¿De verdad Lo estás? Parte1.

All Rights Reserved ©

Summary

Godzilla no estará para nada feliz ni contento cuando se entere de que Kong está...

Status
Ongoing
Chapters
4
Rating
n/a
Age Rating
18+

Chapter 1

-¡Goji, rápido!


Le grité un poco impaciente ya que no quería llegar tarde.


-Ya, ahorita, amor.


Hoy íbamos a ir a una fiesta de unos nuevos vecinos. Fue casi hace un mes que se hospedaron donde vivía el ridículo de Dereck y, pues, nos invitaron a una fiesta que iban a hacer ahí en la cueva. El Dereck se fue porque... No sé cómo decirlo porque solamente lo vi irse así sin más de la cueva. Fue raro. Pero para mí mejor, ese idiota desde que me dijo que iba a conquistar a Godzilla lo terminé odiando más... Más de lo que ya lo odiaba cuando lo había besado. ¡En fin! el caso es que hoy los nuevos vecinos llamados "Francisco y Víctor" nos invitaron así sin más a la gran fiesta, que ya desde aquí se escuchaba mucho desorden junto a la música extraña que sonaba. Yo estaba apurando a Goji porque no se daba prisa en arreglarse.


-Amor, rápido, van a pensar que no asistimos porque nos cayeron mal o algo así.


Le dije impaciente una vez más. Goji giró los ojos y se acercó a mí, tomando mi cintura. Le sonreí y coloqué mis manos en su pecho muy bien formado.


-Tranquilo, mi vida. No pensarán eso. Es más, vámonos ya.


Asentí y rápidamente salímos de la cueva para adentrarnos a otra; solo que en esa había mucho ruido y desorden de otros invitados.


No más salir vimos muchas personas, tanto afuera, como adentro de la enorme cueva. Sentí que Goji tomaba mi cintura para apegarme a él y dirigirnos a la entrada de la cueva. No más entrar vimos a los dueños; también vimos a muchos tipos bailar de forma rara, ya que estaban muy pegados. Habían otros que no hacían nada, solo conversaban, otros solamente bailaban lentamente. Cada uno tenía un vaso mediano en su mano. Al escuchar que decían mi nombre y el de Goji, volteé rápidamente, viendo a nuestros nuevos vecinos.


-¡Godzilla!, ¡Kong!, pensé que no iban a venir. Ya ibamos a ir por ustedes más bien. Recuerden que ustedes son nuestros invitados especiales por caernos muy bien en tan poco tiempo.


Dijo Francisco alegremente. Víctor solo asintió con una enorme sonrisa. Iba a hablar pero vi que rápidamente ambos venían a mí y me abrazaban entre los dos. Rápidamente me soltaron para hacer lo mismo con Godzilla. Godzilla solo le dio varias palmadas en la espalda a ambos y les sonrió cuando se separaron. Goji se acercó de nuevo a mí y tomó mi cintura una vez más, esta vez apegándome a su cuerpo, cosa que hizo que lo volteara a ver con mi ceño fruncido. Suspiré y fijé mi atención en Francisco y Víctor.


-Una disculpa por venir un poco después. Estábamos haciendo... cosas.


Confesé con un poco de pena por llegar más tarde siendo nosotros sus vecinos preferidos. O algo así, no sé cómo había dicho Víctor.


-Naaaaah, sin problemas. Ustedes solo disfruten. Si hay algún inconveniente o algo, nos llaman; Francisco y yo estaremos atendiendo a los demás invitados que vengan. Estaremos afuera por si necesitan algo.


Iba a preguntar algo pero rápidamente y así sin más salieron. Ellos eran un poco... bueno, muy acelerados. Solo miren, no me dejaron hablar y mucho menos a Godzilla, quien me seguía teniendo de la cintura. Quité su mano de mi cuerpo y me aparté un poco.


-Amor, ¿quieres algo de comer o tomar?


No pude entender absolutamente nada de lo que Godzilla había dicho, ya que la música estaba demasiado fuerte.


-¡¿Cómo?!


Le pregunté gritando y entrecerrando los ojos. Goji se agachó hacia mí y me habló al oído, haciéndome sonreír ya que su aliento me estaba haciendo cosquillas.


-¡Que si quieres comer, o tomar algo!


Me aparté un poco y volteé mi rostro para hablarle al oído.


-¡No, gracias, Amor!


Grité un poco para no hacerle daño con mi grito. Al apartarme vi que bajaba y se acercaba una vez más a mi oído. Presté atención a lo que me iba decir ya que la música estaba más alta.


-¡Vamos, Amor! ¡Es una fiesta! Mira allá al fondo de la cueva... Veo que hay mucha comida y pequeños vacitos. Tal vez hicieron una bebida fuerte. ¿Te acuerdas cuando Francisco y Víctor fueron a nuestra cueva y nos dieron a probar esa agua con la flor rara de color rosa?


Yo rápidamente asentí. Claro que lo recordaba, eso fue hace unos tres días. No sé qué diablos había sido eso que nos dieron, pero solo nos dijeron que era una "dizque flor rosa que dejaba anonadado al que la tomara con un poco de agua".


-¡Por supuesto que sí lo recuerdo, Amor! ¡Eso fue hace tres días! ¿Tú sabes acerca de esa dizque flor que te deja mareado al no más tomarte un vaso?


Goji negó.


-En lo absoluto, amor. Sería bueno volverles a preguntar ya que me dejó con dudas cuando probé esa agua con esa flor.


