Capítulo 1
— Volveré a intentarlo —
—¿Qué? —
Kim Taehyung se levantaba nuevamente decidido a que esta vez su padre le daría por fin la aprobación que tanto deseaba desde hace unos meses, y aunque en verdad al comienzo no tenía la necesidad de tenerlo, ahora era algo que necesitaba con urgencia. Todo por culpa de Seok Jin, el ahora rey, que por fin había tenido la corona sobre su cabeza, humillando así a Taehyung, con quien siempre sintió que competía por la corona.
Aunque esto sonaba muy ilógico, ya que ambos pertenecían a reinos distintos, pero la cercanía de estos hacía que sintieran la necesidad de superar al otro.
Entonces ahí iba Taehyung, con toda decisión de intentar convencer por tercera vez a su padre para que lo dejase ser rey. Y solo unos metros atrás iba Hoseok, su guardia real, que lo perseguía por los pasillos nuevamente en dirección al cuarto del rey.
— ¿Está seguro, su alteza? Es la tercera vez que visitamos a su majestad por el mismo tema mientras está ocupado —
— Mi padre no está haciendo nada ahora mismo, Hoseok —
Respondió Taehyung empujando la puerta del cuarto de su padre, ocasionando un leve susto por parte de Hoseok, quien olvidó recordarle por milésima vez al príncipe qué debía tocar antes de entrar.
— Padre estoy acá nuevamente, porque quiero darle lo mejor a mi reino, quiero- —
— Quieres que todos vivan en armonía y que no sufran, blah, blah, blah —
Interrumpió el rey a su hijo, ocasionando una risita por parte de los presentes en la habitación.
Mirando a su único hijo quién le mandaba una mirada de indignación, pero que a ojos del rey era más que un pequeño berrinche por parte del príncipe.
— Taehyung, hijo, es la tercera vez en el día que vienes a mi a pedirme lo mismo —
— De verdad deseo la corona, padre… No me parece justo que Jin siendo solamente dos años mayor que yo ya tenga la corona sobre su cabeza —
Se quejó Taehyung.
— Sabes bien el porqué lo tiene, y como las otras dos veces que te lo mencioné, todo se debe a su reciente matrimonio —
El rey Kim ya no sabía cómo explicarle a su hijo lo que debía hacer, no importaba cuantas veces le mencionara lo mismo, parecía como si Taehyung no entendiera la indirecta qué trataba de enviarle.
¿Así deseaba la corona? Cuando aún no podía comprender bien una indirecta mandada por él. Soltó una risita baja mientras veía a su hijo dudar de lo que debía contestar.
— ¿Estás seguro de que quieres la corona, Taehyung? —
— Es lo más deseo, padre, prometo hacer mi mayor esfuerzo si usted me da la oportunidad —
— Bien —
Contestó el rey buscando al guardia Hoseok con la mirada, y al encontrarlo mencionó
— Hoseok, sabes que hacer —
Y sin dudarlo Hoseok se acercó al príncipe para entregarle un cartel, de un adivina del pueblo, que según ese mismo era el mejor de todo el reino.
— ¿Qué es esto? —
Cuestionó Taehyung sin entender qué es lo que su padre quería.
— Irás con ese adivina, él te dirá con quién debes casarte, y si deseas también te hablará sobre tu futuro —
— ¡¿Casarme?! —
— Si, Taehyung, casarte… Si tanto deseas el reino tendrás que hacerlo, no entiendo como no te diste cuenta —
Taehyung miró a su padre de una forma que solo él sabía hacerlo, que a simple vista parecía estar solo molesto, pero si lo conocías tan bien como su propio padre se notaba que aparte de eso se sentía controlado, y era una de las cosas que más odiaba el príncipe.
— No lo haré —
Respondió Taehyung haciendo una reverencia a su padre sin quitarle la mirada, para luego salir de la habitación.
— Creo que no debió decirle, majestad —
Dijo Hoseok, algo asustado de ahora seguir al príncipe.
— No te preocupes, alista sus cosas, dentro de unas horas entenderá el porqué lo hice y se irá corriendo al pueblo —
Aseguró el rey mirando a Hoseok, quien no dudó en confiar en él y luego de hacer una reverencia salió de la habitación para seguir al príncipe.
“¿Es lo único que tendré que hacer?”
