El Secreto Peor Guardado Style |South Park| Stan X Kyle R 18 by Iris Azalea Girasol at Inkitt
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El Secreto Peor Guardado - Style- |South Park| Stan x Kyle R-18

Summary

Stan lleva muchísimo tiempo pensando en su mejor amigo, quizás no de la forma en la que le gustaria ni en la forma que debería. Eso lo lleva a ayudar a Cartman a que vaya a una de sus fiestas con claras dobles intenciones, pero cuando se da cuenta de que por ese error podría perder a Kyle para siempre, decide acabar con todas las barreras que habían entre ellos, encontrándose con unsa gran sorpresa en el camino. One shot R-18 Pareja Style Stan X Kyle - Contenido explícito

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n/a
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18+

Capítulo 1

Stan estaba cabizbajo, llevaba unas cuantas semanas con aquel dolor en el pecho, parecía que no había sido suficiente para el destino que Wendy terminara con él, ahora estaba en su habitación mirando hacia el techo, tratando de pensar en lo que haría. Estaba feliz de que por lo menos la ruptura hubiese ocurrido un día viernes, ya que así no tendría que soportar las incesantes preguntas de Cartman que era un chismoso de primera, estaba seguro de que si este ya se había enterado lo divulgaría por todo South Park.

Creía que la chica tardaría más en darse cuenta de que estaba más distante de lo normal, pero de todos los años que estuvieron saliendo -Con sus idas y venidas- ella había aprendido a leerlo como si se tratara de la palma de su mano, sabía que su novio lentamente se había empezado a interesar en alguien más, sobre todo cuando ya no le vomitaba encima o incluso cuando empezó a evitar sus besos, el tiempo que ella estaba junto a él ya no era tan agradable como lo fue una vez.

Esperaba que no fuera tan obvio por quien había dejado de querer a la chica de cabello negro, que ni siguiera aquella persona se diera cuenta, no sabría cómo explicárselo a todos, mucho menos a él, porque si, estaba mucho más que jodido, ya que era un él, y no solo un “él” si no que era su mejor amigo, Kyle Broflovski.

No sabía cómo había empezado todo, solo que cuando estaba cerca de alguna persona que no era él ardía en celos, quería todo de él, su atención, su amistad e incluso a veces peleaba con el solamente para estar en sus pensamientos durante todo el día, para poder reconciliarse y que sus lazos se hicieran incluso más fuertes después de la discusión.

Era increíble, incluso salía en sus sueños, atormentándole, no sabía que era lo peor, esos sueños donde le despreciaba o en los cuales le correspondía. En los primeros era doloroso, porque le miraba con una cara de asco que le rompía el corazón, le dejaba en claro que lo de ambos jamás podría existir y le proponía hacer como si en realidad nada hubiese pasado entre ellos, en cambio, en los cuales respondía de forma positiva, se le acercaba con cariño, tomaba su rostro con dulzura y unía sus labios, cada vez se hacía más próximo y ponía su mano en su pierna, como esperando que Stan tomara la iniciativa y por fin le acariciara. Lo veía desnudarse, quitándose su icónico gorro verde y quitando su suéter, dejando a la vista su piel blanca y pidiendo aún más cercanía.

Esos eran los más duros, porque al despertar se encontraba con una cama vacía y un enorme problema en sus pantalones. Sentía que estaba enloqueciendo, tenía que ponerle un fin a eso, pero no tenía el valor necesario como para hacerlo, de hecho, no podía evitar sentirse nervioso a su lado, sentía unas inmensas ganas de vomitar, pero tenía que aguantarse y partir corriendo al baño, o los más observadores podrían darse cuenta de sus sentimientos.

Cuando estaba hundido en su miseria recibió una llamada telefónica, apenas pudo tomar el teléfono celular, cuando el identificador anunció que era Cartman, una de las personas a las que menos quería escuchar. Se hizo el ánimo de responderle, a pesar de que sabía que seguramente lo que diría sería una idiotez.

-Hola, Cartman .- dijo, sin mucho ánimo.

-Hey Stan, quería saber si puedes venir a encontrarte conmigo

-¿Qué quieres? ¿No puedes decirme por teléfono?

-Es una cosa delicada, preferiría que ningún funcionario del gobierno la escuchara.

Stan rodó los ojos. - está bien, ¿Dónde quieres que nos veamos?

-En el parque en quince minutos, no faltes. - Y colgó.

El chico de cabello negro se preparó mentalmente para cualquier tontería que podría decir su “amigo”, y mientras se vestía para salir, le rogaba al cielo tener algo de paz, aunque fuera por solo unos momentos.

Una vez llegó al parque se encontró con él. Parecía algo preocupado, daba vueltas de un lado para otro como sin lo dominaran los nervios, cuando sus ojos se encontraron con él, se le acercó y ambos se sentaron en una banca.

-¿Qué era tan importante que no podías esperar hasta el lunes, Cartman?

-Mi madre saldrá unos días de la ciudad y quiero hacer una “pequeña reunión”

-¿Una fiesta?

-Si, y necesito que vayas.

-¿Por qué?

-Porque si tú vas, entonces Kyle también irá.

-¿Desde cuándo qué quieres llevarte bien con Kyle?