Me aparté y negué ante lo dicho. No creo que nos digan, porque cuando nos dieron a probar un poco de eso, les pregúntamos dónde y cómo encontraron esa extraña flor. Recuerdo que nos dieron un poco, pero solo un poquito porque dijeron que si nos tomábamos tan siquiera el vaso entero, nos ibamos a poner demasiado mareados y a actuar de forma absurda y al día siguiente nos íbamos a levantar con un fuerte dolor de cabeza. También dizque vomitas, pero dijeron que eso solo pasaba si uno tomaba más de 2 o 3 vasos. Pero al probar un poco de esa agua, fue muy extraño todo, ya que podía ver que todo daba vueltas. No tan exagerado ya que solo tomé un pequeño sorbo, pero sí miraba que la cueva giraba un poco. A Godzilla en lo absoluto le pasó nada, ya que era más fuerte que yo y ese simple sorbo no le hizo efecto alguno. Le dije que me sentía un poco mareado y me recosté junto a él, quien me estaba dando mimos y masajes en mi sien para que dejara de sentir y ver cómo la cueva daba vueltas. Fue algo muy absurdo si me lo preguntan.


-No creo que nos digan. Recuerda que dijeron que era una flor "secreta" y que a nadie le habían dicho en dónde la encontraron.


Y no solo eso, si no que tenía las sospechas de que esa flor era como un tipo de droga muy fuerte y por eso era "secreto" en donde la encontraron. Quién sabe si estaban mintiendo, ya que puedo deducir que ya conocían esa flor y la habían usado siempre. Ya sea para ellos mismos u otras personas.


-¡Tienes razón! Pero vamos a ver qué cosas podemos comer entonces. No me vayas a decir que no a eso, bebé.


Giré los ojos con una sonrisa.


-En eso no. Vamos.


Caminamos hacia la parte más profunda de la cueva a ver qué podíamos comer. Al llegar vimos varias cosas en la mesa: Pequeños brownies, deditos de queso, porciones de pizza y por supuesto, los vasos que les había visto a los que bailaban al entrar a la cueva. Me acerqué un poco, viendo que el agua estaba rosada. Por supuesto, era la flor esa que nos dieron Víctor y Francisco con agua. Aunque estaba machacada, pero había uno que otro pétalo en el fondo. No me sorprendía que hubiesen más vasos que comida, ya que Victor y Francisco planean drogar a todos estos locos que están aquí.


-Mira, amor; es el agua con la flor rosada.


Dijo Goji con sorpresa. Al ver que tomaba un vaso y estaba a punto de llevárselo a la boca tomé su mano, quitándole el vaso.


-¡¿Qué crees que estás haciendo?! Sabes que eso es demasiado fuerte. Con solo un sorbo yo ya me sentía mareado, al punto de ver la cueva girar.


Exclamé con algo de enojo. Sé que a él no le hizo efecto, pero en lo absoluto quiero que tome, ¿qué tal si es una droga que puede dañar la salud? ¡No! No quiero que tome eso.


-Lo sé mi amor, pero si esto está aquí es para que podamos degustarlo. Además es una fiesta, esta noche se vale tomarse al menos un vaso para probar cómo verdaderamente sabe esta agua, ya que cuando la probamos por primera vez no pudimos degustarla tanto por el mínimo sorbo que nos dieron aquellos tipos.


Suspiré y volví a negar. ¿Para qué volver a tomar esto que ya sabíamos cómo era en cuanto a sabor hablamos? Que no me ponga excusa solo porque estamos en una fiesta.


-Por favor, no. Sé que estás presumiendo que a ti no te puede pasar nada, ¿pero y qué tal si esta vez sí? Además, tú no quieres solo un sorbo, de seguro quieres tomarte varios vasos. Por favor hazme caso y no bebas esto, te puede pasar lo mismo que a mí ¡o peor!


Le rogué con miedo ya que no quería que tomara en lo absoluto esa estúpida agua. Sí o sí le va afectar si se bebe un vaso, yo lo sé. Me crucé de brazos ya que me sentía resentido. Al ver que dejaba el vaso en la mesa volteé a él, viendo cómo se acercaba hacia mí para tomar mi cintura y atraerme a su pecho. Sonreí al sentir sus labios en los míos, dándome suaves besitos. Intenté no mover tanto mis labios ya que seguía resentido. Me aparté con un chasquido y lo observé con resentimiento.


-Sé que te preocupa mi amor. Pero sabes que a mí no me afectó la vez pasada, y puede que si me tome un vaso entero no me afecte de nuevo. Solo será un vaso, ¿sí mi amor?


Di un gran suspiré, pensando en si esto estaba bien...


-¿Lo prometes?


Le pregunté viéndolo con ojos suplicantes. Goji se acercó una vez más a mis labios, bajando su boca hasta mi mentón.


-Lo prometo mi vida.


No me quedó de otra que creerle. Asentí de mala gana, viendo cómo rápidamente tomaba el vaso. No quité mis ojos expresivos de él, ya que quería ver cómo se lo tomaba. Iba a tomarlo pero me habló.


-¿No quieres uno tú?


¡¿Está loco?! ¿Por qué me pregunta eso si sabe perfectamente cómo me sentí hace tres días? Ya le había afectado el agua y ni siquiera se la ha bebido.


-Godzilla, sabes perfectamente cómo me sentí la vez pasada. Hasta me tuviste que dar masajes para que dejara de alusinar y pensar que la cueva estaba dando vueltas. Además... siento que soy más débil y propenso a que me pegue más fuerte eso que a ti.


Le dije con algo de decepción. Puede que sí sea muy débil para tomar eso, por ende no voy a tomar ni siquiera un sorbo ya que, si la primera vez que lo probé pude alusinar con la cueva dando giros, no quiero saber qué puedo sentir si bebo un solo bendito vaso. Hasta me puede dar un ataque o qué sé yo. Que lo beba este hombre que está enfrente de mí, ya que él sí puede aguantar. Digo yo verdad...


-Tú no eres débil mi Kong.


Me dijo en mi oreja ya que, a pesar de que la música haya cambiado a otra, aún seguía a tope. Me aparté y negué definitivamente. No iba a tomar aunque me quiera convencer mil veces.


