REGRESO
INICIO DE LA PRIMERA TEMPORADA
CAPITULO 1
REGRESO
Ya había transcurrido más 10 horas de vuelo, hice el cálculo y serian como las 8 de la noche en Tokio y la 1 de la tarde en Nápoles… Básicamente, tenía todo ya cuadrado para llegar sin tener contratiempos, ya con 7 horas de viaje pensaba en solo, llegar, comer algo e ir a dormir, sabiendo que en dos días tenía la visita de la señora Youkou, mientras pensaba en ella, las azafatas pasaban dando ya la cena para tener algo de alimento en el estómago y no seguir de largo sin comer nada, ya que por obvias razones me haría mal para mi salud y mi señora Madonna, me regañaría.
Antes que nada, voy a explicarles como conocí a Madonna, mi señora. Y no se hagan los ojetes que sería la reina del Pop
Mientras ceno, les voy contando.
Eso fue como casi a los 15 días que mi amada Adrienna Napoli. Fallecerá, mientras estaba en la laguna de la tristeza caminaba por el sector rojo de Nápoles, donde había todas clases de burdeles de mala muerte y otros de buena reputación, lo más lógico en este escenario dantesco, era porque no me hacían nada. Ya que por ser alguien conocido por todos en Nápoles, por la fama de ser tenista junior, o juvenil, para no confundir las cosas en esta mierda. Algunos saben que era hijo de la famosa escultora Italina Farina y del pintor Milou Lockser. Pero básicamente ellos me querían porque no los veía como unos marginados o parias de la ciudad, pese a mi status social, no tenía el ego inflado como mis padres. Seguía cambiando cuando, mire el nombre de “Las Delmos de Madonna” me anime a entrar, pero cuando lo iba a hacer un gran portero me detuvo, porque no me reconoció. No paso unos 5 minutos de espera cuando atrás del gran tipo aparece una señora ya entrada de edad y dice…
—Gran oso Rossi déjalo entrar, es alguien que es muy conocido aquí en la ciudad.
La señora de edad tenía puesto un traje completamente negro licrado, con unos zapatos de taco alto y lo más notorio era que se le veía su ropa interior que era blanca. Ella me lleva a su habitación, donde comenzamos hablar de cosas, ella sabía quién era y todo el cuento. Lo único que ella me dio fue un buen sexo oral para simular el rato. Desde ese entonces comencé una relación con ella, ya que era mi cura para mis culpas por sentirme como un hijo de puta, por la pérdida de mi amada.
Después de eso ella me dice.
—Mi querido y guapo Lockser ojalá que a futuro encuentres alguien que te ame, ya sé que te vas a Japón a estudiar, tus padres siempre me ha sido muy mierda, pero tú eres muy diferente, toda la ciudad te respeta y te quiere, eres como Maradona cuando llego aquí a jugar a Nápoles.
Yo le respondo…
—Muchas gracias, Mi señora y seguro querías un poco de colágeno, por eso la mamada.
—Sabes mucho querido. Y mi nombre es Madonna.
—Es un placer, mi amada señora Madonna, creo que estaré fuera un largo tiempo
—Guapo sabes, que aquí podemos ser tus ojos, oídos, y voz quien entra y quien sale de la ciudad de la gente que vas conociendo y conoces.
—Gracias mi señora, creo que me iré en una semana, te voy a extrañar.
Bueno así conocí a mi señora Madonna, fue algo loco, y le hice un pequeño favor a ella, pero gracias a ello, gane otro dónde puedo estar tranquilo, que puedo hacer ciertas cosas sin peligrar mi futura carrera al tenis profesional
Termine de cenar y la azafata recogió el plato de la cena, mientras ya me disponía para dormir unas 4 horas más y estar despierto en las últimas 3 horas de vuelo. Deje la alarma de mi celular que sonara en 4 horas y estar pendiente de ello par año molestar a nadie. Mientras dormía soñaba con mi amada, pero sabía que debería estar fuerte a mi regreso, pero mientras dormía recordé que tenía que ir a una iglesia muy antigua que quedaba al lado del mar donde cumplí un capricho a mi amada que quería una boda falsa. Paso las 4 horas y sentí el vibrar del celular, donde desactivé la alarma del celular y fui ya modificando la hora de Italia en mi celular que eran las 4 de la tarde.