-Mira, se que quizás no debería estar contándote esto, pero eres más o menos como la madrina que tengo que impresionar.

Stan lo miró como si fuera un bicho raro, ¿Por qué rayos tendría que impresionarlo a él para llamar la atención de Kyle? Era verdad que eran mejores amigos y todo…pero no podía referirse a aquello, era prácticamente imposible, le comenzaba a dar miedo lo que estaba pensando, no podía ser eso.

-¿No me vas a salir con una mierda de que te gusta Kyle, ¿verdad?

El chico se ruborizó un poco, asintió con la cabeza y habló con la poca vergüenza que tenía. – Si, me gusta Kyle, no sé cómo lo hizo ese judío de mierda, debe haber sido una gitana que me hizo algo como un amarre o algo turbio. No me lo puedo sacar de la cabeza Stan, tienes que ayudarme. Kyle debe ser solamente para mí.

Sintió unas ganas sobrehumanas de darle un golpe en la nariz, pero si lo hacía no haría nada más que quedar en evidencia. Y en ese momento no tenía ninguna gana de ponerse a pelear con él, estuvo a punto de contarle su secreto y comenzar una guerra, una parte de él pensaba que quizás sería lo mejor, nunca había creído en eso de “los que pelean se aman”, sabía que a Kyle no podía gustarle Cartman, después de como lo había tratado durante todos esos años. Pero si los sentimientos del gordo habían avanzado tanto en esos últimos seis años eso significaba que lo de su mejor amigo también pudieron haber cambiado.

Se sintió atemorizado, era simplemente imposible que el pelirrojo pudiera corresponderle, era una verdadera locura, pero el chico frente a él creía que era absolutamente posible.

-Hey Stan…Stan…¡Stan! ¡Reacciona!

Volvió de golpe a la realidad.

-¿Vas a ayudarme a llevar a Kyle a mi casa o no?

Las ganas de golpear su rostro regresaron, pero las mantuvo a raya con una preocupación que no era del todo falsa. – No estoy seguro de que el sienta lo mismo por ti.

-¿Y cómo lo sabes, le has preguntado alguna vez?

-No, pero soy su mejor amigo, estoy seguro de que me lo diría.

Eric puso su mano en su hombro y le dio unas palmaditas, como si estuviera reconfortándolo. – hay cosas que no se le dicen ni a los mejores amigos, hermano. ¿No lo crees?

Stan asintió, en eso tenía razón, después de todo el pelirrojo desconocía sus sentimientos hacia él. No quería ayudarle, pero para nada, pero sentía que, si no lo hacía quizás llegaría a sospechar, después de todo Cartman tenía cerebro para algunas cosas y esas no eran específicamente buenas.

Aceptó con un retorcijón de estómago, casi sentía que estaba vendiendo a su mejor amigo por su propia comodidad, ¿Acaso era capaz de cambiar el amor de Kyle porque nadie se enterara de su Crush de adolescente? Eso lo averiguaría muy pronto.

La noche de la fiesta llegó más temprano que tarde, había muchísimas personas de las que creía Cartman había invitado a muchos a su fiesta, al entrar se encontró inmediatamente con Butters, que ayudaba al chico con bebidas para sus invitados. Stan suspiró, no sabía de qué forma lo había logrado, pero al parecer el chico rubio seguía las instrucciones del dueño de casa como si fuera la suya propia. Le ofreció una cerveza, la cual acepto, pero dejándole en claro a si mismo que solo tomaría una, no quería caer borracho, mucho menos sin estar en su casa. Ya le habían dicho con anterioridad que cuando bebía demasiado se le escapaban de la boca mas palabras de las que hubiese querido, de hecho, por esa misma razón una vez tuvo una discusión muy fuerte con Wendy, ya que no pudo evitar decirle que le encantaban los grandes pechos de Bebe.

Ya con la cerveza en la mano se adentró en la casa, encontrándose con Kenny y con el anfitrión, que después de saludarlo le pidió que lo acompañar a la cocina.

-¿a qué hora llega Kyle? – preguntó impaciente.

-Quédate tranquilo, vendrá, lo prometo.

-Eso espero. He movido muchas influencias para hacer de esta una noche perfecta.

No quiso seguir escuchándolo, así que se puso a conversar con Tweek y Craig que estaban de los más acaramelados en una esquina de la casa. Se preguntaba cómo habían hecho ambos para seguir siendo novios desde hace más de seis años, era verdad que habían tenido unas cuantas peleas en todo ese tiempo, pero no podía negar que cuando se reflejaban en los ojos del otro, solo podía notarse el inmenso amor que se tenían.

Eso lo ponía un poco celoso, quizás si en aquel tiempo en el cual South Park abandonó sus tintes anti gays él pudo haberse declarado a Kyle y no hubiese habido ningún problema, pero en ese momento ni siquiera él podía entender que se sentía levemente atraído hacia él. Le pareció increíble todo el tiempo que ese tardó en darse cuenta de que, entre ellos, por lo menos de su parte, había algo más que una amistad de toda la vida.