-No, pero no. No beberé aunque me ruegues. ¿Qué acaso quieres verme mal?


Le pregunté con algo de enojo. Además, ¿qué tanto quería que tomara esa agua con ese color feo?


-Amor, por favor... No me dejes solo en esto. No te preocupes, yo te cuido si te sientes mal.


Es más terco que una mula este hombre dios mío...


-¡No! Deja de estarme manipulando con que me vas a cuidar porque, aunque sé que lo harías, igual no pienso beber.


Al terminar de hablar vi que se apartaba con su rostro serio mientras me miraba y asentía.


-Está bien. Si tú no quieres dignarte a beber un mísero vaso conmigo, iré a decirle a otro que lo haga conmigo.


Al escuchar esa amenaza fruncí el ceño con mucho enojo. Al ver que se alejaba fui a él y tomé su muñeca con fuerza, haciéndolo voltear.


-¡Qué estás diciendo! ¿Serías capaz de hacer eso en mi cara?


Le pregunté con mucho enojo. ¡Esa era la mayor estupidez que había salido de su boca!


Godzilla quitó mi agarre de su brazo y habló.


-Es que te estás haciendo del rogar y sabes que a mí no me gusta rogarte, mucho menos si te pones de quisquilloso por un simple vaso.


Ignoré eso que me ofendió y volví a tomar su muñeca y atraerlo hacia mí, aunque fue él el que me acercó ya que se puso duro y jaló su brazo hacia enfrente para acercarme a su pecho.


-¡No! ¡Por supuesto que no! Ni se te ocurra irte y mucho menos con otro imbécil de aquí, Godzilla. Si haces eso me voy de este estúpido lugar, ¿me oyes?


Le advertí con mucho enojo. Este giró los ojos y tomó de una el agua, acercándome hacia él de nuevo. Di un jadeo por el fuerte agarre en mi cintura.


-Estás celoso, bebé... Por supuesto no haré esa estupidez, cariño; solo necesitaba ver tus celos.


Bromeó, pegando sus labios a los míos. Fruncí el ceño al sentir su aliento tan fuerte. Qué asco, huele a alcohol.


-Hueles horrible por esa bebida.


Subí mis ojos a él mientras aún mantenía mi cara de asco. Se apartó finalmente de mi rostro, viendo que tomaba lo último de bebida que le quedaba en el vaso. Godzilla cerró sus ojos y agitó de un lado a otro su cabeza al tragar el agua. Arrugué mi rostro al verlo hacer eso.


-¡Esto es delicioso!


Lo escuché decir como un loco ya que gritó más de lo que debería. Al ver que tomaba otro vasito fruncí el ceño, alarmándome.


- ¡¿Por qué agarras otro vaso Godzilla?! ¡Quédamos en que solo uno!


Exclamé ya con estrés, viendo que no me estaba haciendo caso. Me quejé al sentir de nuevo su mano en mi cintura para acercarme a él.


Quité su gran mano de mi cintura y me aparté para volverle a preguntar que por qué diablos agarraba otro vaso.


-Prometo que este es el último mi amor. Es que esta bebida es deliciosa, ¡deberías probarla!


Hice fuertes masajes en mi sien y negué. Qué decepción la verdad, me había mentido.


-¡Dijiste que solo un vaso! ¡Agh, olvídalo!


No iba a volver a advertirle más, sé que no me hará caso. Eso me pasa por haberle creído, como siempre lo hago...


Se acercó a mí para dar un rápido beso. Ante eso lo aparté con enojo y limpié mi mejilla. Godzilla solo hizo un puchero y tomó de una la bebida, volviendo mover la cabeza y cerrar con fuerza sus ojos. Confirmado, es más terco que una mula este hombre. Quiero verlo cuando esté en el suelo vomitando...


Al ver que se tambaleaba un poco negué con decepción.


-Mira qué cosas... esa mierda ya te está haciendo efecto. Me da gracia ya que tú presumías de que "no, no me pasará nada ya que yo soy fuerte y que no podrá hacerme nada esa flor, bla, bla, bla".


Dije con ironía, sacando la lengua al final. Me he de ver visto muy ridículo pero es que quería bajarle ese estúpido ego que tenía.


Este no le afectó lo que le dije, al contrario, comenzó a reír y volvió a tomar mi cintura con fuerza, apegándome a su pecho haciéndome chocar con él. Cerré mis ojos y gruñí con furia.


-Godzilla... ¡Me vuelves a tomar así y no respondo!


Le advertí dándole golpes en sus brazos. Este ni siquiera se inmutó y bajó así sin más a mi cuello, sintiendo sus labios chupar con fuerza ambos lados.


-Ya estás drogado, como todos los de aquí. ¡Qué vergüenza contigo!


Intenté apartarlo ya que me estaba lastimando con sus colmillos. Este por sí solo se apartó y volteó a ver a los demás con una ridícula sonrisa burlona. Bajó sus ojos a mí con esa sonrisa.


-Te suplico que te tomes un vaso conmigo.


¿Él suplicando? Esto era increíblemente mentira. Di un gemido de dolor al sentir sus dientes morder mi cuello. Ni siquiera vi cuando bajó para hacer esa mierda.


-¡¿Si bebo un estúpido vaso me dejarás en paz y te comportarás como un adulto?!


Le pregunté ya harto de cómo se estaba comportando. Me aparté de él y me crucé de brazos para ver qué respuesta me daba. Al no ver que respondía giré los ojos y me di la vuelta hacia la mesa. Ojalá no me vaya a arrepentir después de hacer esta estupidez...


Estaba a punto de agarrar un vaso pero frené al ver que Godzilla lo tomaba por mí. No puede ser...


-¡¿Por qué agarras otro, Godzilla?! ¡Estás loco de verdad!


-No te enojes, por favor. Este es el último para acompañarte a ti, por eso lo agarré.


Negué con decepción.


-Te juro que si tomas uno más, hago un show aquí mismo y me voy.


