Arco 1: inocencia
Desde que comencé mi carrera profesional como jugador profesional solo he conocido la emoción al estar en la cancha con una persona, sin embargo, desde el momento en que aquel talentoso prisionero se convirtió en un esclavo de su propio ego supe que la emoción en mi vida se había acabado, comenzando así una vida monótona llena de blancos y negro.
Sin emoción en mi vida recorrí aquellos monótonos pasillos del recinto como cada día para despejar mi mente y pensar en estrategias que lleven a mi equipo hacia la victoria, nada era distinto, todo era lo mismo día tras día y el resultado siempre era el mismo, una solución lógica para un problema como cualquier otro más aun así siempre me he preguntado si habrá solución para este aburrimiento que siempre recubre mi ser.
He buscado en la literatura algo para entretenerme y salir de la monotonía, sin embargo lo único que ha llegado a despertar mi curiosidad es un libro de un profesor, un director de teatro y una muchacha, pero nada en mi vida podría despertar algo así, o eso pensé hasta que ante mis ojos en medio del blanco y negro de los pasillos una luz se me hizo presente, una luz radiante proveniente de una joven culla piel es tan blanca como la porcelana, su cabello parecía ser tan suave como la ceda, su cuerpo parecía ser tan frágil como el mismo cristal y su rostro… aquel rostro lleno de inocencia era como el de una dulce muñeca.