0: Armas
El sonido de los disparos golpeando las paredes era lo único que llenaba toda la habitación.
Checo ya estaba harto eso.
Harto de esperar y esconderse mientras los gritos de dolor de Zhou sonaban igual de fuertes que los disparos.
Su mente se nublaba en la desesperación de no hacer nada.
Zhou sufría mintreas que él solo se escondía.
Checo miró Zhou.
Tumbado en el suelo detrás de una mesa tumbada con un gran charco de sangre bajo de él, sostenidose en costado del estómago con una mano y un pedezo de tela hecho puño para evitar desangrarse.
Con la otra mano sostenía una revolver 500 y con ayuda de su boca trataba de cargarla, siendo casi inútil por el inmenso dolor de su estómago con más de dos balas en su interior.
Sergio levantó la mirada y se giró hacia detrás de él, se cubría con el escritorio que era mucho más seguro que aquella mesa.
Los disparos no cesaban y Zhou comenzó a disparar de vuelta.
Checo miró hacia su costado, cerca había un rifle AR-15, a sus pues tenía un par de cartuchos éxtra.
Solo tenía que tomarlo...
—¡Ni se te ocurra Sergio!—. Gritó Zhou al descubrir sus intenciones.
Checo lo ignoró por completo, trató de estirarse e inmediatamente los disparos se desviaron hacia su lado.
—¡Sergio no lo hagas!—. Zhou cargaba devuelta el revolver.
Checo volvió a ignorarlo, estaba harto jamás hacer nada para ayudar. Ahora podía ayudar.
Si no hacía algo los matarían a ambos y todo el trabajo de Zhou por intentar salvarlo sería en vano.
No lo permitiría, no le importaba que Zhou fuera un criminal, ya no.
Estiró su pierna para alcanzar el rifle rin importarle los disparos.
Lo tomaría.
Lo tomaría y acabaría con ésto de una vez por todas.