Le advertí. Claro que no iba a hacer eso, pero definitivamente sí me iré. Godzilla levantó su mano para jurar.


-Prometo no agarrar otro.


Al ver lo tonto que se veía haciendo eso sonreí.


-Agarra uno, amor.


Suspiré y volví a voltear a la mesa, bajando mis ojos a los vasos.


-Esto es una muy mala idea...


Expresé con temor. Al menos sé que Godzilla me va a proteger si me llego a marear mucho.


-¡¿Qué?!


Me preguntó Godzilla, como si fue a él que le dije eso.


-¡Nada!


Exclamé mientras agarraba un vasito con algo de temor.


-Tomemoslo al mismo tiempo.


Confesó acercándose más hacia mí. Asentí de mala gana, viendo que comenzaba a contar.


-Uno... Dos... ¡Tres!


Subí el vaso hacia mis labios y tragué de un solo trago el agua rosada. Agité con fuerza mi cabeza y cerré mis ojos de la misma forma al sentir el agua pasar por mi garganta. Maldita sea, esto tenía demasiado alcohol. ¿Cómo diablos Godzilla se tomó tres como si nada? Casi que casi vómito ahora mismo.


Al menos estaba presumiendo lo fuerte que era mi hombre. Ojalá no caiga al suelo ya que esto hace efecto rápido.


-¡¡Así se hace mi amor!!


Gritó como un lunático al verme beber esta estupidez.


-Baja la voz, Godzilla. ¡Nos van a ver!


Exclamé con algo de vergüenza al ver que nos observaban. Godzilla solamente sonrió y tomó mi cintura nuevamente. No le dije nada ya que eso estaba haciendo rápidamente efecto. Es increíble cómo pega tan rápido... Tal vez como soy débil...


-Quiero bailar, bebé.


Godzilla dejó caer el vaso vacío al suelo para tomar con ambas manos mi cintura. Comenzó a caminar un poco y me acercó a su pecho.


-¿Bailar?


Le pregunté algo confundido. ¿Desde cuándo nosotros bailamos? En fin. Godzilla se agachó para quedar a mi altura, apegándose más a mi cuerpo. Aproveché que estaba en esta posición y me recosté en su hombro, abrazándolo mientras cerraba mis ojos. Estaba tan mareado ahora mismo...


Me aparté de su hombro y subí mis ojos a él.


-Godzilla... ¿Cómo no sientes nada? Yo estoy que caigo al suelo...


Le dije con una voz extraña. Sentía mis ojos demasiado cansados. Volví a recostarme en su pecho, subiendo mis manos a sus brazos para apretarlos. Al sentir sus bíceps di un jadeo...


-Aunque no me gusta admitirlo, sí me siento un poco mareado, sabes.


¿Un poco? Qué irónico ya que no siente absolutamente nada comparado a cómo me siento yo al solamente haberme tomado un vaso y él tres. Debería de ser al revés pero está claro que no se siente como yo porque puede aguantar más.


Abrí mis ojos al sentir que se apartaba. Me tambaleé un poco y observé a todos lados, buscando a Godzilla.


-Ten, amor. Toma otro vaso.


Me ofreció otro pequeño vaso, que tomé por instinto para no dejarlo caer. Negué al ver el vaso con el agua.


-No... ya no. Dije que s-solo u-uno.


Acaricié mi sien ya que estaba sintiendo algo de dolor. Relamí mis labios, sintiéndolos muy resecos.


-Otro más, amorcito. No pasará nada si te bebes dos.


Volví a negar, pero al ver que insistía no tuve de otra que acercarlo a mi boca y dar un gran trago, volviendo a cerrar mis ojos con fuerza. Al ya no tenerlo en mi boca di una gran arcada. Coloqué rápidamente mi mano en mi boca, sintiendo lágrimas caer por mis mejillas.


-E-este me quemó más la garganta que el primero.


Le dije a Godzilla con cara de asco.


-Ven...


Me llamó Goji. Me acerqué a él mientras tambaleaba de un lado a otro. Godzilla tomó mi cintura, pudiendo sentir sus manos más abajo. Lo abracé y cerré mis ojos. Di un jadeo al sentir que comenzaba a besar mi cuello con lentitud. Coloqué mi mano detrás de su nuca para que siguiera chupando y besando de esa forma mi cuello. Me sentía tan bien en mi parte baja que comencé a gemir sin tener vergüenza. Además no se iban a escuchar mis suplicas por la música.


-Chupa mi cuello, Goji. Aaah... así, sí...


Volví a gemir con algo de fuerza y expuse más mi cuello a Goji para que siguiera chupándome con su boca. Ojalá y me deje chupetones grandes. Di otro gemido al sentir sus manos bajar a mis nalgas, dándome suaves bofetadas que me hacían jadear más y más.


-Godzilla, Mmm...


-¿Qué sientes, cariño?


Me preguntó apartándose del abrazo. Vi una sonrisa cuando me preguntó qué sentía. No le contesté ya que quería besar sus labios; y así lo hice, me lancé a su boca para besar con desesperación sus labios. Godzilla me siguió el beso de la misma forma en que yo se la estaba dando, haciéndome jadear.


-Siento una sensación, Goji.


Confesé entre besos desesperados. Al sentir que Goji se apartaba lo seguí con los labios. Abrí lentamente mis ojos para verlo.


-¿Qué sensación?


Escuché que me preguntaba. No sé si también estaba viendo mal, pero podía ver una gran sonrisa en sus labios.


-Creo que me pasé contigo, Kong. Quería que te pusieras así, pero no creí que te iba a afectar tanto al punto de excitarte.


No pude entender absolutamente nada de lo que dijo debido al pitido agudo que escuchaba en mis oídos. Me acerqué a él con una sonrisa seductora, dándome la vuelta para pegar mi trasero en su miembro. Di un gemido al sentirlo cerca de mi entrada.