Cuando empezaba a sentirse triste y miserable, ubicó al chico de la ushanka verde, que acababa de llegar a la fiesta, se acercó a saludarle y a que se uniera a la celebración, parecía algo nervioso, y le contó a su grupo usual que sus padres habían ido a un pariente lejano y que incluso se había llevado a Ike, su hermano menor. Debía llegar a una hora prudente a su casa, no podía dejarla abandonada tanto tiempo por temor a que quizás alguien entrara e hiciera un desastre. Aprovechándose de esto, Cartman se le acercó y le ofreció una cerveza, pero el pelirrojo se negó, diciendo que, aunque pensaran que era muy aburrido, no bebía.

-Bueno, entonces te prepararé un jugo especial, ¿Puedes beber eso? ¿O eres tan marica que no tomarás un trago?

-Que te den culón. – Dijo Kyle, mostrándole su dedo medio y caminando hacia el otro lado de la habitación para hablar con Token y su novia.

-Hey, no sé cómo esperas que Kyle te corresponda si lo tratas de marica, ¿acaso ya no piensas? – Stan pudo escuchar que Kenny le decía eso, ¿acaso él también lo sabía?

-Es la costumbre, sé que debería ser más amable, trataré de pedirle disculpas, le llevaré algo de beber. – dijo, y se alejó de ambos.

-¿Por qué no me dijiste que sabías lo que este imbécil se traía entre manos? – preguntó a Kenny, con algo de enfado en su voz.

-Pues por que esperaba que tu hicieses un movimiento antes, Stan. Nunca pensé que tardarías más que Cartman en darte cuenta de tus sentimientos por Kyle, es decir, era demasiado obvio, pero nunca se dio cuenta de que ustedes dos babean por él.

-¿Desde hace cuánto que te enteraste?

-Te lo acabo de decir, lo se hace bastante.

Stan sintió el pecho algo aplastado, siempre pensó que era bueno escondiendo sus sentimientos, pero ahora se daba cuenta de que era una mierda. ¿Sería capaz Kyle de traicionarle de esa manera y quedarse con aquel gordo de mierda? No, estaba mal, Kyle no podía traicionarle, después de todo, hasta lo que la sabia solamente eran amigos sin ningún tipo de sentimiento romántico involucrado.

Pero el no era el único que sabía cosas, así que se preparó para soltar lo que pensaba que Kenny no sabía. – ya que estamos soltando verdades ¿Cuándo dejarás las tetas de lado y te declararás a Butters ¿Ah? – soltó como si sus palabras tuviesen veneno.

Kenny, que estaba tomando una cerveza, se atragantó y tosió un poco, estaba un poco sonrojado, pero se las arregló para parecer casual nuevamente. - …No sé de qué mierda hablas…

Stan le miró con una ceja alzada. - Vamos, si a mí se me nota que me gusta Kyle, que rayos queda para ti.

-Es diferente, Butters…él es tan inocente…pero siempre está siguiendo a Cartman como si fuera su mejor amigo, además, no debe ni siquiera imaginarse las cosas sucias que le hago en mi mente.- dijo, tomando un profundo sorbo a su cerveza.

-Ya veo, ¿Por eso entonces apoyas a Cartman para que salga con Kyle? ¿Para tener el camino libre con Butters?

-Es un poco más complicado que eso, pero para que quede claro, aunque me guste mucho ese tipo tan dulce, preferiría que tu terminaras con Kyle. Cartman debería volver con Heidi.

Después de estar un rato conversando a cerca de lo triste que era su vida amorosa, puro divisar al que había sido el protagonista de casi toda su conversación. Aunque lo veía de lejos, tenía un vaso de refresco en sus manos y sonreía. Estaba feliz, demasiado feliz para su gusto, hablaba con Cartman con una confianza que nunca había visto. Parecía ni siquiera notar las miradas que el de pelo castaño le dedicaba, parecía que estaba comiéndoselo con la mirada y el joven ni se daba por aludido.

Como lo llevaba haciendo desde hace tanto tiempo para sus adentros, lo examinó, en esos seis años algunas cosas habían cambiado físicamente hablando, Kyle se había hecho más atractivo a sus ojos, quizás unos cuantos centímetros mas bajo que él, que en cambio se había vuelto un poco más atlético y alto, Kenny ya casi no ocultaba su cabello rubio, ahora podían entender perfectamente las obscenidades que soltaba, y Cartman, bueno, el ahora también era un poco mas alto que Kyle y estaba un poco más delgado.

Mientras se perdía en la nostalgia mirando al vacío infinito, no sentía que Kenny le llamaba, hasta que este apretó fuertemente su brazo.

-¡Qué rayos! ¡Estoy a tu lado, no tienes que piñizcarme!

-Estabas en las nubes, amigo. Creo que te convendría mirar hacia allá un momento.

Al otro lado de la habitación, Kyle seguía bebiendo y a su lado él, poniendo su mano en su cadera ya abrazándole con está. Murmuró algo en su oído, debió haber sido algo divertido, ya que volvió a sonreír y asintió. Cartman lo tomó de la mano y caminó entre el montón de gente, llevándolo al segundo piso.

-No quisiera meterme en tus problemas, pero creo que, si no vas ahora al segundo piso, te arrepentirás por el resto de tu vida. – dijo el rubio.

Eso era lo único que necesitaba para darse valor, ya que rápidamente se alejó de su amigo para subir las escaleras, había una puerta que estaba cerrada, tomó aire antes de abrirla, podía escuchar la risa de Kyle dentro.