Taehyung entró a su habitación directamente a recostarse sobre su cama, mientras pensaba en lo que debía hacer ahora que sabía cuál era su única opción si quería la corona. De cierta forma le molestaba que fuera solo casandose, como si eso le pudiera asegurar que sería un buen Rey.
Pero si recordaba un poco más, Jin había hecho lo mismo.
Aunque eso sonaba demasiado conveniente y demasiado falso si recordaba que el día en el cual presenció la boda de Jin, no parecía nada obligado, se veía feliz… feliz a lado de ese hombre con quien ahora lideraba su reino, ese hombre de nombre Namjoon.
Mientras más pensaba no sonaba tan mala idea, le gustaba la idea de tener a alguien a su lado que lo acompañara en sus mejores y peores momentos. Conocer a alguien de esa forma sonaba tan raro, porque sería con quien estaría hasta que diera su último aliento.
Pero era tan raro como tan hermoso, si nos metíamos más profundo a ese pensamiento de tener a alguien, lo primero que venía a su cabeza eran los recuerdos de sus padres juntos, cuando tan solo era un niño presenció una de las cosas más hermosas que pudo haber visto.
El rey había llevado de viaje a su reina hasta otro reino solo para presenciar una lluvia de meteoritos pasar por la noche.
Taehyung recuerda haber llorado aquella noche al no tener a su madre cerca, hasta que una de las criadas del reino le trajo una carta de su madre donde le pedía que se mantuviera tranquilo esa noche, que su padre había decidido llevarla a un hermoso lugar, uno donde se sentía tranquila y feliz, donde pudo recordar el día en el cual se enamoró de él, o cuando le pidió quedarse con él mientras se arrodillaba con un anillo en una pequeña caja. Su madre estaba muy enamorada de su padre, y aunque Taehyung solo era un niño cuando leyó aquello, entendió perfectamente lo que su madre expresaba.
Tanto que luego de leerlo dejó de llorar y fue a dormir feliz de saber que su madre estaba feliz, que su padre y su madre eran felices juntos. Y fue más feliz cuando al día siguiente le dieron una pintura hecha por su madre, donde se veían los meteoritos qué pudo observar.
Taehyung quería sentir eso algún día, ese recuerdo siempre hacía feliz a su corazón.
Entonces…
¿Enamorarse sería la única forma de conseguir la corona?
Enamorarse, esa palabra lo emocionaba.
Aunque no le habían pedido hacerlo, solo querían que se casara, pero Taehyung empezó a verlo de otra forma. ¿Y si mejor le pedía al adivina que le diga quién era su alma gemela? Si conseguía a alguien a quien amar tanto como podría ser amado, sería mejor.
Ni él mismo sabía cómo había llegado a ese alocado pensamiento, pero le había empezado a emocionar conseguir a quien querer, volteó mirando el cuadro de su madre sobre su mesa de noche y sonrió.
A ella le hubiera gustado verlo feliz a lado de alguien que quisiera.
Hoseok se dirigía a la habitación del príncipe luego de ir a hablar con las criadas del reino para que empacaran las cosas de Taehyung sin que se diera cuenta, así cuando el príncipe entendiera porque debía ir con el adivina no demorarían mucho en irse.
Pero no se esperó que al ingresar a la habitación del príncipe no lo encontraría, al principio pensó que tal vez estaba en la biblioteca real donde solía pasar sus días leyendo, pero tampoco se encontraba. Hoseok entró en pánico.
Empezó a buscarlo por la mayoría de los cuartos, no entendía donde se podía haber metido, hasta que por una de las grandes ventanas de los pasillos vió como el mismo príncipe metía su equipaje en el carruaje.
Bajó rápidamente hasta donde se encontraba Taehyung, quién tranquilamente le sonrió y pidió que llamara a alguien para irse antes que sea más tarde. Y aunque Hoseok no entendía nada de lo que pasaba asintió ante la petición y se retiró.
Taehyung terminó de poner su último baúl dentro y sintió una mirada sobre él, miró a su alrededor hasta que encontró a su padre viéndolo desde una ventana sonriendo, le devolvió la sonrisa y subió al carruaje.
Dentro de este se puso a pensar nuevamente en lo que estaba por hacer, estaba seguro de su decisión y volvería al castillo con alguien a su lado. Sonrió ante esa idea, cerró sus ojos y luego de unos minutos el carruaje empezó a moverse, mientras Hoseok se tranquilizaba por el susto ocasionado anteriormente.