-Amor... ¿qué haces? Nos van a ver.


Seguí moviendo mi trasero en su regazo, sintiendo su miembro flácido chocar dentro de mis nalgas. Sonreí y apreté con fuerza mis pechos caídos. Volteé para ver a Goji, quien tomó mis caderas con fuerza y dio un gemido, haciéndome mover más mis nalgas en su miembro flácido. Aunque lo sentía duro esta vez...


Di un gemido de dolor al sentir el agarre de su mano en mi nuca, deslizando su mano hacia enfrente para tomar mi cuello. Mordí mis labios al sentir su aliento caliente chocar con mi oreja.


-Deja de hacer esto en público. Comportate si no quieres que te corrija.


Al escuchar eso no pude evitar recordar el pasado. Mi mente me mandó flashbacks de cuando tenía 14 años, haciéndome recordar de cuando Godzilla me lastimaba y corregía. No sé por qué se me vinieron tantos recuerdos de eso pero comencé a llorar.


Me aparté de él, sintiéndome sucio por haber hecho eso. Y aquí lo peor de todo. Vi de reojo que algunos nos observaban... qué vergüenza de verdad. Volteé hacia él, sintiendo más lágrimas resbalar por los recuerdos.


-¿Recuerdas cuando me tomabas así? ¿Recuerdas cuando me amenazabas y me decías que me comportara y si no lo hacía tú me ibas a corregir?


Le pregunté con mi voz quebrada. Godzilla frunció el ceño y se acercó a mí.


-¿De qué hablas Kong?


Me preguntó jadeando un poco por lo de hace rato. Tragué un poco de saliva, sintiendo más asco que antes.


-Cuando cometía un error y me agarrabas a bofetadas. O me ahorcaba como justo ahora lo hiciste. Y eso era lo peor, Godzilla, c-cuando me tomabas del cuello y me dejabas sin aire, al punto de... d-de no p-poder respirar más.


Lloré más al decir todo eso. Godzilla se acercó a mí y subió sus manos para quitar con la yema de sus dedos las lágrimas que caían sin parar.


-No debí darte otro vaso, Kong. Estás diciendo cosas sin sentido. Sabes que yo hacía era para corregirte, pero no quería lastimarte en serio.


-Mamá una vez me dijo que si yo llegaba a tener pareja no dejara que me insultara, mucho menos que me maltratara. Tú me maltratabas siempre, y lo p-peor de todo es que era injustamente, ya que si quería salir me dabas una bofetada y me mandabas a dormir, si quería ir a darme un baño al estanque me gritabas que no podía salir solo y que solamente contigo podía hacerlo. Por qué eras así Godzilla... ¡¿Por qué?!


Grité con mi voz demasiado entrecortada por el llanto exagerado.


-Kong, estás alusinando...


-Y yo de estúpido pensando que lo hacías para corregirme...


Manifesté con desprecio. Godzilla negó y me abrazó con fuerza. Intenté apartarme ya que no quería que me tocara. Al intentar apartarme de sus brazos tambaleé.


-¡Suéltame! ¡No te atrevas a tocarme!


Exigí con desprecio mientras seguía intentado apartarme. Lloré más y más al seguir pensando en el pasado.


-Entiende que yo te corregía para que mejoraras y maduraras; no lo hacía para lastimarte como tanto dices. Yo te amo, Kong, lo sabes muy bien.


-¡Yo era un adolescente de 14 años! ¡Era muy ingenuo y no sabía nada de lo que me hacías!


Grité con frustración. Estaba harto, quería que dejara de tocarme y abrazarme de esta manera tan posesiva.


-¿Qué sacas a relucir eso ahora mismo amor? Eso fue hace 7 años, no tiene caso recordar el pasado. Tú necesitas descansar ya que estás demasiado drogado y eso te hace alusinar.


¿Alusinar dice este idiota? ¡Pero si es la verdad!


-¿Y cuando pensaste que te fui infiel qué? ¿Me vas a decir que eso no pasó?


Le recriminé con desprecio eso. Godzilla no dijo nada, solo negó.


-Te recuerdo cuando me tomaste del pelo para darme varias cachetadas, ¡sin olvidar el fuerte agarre en mi cuello! Recuerdo muy bien cuando me preguntaste: ¿quieres otro golpe? Mientras yo te suplicaba que te detuvieras para dejarte explicar las cosas... pero no, tú seguiste humillándome ya que te encanta hacerme sentir inferior o pequeño. Te encanta sentirte con el control de todo, ¡infeliz!


Saqué a relucir todo lo que me había hecho esa vez que pensó que le había sido infiel con Roni, cuando en lo absoluto fue así. Apreté con ambas manos mi cabeza ya que sentía que estaba a punto de explotar por el fuerte dolor que sentía. El asco también era insoportable, así que por más que quería decirle sus verdades a Godzilla dejé de hacerlo y lo abracé con fuerza, ya que si seguía gritando como lo estaba haciendo iba a desmayarme. Podía ver todo de color negro, no aguantaba más.


-Pero a pesar de todo eso te amo... Te amo con todo mi corazón Godzilla. ¡Te amo, te amo, te amo y te odio a la vez!


Le grité mientras lloraba por el fuerte dolor de cabeza.


-No. ¡No, no, no! Vámonos para la cueva ya, estás demasiado mal, no sabes de qué hablas.


¿Cómo que no sé? Por supuesto que sé de lo que hablo, ¡yo lo amo! De eso no hay duda.


-Por supuesto que sé de lo que estoy hablando, idiota. ¡Yo te amo! Te amo tanto que duele. ¿Por qué no me crees?


-No lo digo por eso. Yo sé que me amas, y yo te amo también, Kong, pero...


-¡Mentira!


Exclamé en su rostro sin dejarlo continuar.


-¡Tú no me amas!


Volví a gritarle.