La puerta se abrió de sopetón, y lo que vio le hizo hervir la sangre. Kyle estaba sobre la cama con los ojos perdidos, reía levemente, como atontado mientras el contrario acariciaba su piel por debajo de la camiseta.

-¿¡Qué mierda haces aquí, Stan!? – Gritó el de ojos café,

-¡Lo que quiero saber es qué mierda la diste a Kyle!

-Solamente le di algo para que se relajara, no exageres, estás molestando aquí, ¿Por qué no solo te vas?

-¿Stan? ¿Eres tú? Adivina que hago…voy…a tener sexo con Cartman… ¿No es divertido? - Dijo acompañado de unas risas tontas, definitivamente estaba drogado.

Sin poder evitarlo le dio un empujón al de pelo castaño, quitándolo de encima del pelirrojo, quien protestó molesto y con voz jadeante.

-Te llevaré a tu casa. – soltó con rabia. – Espero que disfrutes tu mierda de fiesta. -Finalizó.

El de ojos cafés lo miró enfadado. -Me las pagarás, Stan. Tenlo por seguro.

Pero él ya había salido de la habitación cuando Cartman juró venganza.

Levaba al mas bajo sujeto por el brazo, aunque lo hacia con mas fuerza de lo que pretendía, ya que este se quejaba, diciendo que le dolía y que estaba siendo muy brusco con él. Tomaron taxi y llegaron rápidamente a su casa, revisó en sus bolsillos hasta que encontró la llave correcta. Al entrar lo llevó directamente a su habitación, por un momento temió pensando que comenzaría a vomitar, pero en vez de eso comenzó a decir cosas absurdas que no tenían ni pies ni cabeza.

-Staaaaaan

-¿Qué pasa?

-Creo que…Cartman…puso algo en mi jugo.

-Ya lo creo, amigo.

-Staaaaan

-Dime

-Siento que estoy flotando, acércate. - Estiró sus brazos hacia mí, tratando de que nos acercáramos más.

-Creo que deberías dormir, me quedaré un rato, ¿De acuerdo?

-…recuéstate a mi lado…

-…está bien.

Puso su cabeza en su almohada, quedaron acostados frente a frente, Kyle seguía diciendo tonterías mientras le picaba la mejilla con el dedo y le preguntaba por qué estaba tan molesto.

-Kyle, casi tuviste sexo con Cartman, si no lo hubiese detenido mañana hubieses estado muy arrepentido.

-No lo entiendes…tenía que tener sexo con él…él podría ayudarmeeeeeee.

-¿a qué te podría ayudar ese gordo culón?

-Yo…es que…yo tengo un secreto, Stan. Pero no debes saberlo. – Dijo entre risas. - así que shhhh.

Sonrió un poco. - Puedes decírmelo, si es que así te sentirás mejor.

-Solo si me prometes que no lo vas a saber. – volvió a insistir con eso. - ¿Me prometes que no te lo vas a decir?

-Lo prometo, no me lo diré.

Kyle volvió a reír y se acercó a su oído para susurrar suavemente. - … Siento algo por Stan…

-¿Qué? – Preguntó como si no hubiese acabado de oír, simplemente para comprobar que no había escuchado mal.

-…Creo que me gusta Stan…muchísimo.

-¿D-desde hace cuánto?

-…No lo seee…Pero por favor, no te lo digas, no podría vivir sabiendo que me tienes asco.

Repentinamente se levantó de la cama, dejándolo sorprendido. - Stan, te pareces mucho al tu de mis sueños, ¿Estoy soñando?

No sabía que responderle, después de todo, a pesar de que estaba muy feliz de lo que había dicho, no podía aprovecharse de él, mucho menos en el estado en el que se encontraba, no sería un bastardo como Cartman.

Pero se quedó de piedra con lo que el contrario hizo, se separó un poco de Stan y lo volteó, quedando este de espaldas a la cama, ni siquiera titubeó al subirse sobre él y sentarse un poco más debajo de su estómago, le miró de una forma que jamás pensó que podría mirarle, se veía deseo en sus ojos, parecía muy excitado por la idea de que simplemente era un sueño.

-Te ves muy real para ser un sueño…pero ya me ha pasado muchas veces creyendo que eres el de verdad, debe ser otra de esas veces.

Se quitó la ushanka, el abrigo y la camiseta, las tiró a un lado de la habitación, movió su trasero sobre la pelvis de Stan, acomodándose y restregándose contra esta, rebosante de pasión. Soltaba gemidos cortos, estos rebotaban en sus oídos, siendo maximizados por el silencio de la habitación. Para ese entonces, el también comenzó a respirar con dificultad. Su miembro estaba comenzando a despertar, y cómo no, si estaba haciendo algo tan sexy y desvergonzado, sentía que estaba enloqueciendo, tenía muchas ganas de tocarle.

Deslizó sus manos hacia su entrepierna y comenzó a desabrochar el cinturón, le costó un poco, y eso le causó algo de gracia, solo que eso duró hasta que llegó a la ropa interior, donde su miembro se marcaba a través de está, la tela del bóxer estaba humedecida y la punta amenazaba con escaparse de este.

-Kyle. No…detente…- Apenas podía articular palabra.

-…Estás tan duro…Quiero…quiero meterlo en mi boca.