Paso las últimas horas de vuelo donde me abroche el cinturón de seguridad y apague mi celular para estar tranquilo durante el aterrizaje, ya cuando sentí que estamos en tierra agradecí a Dios primero que todo y después a San Paolo patrono de Nápoles. Después de un vuelo largo estire los brazos y piernas y baje del avión, tuve la suerte que todavía había un poco de luz de día, y doy un suspiro de tranquilidad, baje del avión y camine hacia la rampa donde estaba los equipajes de mis compañeros de viaje y el mío. Cuando lo tome, prendí el celular y mire la notificación que mis cosas en había enviado primero tenían retraso por mal tiempo y que llegarían en las horas de la tarde del día de mañana. Ya con mi equipaje en mis manos, camine para la zona de emigración para sellar mi entrada al país como tal… En mis pensamientos solo decía
“Como me haces falta mi amada diosa demonio, eras alguien que estaba para todo”
Salí del aeropuerto, y tomé el taxi con rumbo a mi apartamento. Ya dentro del auto, solo miraba la ciudad sin ánimos porque no era lo mismo sin ella. El recorrido hacia mi hogar era un poco largo, ya que era como más de hora y media donde vivo, pero no me importaba lo que me costara la carrera, sino llegar a mi apartamento y encerrarme en él.
Pasado la hora y media, el dije al conductor que pida permiso, que viene con uno de los miembros del conjunto cerrado.
Cuando escuche que dieron el permiso, entro y subió hasta la torre 7, piso 20. El conductor me dio el precio.
—Son 350 euros.
—Ten 500 quédate con el cambio y gracias
El conductor me ayudo con mi equipaje, tome las maletas, cuando llegue a la torre saque mi tarjeta por el lector y abrió la puerta. Entre y vi que habían renovado todos los ascensores. Abrí el de lado izquierdo. Entre y oprimí el botón 20 del piso donde es mi apartamento. No paso unos 3 minutos cuando se detuvo y Salí del ascensor. Observe que el pasillo donde se ubica mi apartamento tenía tapete y plantas. Ya que es el último piso tiene más privacidad, porque no había otro apartamento ni a los lados o frente.
Saqué las llaves de uno de los bolsillos de mi ropa, para abrir la puerta, donde entre y dije en italiano…
—Di tempo no è passato… Ma sono ancora qua… E oggi come allora… Difendo la città..
Cuando pronuncie esa frase. Me sentí libre como mi querida, siempre quiso que lo estuviera sin ataduras de ningún tipo. Ya era pasada de las 9 de noche, ni me anime a comer nada, solo deje las maletas en la sala, me quite la ropa y la deje en el suelo, entre a la habitación y salte a la cama donde caí en un largo sueño sin importarme lo que podía suceder lo que quedaba de la noche. A la mañana siguiente recordé que no había nada en la nevera y alacena. Me levanté de la cama, caminé con algo de hambre, para buscar el celular. Me agaché para sacar mi teléfono móvil de la gran chaqueta para así poder pedir mi desayuno y mi mercado que debería ser como para dos meses. En solo mi desayuno me saldría por 80 euros y el mercado con cosas de fruta, verdura, legumbres y demás cosas extras. Obviamente, el mercado me salió por 2000 euros, ya que lo pedí bastante grande.
Mientras llegaba mi desayuno, organice la ropa que deje tirada la noche anterior y la puse en el cesto de la ropa sucia, aparte saque la que tenía en las maletas y demás cosas que traje de la academia, ya todo en su lugar. Mire mi celular que ya había llegado mi desayuno. Me puse alerta que no tenía puesta, regresé con afán a mi habitación a buscar ropa cómoda para salir.