-¡Por supuesto que te amo! ¡Te amo más que a nada en este miserable mundo!


Al escuchar eso sentí más lágrimas caer, solo que esta vez de alegría por esas lindas palabras.


-¿Lo juras?


Le pregunté con mis ojos nublados.


-¡Te lo juro, mi amor!


Al escuchar que sí y que juraba, lo abracé con fuerza, diciéndole muchas veces te amo.


-Será mejor que nos vayamos. No debí darte esa maldita bebida, mira cómo estás.


Se apartó de mí al decir eso. Yo negué al escuchar que quería que nos fuéramos. ¿Para qué si yo estoy bien? Solamente fue un recuerdo innecesario que me mandó mi mente.


-No me quiero ir. Mejor sigamos bailando como antes.


Puse mi dedo en su pecho mientras mordía mi labio inferior. Iba acercarme para besarlo pero este tomó mis hombros y me alejó.


-Vámonos, Kong. No sabes ni siquiera en dónde estás parado, estás demasiado perdido. No quiero pelear, no aquí. Hazme caso y vámonos.


Al escuchar que seguía insistiendo en que nos fuéramos lo empujé, aunque al hacer eso me tambaleé.


-¡Yo no me pienso ir! Vete tú si quieres.


Dije con mucho enojo. ¡Jamás me dejaba disfrutar nada! Odio eso.


Tragué saliva al ver que se acercaba con enojo a mí.


-¿Piensas que te voy a dejar aquí, solo y en el estado en el que estás? Estás equivocadísimo. Jamás haría esa estupidez. ¿Para que te violen o te metan otra droga? Permíteme reírme si piensas que te voy a dejar aquí.


Iba a tomar mi muñeca pero le di un manotazo y me alejé de él como pude.


-Tú no puedes decidir ya por mí, me oyes. Yo ya soy un adulto y puedo hacer lo que mierda quiera.


Godzilla volvió a acercarse a mí, esta vez con paciencia.


-Estoy siendo paciente, Kong. Sabes muy bien cómo soy cuando me enojo. ¿Y cómo está eso de que no te puedo prohibir nada? Deja de decir estupideces que sabes perfectamente que puedo hacerlo, soy tu marido y tengo derecho hasta de decidir por ti cuando se me apetezca, así que ahora mismo decido que nos vayamos.


-¡Eres un imbécil, sabías! No puedes decidir por mí como si fuera un niño pequeño, ¡ya soy un adulto hecho y derecho, déjame hacer lo que quiera! No pienso permitir que me controles más, me tienes harto.


Está demasiado equivocado si piensa que puede seguirme prohibiendo cosas, peor si puede decidir por mí. ¡En lo absoluto será así ahora mismo!


-Pues a las malas será.


Fruncí el ceño ante eso. Al ver que se acercaba y me tomaba para cargarme comencé a gritar, diciéndole que no podía hacer esto, que no tenía derecho en lo absoluto a decidir por mí.


Mientras gritaba y pataleaba la gente se nos quedó viendo, más a mí ya que estaba gritando y moviéndome como un gusano en una jaula.


-¡Eres insoportable cuando tienes esa maldita actitud! ¡Todo el mundo te está viendo por hacer este berrinche que no te sirve de nada!


-¡Me vale mierda si estos idiotas me quedan viendo o me juzgan! ¡Suéltame maldita sea!


Iba a darle una bofetada pero tomó mi mano antes de azotarla en su mejilla. Grité de dolor al sentir cómo volteaba mi mano.


-¡Me haces daño!


Exclamé al sentir que metía sus uñas en mi muñeca.


-¡Me importa un carajos si lo hago! Te dije de forma pacífica que nos fuéramos, pero a ti te encanta que todo sea por las malas.


Tapé mi rostro con fuerza y grité, arañando mi cara con fuerza por tanta desesperación que sentía. Me dolía absolutamente todo: la cabeza, los ojos me ardían, tenía un asco tan feo que sentía también hasta dolor de estómago. Era todo un desastre ahora mismo.


Al sentir el frío en mi piel supe que ya habíamos salido de la cueva, además porque la música ya se escuchaba lejos. Abrí los ojos y los limpié ya que no podía ver por las lágrimas. Vi que Godzilla iba subiendo por la colina, casi llegando a nuestra cueva.


-¡Eres un imbécil! ¿Por qué te sientes con derecho?


Exclamé con furia.


-JA, ¿por qué lo tengo tal vez?


¡Idiota!


Di un gemido de sorpresa al escuchar como le daba una fuerte patada a la puerta. Iba a insultarlo otra vez pero sentí arcadas y tapé rápidamente mi boca. Godzilla me soltó con algo de fuerza, haciendo que tambaleara y cayera al suelo, lastimándome el brazo ya que caí en él.


-¿Ves? Y así te querías quedar allá.


Ignoré eso que dijo ya que escuché el grito de Francisco, preguntando si todo estaba bien ya que nos habíamos venido y claro, sin despedirnos. A saber si no nos vieron, o más bien si no me vieron a mí hacer show. Qué pena Dios mío...


Godzilla abrió la puerta y les dijo una gran mentira.


Me levanté para encararlo pero me tambaleaba bastante. Al ya lograrlo me acerqué a él y le di un "empujón", entre comillas, ya que él tomó mis muñecas.


-¿Por qué mientes idiota? ¡No estábamos cansados, mucho menos yo! ¡Eres un mentiroso!


Traté de zafarme de su innecesario agarre pero el mareo era insoportable.


-Extraño tanto cuando eras adolescente...


Confesó con calma, aunque en su voz podía escuchar desprecio y enojo.


-¿Extrañas que sea ingenuo porque te era más fácil manipularme verdad?


Manifesté herido, ya que, en cierto punto era verdad.


-No. Extraño que tengas 14 años ya que no te comportabas como lo estás haciendo ahora mismo. Tampoco me retabas ni me contestabas. ¿Quieres que te vuelva a corregir? ¿Es eso y por eso te estás exhibiendo?