-¡Es-espera! ¡Ahh! -gimió, había tomado su pene con una de sus manos y había comenzado a masturbarlo con suavidad.

Lo hacía como si estuviera acostumbrado a ello, tocando y acariciando con maestría, sujetaba sus testículos y pasaba su dedo pulgar por el glande, mientras tiraba el prepucio hacia atrás, sin detener el sube y baja a un ritmo constante que le enloquecía. Sin dejar de tocarle, se hizo hacia atrás, poniéndose entre sus piernas, entonces hizo lo que nunca le creyó capaz. Su lengua húmeda dio una lamida a su hombría, para luego introducirla completamente a su boca, succionaba y chupaba con ganas, como si disfrutara del sabor del contrario. Se alejó por un momento, el pre semen ya brotaba de su pene y su saliva era lo que unía a este y a su boca. Le miró directamente a los ojos cuando volvió a meterla, parecía que disfrutaba de oírle gemir.

Sentía que pronto se correría, tenía que detenerle, esto estaba llegando demasiado lejos y temió a lo que podría ocurrir más adelante, temía no poder detenerse ni pararlo a él, después de todo, no estaba en sus cinco sentidos.

-Dios, la tienes más grande de lo que había pensado. Será en verdad diferente a cuando uso mis dedos…

-¿¡Tú qué!?

-No digas eso, sabes bien que no es el primer encuentro que tenemos, ¿No lo recuerdas?

Era verdad, en medio de toda la satisfacción Stan simplemente había olvidado de que Kyle aún creía que estaba soñando, o que era solo una invención fantasiosa de su mente. Nunca pensó que el pelirrojo podía tener aquella faceta, era algo que desconocía por completo, pero no por ello estaba decepcionado, de hecho, le fascinaba su versatilidad. Eso de ser un ser completamente tierno de día para transformarse en la noche, sobre todo a la hora de amar.

-Quiero que tomes mi virginidad, Stan. La he guardado solo para ti.

Respiró con dificultad y tragó, Kyle ya comenzaba a quitarse los pantalones, dejando ver en su ropa interior que estaba igual de excitado que él. Se alejó de su miembro y bajó por completo su bóxer, ahora estaba completamente desnudo, llevó uno de sus dedos a su boca, sin dejar de mirarle, los llenó de saliva hasta que esta escurría de ellos y la llevó a su trasero, sintió su miembro endurecerse aun mas si es que eso era posible.

El pelirrojo se masturbaba tocando su trasero justo frente a él, sus ojos estaban llorosos, mientras buscaba aquel punto dulce en su interior, no podía dejar de gemir, se acercó a su oído y murmuró un necesitado “Tómame, Stan” que se perdió en el aire.

Con una fuerza sobrehumana que no supo de dónde sacó, lo alejó como pudo, guardó su palpitante miembro en su lugar, se subió los pantalones y trató de hacer que se calmara, le dijo que me esperara y se recostara un momento, él asintió algo molesto.

Corrió rápidamente al baño, si hubiese tenido ropa de cambio se hubiese duchado ahí mismo, solo atinó a bajar su ropa interior y comenzara a masturbarse furiosamente, se sujetaba del espejo que estaba frente a él, lo que acababa de ver hizo que su imaginación despertara por completo, podía verse a si mismo enterrando su miembro en la cavidad de Kyle, dando una tras otra estocada, sintiendo su calor. No podía creer que incluso se la había mamado, la cabeza le daba vueltas, era algo tan erótico que nunca pensó podría ver en algún momento de su vida, ni siquiera sus fantasías habían alcanzado ese nivel de perversión, pero ahora tenía claro que por lo menos las de Kyle sí.

Si había llegado tan lejos, eso significaba que obviamente tenía una oportunidad, el chico de la ushanka le había entregado esa información en bandeja de plata, y de la forma más explícita posible, no solamente le gustaba, si no que le deseaba de la misma forma en la que él lo hacía.

Cuando estuvo mas relajado volvió a la habitación, pero Kyle ya se había dormido, en una posición muy sugerente, debo agregar. Stan suspiró y les pidió a los cielos algo de autocontrol para no atacarlo ahí mismo. Busco en su closet y encontró una camiseta y pantalones cortos que alguna vez le había visto usar de pijama, además de ropa interior nueva, por supuesto.

Como pudo y tratando de apagar el fuego que ya había en su corazón, lo vistió y lo cubrió con las sábanas. Pensó que sería demasiado tentar al destino y dormir a su lado, así que prefirió sacar unas frazadas del guarda ropa y asentarse en el sofá del joven judío.

A la mañana siguiente fue el mismo Kyle quien le despertó.

-¿Stan? ¿Qué haces durmiendo en mi sofá? – preguntó.

-Bueno días, Kyle ¿Cómo dormiste?

-Bueno, creo que mejor que tú, ¿Me trajiste a casa verdad?

-Si, eso fue lo que hice

El pelirrojo no entendía por qué Stan evitaba mirarle a la cara, parecía hacer todo lo posible para que sus ojos no se encontraran.

-¿A qué hora volvimos de la fiesta?

-No tan tarde, ¿No recuerdas lo que pasó anoche?