Salí de mi apartamento sin cerrar y entre rápido al ascensor para poder agilizar el proceso, cuando bajé al primer piso, ya el chico estaba dentro del edificio y me dijo
—Aquí está tu desayuno… Son 80 euros.
—Aquí te doy 100. Guarda lo demás es para ti. ¿Y quién te abrió la puerta?
—Gracias, fue una chica del piso 19, que me ayudo.
El chico sale del edificio y por mi parte regreso a mi apartamento para desayunar, al poco rato de volver, mire el celular donde una notificación decía, que mi mercado demoraría media hora en llegar. Dejé el móvil en el comedor y me senté para desayunar. Observe que era un “Gran Slam” que consistía en dos huevos preparados al gusto y 3 hotcakes, acompañados de papa, jamón y tocino con una gran taza de café.
Mientras disfrutaba de mi desayuno, solo me puse a recordarla como tocaba el saxofón. Desnuda con su largo cabello negro en el balcón, ya que a ella le gustaba, hacer eso para alegrarme los ratos.
Mis queridos lectores, más adelante les contaré como conocí a mí amada y como era ella antes que el destino nos cruzara, no si fue Dios o San Paolo que hizo esa movida de fichas en sus juegos de ajedrez. Sinceramente, ellos sabrán por qué lo hicieron. Cuando termine de desayunar, deje los plásticos de un solo uso en la basura. Y tomé el celular para mirar que mi pedido ya había llegado, y como antes volví, hace todo el proceso como hice para mi desayuno, pero esta vez, estaban afuera, ya que era varios paquetes. Baje rápido al primer piso y abrí la puerta de la torre donde ayude a los dos chicos, les dije que entraran todo, para así subir todo en el ascensor, por suerte coordinamos en ello, no me di cuenta cuando ya todo estaba en mi apartamento, como cuando hice el pedido, pague por medio electrónico, pero por no ser malo con los chicos les di 400 euros. 200 para cada uno, ellos me agradecieron y salieron. Cerré la puerta de mi apartamento y comencé a organizar todo el mercado, cuando terminé, comencé adelantar el almuerzo, sabiendo que más tarde del día estaría ocupado. Saqué de la nevera varias papas, para ponerlas en una olla con agua para que cocinen en la estufa, para así hacer un puré, mientras las papas están cocinando emprendí hacer una ensalada para tener un buen acompañamiento. Recordé que había pedido carne, la saque de la nevera y comencé asonarla para darle un poco de sabor picante y les di forma de albóndiga, mientras cocinaba las papas y organizaba lo demás, me sentí como de verdad regrese a la ciudad que debo proteger. Para aclarar todo. ¿Se acuerdan los apellidos de mis padres, lectores? Bueno, como escribí anteriormente, dije que mi deber es, debo proteger mi ciudad. Obviamente, mi apellido es Lockser, ya que mi padre es francés, en una de tantas discusiones de mis padres, mi papá ordeno a mi mamá que naciera en París, pero ella le devolvió la ofensa, que Nápoles sería mi ciudad de crianza, para no pelear y no tener problemas maritales acordaron eso. Oficialmente, tengo dos nacionalidades, pero me siento más italiano, pero lo gracioso uso mi apellido francés, para tener contento a esos bastardos. Mientras termino de explicar todo a los lectores pienso.
“Oh San Paolo, sinceramente debo confesarme porque llegué y se me están saliendo todos los demonios que traje de Hope’s Peak y lo voy a hacer”
Continuaba con la elaboración de mi almuerzo cuando escuche sonar mi celular y cuando mire el nombre de la persona quien me estaba llamando. Me coloqué mi celular, con el mano libre para hablar…
—Guapo tiempo sin hablar. ¿Cuándo regresaste de Japón?
—Señorita, qué lujo escuchar tu voz, te estaba pensando. Camila Castagnola. ¿Y Claudia Falcone?
—Espera la agrego a la llamada…
Paso unos 45 segundos cuando escuche la voz de Claudia.