Qué maldito es... ¿Cómo puede decir eso?


Jaló mis muñecas con más fuerza, acercándome a él. Sentí lágrimas caer al ver su cara furiosa.


-¿Cómo te a-atreves a decirme e-eso?


Me agaché ya que me sentía muy vulnerable ahora mismo por cómo me estaba observando.


-¿Quieres eso no? ¿Quieres que te corrija?


Negué rápidamente y lloré, sintiendo cómo su agarre hacía presión en mis muñecas.


-Me haces d-daño...


Le pedí de por favor que me soltara ya que en verdad me estaba lastimando. Este me soltó pero tomó con fuerza mi cintura, apegándome a su pecho.


-Eres tan inmaduro... te crees superior solo porque ya eres un estúpido adulto.


-Basta ya... no quise que las cosas terminaran así...


Mi voz se entrecortó por los grandes sollozos que salían de mi garganta ya que estaba asustado y con mucho dolor de cabeza.


-No quiero que me dirijas la palabra. Estoy con tan poca paciencia por todo lo que dijiste e hiciste en la puta fiesta. Me das vergüenza...


Negué al escuchar lo del inicio. Iba a suplicarle pero me soltó con un empujón.


Casi caigo pero logré sostenerme. Volteé hacia él ya que quería arreglar las cosas.


-Godzilla...


-Me voy a dormir. Estoy jodidamente cansado y no quiero seguir discutiendo, mucho menos hacerte daño porque después me tachas de maltratador.


Pasó de mí y se fue a nuestro lugar. Se me rompió el corazón al escuchar lo último. Que después lo tacho de maltratador... ¿En verdad le dije eso allá?


Quité las lágrimas que caían y con lentitud (para no caerme) fui hacia él. Me agaché con cuidado y lo abracé por detrás, pidiéndole perdón mientras lloraba.


-P-perdóname mi amor... No... no quise ofenderte y decirte así; no fue mi intención hacerte sentir mal. Estoy drogado, Godzilla... entiéndeme un poco por favor.


Le rogué de nuevo ya que no quería estar alejado de él, mucho menos que me deje de hablar. Por favor eso no.


-¿Cómo te atreves a querer que te perdone si me dijiste maltratador?


-Perdóname... perdóname por favor. No sabía lo que decía, te lo juro.


Godzilla volteó a mí, observándome un momento. Le di una sonrisa pero este se volteó.


-Godzilla...


-Mañana hablamos. Ahora mismo me siento muy enojado, también algo mareado. Recuéstate y duerme ya que tú eres el que más lo necesita.


Solamente asentí e hice un puchero. Me recosté y acaricié con suavidad sus placas dorsales, cerrando rápidamente mis ojos por esa maldita bebida...


.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.


*Al día siguiente...

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.


-¡Mierda!


Tapé mi boca antes de que el vómito se me saliera y corrí hacia la puerta. Agarré el picaporte y tiré la puerta para salir. Escuché que Godzilla me llamaba pero en lo absoluto le presté atención.


Ma acerqué a la colina y vomité con fuerza, pudiendo sentir un horrible pitido en mis orejas.


-Mierda...


Volví a vómitar, viendo que era esa maldita bebida rosada. No creí que esa maldita flor me iba a dejar tan jodido. Al terminar escupí y limpié mi boca. Al darme la vuelta vi a Godzilla parado al lado de la puerta toda abierta debido al golpe que le di para abrirla.


-¿Estás bien?


Me preguntó con preocupación. Se acercó a mí y tocó mi cuello. Relamí mis labios con asco y negué.


-No soporto el dolor de cabeza y el asco que siento es insoportable.


Cerré mis ojos y subí mi mano a mi sien, dándome suaves caricias. Abrí los ojos al sentir la mano de Godzilla en la mía, alejándola para así darme él suaves masajes en mi frente. Volví a cerrar mis ojos y fruncí el ceño debido a que la migraña se estaba intensificando.


-Estás ardiendo, Kong. Vamos al estanque para que la calentura te baje.


En lo absoluto quería bajar la colina y caminar hasta allá abajo. Estaba muy mal para dar un solo paso. Negué con cara de asco.


-No; yo no pienso caminar hasta allá.


Señalé con enojo el estanque mientras aún mantenía mis ojos cerrados.


-Mejor me voy a recostar de nuevo para dormir un poco.


Aparté su mano de mi frente y caminé hacia dentro de la cueva. No pude dar ni tres pasos porque sentí dos manos tomar con bastante suavidad mi cintura. Volteé a Godzilla, viéndolo confundido.


-¿Qué?


Pregunté con cansancio. Mis ojos estaban a punto de cerrarse pero sentí sus dedos tomar mi mentón.


-¿Quién dice que vas a caminar? Yo te voy a cargar. Hazme caso esta vez, por favor. Necesitas mojarte con agua fría para que la fiebre baje.


-Pero...


-Nada de peros. Vamos al estanque.


Iba a seguir debatiendo pero abrí los ojos al sentir que me cargaba en sus brazos. ¿Me cree princesa acaso? No tuve de otra que aceptar. Me recosté en su pecho y cerré los ojos.


Pasé ambos brazos por detrás de su cuello para abrazarlo ya que sentía más asco al sentir la bajada de la colina.


-No te duermas, amor. Ya llegamos.


No quería bajarme de sus brazos, estaba tan cómodo... Aunque Godzilla insistió, cosa que me hizo chupar los dientes.


Me quedé parado como estatua y con los ojos cerrados.


-Amor...


Al escuchar que me llamaba abrí los ojos, viendo como me observaba con burla. Sonreí un poco y me agaché para sentarme en el borde del mendigo estanque.


-¿Te duele mucho la cabeza?