-Lo último que recuerdo es que Cartman trató de ser amable conmigo, como me negué a tomar cerveza, me preparó un jugo, aunque sabía un poco raro. Después de eso no puedo recordar nada, hasta hoy en la mañana.

-Oh, ya veo.

-Creo que he sido un poco injusto con él estos últimos meses…Ya no actúa tanto como un imbécil, pareciera que estuviera haciendo cambios en su comportamiento. Creo que comienza a agradarme más.

Apenas terminó de decir esas palabras, Stan se levantó del sofá como si tuviera un resorte en el trasero. Sujetó a Kyle de ambos brazos para gritar.

-¡No le creas ni una sola palabra a ese gordo de mierda!

-Cielos, Stan, no entiendo por qué estás tan alterado. Creí que estarías feliz de que nos lleváramos mejor.

-Por dios, es cierto que no recuerdas nada de lo que pasó anoche.

-Entonces dímelo, así podré entenderte.

Kyle se sentó al lado de Stan, y espero atentamente a que el pelinegro comenzara a relatar la historia.

-Verás, anoche, después de que tomaste ese jugo, yo empecé a hablar con Kenny sobre, sobre algo…entonces vi que subías a la habitación del segundo piso con ese culón. Cuando llegué y abrí la puerta, el había levantado tu camiseta y estaba tocándote. Su intención al invitarte a esa fiesta fue para que terminaras en su cama. Lo lamento mucho.

-¿Qué él…trató de qué? – era algo difícil de procesar, pero no entendía por qué. - se supone que Cartman me odia, ¿Por qué haría algo así? ¿era una puta apuesta o algo?

-…para nada…Es más, él me dijo que le gustabas.

El pelirrojo no podía creer lo que estaba escuchando. - …ese hijo de puta, yo pensando que estaba cambiando para mejor y me sale con esta mierda.

Stan pensaba en si sería lo correcto contarle lo que había pasado anoche, pero no tenía el valor para hacerlo. Se levantó del sofá, listo para irse, pero su mejor amigo lo detuvo.

-¿Te gustaría quedarte un rato? Podríamos jugar a la consola después de desayunar.

-Está bien…

No hablaron demasiado mientras comían, cada uno estaba en su mundo. El pelinegro no podía sacar de su cabeza lo que había pasado anoche, le miraba de reojo, era un Kyle tan diferente, sosegado, tranquilo e inocente, que le sonreía sin entender porque este evitaba su mirada.

Dejaron los platos en el lavavajillas y subieron a la habitación de Kyle, para el de ojos azules se le hacía tan extraño volver a subir, aunque había estado ahí muchísimas veces, parecía ciertamente distinto, mientras su amigo volteaba y buscaba ropa de diario para cambiarse, se quedó cerca de la cama.

De un momento a otro, Kyle de quitó la camiseta del pijama, dejando su torso al descubierto sin saber que estaba provocando a una bestia que hacia todo lo posible para mantenerse en calma.

-…mierda…- tragó saliva.

-¿Qué ocurre?

Kyle volteó y se encontró con el rostro encendido de Stan, que se veía algo sospechoso. Le examinó de pies a cabeza hasta que encontró el problema, su rostro también enrojeció.

-Stan, ¿Por qué mierda tienes una erección?

Que esa palabra haya salido de sus labios de Kyle lo perturbó demasiado, ya no podía seguir soportándolo, lo sujetó de un brazo y lo lanzó a la cama, el pelirrojo no podía entender el actuar de su amigo, estaba comenzando a asustarse, sobre todo cuando tomo sus manos y las puso sobre su cabeza, atrapándolo.

-Estamos casi en la misma posición de anoche ¿No lo recuerdas?

-N-no, Stan, para de jugar, esto no es gracioso.

-Me prometí a mi mismo que no me aprovecharía de ti cuando estuvieras aturdido, pero ahora que ya estás consciente de todo no me detendré.

Se acercó a su cuello, y lo besó, mientras que con la mano que no le estaba sujetando se deslizó por todo su pecho, deleitándose con su anatomía, la pasó desde el pecho hacia las caderas, bajo un poco más hasta tomar su formado trasero, dándole un apretón mientras sus labios se hundían en su cuello.

-Stan, basta, no sabes lo que estás haciendo. - Trataba de ahogar sus gemidos, pero le era imposible.

-Claro que lo sé, y supongo que tu también. Dios, si pudieras recordar el espectáculo que me diste anoche. Supongo que estarías más avergonzado de lo que estás ahora

-¿qu-que fue lo que hice? ¿Tiene algo que ver con lo que está pasando ahora?

-Tiene todo que ver, no solamente te desnudaste frente a mí, si no que me hiciste una mamada como los dioses. También me mostraste como usabas tus dedos para masturbarte cuando pensabas en mí.

Kyle palideció, no podía creer que había hecho todo eso. - Es joda ¿Verdad? Dime que es mentira, por favor dime que estás bromeando.

-No es ninguna broma, de hecho, me sorprende el hecho de que practiques la masturbación anal, pero aquí entre nosotros. -se acercó a su oído y murmuró -…se te da de maravilla. -mordió el lóbulo de su oreja, sacándole un gemido.