—El maestro de maestros del tenis junior. Es un gusto escuchar.
—Gracias, San Paolo. Por ese regalo, tener a unas en esta llamada a dos mujeres muy hermosas. ¿Qué cuentan de nuevo chicas?
—Nada en especial cariño, lo mismo de siempre, después de la muerte de Adrienna Napoli. Se nos volvió una mierda la vida.
—Guapo, ella nos hace falta, para todos.
—Chicas, aclaro. Ella nos hace falta para todo, y saben que aún me duele eso
—No te culpes, por ello guapo, lo más seguro es que debes buscar a otra chica, no puede estar solo. Aunque debes guardar atesorar lo que tienes de ella.
—Querido. ¿Aún tienes los trajes que ella y tú usaban?
—Aún los tengo, pero no demoran en llegar, porque ya saben que me toco llevarlos a donde me mandaron a estudiar.
—Genial. Me alegro eso.
—Guapo. ¿Tienes algún favor que quieras pedirnos?
—De eso quería hablar. Me gustaría ir con las dos a la iglesia donde hicimos esa boda falsa. Quiero confesarme, ese es el lugar que debo.
—Claro. Es un lindo plan
—Me gusta la idea, igualmente debo hacer eso.
—Fue un gusto hablar con las dos. Chicas debo colgar, porque voy a poner una carne en una olla grande.
Las dos colgaron, y por mi parte deje mi móvil en el comedor, pero le quite el mano libre, para saber si ya mi envío, estaba cerca.
Puse las albóndigas a sofreír con aceite de oliva y un poco de picante, mientras busco unos dos tomates y cilantro, crema de leche y agua para hacer la salsa, mientras la hago, miro que las papas ya están en su punto, apague el fogón donde estaban y las dejo enfriar. Me puse habilidoso con la salsa, para que la carne no me quede muy cocina porque se pierde su sabor. Cuando termine la salsa, me quedo como debe ser. Puse la preparación sobre las albóndigas y cuando salsa cayó, me dio una alegría que no la tuve en ciertas épocas en la academia. Con el sobrante de ella, la, dejé para el puré, regué un poco el agua de las papas en fregadero y busqué el machacador para hacer el puré, hice eso en menos de 45 segundos, y puse el sobrante de la salsa y volví hacer el mismo procedimiento para darle más consistencia, detalle que las albóndigas ya estaba, le apagué al fuego. Ya todo terminado, me serví mi preparación para así disfrutarla, deje el plato en el comedor y saque unas de las botellas que había pedido con el mercado. Busqué mi copa para el vino y me serví para darme un auto brindis por el regreso a mi hogar.
Había pasado mi almuerzo sin preocuparme de nada, ya que no estaba en la academia donde compartía la cocina y otras cosas que estaban en la zona de alimentos. Observe que mi pedido había llegado, por medio de la notificación del celular, así que agilice deje el plato en fregadero. Salí del apartamento sin cerrarla, y entre al ascensor para bajar y estar pendiente. Cuando ya estaba a fuera de la torre. Ya tenían todo fuera y les dije…
—Chicos, por favor ayúdame a entrar todo eso y les doy algo de propina
—Claro, te ayudaremos.
Entre los tres entramos todo y lo dejamos en el ascensor para así, hacer la entrega rápida. Cuando llegamos a mi apartamento. Lo dejamos dentro de él. Por la ayuda les di 50 euros a cada uno y ellos se retiraron.
Cerré la puerta y me puse a sacar los maniquís y los lleve a la zona de estudio y los arme, después saque los trajes tipo demonio de los dos y los puse en su respetivo lugar con sus zapatos, así hice con los demás trajes y otras cosas.
Ya con todo ordenado, entre al baño para darme una larga ducha, así cambiarme de ropa y salir a darme una vuelta…
Todavía era de día, no había oscurecido, Salí de los apartamentos sin rumbo fijo para caminar y poder aclarar duda con el favor que me pidió Youko Saionji. Sinceramente el destino lo sabrá