Me preguntó dándole caricias a mis piernas con sus manos mojadas. Al sentir que tomaba mi cintura abrí los ojos y di un salto por lo heladas que estaban.


-Me duele un poco todo.


Manifesté con algo de frío en mi estómago por sus manos. ¿En serio el agua estaba tan helada? Pero si el sol estaba qué ardía...


-¿Cuánto es poco?


Sonreí al sentir sus labios besar todo mi rostro, bajando hacia mi mentón.


-Creo que del 1 al 10 me duele un... 10.


Confesé aún con una sonrisa boba, esta vez sintiendo sus labios en mis pechos. Mordí mi labio al sentir cómo chupaba mi pezón. Abrí los ojos y lo volteé a ver, viendo que él hacía lo mismo, dándome una sonrisa pícara por lo que estaba haciendo.


-Eso no es poco, es mucho. Ven, vamos a quitarte ese dolor de cabeza.


Al sentir sus manos en mi cintura para meterme al agua negué rápidamente. Puse mis manos en sus hombros y arrugué mi rostro.


-No... el agua está fría.


Al decir eso Goji frunció el ceño.


-¿Y eso qué amor? Más bien ayudará a que baje más rápido la calentura.


Volví a chupar los dientes ya que no quería sentir frío.


-Deja de chupar los dientes niño berrinchudo.


Me aparté para darle un zape en la cabeza. ¿Por qué me dice así si ya soy un adulto?


-Me vuelves a llamar así y...


-Me dejas de hablar. Sí, ya sé.


Le volví a pegar con suavidad y sonreí. Godzilla volvió a tomar mi cintura y rápidamente sentí el agua helada tocar mi cuerpo. Ante eso enrroyé mis piernas en él y lo abracé con fuerza. Cerré mis ojos para intentar descansar otra vez.


-Yo también estaba así como tú.


Al escuchar eso abrí los ojos. Me aparté y lo vi sin entender de qué hablaba.


-¿Qué?


Pregunté, bajando mis ojos a sus labios un segundo.


-Que yo también amanecí con dolor de cabeza debido a que mucho bebimos. ¿O me dirás que no recuerdas?


Negué ya que en lo absoluto recordaba lo de anoche. Claro que recuerdo cuando nos fuimos y bebimos esa estúpida agua, pero después de que yo me tomara el segundo vaso no recuerdo lo más mínimo.


-Aunque no lo creas, no recuerdo absolutamente nada. Después de que agarré el segundo vaso, (que no entiendo por qué diablos volví a agarrar otro para empezar) no recuerdo nada de lo que pasó. ¿Por qué?


Godzilla apartó sus ojos de mí un momento pero asintió. Volteó de nuevo a mí.


-Te creo, ya que anoche te comportaste de una forma que... vaya...


Fruncí el ceño ante eso.


-¿Qué hice?


Le pregunté con nervios.


-Más bien, qué me dijiste.


-Godzilla, dime qué dije.


Le pregunté con insistencia. Godzilla solo sonrió, cosa que me hizo preguntarle una vez más.


-Comenzaste a bailar de una forma muy sensual. Recuerdo que te volteaste y pegaste tus nalgas a mi regazo, rozando tus mejillas con mi miembro.


Ante eso no pude evitar sonrojarme con fuerza, y lo sé ya que mis mejillas estaban ardiendo como fuego ahora mismo. No era tanto por lo que me había confesado, si no por cómo lo expresó tan literal. Se sabe que Godzilla no tiene vergüenza al decir las cosas. Tapé mi rostro y negué... Escuché una risa burlona al tapar mi cara.


-... ¿En verdad hice eso? ¿O es mentira ya que no recuerdo nada y me quieres molestar?


Quité mis manos de mi cara para ver qué respondía.


-No necesito mentirte. De verdad hiciste eso. Aunque no solo eso...


-¡Ay no! ¿Qué más hice?


Pregunté con vergüenza. Si me dice que gemí enfrente de todos me salgo del estanque.


-No es nada subido de tono. Lo que hiciste fue un berrinche por solamente decirte que nos íbamos a venir a la cueva, ya que tú estabas demasiado mal para seguir allí. Comenzaste a gritar, insultarme, etc. No digo más ya que no quiero hacerte sentir mal.


-Godzilla... en verdad perdóname. Te juro, pero en verdad te prometo que todo lo que dije fue falso. No recuerdo absolutamente nada pero si dices que yo dije eso y te insulté, te pido que me perdones. No estaba en mis cabales, estaba demasiado drogado por esa maldita bebida.


Soy un maldito inmaduro... Y él tan lindo tratando de no decirme qué más le dije para no hacerme sentir mal. Mi Goji...


Godzilla se acercó para besar mi frente y mejillas con suavidad. Sonreí y le di un gran abrazo, dándole varios besitos en su nariz.


-No te preocupes, mi amor. Sé que estabas muy mal para saber qué es lo que decías y sentías. Sí me enojé y sentí mal, pero eso ya pasó.


Mi hombre era el más tierno del mundo. Lo amo... ¡Lo amo tanto!


Me acerqué y pegué mi frente en la suya, dándole un prufundo beso en sus labios. Goji tomó mis nalgas, dándoles suaves apretones que me hicieron gemir en sus labios.


-Te amo, te amo, te amo, ¡te amo!


Susurré en sus labios al hacer el beso más rápido. Sonreí y mordí con suavidad su labio inferior.


-Yo te amo más mi pequeño.


Besé con más profundidad sus labios al escuchar ese lindo apodo que me decía cuando era un pequeño adolescente...


.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

🧡

💙

🧡

💙

🧡

💙

🧡

💙

🧡

💙

🧡

💙

🧡

💙

🧡

💙

🧡

💙

🧡

💙

🧡

💙

🧡

💙

🧡

💙

🧡

💙

🧡

💙

🧡

💙

🧡


Parte dos... En otra nota ;)


Siempre

Next Chapter