El de ojos verdes sentía que moriría de la vergüenza, su secreto mejor guardado, todo lo que había hecho para ocultar que se sentía atraído por su mejor amigo se había ido a la mierda en una noche. Sin poder evitarlo comenzó a llorar, pero, aunque las lágrimas se deslizaban por sus mejillas, Stan le miraba imperturbable, no quería soltarlo, sabía que, si lo hacía, el joven probablemente se escaparía.

-Debes creer que soy asqueroso. - dijo entre lágrimas. - y me quedó claro que hice una payasada, una tontería que nunca hubiera tenido que pasar.

-No tienes de que preocuparte, de hecho, estoy feliz. Pensé que jamás podrías corresponderme, y ahora me entero de que incluso soy protagonista de todas tus fantasías.

-Stan… ¿sería mucho pedir que olvidaras lo que ocurrió anoche?

-Si, lo es, y demasiado, es algo que nunca sacaré de mi mente. Pero quizás si me besas ahora, podría comenzar a reemplazar aquellos recuerdos por otros.

-D-De acuerdo.

Stan se acercó a sus labios, recibió un beso suave, casi imperceptible, sonrió cuando sus labios estaban sobre el del contrario. Apretó un poco más su trasero, causándole un gemido, el cual aprovechó para introducir su lengua en ella. El de ojos verdes se dejaba llevar, no podía creer que después de tanto tiempo eso había pasado, uno de sus más grandes anhelos, descubrir la pasión que ocultaba el contrario.

Como si no fueran suficiente las caricias, ambas lenguas seguían un compás que aceleraba sus corazones, podía sentir su latido desbocado, sobre todo cuando tomó un de sus labios y lo mordió suavemente.

Todo en Kyle era increíble, nuevo y dulce. Estaba seguro de que se acostumbraría a ese tipo de relación, ¿ahora que relación tenían ahora? No quería arruinar el momento con aquella pregunta.

-Kyle, quítatela ropa.

-P-pero…

-Solo hazlo

El judío asintió, comenzó a bajar sus pantalones, le excitaba estar siendo observado por Stan, este se mordía los labios, incitándole a continuar, quería verlo de la misma forma en la que le había visto anoche, terminaría por fin lo que no había hecho unas cuantas horas atrás. Ya estaba despierto y no parecía querer detenerse tampoco.

-¿Qué mierda estamos haciendo, Stan? – dijo el pelirrojo ya completamente desnudo, tratando de cubrir sus partes nobles con sus manos, aunque sabía lo que quería su mejor amigo, no por ello estaba menos nervioso.

-Algo que había querido hacer hace muchísimo tiempo. - respondió, quitándose también la ropa.

Era primera vez en muchos años que se veían desnudos, su cuerpo en realidad había cambiado, el cuerpo de Stan le recordaba a una tableta de chocolate, estaba marcado y se veía completamente apetitosa, mientras que el contrario no podía dejar de pensar en marcar aquella blanca piel de porcelana que Kyle poseía. Se encargaría de que todo el mundo supiese que había estado en su cama, como si los chupones que comenzaba a hacerle en el pecho y en el cuello no fuese ya suficientes.

Su lengua se deslizó desde sus pezones, los cuales mordió y acarició, hasta el inicio de su cadera, donde dejó un mordisco que le causó un gemido al chico que en ese momento solo recibía placer.

-Me encantaría verte usando tus dedos nuevamente, pero quiero en esta oportunidad ser yo quien lo haga.

Kyle asintió, cuando el azabache le acercó ambos dedos, índice y medio, supo de inmediato lo que debía hacer. Abrió su húmeda boca y comenzó a lamerlos, lo hacía de la misma forma que la noche anterior, cuando había probado un pene real por primera vez. Stan no tenía idea de a donde había aprendido a hacer todas aquellas cosas, pero estaba agradecido, ya que el mismo le había confesado que después de todo, seguía siendo virgen y había esperado tanto tiempo para tenerlo a él como vez primera.

Sentía puntadas en su miembro, le dolía muchísimo, pero debía ser gentil, tenía que controlarse, si ya lo había hecho durante tanto tiempo ¿Cómo no podría hacerlo por diez minutos más?

Cuando sus dedos estuvieron lo suficientemente mojados, puso a Kyle en “cuatro”, con la diferencia que su pecho estaba sobre la cama y su trasero estaba en pompa, introdujo un dedo primero, el de ojos verdes soltó un gemido de incomodidad, se sentía ansioso, era primera vez que alguien le había tocado de esa manera, era, en definitiva, muy diferente a cuando lo hacía por sí mismo.

Cuando se sintió acostumbrado, se lo hizo saber a Stan, que introdujo un segundo dedo y trató de hacer movimientos de tijera para expandir aún más su entrada. Para ese momento, Kyle comenzaba a menear las caderas, buscando muchísima más cercanía hasta que en un momento parecía que los dedos dejaron de ser suficientes, quería ser llenado por su mejor amigo en ese momento.

-Stan…ya está bien, solo hazlo.

El chico de ojos azules quitó sus dedos, y cambio a su mejor amigo de posición, lo dejó de espaldas a la cama y se posicionó entre sus piernas las cuales puso cada una sobre sus hombros. Estaba más que listo para penetrarle.

-… ¿Estás seguro de esto, Kyle?... ya no hay marcha atrás, si seguimos con esto, todo va a cambiar entre nosotros, ¿lo sabes, no es así?

