza un Isagi de vientres años, abrazándolo para estar en más calor.
La noche pasada estuvo intensa, muestra de ello es todas las mordidas, rasguños y chupetones que dejaron en el cuerpo del otro.
El japonés siente la erección matutina del alemán a lo cual suelta un quejido. Abre sus ojos con molestia por la luz que se filtra por la ventana del balcón, encontrándose con la esencia misma de la belleza de un ángel del sol.
—Cariño, ¿no quieres montarme primero? En las mañanas siempre estoy tan duro.—jadea excitado, pero Isagi le da la espalda negándose, sus caderas duelen, sus piernas tampoco están mejor y por sus muslos siente que esta empapado.
Kaiser suspira lastimero y triste, se levanta de la cama dando un enorme bostezo, se estira y se limpia las lagañas de sus pestañas. Se dirige hacia el espejo de cuerpo completo que está en una esquina en la habitación, donde se admira su envidiable cuerpo.
Como ya es más grande, todo un joven adulto, ahora es más alto, midiendo un metro con noventa y dos. Su torso está completamente marcado, duros bíceps y espalda ancha. Claro que, se siente un poco fastidiado ya que tiene su verga semi dura por culpa de la zorrita que sigue descansando a pesar de que fue él quien insistió en levantarse para desayunar primero.
—Joder, como me fascinaria que mi novio viniera aquí y me suplicara chuparmela.—se expresa entre maldiciones y sumamente excitado, fantaseando con tener a Isagi de rodillas frente al espejo, darle unas duras cachetadas con su sucia y gran polla para después empujarla en el interior de su boca hasta el fondo.
Tantos años juntos se ha dado cuenta de cuánto le gusta a Yoichi ser tratado de tal forma, rudo y vulgar. Al menos en el sexo, lo quiere violento y crudo, pero si hablamos de su relación fuera de estas cuatro paredes, la cosa es diferente. Le gusta los detalles, ser empalagoso, los apodos lindos, usar atuendos como accesorios que combinen y que ninguna—en propias palabras del mismo japonés— perra se le acerque.
Es bastante divertido y lindo cuando Isagi esta celoso, como se enoja y como lo quiere provocar después, en una ocasión por creer que le correspondió el coqueteo a una empleada de una tienda de perfumes y ropa Dior—la misma a la cual Johnny Depp y otras grandes celebridades han dado publicidad—, le miró con fastidio. A pesar de que no hizo ningún escándalo, terminó por chuparselo en uno de los cambiadores de ropa, sin importarle el latente peligro de ser descubierto o las cámaras de seguridad afuera. Al menos en esos cambiadores hay puertas de madera y no simples cortinas.
Casi todo el mundo que este al tanto de los medios, sea o no fan de estos dos, sabrán sobre la relación que ellos mantienen. Bastante entretenida para muchos fans y el mundo del Internet.
Kaiser sigue admirando se en el espejo, pensando en cuanta suerte tiene Yoichi de estar con él, no cualquiera tiene a semejante bombón a su disposición y con su polla erecta casi todos los días en busca de una grosera boca y un apretado agujero que la ordeñe.
No sabe cuántos minutos se queda admirando en el espejo, sus dedos acarician suavemente el tatuaje de las rosas azules en su cuello, aprieta un poco mientras piensa en todo lo que ha hecho para llegar hasta aquí. Su cabello es tan largo hasta espalda baja, además que ha regresado a su color natural, completamente rubio, todo porque Isagi desde que comenzaron a salir oficialmente hace ya cuatro años, al enterarse de como se veía Kaiser antes de que Ness le tiñera y cortara el pelo como un loro exótico, se enamoro completamente del estilo de cabello original.
Se pierde completamente en sus pensamientos que no se da cuenta hasta sentir a Isagi detrás suyo, abrazándolo de la cintura y enterrando su rostro en el centro de su espalda alta. A pesar de que el nipón igual ha crecido considerablemente, a su lado, le sigue pareciendo pequeño.
—Ponte frente al espejo, hermoso Yoichi.—señala Kaiser con una sonrisa complaciente.
El azabache obedece, está igual de desnudo que él. Este se posa frente al espejo pero de espaldas, así Kaiser al mirar su reflejo a través del espejo, puede observar su redondo culo y bien trabajados muslos, pero sobre todo, el hermoso tatuaje de un par de rosas azules que posee encima del glúteo medio y el cual cubre parte de su cintura. El lienzo es reciente.
Le costó dos años convencerlo de hacérselo, pero lo consiguió. Lo admira cada día y en cada oportunidad que tiene. Cada que le come su apretado culo, disfruta de admirarlo.
Egoístamente, siente como si el tatuaje representará que Isagi es suyo. Él le pertenece, y Michael también a Yoichi. Así es su relación. Muchos de sus amigos o conocidos estarán de acuerdo, respetarán o tal vez no, pero solo los mandan al carajo.
Ambos se consumen y devoran, por necesidad, deseo, amor o costumbre, no quieren separarse del otro, porque es el otro el único que se acopla a sus fetiches mas retorcidos sin juzgarlo, son los únicos que se entienden y la gloria personificada en carne para satisfacer el deseo cargado de lujuria.
Cuando Michael se corre tan profundo en Isagi Yoichi, se siente aún mejor que cuando mete un gol.
Mini curiosidades:
●Número.
Esta historia es mi número 94° oficialmente terminada.
●Inspiración.
Más que nada es que quería escribir sexo a través de un agujero JAJAJAJA.
Además que, era una forma de entretenerme yo mismo ya que llevaba tiempo sin escribir algo fuerte kiis, por eso no sabía si realmente lo publicaría o no.
●Revisiones.
Aunque el fic lo termine hace 1 semana, paso por un total de 3 revisiones, y con la número 2, le agregue que un principio no tenía planeado que es la escena final de "5 años después de blue lock".
En fin, eso es todo y espero les haya gustado!