Prólogo
—¿Va a doler mucho?
Es el octavo paciente del día y está exhausta, pero se esfuerza por sonreír. Daeron luce joven, dieciocho años a lo mucho, y le causa lástima. ¿Qué pudo pasarle a alguien tan joven como para tomar la decisión de borrarse la memoria? Imagina lo peor. Pronto lo verá reflejado en la pantalla, mientras el sistema borra uno a uno sus recuerdos no deseados, y debe preparar el estómago.
Coloca el casco sobre sus rubios cabellos y le pide que se relaje. El joven traga saliva y cierra los ojos, deseando que todo termine pronto. Le prometieron un procedimiento indoloro, rápido y sencillo. Lo poco que leyó en internet le causó terror, mucha gente cayó en la locura por culpa de procedimientos mal realizados, pero no tiene otra opción.
Vivir duele. Y no debería doler.
Es ahora o nunca.
—Escucharás un ruido muy fuerte, pero no es nada malo. Tú tranquilo, aquí te cuidamos.