-…Estoy seguro…Necesito de ti, Stan. He esperado por esto durante mucho tiempo.

Eso era lo que necesitaba oír, solamente eso para poder continuar. Entró lentamente, Kyle se sacudió un poco bajo su cuerpo, sabía que lo lastimaba y que debía hacerlo lentamente, pero era tan difícil mantener el autocontrol en ese momento, mucho menos con los jadeos del pelirrojo. Cuando estuvo completamente dentro respiró profundo mientras esperaba que el mas bajo se acostumbrara a su tamaño, tenía los ojos cerrados con fuerza y suspiraba con algo de dificultad.

-¿Estás bien? ¿Puedo moverme?

Kyle no contestó, pero asintió con la cabeza.

Stan dio una embestida, el cuerpo del joven judío dio una sacudida, a la vez que gemía. Su miembro era deliciosamente apretado por el interior del chico, se sentía muy caliente, lo cual le incitaba a volver a embestirlo, pero a mayor velocidad. No tardó en penetrarle con un ritmo más rápido que segundo a segundo iba en aumento.

-Ahhh, Stan, vas a partirme en dos, se siente increíble. - no pudo evitar hacer ese comentario, causando que Stan se endureciera aún más dentro suyo. - Mierda, Ngahaaa.

Para aumentar el placer que sentía el chico abajo suyo, tomó su miembro y empezó a masturbarle a la misma velocidad que se hundía en su cuerpo, Kyle sentía que iba a enloquecer. – no, por ambos lados, no puedo, ¡me voy a correr!

-Y-o también.

Pero aun así no se detuvo, siguió tocándole mientras subía la intensidad de sus estocadas, que daban justo en el punto que, hacia enloquecer a Kyle, sin darse cuenta empezó tocar su punto dulce, arrancándole más gemidos y palabras obscenas, Enterró su rostro en el cuello del contrario, inhalando profundamente y sintiendo como su aroma le ahogaba, y, besándole apasionadamente, se derramó en su interior sin poder evitarlo.

Ambos se separaron, Stan salió de Kyle y se recostó a su lado. Ambos trataban de normalizar sus respiraciones, sin poder lograrlo del todo. Nuevamente estaban solos y en silencio, con la diferencia de que estaban desnudos uno frente al otro, sin ninguna barrera que pudiera separar sus pieles, ni ningún tipo de droga que le hiciera actuar erróneamente.

-¿Puedo hacerte una pregunta?

-…si…

-¿Desde hace cuanto que te gusto? – preguntó Kyle.

Stan se sintió sonrojar. - Desde hace algún tiempo me di cuenta de que me atraías físicamente. Y tú ¿Hace cuanto que te gusto?

-…no me gustas, Stan. - murmuró, Stan abrió los ojos como platos ¿Cómo podía decir aquello después de lo que había pasado entre ellos? - Yo…estoy enamorado de ti, desde que éramos unos mocosos, lamento haber sido quien rompió nuestra amistad.

-¿A qué te refieres?

-Si es que no hubiese bebido esa mierda de jugo, esto no habría pasado. Todo estaría perfectamente normal.

-No me salgas con estas tonterías ahora.

Kyle sintió como las lágrimas se acumulaban en sus ojos, no quería llorar, no por ese motivo, no en frente de Stan, sobre todo con lo que acababa de pasar entre ellos. Cubrió su rostro con el antebrazo, quería desaparecer.

-¿He, Kyle? ¡No llores, por favor! Soy un imbécil, me he expresado mal, ¡De verdad me gustas mucho! Tenía miedo de decirte que te amaba, temía lo mismo que tu, no quería que nadie mas lo supiera porque tenia miedo de perderte, no me imagino la vida sin ti a mi lado. Lo lamento mucho. estuve muchas veces con Wendy, incluso con otras chicas, pero solamente podía verte a ti en mi mente. Traté de escapar de esos sentimientos muchas veces, pero nada funciono.

-Lo dices simplemente para no hacerme sentir mal…

-Por su puesto que no, si supieras lo feliz que estoy de saber que me correspondes, así que por si no quedó claro, te amo Kyle Broflovski.

El pelirrojo sonrió. – Yo también te amo, Stan Marsh.

Ambos se besaron suavemente, ya libres de malentendido alguno. Kyle se acomodó entre los brazos fuertes de Stan, calmando su respiración y descansando tranquilo al fin. Stan no se había dado cuenta de que ahora su ex mejor amigo dormía plácidamente en su pecho.

Mientras disfrutaban la compañía uno del otro, Stan escuchó el tono de llamada de su teléfono celular, se acercó a la mesita y tomó su celular, despertando a su amante.

-¿Quién es?

-Es Kenny.

Stan pudo leer el mensaje, riendo un poco.

“¿Ya terminaron de hacerlo? Me estoy cagando de frio aquí afuera”

-¿Qué ocurre?

-Creo que debemos vestirnos, lleva golpeando la puerta un buen rato. Tampoco creo que nos haría mal una ducha ¿No lo crees?

-…tienes razón. Le dejaré entrar, pero que no se note mucho lo que ha pasado aquí.

-Créeme, el ya lo sabe todo.

Fin

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Heartwarming

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Good Writing

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Compelling Plot

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Great Character

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Strong Dialog

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